Por Terry Gragera
“Los datos son muy preocupantes”, advierte el psiquiatra José Luis Rabadán, especialista en adicciones y miembro de la Comisión Permanente de UNAD, una red de atención a las adicciones que agrupa a unas 250 organizaciones de todo el territorio nacional. Y es que según la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2016-17) a los 14 años el 5,3% de los adolescentes ha apostado dinero en el juego online. A los 15, el porcentaje se eleva hasta el 6,7% y a los 18, a un 8,6%.
Son cifras “conservadoras”, según los expertos, aunque oficiales, que podrían mostrar simplemente la punta del iceberg de un problema que está creciendo entre la población infantil y adolescente con mucha rapidez. Los jóvenes apuestan sobre resultados de sus equipos de fútbol, pero también sobre cualquier otro deporte u otra circunstancia como cuántos saltos dará determinado cantante al subir al escenario. Todo es “apostable”.
«Según la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2016-17) a los 14 años el 5,3% de los adolescentes ha apostado dinero en el juego online. A los 15, el porcentaje se eleva hasta el 6,7% y a los 18, a un 8,6%»
Por qué es tan adictivo
El juego online y especialmente las apuestas deportivas por Internet resultan muy atractivas y tienen un gran poder adictivo por las siguiente causas: -Garantizan el anonimato: Es posible jugar desde cualquier ordenador o desde cualquier teléfono, sin que nadie te vea, como sí ocurre en otros juegos de azar como las máquinas tragaperras, “facilitando una sensación falsa de libertad”, como destaca el experto. Es cierto que para acceder es necesario facilitar un DNI de un adulto, pero la realidad es que muchos menores utilizan el de sus hermanos mayores o el de sus padres para poder apostar o jugar.
-Ganancias inmediatas: “Es mucho más probable que haya una adicción cuando la cifra apostada se acerca a la cifra conseguida en el premio”, explica el Dr. Rabadán. “Por ejemplo, en la Lotería Nacional, los 20 euros que se apuestan por décimo están muy lejos de la cuantía del número ganador. Sin embargo, en el juego online el 95% de lo que se ingresa es repartido en premios, por lo que la posibilidad de recibir un premio es muy alta. Está demostrado que el que juega mucho siempre pierde, pero este tipo de juegos ofrece una recompensa inmediata que favorece la adicción”.
-Cualquier cantidad sirve: Un euro, dos euros… se pueden apostar mínimas cantidades de dinero. La paga de la semana o del mes puede ser empleada para este fin, aunque cuando hay un problema de juego las deudas se multiplican.
-Presencia mediática constante: Los salones de apuestas están proliferando en las ciudades, pero, además, muchos locales de restauración cuentan con ordenadores para poder apostar. Por otro lado, el bombardeo constante de la publicidad de apuestas online, con la presencia de personajes y deportistas muy conocidos, hace que se tenga una mayor tolerancia social hacia ellas.
Signos de alarma
“El que un niño haya jugado alguna vez no lo convierte en un adicto ni provoca que vaya a desarrollar un trastorno adictivo futuro”, tranquiliza el Dr. Rabadán, que añade que las adicciones se dan en personas más vulnerables, «como las que tienen escasas habilidades sociales o son poco tolerantes a la frustración”.
«Está demostrado que el que juega mucho siempre pierde, pero este tipo de juegos ofrece una recompensa inmediata que favorece la adicción»
Hay algunas señales de alarma que pueden indicar a los padres que su hijo tiene problemas con el juego online, como el aislamiento social, el cambio en el rendimiento escolar, la modificación de conducta, las interferencias en su vida cotidiana y la pérdida de control e incapacidad para dejar de jugar aunque conozca los aspectos negativos del juego. “Muchos padres se enteran del problema cuando ven que hay un ‘agujero’ en su tarjeta de crédito”, expone.
“Si los padres observan que su hijo ha comenzado a jugar online pueden acudir a una organización que trabaje en este tema para informarse, conocer los programas de prevención y tratar de ponerse al día en las nuevas tecnologías: podemos ir un paso atrás de nuestros hijos en ese terreno, pero no veinte”. En el caso de que el niño o el adolescente presente ya un problema más serio con el juego “es innegociable ponerlo en tratamiento”, aconseja por último.
A principios de los años ’90, en Alemania, diferentes colegios se sumaron a una iniciativa educativa pionera conocida como 50/50, que buscaba promover el ahorro y la eficiencia energética desde las escuelas implicando en la tarea a los alumnos. Aquel proyecto prendió como la pólvora por Europa hasta llegar a España en 2012 a través del Ayuntamiento de Rubí, que la implantó en todos sus centros escolares. Hoy el proyecto está instaurado en muchos colegios de España, que tienen entre sus filas a patrullas verdes de alumnos dispuestas a aprovechar hasta el último céntimo invertido en energía.
Uno de esos colegios es el CEIP Pi i Margall de Madrid, que decidió sumarse al proyecto a petición del Ayuntamiento de la capital y en vista del gasto que cada mes tenían que afrontar en consumos energéticos, tanto en electricidad como en calefacción y agua. La instauración del proyecto, como reconoce su jefe de estudios, Alberto Fernández, supuso una reorganización general del colegio. También un cambio en el proyecto educativo, ya que la iniciativa 50/50 “lleva implícita una dedicación muy grande de tiempo en el currículo, sobre todo en las asignaturas de ciencias naturales y de ciencias sociales”.
