Generación digital

Según la última encuesta sobre Equipamientos y Uso de TIC en los hogares 2008 del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 94% de la población infantil y adolescente –de 10 a 17 años– usa el ordenador a diario y más del 82%, internet. Este peso de la tecnología entre los menores ha provocado cambios en el aprendizaje y la comunicación.

La irrupción de las nuevas tecnologías inherentes a internet (redes sociales, Messenger…) ha cambiado el panorama comunicativo de los adolescentes, que ya forman una nueva generación de “nativos digitales”. De hecho, el tiempo medio de navegación en internet de un menor es de 1 hora y 23 minutos al día. Por eso, el portal Entre Padres de EducaRed (www.educared.net/entrepadres) dedica un especial este mes a las ventajas y peligros de la vida en la Red y, además, apunta numerosos consejos para una navegación segura. Y es que mientras las visitas a páginas infantiles por parte de los niños son muy escasas, las redes sociales, chats y mensajería son cada vez más sus webs preferidas.

Brecha digital

Sin duda, es beneficioso acostumbrar a nuestros hijos al uso de los ordenadores y de internet desde bien pequeños; pero esto también entraña peligros y crea una brecha digital entre la mayoría de los padres que están poco familiarizados con las nuevas tecnologías y los hijos que han construido una nueva realidad en internet. Y esta brecha digital que existe en muchos hogares españoles hace que algunos padres tengan una visión un poco deformada de los beneficios de internet, olvidándose de los riesgos y peligros que también puede contener.

En este sentido, la Asociación Española de Madres y Padres Internautas (Aempi) ha publicado una serie de consejos básicos y advertencias online para los padres, como, por ejemplo, que sean los primeros en navegar (acceder a internet antes que los hijos y descubrir su funcionamiento y posibilidades), controlar el tiempo de conexión y animarles a que les cuenten sus preferencias en internet. Por su parte, la guía Ocio interactivo en la familia del siglo XXI,editada por EducaRed, recomienda plantear la navegación como una actividad conjunta de toda la familia, como podría ser buscar información para escoger el destino de un viaje.

Control o bloqueo

Pero, ¿qué hacen nuestros hijos en internet? La respuesta no admite dudas: relacionarse o comunicarse con sus amigos o “ciberamigos” a través de los programas de mensajería instantánea (Messenger) o de alguna de las redes sociales que han proliferado en los últimos años (Tuenti, MySpace, Live Spaces o Facebook), que se han convertido en el complemento tecnológico ideal para las relaciones sociales de la adolescencia. ¿Debemos preocuparnos por que nuestros hijos pasen muchas horas en una red social? Los especialistas se muestran a favor de estas redes sociales ya que les familiariza con unas tecnologías que años más tarde utilizarán para trabajar.

De todas formas, existen formas de censurar o controlar el acceso de nuestros hijos a contenidos no adecuados con el fin de evitar riesgos. Así, casi todos los proveedores de servicios de internet ofrecen opciones de control o bloqueo:

1. Por ejemplo, está disponible un software que prohíbe o bloquea el acceso a páginas “no aptas” que el propietario del ordenador ha incluido en una lista. Eso sí, hay que actualizar la lista constantemente.

2. Existen programas de software de filtrado que utilizan palabras clave para bloquear las webs que contienen dichos conceptos, por separado o en diferentes contextos.

3. Otra de las opciones de control es el filtrado de salida, que restringe la información personal (nombre, dirección, número de teléfono) para que no aparezca en la Red.

4. Finalmente, la mayoría de los ordenadores de los colegios incluyen hoy en día un programa de seguimiento y rastro para saber por dónde navegan los estudiantes, páginas visitadas y tiempo de conexión, que también podría utilizarse a nivel doméstico.

