En una época marcada por la inmediatez de la información, la velocidad de las redes sociales y la presión por obtener resultados rápidos y cuantificables, la enseñanza de la filosofía en las aulas de Bachillerato adquiere un valor incuestionable. Lejos de ser un lujo intelectual o una materia meramente teórica, la filosofía se revela como una herramienta esencial para la formación crítica, ética y ciudadana de los jóvenes.