Una percepción que corrobora Laura Ramos, responsable de marketing y comunicación de la empresa sin ánimo de lucro Ecooo, que se encuentra detrás de la implantación de la iniciativa 50/50 en España. “El ahorro energético es un tema totalmente transversal en el currículo y nos encanta ver cómo los profesores de los centros están integrando el proyecto en su actividad curricular. Al final el ahorro y la eficiencia puede tocar tantas materias que se acaba convirtiendo en un proyecto global del centro”.
Patrullas verdes
La metodología del proyecto busca la colaboración de todos los agentes implicados en una comunidad educativa, desde profesores, hasta personal no docente, pasando por los alumnos y los padres y madres. Para ello, para garantizar esa colaboración, se crean en las escuelas equipos energéticos, a los que se forma y se les ofrecen pautas y pequeños trucos para el ahorro de energía y agua. “Estos equipos, que suelen estar encabezados por los niños, se encargan de controlar, medir la temperatura, ver gastos, facturas y desarrollar medidas de ahorro y eficiencia energética”, afirma Laura Ramos.
“El ahorro energético es un tema totalmente transversal en el currículo y nos encanta ver cómo los profesores de los centros están integrando el proyecto en su actividad curricular»
En el Colegio Pi i Margall las charlas y talleres para concienciar a profesores y alumnos se completaron con la creación de lo que han llamado Patrullas verdes, que son patrullas formadas por alumnos que, según explica Alberto Fernández, “se encargan de ir cerrando grifos que se quedan abiertos y apagar luces y ordenadores cuando no se están utilizando”. Las patrullas van cambiando cada semana, para de esta forma implicar a todos los niños en el proyecto, algo que resulta fundamental para el éxito del mismo.
¿Y qué aprenden los niños con este proyecto? ¿Qué les aporta el proyecto 50/50? “Para mí lo más importante es que todo lo que están aprendiendo se lo llevan a casa. Así nos lo transmiten los padres. Al final están adquiriendo unos conceptos que luego pueden aplicar en su vida”, reflexiona el jefe de estudios.
Una opinión que comparte la portavoz de Ecooo (“eso es lo bonito del proyecto, que acaba impactando en el ahorro energético doméstico”), que asegura que los niños, que por regla general no suelen saber lo que nos gastamos en energía, “se quedan asombrados cuando conocen las cifras”. Reducirlas, saber que eso está en sus manos, que pueden ayudar aportando ideas y soluciones, supone un reto para ellos que, según Laura Ramos, “se sienten como pequeños héroes” al ver cómo van consiguiendo los objetivos.
Un ahorro que revierte en todos
Desde Ecooo, en los colegios participantes en el proyecto, se hace un seguimiento mensual del ahorro, que se evalúa de forma definitiva a final de año. De ese ahorro, el 50% se reinvierte en la adopción de nuevas medidas de ahorro y eficiencia energética en el cole. El destino otorgado al otro 50% lo deciden los miembros de la comunidad educativa. De ahí el nombre del proyecto.
El Ayuntamiento de Rubí, en el marco de la iniciativa “Rubí Brilla”, comenzó a aplicar el proyecto 50/50 en el curso 2012/2013. Durante el mismo, las doce escuelas del municipio, todas ellas implicadas en el proyecto, consiguieron ahorrar un 13% del consumo energético respecto al curso anterior, lo que traducido en dinero contante y sonante supuso más de 57.000 euros. Desde el año 2012 hasta la actualidad han alcanzado un ahorro acumulado de más de 300.000 euros gracias a la aplicación de la metodología propuesta por el proyecto 50/50.
«Lo más importante del proyecto es que todo lo que están aprendiendo los niños se lo llevan a casa. Así nos lo transmiten los padres. Al final están adquiriendo unos conceptos que luego pueden aplicar en su vida”
Este es el ejemplo más paradigmático del éxito de la iniciativa, ya que engloba a muchos colegios. Sin embargo, los colegios pequeños también recogen sus frutos. El ejemplo es el CEIP Pi i Margall, que el curso pasado consiguió ahorrar 1.600€ en las facturas energéticas. “El 50% de ese ahorro lo hemos destinado a mejoras energéticas en el colegio, como la instalación de luces LED y de algunos grifos de pulsador. El otro 50% los alumnos decidieron invertirlo en unas excursiones a la naturaleza y en una salida de tres días al Aula de la Naturaleza de Cercedilla”, explica Alberto Fernández.
Y lo bueno es que una vez implicados en el programa, las ideas para seguir ahorrando no cesan. Así en el colegio Pi i Margall ya están esperando a conocer el ahorro de este año para invertir parte de ese dinero en acabar de instalar grifos de pulsador en todos los baños. Y también, dadas las circunstancias del centro, que comparte edificio con una escuela infantil, están estudiando la forma de seguir ahorrando. “La escuela infantil tiene más días lectivos y el problema es que al encender la calefacción para la escuela infantil, se enciende la de todo el colegio. Ahora estamos luchando para cambiar eso, para que se desvinculen las calefacciones, porque de esa forma tendríamos un ahorro enorme”, concluye el jefe de estudios del CEIP madrileño.