El portal Entre Padres también recomienda:

1. No dejar solos a los niños cuando estén conectados a internet.

2. Ubicar el ordenador en un lugar común o de paso, nunca en la habitación.

3. Hablar habitualmente con nuestros hijos sobre el uso de internet y las medidas de seguridad que deben tomar.

4. Construir junto a los niños unas reglas consensuadas para navegar y chatear en internet (duración, horario, uso…).

5. Advertirles sobre las trampas más comunes en internet como si se tratase de la vida real.

Y es que más vale prevenir, porque, según el estudio Seguridad infantil y costumbres de los menores en internet, el 30% de los menores que utiliza habitualmente la Red ha facilitado en alguna ocasión su número de teléfono.

Estudiar doble titulación

Mi hija Marta va a cursar este año 1º de Bachillerato. Hasta hace un par de años era una buena estudiante pero últimamente su rendimiento ha bajado, saca las asignaturas ‘raspando’ con el mínimo esfuerzo posible, solo piensa en salir con los amigos, chatear y mirarse al espejo.

Nos plantea que quiere hacer una doble titulación: Administración de Empresas más Turismo. Su padre y yo, pensamos que si no cambia su actitud es difícil que pueda afrontar dos carreras a la vez.
¿Debemos intentar convencerla de que se olvide de la doble titulación?
Eva (Las Palmas)

Querida Eva, está claro que te enfrentas con los mismos problemas que sufrimos la mayoría de los padres cuando nuestros hijos son adolescentes (muy parecidos a los que sufrieron los nuestros cuando teníamos esa edad, aunque a veces lo olvidemos o tengamos la sensación de que ‘no éramos así’)

Marta presenta comportamientos típicos de la adolescencia. Es normal que, dentro de unos límites, esté apegada a sus amigos y se preocupe por su imagen. Si no hay alteraciones emocionales y/o de conducta, lo esperable es que en los próximos años, con vuestra orientación y ayuda, vaya adquiriendo madurez y equilibrio.

En cuanto a su elección de carrera, tiene todavía tiempo para tomar la decisión definitiva. Las dobles titulaciones están estructuradas para que los créditos que debe estudiar el alumno en cada curso académico sean abordables; aunque como en todos los estudios universitarios, es necesario que el estudiante mantenga un ritmo de trabajo ordenado para ir alcanzando el adecuado nivel de aprendizaje en las distintas materias y se convierta en un buen profesional.

No parece que sea el momento de enfrentaros a ella y ‘desanimarla’. Por el contrario, podéis utilizar ese deseo como motivador para que estudie durante los dos cursos que le restan para iniciar los estudios universitarios.

Otros títulos para padres

Ofrecemos un elenco de algunas películas familiares con argumentos o tratamientos de fondo que las hacen adecuadas especialmente para adultos.

Ausencia de uno de los padres
-Mi querido Frankie
-Como la vida misma
-Frozen River
-Un cuento de verano

Fidelidad y separación matrimonial
-Historia de lo nuestro
-Mil años de oración
-El velo pintado

Educación
-El Club de los poetas muertos

Infancia explotada
-En busca de Bobby Fischer

Crisis infantil y normas morales
-El señor de las moscas
-El fin de la inocencia

Embarazo juvenil o inesperado
-Juno
-Bella

La unidad familiar por encima de todo
-Pequeña Miss Sunshine
-Retrato de April
-Héroes imaginarios

En busca de la autoridad perdida

Elevar al profesor en una tarima. Obligar a los alumnos a tratarle de usted y a ponerse en pie cuando entre en el aula. Revestirle de blindaje legal frente a las agresiones. Exigirle un comportamiento intachable incluso fuera del horario lectivo. Distintos enfoques con un objetivo común: recuperar para el docente la autoridad perdida.

Existen, a la hora de crear un ambiente propicio para la enseñanza, dos tipos de profesor. Seguro que todos hemos topado con ejemplos de ambos en nuestro tránsito por las aulas. Tenemos de un lado al enseñante severo que no concede licencias al trato distendido y amenaza con represalias en caso de indisciplina. Nada que ver con ese docente relajado que irradia confianza en sí mismo y sabe ganarse a sus alumnos tirando de brillante oratoria, perfecto dominio de su materia y algunas nociones básicas de psicología de grupo. El primero infunde miedo. El segundo, respeto.

