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Un alumno mira continuamente hacia la puerta, otra parece ausente durante la explicación. Uno salta ante cualquier ruido, otro responde con irritación a una corrección aparentemente pequeña. Desde el pupitre del profesor, estas conductas pueden parecer falta de atención, desinterés o desafío. Desde el cerebro del alumno, quizá esté ocurriendo algo muy diferente: una parte de su atención está ocupada intentando mantenerse a salvo.