Se estrena en las salas españolas El taller de escritura, una película que habla de las motivaciones de la juventud actual.
Pablo de Santiago
El marco en que narra la historia el director francés Laurent Contet es esplendoroso pues a priori nada podría ser tan idílico como disfrutar de un curso de verano a orillas del mar, concretamente en la soleada localidad de La Ciotat, en la Provenza francesa. Allí un grupo de jóvenes se da cita cada día para asistir a un taller literario. La intención es escribir una novela coral, que posteriormente será publicada. El taller está dirigido por una conocida novelista, Olivia Dejazet, que modera las ideas y alienta la creatividad de los participantes, entre los que hay, lógicamente algunos más motivados que otros.
Laurent Cantet (La clase, Regreso a Ítaca) es uno de esos cineastas a quien seducen las historias reales, humanas, que hablen de nuestras actitudes, de las ideas que nos configuran, de la educación y las motivaciones, de conflictos personales y sociales. En este caso, un curso veraniego de escritura le sirve al director para sacar a la superficie algunas características de la juventud de hoy, como su propensión al enfrentamiento, su violencia latente, los problemas de racismo a raíz de la radicalización islámica, la cultura de los videojuegos. Pero sobre todo hay un foco hacia lo que mueve a la juventud (o, mejor, a lo que no la mueve), pues los más sensibles e inteligentes acusan un tremendo nihilismo, una desidia vital que, más allá de hacerles perder el tiempo e impedirles ver un horizonte con sentido, puede ser también un peligroso terreno hacia la destrucción.
Por supuesto, en El taller de escritura entra de alguna manera la catarsis que pude significar escribir, exteriorizar los propios fantasmas por medio de la creatividad. Verter las experiencias y los sentimientos en un papel puede ser un inmejorable medio para llegar a conocerse, para comprenderse y emprender la marcha. Todo esto lo cuenta Cantet casi de puntillas, poco a poco, pero con realista perfección. Por supuesto, la literatura es ficción, pero puede y debe hablar de cosas muy reales, de gente de verdad, algo que en este film aprenden tanto los alumnos como la propia profesora, maravillosa y sobriamente interpretada por Marina Foïs.
En este film no es fácil definir dónde acaba la labor del guionista (en colaboración con Robin Campillo) y empieza la del director, pues Cantet amalgama su relato ajustadamente, ningún plano o escena, parecen incluidos a la ligera, todos cuentan algo y retratan a sus personajes, sobre todo al taciturno protagonista, Antoine, de una verosimilitud que asusta, notablemente interpretado por el debutante Matthieu Lucci. Film inteligente, sutil y anti superficial, de trama sencilla pero de potente carga antropológica, donde la narración se vierte de modo pausado, natural, plena de cotidianidad.
La ficha
Título original: L’atelier
Año: 2017
País: Francia
Género: Drama
Duración 114 minutos
Dirección: Laurent Cantet
Guión: Laurent Cantet, Robin Campillo
Intérpretes: Marina Foïs, Matthieu Lucci, Florian Beaujean, Mamadou Doumbia, Mélissa Guilbert, Warda Rammach, Julien Souve, Issam Talbi
Las claves del film
El director Laurent Cantet explica su visión de la historia, de los personajes y de sus conflictos.
Los orígenes. Todo empezó con un reportaje realizado en 1999 para France 3 en el que había colaborado Robin Campillo, mi coguionista, cuando era montador para televisión. Una novelista inglesa dirigía un taller de escritura en La Ciotat. Era una idea de «Mission Locale» para que una decena de jóvenes escribieran juntos una novela con la única condición de que transcurriera en la ciudad. Abandonamos el proyecto. Decidí desempolvarlo diecisiete años después, convencido de que esta historia obrera equivalía a la prehistoria para los jóvenes actuales.
La película plasma la mutación radical de una sociedad, de una cultura que, empujada por crisis económicas y políticas, ya no se acuerda del mundo tal como era y tal como les gustaría seguir viéndolo a «los viejos». Los jóvenes del taller de escritura dejan claro que no quieren pertenecer a una historia que ya no puede ser la suya. Se enfrentan a problemas totalmente diferentes. Deben encontrar un lugar en un mundo que no les tiene en cuenta, sienten que no controlan lo que pasa a su alrededor, ni siquiera su vida. Están frente a una sociedad violenta, desgarrada por apuestas sociales y políticas de lo más inquietante: precariedad, terrorismo, ascenso de la extrema derecha.
La idea del taller. Con este taller, no solo deseaba mostrar el recorrido hacia la escritura, sino sobre todo el difícil esfuerzo que representa pensar conjuntamente y ponerse de acuerdo. Es decir, una dinámica de trabajo con tensiones, callejones sin salida, compromisos y soluciones intermedias.
Me interesa mucho ver que la educación siempre acaba siendo una especie de formateo, de orientación que lleva a los que se forman a interesarse por cosas que no les conciernen directamente. No digo que no sea tan inevitable como eficaz, pero me parece importante que las personas encargadas de la educación sean conscientes de lo que pasa. De hecho, es lo que Antoine, el personaje central de la película, le reprocha a Olivia: ha venido de París con una idea preconcebida de lo que deben escribir.