En La recuperación de la autoridad, el filósofo y teórico de la Educación, José Antonio Marina, recuerda que los romanos opusieron el concepto de autoridad (“basada en el mérito propio”) al de poder, que tiene más que ver con la coacción y el ejercicio de la fuerza. Los alumnos podrán temer (o no) al profesor que blande una vara metafórica, pero muy probablemente no le otorgarán autoridad real a menos que éste se trabaje día a día la admiración de sus pupilos.
Breve digresión teórica que ayuda a poner en perspectiva medidas como la anunciada por la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, en su afán por instaurar algo de orden en nuestras revueltas aulas. Pretende Aguirre que los profesores sean considerados autoridad pública al igual que jueces o policías. Que en caso de agresión, se endurezca el castigo. Una coraza legal de enorme utilidad preventiva: padres y alumnos se lo pensarán dos veces antes de levantar la mano o ensuciar sus bocas. Siendo necesaria, muchos opinan que la medida sólo servirá para lidiar con situaciones extremas. Frente a las faltas de respeto leves pero continuas, ante esos comportamientos disruptivos que sacan de sus casillas al profesor, ser autoridad pública sirve más bien de poco.

¿Y los formalismos? ¿Eso de llamar de usted al profesor, incorporarse al unísono cuando éste irrumpe en clase, instalar tarimas en el aula para que el docente mire de arriba abajo y los alumnos al contrario? Revolver en el pasado a la búsqueda de soluciones actuales cuenta con defensores como la propia Aguirre o el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, quien hace poco recordaba en estos términos sus años de escolar. “Cuando éramos pequeños, los profesores nos llamaban de usted a los que éramos niños y los niños, por supuesto, llamábamos de usted a los profesores. Se establecía la necesaria diferencia que debe existir entre el enseñante y el enseñado. Y eso hay que aceptarlo”.

Los más escépticos opinan que imponer costumbres pretéritas sólo contribuye a frivolizar un problema con raíces mucho más profundas. Y es que (y en esto estamos todos de acuerdo) la caída de la cotización del concepto “autoridad” en el mercado de valores posmoderno no afecta únicamente a la enseñanza.
Hablamos de un cambio social que cristaliza en mayo del 68 para extenderse a todos los ámbitos de la vida pública. Sus proclamas (“prohibido prohibir”, etc) también se colaron en el hogar, para muchos con consecuencias nefastas. Primero, porque un chaval que no respeta a sus padres difícilmente respetará a sus profesores. Y segundo, por los consabidos mensajes lanzados desde la familia que desacreditan la función docente (eso de otorgar mayor credibilidad a la palabra del hijo que a la del docente).

El profesor nada hoy contracorriente. Dotarle de herramientas (por superficiales que éstas sean) en su lucha por recuperar la autoridad perdida puede contribuir a allanar el camino. Pero al final, sólo él, su firme vocación y sus buenas artes pedagógicas tienen la última palabra.

Mamá, ¿qué es un porro?

Los padres tienen que enfrentarse a situaciones relacionadas con las drogas que suelen ser difíciles de resolver. Y lo recomendable es abordar este tema tan delicado a una edad temprana. Pero la cuestión que se les plantea es: ¿Qué les digo?