Sobre Marina Foïs. Primero pensé en recurrir a una actriz extranjera, como la novelista que dirigió el primer taller hace años. Lo interesante de esa opción era magnificar la distancia entre dos mundos que se miran. Pero renuncié porque el personaje de la escritora debía hablar muy bien francés para poder responder a los comentarios de los jóvenes.
Escogí a Marina Foïs porque estaba convencido de que sabría hacerse cargo de la separación, que tenía la elocuencia necesaria para imponerse y que era capaz de hacer todo eso con ligereza, sin gravedad, algo que me parecía indispensable. Es la única actriz profesional entre los personajes principales. Se sumió totalmente en el papel durante el rodaje; aprovechaba las pausas para pedir a los jóvenes que le hablaran de sus experiencias, para preguntarles qué pensaban sobre ciertos temas, pero también contestaba a todas las preguntas que le hacían. Los jóvenes tenían hacia ella un doble sentimiento: la cercanía que se crea en un rodaje debido a la proximidad, pero también un cierto respeto porque la conocían como actriz y porque representa un cine que les gusta.
Palabras e ideas. Si creemos que los jóvenes ya no saben hablar, es porque no les damos la oportunidad de expresarse. Para mí, esta era la apuesta de hacer una película con ellos. Durante los ensayos, me quedé atónito ante la densidad de los intercambios, la capacidad de encontrar palabras para defender sus ideas y también el placer que sentían al jugar con los diferentes niveles del idioma.
El taller de escritura no es un drama en torno a la fragilidad lingüística. El fallo reside más bien en la ideología. Cuando Antoine intenta explicar alguna cosa, se contradice, es confuso. Olivia también se contradice, pero lo hace con brillantez porque va mejor armada ideológicamente. Hay una violencia que genera ganas de plantar cara. No cabe duda de que es una de las preguntas a las que urge contestar: ¿cómo encontrar un terreno de juego común?
Juventud actual. Quizá suene un poco banal, pero creo que el aburrimiento es la fuente de muchos de los problemas de esta generación, sobre todo si se asocia con la ausencia de perspectivas. Tengo la sensación de que cada vez hay más jóvenes convencidos de que su destino está escrito y no coincide con sus esperanzas. Además, ¿cómo puede uno conservar el entusiasmo, la energía necesaria para controlar su vida? Es más, ¿para qué intentarlo si se les repite todo el santo día que, pase lo que pase, no saldremos de esta?
Seguramente se trata del tópico educativo más repetido por padres, profesores y especialistas… y también al que menos caso se hace. El impacto en los menores de Internet, y concretamente de las redes sociales, es juzgado por todos de enorme, hasta el punto de afirmarse que “en la Educación ya nada será como antes”. Se atribuye a las redes -con razón- maravillosas virtudes, y se les señala -también con razón- por sus variados y elevados riesgos. El acento se suele poner en esto último, y por eso no es raro que muchos centros escolares se enfrenten a este fenómeno sólo con amedrentadoras charlas de guardias civiles especializados en delitos cibernéticos.
El uso de las redes sociales está enormemente extendido entre los menores en edad escolar y, sin embargo, pocas son las escuelas que les dedican un somero plan para ayudar a sus alumnos y alumnas a discernir los buenos y los malos usos de su smartphone.
José María Avilés, doctor en Psicología en la Universidad de Valladolid, no ha sido el único en detectar esta carencia, pero sí de los primeros en desarrollar un minucioso programa para ayudar a los centros a enseñar a sus alumnos a relacionarse en la Red: “Este programa es completamente novedoso por los contenidos prácticos y sus múltiples enfoques y aplicaciones”.
Es lo primero que destaca Avilés sobre su propuesta: “Es práctica, diseñada para aplicarse paso a paso, sesión por sesión, y adaptada a la experiencia y a los recursos de cada centro”. Y tiene nombre: Programa Preventivo PRIRES, que su autor describe en el libro Educar en las redes sociales (Desclée de Brouwer, 2018). Un volumen grueso pero no por el exceso de teorías o declaraciones de intenciones. Contiene decenas de ideas para talleres y debates que conciernen prácticamente a todos las acciones, percepciones y emociones relacionadas con el uso del móvil.
«No es raro que muchos centros escolares se enfrenten al fenómeno de las redes sociales sólo con amedrentadoras charlas de guardias civiles especializados en delitos cibernéticos»
“Hay un predominio del discurso de la seguridad, de fijarse sólo en los peligros de las redes. Y se trata de una estrategia equivocada, porque se queda en la mera información, y resulta tan inútil como decir a los fumadores que el tabaco mata”, señala Avilés. La propuesta de este experto en psicología adolescente es mucho más ambiciosa: “El joven debe interiorizar los motivos por los que unas acciones son buenas y otras no; y eso sólo se consigue si se trabajan las emociones y los valores, de forma que el alumno descubra por sí mismo una coherencia moral”.
Para el profesor Avilés lo importante es el por qué y el para qué, no el cómo: “Nos interesa lo que pasa antes de apretar el botón”. Por eso no da importancia a la brecha digital generacional entre maestros y alumnos: “No se trata de un tema técnico –insiste– sino de ayudar a los jóvenes para que se autorregulen y tomen las decisiones adecuadas”. Y lo que ayuda a conformar ese marco previo a las decisiones son “valores y principios como los derechos de los otros, la capacidad empática, la asertividad…”.
Plan de acción tutorial
Son objetivos que no se pueden improvisar ni sus contenidos deben arrinconarse como residuales o prescindibles: “La educación en las redes sociales debe formar parte del Plan de Acción Tutorial, y aplicarse de manera trasversal junto al aprendizaje reglado. Este programa implica, como toda actividad tutorial, a padres, profesores y alumnos”. Los primeros, por ejemplo, deben preguntarse por qué compran a su hijo un móvil a una determinada edad: “Probablemente -apunta Avilés- no ha sido una decisión basada en criterios educativos, aunque sea evidente que supone para el menor la apertura a contenidos y lugares maravillosos y que pondrán a prueba la madurez de sus hijos. Pero desgraciadamente se debe a motivos más prosaicos, como que ‘ya lo tienen todos’; pues bien, es importante que los padres sean conscientes de ello… y asuman su responsabilidad y el acompañamiento que conlleva”.
El profesor Avilés describe así el esquema general del proceso: “Buscamos que el menor reflexione, en primer lugar, individualmente, ayudándole a ser consciente de las emociones y principios que rigen su relación con el dispositivo. Después extendemos estas reflexiones al grupo para que todos contrasten, debatan, se pregunten, se cuestionen”.
“Hay un predominio del discurso de la seguridad, de fijarse sólo en los peligros de las redes. Y se trata de una estrategia equivocada, porque se queda en la mera información, y resulta tan inútil como decir a los fumadores que el tabaco mata»
El programa de Educar en las redes sociales pretende que se saquen conclusiones asertivas y compartidas por todos y, a partir de aquí, el cuarto y último paso es el acuerdo: “Un compromiso, un acuerdo, un consenso sobre cómo afecta a mi vida diaria mi presencia en las redes; compromiso que incluye tanto actitudes básicas como juicios morales”.
Para la mayoría seguramente será la primera vez que se planteen que existe un vínculo entre el móvil y sus emociones; que su uso tiene consecuencias.
De la misma forma en que cada mes de septiembre, con el inicio del curso, se retoma el debate sobre la conveniencia o no de que los niños tengan deberes, con la llegada del verano y del calor se avivan las llamas de otro tema educativo sumamente polarizado: ¿deben tener los niños deberes para el verano o, por el contrario, deben disfrutar al 100% del tiempo libre?
Para Pedro José Caballero, presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa), los deberes, “siempre que sean coordinados con los profesores, acordes al nivel educativo del niño, y más o menos consensuados, son necesarios en verano”, ya que en su opinión las vacaciones estivales son largas y en ellas “hay tiempo para todo, no solo para el ocio”. En ese sentido, entiende que en el caso de niños de Infantil y Primaria ese tiempo para deberes debe oscilar entre los 30 y los 45 minutos al día. Un tiempo que se podría alargar hasta la hora y media en el caso de alumnos de ESO y Bachillerato.
No comparte esa opinión Catherine L’Ecuyer, investigadora y divulgadora de temas educativos y autora del best seller Educar en el asombro, para la que “en Infantil, que es la etapa del juego desestructurado, no del aprendizaje formal, nunca tiene sentido hacer deberes en verano, ya que ni siquiera tiene sentido hacerlos durante el año escolar”. Opina L’Ecuyer que en el caso de alumnos de Primaria y Secundaria estos refuerzos podrían tener sentido “si el niño tiene alguna dificultad objetiva” como forma de “ayudarle a recuperar la autoestima perdida como consecuencia de siempre ir atrás de los demás niños”.
Pedro José Caballero: «Las vacaciones estivales son largas y en ellas hay tiempo para todo, no solo para el ocio”
¿Se pierde el hábito de estudio?
Uno de los argumentos más utilizados por los partidarios de los deberes durante las vacaciones de verano es el que se refiere a la necesidad de no perder el hábito de estudio consolidado durante los nueve meses del curso. “Intentamos buscar la calidad educativa y eso pasa en periodos largos de vacaciones por tener una continuidad con lo que se ha hecho durante el curso; si no se crea una brecha que después cuesta cerrar”, reflexiona Pedro José Caballero.
“El argumento del hábito es absurdo”, responde por su parte Catherine L’Ecuyer, que se pregunta de moto retórico si se hace trabajar a los profesores en verano para que no pierdan el hábito de dar clases. “Las cosas se hacen porque “tienen sentido”. Cuando tiene sentido hacer deberes se hacen y cuando no lo tiene no se hacen”, explica la experta, que argumenta que el colegio “no puede ocupar todo el tiempo de la vida del niño”.
L’Ecuyer: «En Infantil, que es la etapa del juego desestructurado, no del aprendizaje formal, nunca tiene sentido hacer deberes en verano, ya que ni siquiera tiene sentido hacerlos durante el año escolar”
¿Qué hacer en verano?