Ángel Peña
Sofía llega del cole, la cara llena de los churretes habituales y la cartera quizá más pesada de la cuenta para su pequeña espalda. Suelta la cartera en una silla del salón y la bomba en la cocina, donde encuentra a Florencia: “Mamá, ¿qué es un porro?”. Florencia recuerda la pregunta de su hija, que por entonces tenía siete años y una expresión ingenua perenne en el rostro. “Claro que me asusté, imagínate, pero también me alegré”. Como siempre le escuchó, “me lo cuenta todo, también esto, y la verdad, prefiero ser yo quien se lo explique, y no cualquier golfillo de su clase o alguien peor. Porque sé que en unos pocos años no sólo va a escuchar hablar de porros: se los van a ofrecer…”.
Por desgracia, no todos tienen la suerte -labrada con horas de atención, ojo- de Florencia. Según varias investigaciones de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), un tercio de los padres españoles con hijos adolescentes siente que no educa bien o que no sabe hacerlo, aunque la inmensa mayoría defiende el papel educativo de la familia.
Por supuesto, buena parte del problema tiene que ver con el tiempo que se le dedica a dicha tarea. Pero también con el desconocimiento de las herramientas básicas para afrontarla. Antonio García de Diego y Paloma García Sánchez, profesores de la Universidad Complutense, coinciden en la importancia de estar preparados.
Antonio incide en la calidad de ese tiempo para los hijos: “Si la comunicación, el diálogo sosegado, tranquilo y amable, forma parte de la convivencia cotidiana, cuando nuestros hijos comiencen a comprender podemos ir exponiendo el tema de acuerdo a su comprensión, de una manera natural. Si estamos conversando delante de nuestros hijos, deben entender de qué estamos hablando y, por qué no, participar. Muchas familias dicen que sí, que hablan, pero de qué: los adultos no abordamos temas importantes para nuestros hijos y eso es una manera de excluirlos”.
La primera cuestión que se plantean los padres quizá sea el momento de hablarle de un tema tan delicado. Según Paloma, “abordarlo a una edad temprana es lo más recomendable; desde muy pequeños podemos ir aportándoles datos para explicarles que el alcohol o el tabaco es malo para ellos porque, por ejemplo, les perjudica en el crecimiento”.
Pero, aunque la intención de los padres sea la mejor, siempre aparece un ruido ajeno que entorpece: colegio, pandillas, barrio, televisión… Para Antonio, “conocer los amigos de nuestros hijos, invitándolos a casa, por ejemplo, sería una buena manera de saber con quiénes se relacionan; o no esperar a que el profesor de nuestros hijos nos llame para ir a verlo y conocer el colegio. Lo importante es que nuestros hijos sientan que hay una preocupación por su educación”.
En definitiva, se trata sobre todo de sensaciones. “No hay recetas generales, pero podemos preguntarnos cómo de cerca estamos de nuestros hijos”, concluye Antonio. z

 

Sofía llega del cole, la cara llena de los churretes habituales y la cartera quizá más pesada de la cuenta para su pequeña espalda. Suelta la cartera en una silla del salón y la bomba en la cocina, donde encuentra a Florencia: “Mamá, ¿qué es un porro?”. Florencia recuerda la pregunta de su hija, que por entonces tenía siete años y una expresión ingenua perenne en el rostro. “Claro que me asusté, imagínate, pero también me alegré”. Como siempre le escuchó, “me lo cuenta todo, también esto, y la verdad, prefiero ser yo quien se lo explique, y no cualquier golfillo de su clase o alguien peor. Porque sé que en unos pocos años no sólo va a escuchar hablar de porros: se los van a ofrecer…”.

Por desgracia, no todos tienen la suerte -labrada con horas de atención, ojo- de Florencia. Según varias investigaciones de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), un tercio de los padres españoles con hijos adolescentes siente que no educa bien o que no sabe hacerlo, aunque la inmensa mayoría defiende el papel educativo de la familia.

Por supuesto, buena parte del problema tiene que ver con el tiempo que se le dedica a dicha tarea. Pero también con el desconocimiento de las herramientas básicas para afrontarla. Antonio García de Diego y Paloma García Sánchez, profesores de la Universidad Complutense, coinciden en la importancia de estar preparados.

Antonio incide en la calidad de ese tiempo para los hijos: “Si la comunicación, el diálogo sosegado, tranquilo y amable, forma parte de la convivencia cotidiana, cuando nuestros hijos comiencen a comprender podemos ir exponiendo el tema de acuerdo a su comprensión, de una manera natural. Si estamos conversando delante de nuestros hijos, deben entender de qué estamos hablando y, por qué no, participar. Muchas familias dicen que sí, que hablan, pero de qué: los adultos no abordamos temas importantes para nuestros hijos y eso es una manera de excluirlos”.