Desde Concapa pretenden que los tiempos muertos del verano constituyan “una forma alternativa de compensar la ausencia de clases”. En ese sentido, dentro del concepto de “deberes de verano” entrarían los libros de vacaciones, los talleres educativos, el teatro y “todo aquello que es ocio alternativo, responsable y educador”. Pero, sobre todas las cosas, estaría la lectura comprensiva, que es la principal apuesta de la confederación por los deberes veraniegos: “hemos comprobado en muchos centros que hay una ausencia total de lectura comprensiva que luego se refleja en los exámenes, en las faltas de ortografía, en la forma de escribir y de expresarse de los niños”, afirma su presidente.
También la lectura se incluye en el listado de actividades veraniegas de Catherine L’Ecuyer, que a esa recomendación une la apuesta por la naturaleza en detrimento de los parques temáticos, por la realidad en contraposición a las pantallas, y por lo que ella denomina “menos montaje y más tiempo en familia”, ya que en su opinión durante las vacaciones nos invade una necesidad de actividad exagerada que hace que volvamos de ellas agotados y sin haber tenido tiempos de intimidad con nuestros hijos.
“El verano es un tiempo para descubrir, no para llenar casillas en una libreta. En ese sentido, lo que sí sería una verdadera lástima es que los niños acaben las vacaciones sin haber pisado un charco, contado las estrellas, subido un árbol, adivinado las formas que hacen las nubes, sin haber enterrado las piernas en el arena de la playa, sin haber escuchado el agua correr en un río… Y todas esas cosas las tienen que hacer con sus padres, con sus hermanos”, ejemplifica L’Ecuyer, que abogar por dejar de obsesionarse con la dimensión cognitiva del alumno e “invertir más tiempo en hacer que los niños se sientan amados incondicionalmente” a través del regalo de lo que, según ella, son los tres bienes más preciados que tenemos: “nuestro tiempo, nuestra atención y nuestra ternura. Esa la mejor escuela de verano a la que pueden asistir nuestros hijos”.
La responsabilidad de los padres
Y en todo este debate sobre deberes en verano sí o no, ¿qué responsabilidad tienen los padres? Porque como afirman los defensores de los deberes, no es de extrañar que ante la ausencia de éstos los niños acaben pasando horas y horas del verano sentados frente a la pantalla del televisor. “Tenemos toda la responsabilidad. Nosotros somos los primeros educadores de nuestros hijos. Si como padres no nos preocupamos por su educación, también en verano, malamente vamos a ayudarles”, explica Pedro José Cabellero.
L’Ecuyer: «El verano es un tiempo para descubrir, no para llenar casillas en una libreta. En ese sentido, lo que sí sería una verdadera lástima es que los niños acaben las vacaciones sin haber pisado un charco, contado las estrellas, subido un árbol, adivinado las formas que hacen las nubes, sin haber enterrado las piernas en el arena de la playa, sin haber escuchado el agua correr en un río…»
En la misma línea se pronuncia Catherine L’Ecuyer, que cita a Maria Montessori y a su concepto de “entorno preparado”: “Si el entorno que tenemos preparado para nuestros hijos está lleno de pantallas y no hay alternativas más interesantes, pues acabarán allí, sin duda. Y nosotros nos acabaremos convirtiendo en policías: “ahora no”, “solo 10 minutos más”, “deja la Play y ven a comer””. En ese sentido, la autora de Educar en el asombro concluye que “los mejores deberes que puede poner un colegio son para los padres, no para los niños”.
Por Eva R. Soler
¿Debe hacerse regalo al profesor o no debe hacerse? En esto, como en todo, cada cual tiene su opinión. Los hay que están a favor y están los detractores. Y también los neutros. Sin embargo, lo normal es que la mayoría participe en el regalo conjunto que se organiza entre toda la clase y si alguien no está de acuerdo, también participe por no ser la nota discordante.
Como afirma la psicóloga, Adriana Morón, los regalos se pueden hacer por muchos motivos: “Las normas sociales marcan momentos puntuales en los que se aconseja o “se debe” regalar. Hemos aprendido que puede ser una buena forma de gestionar las relaciones. Las motivaciones para hacer un regalo pueden ser internas: porque nos encanta buscar y comprar cosas para los demás, para buscar la aprobación de otras personas, como muestra de agradecimiento… Pero también hay motivaciones externas, situaciones en las que se regala de una forma más impuesta. En el contexto de las aulas, pasa lo mismo. La dificultad aparece cuando la presión social del grupo genera tensiones en los padres y estrés individual por la presión a participar en una iniciativa grupal que no se siente como propia”.
En este sentido, Morón proporciona una serie de consejos útiles para estas situaciones:
1. Respeto a todas las opiniones: “Hay que trabajar los pensamientos y las visiones sobre la gente que participa o no en un regalo común. Es necesario entender que cada uno tiene sus valores, su forma de entender las cosas, las relaciones, los trabajos y ninguna tiene que ser mejor que otra. Además, muchas veces el contexto del aula no permite conocer los verdaderos motivos de las decisiones y se cae en expectativas negativas sobre los demás, en contraposición de las de uno mismo, que se valoran como positivas”.
2. Regalos con componente emocional: Los que se elaboran con recuerdos de los niños (dibujos, notas, fotos…) parece ser que son los más valorados. Morón opina que, además, de esta forma las presiones económicas desaparecen y los alumnos se hacen protagonistas.
3. Participa sólo si quieres: Sólo deben participar aquellas personas a las que les apetezca participar, que tengan motivaciones saludables y que no les genere resentimiento o sensación de dejarse llevar.
4. Conviene crear grupos específicos sólo con las personas que quieren participar y no generar desencuentros en grupos más grandes donde es más fácil que aparezca la ofensa consciente o inconsciente.
«La dificultad aparece cuando la presión social del grupo genera tensiones en los padres y estrés individual por la presión a participar en una iniciativa grupal que no se siente como propia”
5. Realizar todo el proceso con tiempo: a comienzos del tercer trimestre, porque la escasez de tiempo es buena para tomar soluciones rápidas, pero contraproducente para la resolución pacífica de conflictos.
6. Expresar las opiniones siempre de forma personal y tratar sólo aspectos relacionados con el asunto y no caer en calificaciones despectivas u opiniones generales.
7. Toda elección debería hacerse en grupo y con alguna forma de votación en la que todas las personas se sientan parte de ello. Y por supuesto, en el primer momento deben valorarse todas las sugerencias o aportaciones con lluvia de ideas.
8. Por su parte, los docentes deben reflexionar sobre sus expectativas y no valorar la ausencia de regalos como falta de gratitud.
«Los regalos que se elaboran con recuerdos de los niños (dibujos, notas, fotos…) parece ser que son los más valorados y, además, de esta forma las presiones económicas desaparecen y los alumnos se hacen protagonistas»
Otra psicóloga, Úrsula Perona, añade recomendaciones en la misma línea para evitar discusiones y malentendidos entre los padres:
9. Realizar la propuesta en una reunión presencial, si es posible, ya que por whatsapp es más fácil que se generen malentendidos.
10. Todas las posturas deben de afrontarse desde el respeto: Se puede optar por una actitud democrática y adherirse a lo que vote la mayoría o por el contrario que cada uno haga lo que considere: los que quieren participar en el regalo lo hacen y los que no quieren, no. No hay nada de malo ni en querer regalar, ni en no regalar. Ambas posturas son igual de respetables. Cada uno debe sentirse libre de expresarse como se desee y los demás deben ser respetuosos.
11. Si se delega la compra del regalo en una persona, aceptar las decisiones que tome. Al fin y al cabo, esa persona está dedicando tiempo en hacer algo en favor de todos.
¿Quieres pasar un verano tranquilo sin sobresaltos ni enfermedades? Pon en práctica estos 25 consejos para proteger a tus hijos y… ¡a disfrutar del buen tiempo!
1. No bajes la guardia: En verano también hay enfermedades. Los catarros virales, la gastroenteritis, la otitis externa, la laringitis, la conjuntivitis, las picaduras de insectos, los impétigos por heridas infectadas y el pie de atleta son las alteraciones que más afectan a la salud durante los meses estivales.
2. Higiene frente a gastroenteritis y salmonelosis: “Las gastroenteritis son muy frecuentes en la infancia. Las medidas de prevención más importantes son extremar la higiene: el lavado de manos es la forma de protección más eficaz. En el caso de la salmonelosis también es aconsejable el correcto lavado de los alimentos, su cocinado adecuado y la refrigeración, sobre todo en los meses de verano”, comenta la Dra. María Jesús Pascual, jefe del servicio de Pediatría del Hospital Vithas Nisa Pardo de Aravaca (Madrid).
3. Controla el picoteo y vigila su dieta: En verano la dieta debe ser como siempre: variada y equilibrada, con alimentos de todos los grupos: frutas, verduras, carnes, pescados, cereales, legumbres, huevos y lácteos. Es aconsejable vigilar la tendencia al picoteo y al consumo de alimentos no nutritivos”, detalla la Dra. Pascual.
4. Dales más líquidos: ¿Se debe aumentar la hidratación en verano? “Sí, por el aumento de la temperatura ambiental. Además, los niños pasan más horas al sol, realizan más actividad física con producción de sudor y juegan mucho al aire libre”, aclara el Dr. Antonio Redondo, pediatra del Hospital Vithas Medimar Internacional de Alicante.
5. Vigila la deshidratación: Según explica el Dr. Antonio Redondo, los síntomas de alerta de que el niño está deshidratado son: piel pálida y ojeras marcadas por la falta de líquido en la piel. Al principio también hay irritabilidad y si avanza, decaimiento. En bebés que tengan aún la fontanela abierta, está se hunde.
6. Protégelos frente a los golpes de calor: Tal como destaca la Dra. María Jesús Pascual, “los niños menores de un año son los más sensibles al golpe de calor. Mantener a un niño en un coche cerrado, aunque sea por poco tiempo, exponerse al sol en horas de mucho calor o hacer ejercicio intenso sin la adecuada hidratación son situaciones que favorecen el golpe de calor”.
«En verano la dieta debe ser como siempre: variada y equilibrada. Es aconsejable vigilar la tendencia al picoteo y al consumo de alimentos no nutritivos”
7. Aplica bien la crema solar: La crema solar debe aplicarse previamente a que el niño se ponga el traje de baño y media hora, como mínimo, antes de que se exponga al sol. Lo ideal es echar la crema en casa por todas las zonas, sin olvidar ninguna (orejas, manos, nariz, nuca…). Es importante extenderla correctamente (haciendo círculos) y renovarla al menos cada dos horas. La crema no solo se utiliza los días de sol sino también los días nublados.