La primera cuestión que se plantean los padres quizá sea el momento de hablarle de un tema tan delicado. Según Paloma, “abordarlo a una edad temprana es lo más recomendable; desde muy pequeños podemos ir aportándoles datos para explicarles que el alcohol o el tabaco es malo para ellos porque, por ejemplo, les perjudica en el crecimiento”.

Pero, aunque la intención de los padres sea la mejor, siempre aparece un ruido ajeno que entorpece: colegio, pandillas, barrio, televisión… Para Antonio, “conocer los amigos de nuestros hijos, invitándolos a casa, por ejemplo, sería una buena manera de saber con quiénes se relacionan; o no esperar a que el profesor de nuestros hijos nos llame para ir a verlo y conocer el colegio. Lo importante es que nuestros hijos sientan que hay una preocupación por su educación”.

En definitiva, se trata sobre todo de sensaciones. “No hay recetas generales, pero podemos preguntarnos cómo de cerca estamos de nuestros hijos”, concluye Antonio.

 

 

FICHA DEL LIBRO

Título: “¿Qué les digo?” Cómo escuchar y hablar sobre las drogas con nuestros hijos

Autor: FAD

Editorial: Temas de Hoy

Colección: Vivir mejor

Páginas: 256

Precio: 16 euros.

 

Algunos consejos de la Fundación de ayuda contra la Drogadicción

“Las rupturas son la primera epidemia por delante del sida y las drogas”

La coordinadora de la obra y Doctora en Psicología, Teresa Artola, destacó que “entre el 3% y el 5% de los alumnos son superdotados, pero el sistema no los identifica.” En la presentación del libro, un centenar de profesores, psicólogos y especialistas en educación respaldarón su valor como herramienta útil para padres con hijos.

 

La coordinadora de la obra y Doctora en Psicología, Teresa Artola, destacó que “entre el 3% y el 5% de los alumnos son superdotados, pero el sistema no los identifica.” En la presentación del libro, un centenar de profesores, psicólogos y especialistas en educación respaldarón su valor como herramienta útil para padres con hijos.

 

“La sociedad actual es neurótica. Existe una claridad en los medios, pero una gran desorientación en los fines”. Así decribió Enrique Rojas, doctor en Psiquiatría, uno de los problemas de fondo en la educación. “El trastorno psicológico más común entre los jóvenes franceses es el que lleva al suicidio”, señaló. En su opinión, esta cuestión se debe a una falta de base centratada en la desorientación de las familias. “Las rupturas, las dificultas para mantener el amor, son la primera epidemia mundial por delante del sida y de las drogas”
Así exponía Enrique Rojas los principales problemas en la educación actual durante la presentación del libro ‘En manos expertas. Pautas para educar mejor’. Al mismo tiempo, también señalaba sus fundamentos. “Educar es acompañar y extraer lo mejor de las personas”, definió.
En esta línea, Teresa Artola, Doctora en Psicología en el Centro Universitario Villanueva y coordinadora de la obra, centra en tres cuestiones básicas la clave del éxito en los estudios. “Para asegurar un buen rendimiento escolar es necesario que los niños puedan estudiar, quieran estudiar y sepan estudiar, y en esto la labor de los padres y profesores es fundamental”. De hecho, señaló que “aproximadamente del 3% al 5% de los alumnos son superdotados, pero el sistema no los identifica ni los potencia”.
Por otra parte, recordó que los problemas más comunes entre las familias españolas a la hora de educar a sus hijos estan relacionadas con la dificulad de los niños para mantener la atención. “Los trastorno por deficit de atención, con o sin hiperactidad, son la cuestión más repetida en las consultas de los padres”, señala Artola. “La clave reside en la detección temprana por parte de la familia y la consulta con el especialista”.
EN MANOS EXPERTAS
La obra ‘En manos expertas. Pautas para educar mejor’ es fruto de cuatro años de trabajo y colaboración entre PADRES y el Centro Universitario Villanueva a través un consultorio abierto en la revista a las preguntas de las familias. “El peligro de un consultorio es que te pueden preguntar de todo, y eso es lo que ha pasado”, apuntó Jorge  Barraca, Doctor en Psicología, experto en Psicología Clínica y uno de los 19 autores del libro. “Dar solución a las cuestiones que plantean los padres ha sido como enfrentarse a la economía real de un hogar frente a las grandes cifras de la macroeconomía”.
Así, un amplio número de expertos han dado respuesta a los problemas reales que mes a mes, desde octubre de 2005, han planteado las familias con un prisma práctico y especializado. Como recuerda el profesor Barraca, “solo así se han podido enfocar cuestiones tan pegadas a la realidad como las que se encuentran en el libro”.
AUDITORIO ESPECIALISTA
La presentación tuvo lugar en las aulas del Centro Universitario Villanueva con la presencia de un centenar de especialista en distintos ámbitos de la educación. Psicólogos, psicopedagogos, sociólogos y profesores acompañaron enla presentación del libro a los ponentes abriendo un intenso debate a la finalización del acto.z

 

“La sociedad actual es neurótica. Existe una claridad en los medios, pero una gran desorientación en los fines”. Así decribió Enrique Rojas, doctor en Psiquiatría, uno de los problemas de fondo en la educación. “El trastorno psicológico más común entre los jóvenes franceses es el que lleva al suicidio”, señaló. En su opinión, esta cuestión se debe a una falta de base centratada en la desorientación de las familias. “Las rupturas, las dificultas para mantener el amor, son la primera epidemia mundial por delante del sida y de las drogas”

Así exponía Enrique Rojas los principales problemas en la educación actual durante la presentación del libro ‘En manos expertas. Pautas para educar mejor’. Al mismo tiempo, también señalaba sus fundamentos. “Educar es acompañar y extraer lo mejor de las personas”, definió.

En esta línea, Teresa Artola, Doctora en Psicología en el Centro Universitario Villanueva y coordinadora de la obra, centra en tres cuestiones básicas la clave del éxito en los estudios. “Para asegurar un buen rendimiento escolar es necesario que los niños puedan estudiar, quieran estudiar y sepan estudiar, y en esto la labor de los padres y profesores es fundamental”. De hecho, señaló que “aproximadamente del 3% al 5% de los alumnos son superdotados, pero el sistema no los identifica ni los potencia”.

Por otra parte, recordó que los problemas más comunes entre las familias españolas a la hora de educar a sus hijos estan relacionadas con la dificulad de los niños para mantener la atención. “Los trastorno por deficit de atención, con o sin hiperactidad, son la cuestión más repetida en las consultas de los padres”, señala Artola. “La clave reside en la detección temprana por parte de la familia y la consulta con el especialista”.

 

EN MANOS EXPERTAS

La obra ‘En manos expertas. Pautas para educar mejor’ es fruto de cuatro años de trabajo y colaboración entre PADRES y el Centro Universitario Villanueva a través un consultorio abierto en la revista a las preguntas de las familias. “El peligro de un consultorio es que te pueden preguntar de todo, y eso es lo que ha pasado”, apuntó Jorge  Barraca, Doctor en Psicología, experto en Psicología Clínica y uno de los 19 autores del libro. “Dar solución a las cuestiones que plantean los padres ha sido como enfrentarse a la economía real de un hogar frente a las grandes cifras de la macroeconomía”.

Así, un amplio número de expertos han dado respuesta a los problemas reales que mes a mes, desde octubre de 2005, han planteado las familias con un prisma práctico y especializado. Como recuerda el profesor Barraca, “solo así se han podido enfocar cuestiones tan pegadas a la realidad como las que se encuentran en el libro”.

 

AUDITORIO ESPECIALISTA

La presentación tuvo lugar en las aulas del Centro Universitario Villanueva con la presencia de un centenar de especialista en distintos ámbitos de la educación. Psicólogos, psicopedagogos, sociólogos y profesores acompañaron enla presentación del libro a los ponentes abriendo un intenso debate a la finalización del acto.z

Lee el prólogo de Enrique Rojas y la primera consulta pinchando aquí

 

Abuelos, más que conciliadores

Un reciente estudio de la Universidad Complutense, titulado “Doble dependencia: abuelos que cuidan nietos en España” revela que en nuestro país uno de cada cuatro abuelos se ocupa cotidianamente de sus nietos.

Un reciente estudio de la Universidad Complutense, titulado “Doble dependencia: abuelos que cuidan nietos en España” revela que en nuestro país uno de cada cuatro abuelos se ocupa cotidianamente de sus nietos. Si bien esta proporción es inferior a la de otros países europeos, la particularidad de España es que los cuidados se producen de manera intensiva, alrededor de siete horas de media diaria, frente a las cinco que ejercen los abuelos europeos.
A la luz de estos datos parece interesante la propuesta de los investigadores británicos de “Early Childcare and Child Development”, estos demandaban en su estudio que se reconociera oficialmente la labor social prestada por los ancianos. Actualmente, en Gran Bretaña las personas mayores que cuidan niños disfrutan de un sistema de compensaciones fiscales, siempre y cuando estas labores se realicen de forma voluntaria y sin que haya vínculo familiar de por medio.
Pero la novedosa propuesta del equipo investigador del Institute of Education consistía en que los ancianos pudieran también acceder a estas ayudas por el hecho de estar cuidando de sus propios nietos. Paralelamente estos investigadores recomendaban la puesta en marcha de un programa de formación para aquellos abuelos que quisieran sacar mayor partido a su experiencia como cuidadores.

Si bien esta proporción es inferior a la de otros países europeos, la particularidad de España es que los cuidados se producen de manera intensiva, alrededor de siete horas de media diaria, frente a las cinco que ejercen los abuelos europeos.

A la luz de estos datos parece interesante la propuesta de los investigadores británicos de “Early Childcare and Child Development”, estos demandaban en su estudio que se reconociera oficialmente la labor social prestada por los ancianos. Actualmente, en Gran Bretaña las personas mayores que cuidan niños disfrutan de un sistema de compensaciones fiscales, siempre y cuando estas labores se realicen de forma voluntaria y sin que haya vínculo familiar de por medio.

Pero la novedosa propuesta del equipo investigador del Institute of Education consistía en que los ancianos pudieran también acceder a estas ayudas por el hecho de estar cuidando de sus propios nietos. Paralelamente estos investigadores recomendaban la puesta en marcha de un programa de formación para aquellos abuelos que quisieran sacar mayor partido a su experiencia como cuidadores.

 

 

¿Dónde busco a un profesor particular?

La mejor publicidad para un profesor particular está en el boca a boca.

Mercedes Fernández afirma que, más allá de las notas que obtengan, “son los propios niños quienes hablan entre ellos y comentan que se enteran mejor con el profesor particular, y hasta pueden explicar al restoå de sus compañeros cómo se resuelve un problema o las claves de una lección. Yo he llegado a trabajar, en un mismo curso, con tres niñas de la misma clase, y tuve que rechazar a otros por falta de tiempo”. Así que si usted busca un profesor particular, quizá lo encuentre en el entorno de su colegio: “Los padres llegan a un buen profesor, o porque sus hijos les hablan de los profesores de sus amigos, o porque preguntan a otros padres por profesores que conozcan y en los que confíen”. Y hay otras opciones: Educa System es una empresa dedicada a proporcionar profesores particulares, de diferentes materias, para aquellos padres que buscan profesionales con garantías.

El gran fiasco de la Ley Audiovisual

Mariano González

En diciembre se cumplen cinco años del Código de Autorregulación, un gran documento para cambiar la conducta de la televisión y proteger a los menores de contenidos no apropiados para ellos. No lo ha hecho porque nadie se ha empeñado. Ahora, el Gobierno tiene un proyecto de ley que se limitará a sacar la pornografía del abierto. Y poco más.

Mariano González

Hace cien años, el gran intelectual inglés G.K. Chesterton sentenciaba que «la gran debilidad del periodismo como pintura de nuestra sociedad moderna proviene de ser pintura formada enteramente por excepciones». Fina agudeza aplicable a la televisión actual, pues casi todas venden productos de entretenimiento de situaciones tan irreales como sórdidas. Y encima, de seis de la mañana a diez de la noche, con menú único de periodismo televisivo para niños, jóvenes y adultos.

Todas las leyes, códigos de autorregulación y directivas europeas para proteger a los menores de edad de una programación incapaz de distinguir el músculo de la grasa, han sido un fracaso. Los operadores vulneran los horarios de protección, el reforzado (8 a 9 de la mañana y 5 a 8 de la tarde) y el ordinario, de 06.00 a 22.00 horas, que en 2004 aceptaron.

Peor todavía. A partir de las diez de la noche, numerosas televisiones locales y algunas generalistas emiten en abierto «contenidos X» (pornografía), anuncios de contactos sexuales y mensajes SMS sobre sexo. Esto, sabiendo que, sólo en Andalucía, 275.000 menores (23% de su población infantil) ven la televisión entre las 22.30 y las 23.30 horas. La cifra es extrapolable al resto de España.

 

Indefensión

El remedio tampoco será el proyecto de Ley Audiovisual del Gobierno. Si no lo cambia el Congreso, será como blandir un escudo de papel para defender a niños y adolescentes contra los zarpazos de un tigre. Para los padres, todo seguirá igual.

¿Motivo? Que el texto distingue entre contenidos «seriamente perjudiciales» para el desarrollo físico, mental y moral del menor –mandato de la UE– y aquellos contenidos que, simplemente, puedan considerarse perjudiciales. La ley sólo prohibirá emitir en abierto los primeros, la pornografía y la violencia descarnada. Mientras, los programas «perjudiciales» quedarán  legalizados. Les bastará aparecer entre las 22.00 y las 06.00 horas, y acompañados de señales luminosas y acústicas.

Dado que los anuncios de contactos sexuales o series como Física y Química no llevan actualmente el rótulo de «seriamente perjudiciales», los menores continuarán expuestos a la misma oferta, sin derecho a reclamación.

 

Propuesta

Frustrada la pretensión del todavía en vigor Código de Autorregulación de reservar tres horas diarias a la programación infantil y juvenil –para ofrecer contenidos con más solidaridad que egoísmo; tolerancia y diálogo frente a cerrazón; educación en lugar de zafiedad–, mi propuesta sería convertir en obligatorio para las cadenas ese mismo espacio, garantizando  que ningún contenido televisivo será, no digo «seriamente» perjudicial para el desarrollo físico, mental y moral del menor (directiva europea de 2007), sino que tampoco sea perjudicial.

No es tan difícil porque todas las televisiones nacionales y autonómicas firmaron el código ético para superproteger el tramo de cinco a ocho de la tarde. Lo aceptaron porque lo veían posible. Ahora es el momento de tomar con responsabilidad la protección de los menores. El Gobierno, el Parlamento y los empresarios tienen la palabra.

 

Las nuevas medidas de la ley de la televisión

Directiva audiovisual de 2009

 

Directiva audiovisual de 2007

Además de recomendar la autorregulación o corregulación (autorregulación reforzada por la sanción estatal) y la existencia de autoridades audiovisuales independientes, obliga a los Estados a:

 

Además de recomendar la autorregulación o corregulación (autorregulación reforzada por la sanción estatal) y la existencia de autoridades audiovisuales independientes, obliga a los Estados a:

 

 

 

 

Además de recomendar la autorregulación o corregulación (autorregulación reforzada por la sanción estatal) y la existencia de autoridades audiovisuales independientes, obliga a los Estados a:

 

– Garantizar que las emisiones televisivas no incluyan  programas «que puedan perjudicar seriamente el desarrollo físico, mental o moral de los menores».

– En los programas con escenas de pornografía o violencia gratuita, evitar que los menores vean o escuchen «dichos servicios de comunicación a petición» (en codificado y previo pago).

– Como «los contenidos nocivos preocupan al legislador, a los medios y a los padres», «en consecuencia, es necesario introducir normas que protejan el desarrollo físico, mental y moral del menor, así como la dignidad humana, en todos los servicios de comunicación audiovisual, incluida la comunicación comercial audiovisual».