8. Cuida la piel en caso de quemaduras: Según recomienda el doctor Antonio Redondo, cuando un niño sufre quemaduras, lo primero es “apartarlo del sol, cuidar la piel afectada con un after sun; y si tiene lesiones ampollosas, buscar atención sanitaria y ofrecer líquidos”.
9. Controla la exposición solar: ¿Hay que poner camiseta a los niños cuando están en la playa? “No. Llevar ropa puede dar una falsa ilusión de protección ante los rayos ultravioleta. Los colores claros ofrecen menos protección solar. En lugares muy soleados, y de forma especial a las horas del mediodía y de mucha insolación, habría que evitar completamente la exposición de los niños al sol”.
10. Alerta frente al ahogamiento secundario: “Cuando un niño o un adulto sufre un ahogamiento en agua dulce o salada y responde bien a las maniobras de reanimación cardiopulmonar se queda aparentemente ‘normal’, pero existe un periodo de entre 1 y 72 horas en que, si el agua ha llegado hasta los alveolos pulmonares, la función pulmonar se puede ver comprometida y presentar los síntomas de un ‘ahogamiento secundario’: dificultad para respirar, tos intensa, cansancio extremo y afectación cerebral. Por ello, tras un ahogamiento, el paciente debería mantenerse en observación en un hospital”, explica el doctor Antonio Redondo, pediatra del Hospital Vithas Medimar Internacional de Alicante.
11. Seca bien los oídos: Las prevenciones básicas para evitar la otitis de las piscinas que sufren muchos niños son, según aconseja el Dr. Antonio Redondo, “secarse bien los oídos al salir del agua con una toalla e inclinar la cabeza hacia ambos lados para intentar que salga el agua que ha entrado”. Además, “en los niños propensos se debería reducir el tiempo de baño, usar tapones de oídos y gorros de baño y se pueden poner unas gotas de solución diluida de alcohol al salir del agua”.
12. En el agua, siempre vigilados:Los ahogamientos son la segunda causa más frecuente de fallecimiento en menores de nueve años, por eso los niños siempre han de estar vigilados en la piscina. Los expertos aconsejan enseñarles a nadar pronto (desde los cuatro años), pero, aún así, hay que controlarlos visualmente.
«¿Hay que poner camiseta a los niños cuando están en la playa? “No. Llevar ropa puede dar una falsa ilusión de protección ante los rayos ultravioleta»
13. Ojo con las zambullidas: Un 5% de las lesiones en la médula ocurren al zambullirse en una piscina, en un lago o en el mar. Suele ocurrir especialmente entre la población adolescente, por lo que hay que extremar los cuidados: comprobando siempre el fondo antes y no tirándose de cabeza.
14. Siempre calzados en zonas húmedas: Las infecciones por hongos en las piscinas son muy frecuentes también en verano. La pauta básica para evitarlas es ir siempre calzado en las zonas húmedas y donde se encharque agua, como en las duchas. Al salir del agua, hay que insistir en el secado entre los dedos. También pueden salir hongos por mantener el traje de baño húmedo durante mucho tiempo al salir del agua.
15. Entrar en el agua poco a poco: El Dr. Antonio Redondo, pediatra del Hospital Vithas Medimar Internacional de Alicante, recomienda que “antes de entrar en el agua, y si se ha tomado una comida ligera, es conveniente esperar una hora y media. En el caso de que haya sido una comida copiosa, esperar unas tres horas”.
16. Evitar los choques térmicos en el agua: ¿Existe realmente el conocido como corte de digestión? “Corte de digestión es un término mal utilizado, ya que la digestión no se interrumpe al entrar en el agua, sino que, al exponer al cuerpo a un cambio brusco de temperatura provoca un choque térmico y se dan algunos síntomas como el vómito. Por eso es mejor no zambullirse de golpe y mojar el cuerpo poco a poco”, aclara el Dr. Redondo.
17. Aplica agua salada si le pica una medusa: Las picaduras de medusas pueden ser muy dolorosas. Lo más importante es no frotar la zona ni echar agua dulce, pues el veneno se extendería. Hay que aplicar agua salada o suero fisiológico y si han quedado tentáculos dentro de la piel, extraerlos con unas pinzas. Dependiendo de cuál sea la reacción, podría ser necesario administrar antihistamínicos.
18. Picaduras de insectos: agua y jabón: “Las picaduras de insectos normalmente son molestas y suelen producir simplemente una reacción local con enrojecimiento e inflamación; en esos casos es recomendable lavar con agua y jabón, aplicar frío local o una solución de calamina o de amoniaco en barritas. También en los casos en que se produce una reacción generalizada (alérgica) cuando puede ser útil la administración de un antihistamínico”, recomienda la Dra. María Jesús Pascual.
«Los ahogamientos son la segunda causa más frecuente de fallecimiento en menores de nueve años, por eso los niños siempre han de estar vigilados en la piscina»
19. En los viajes, mirando al frente: El mareo (cinetosis) es un problema muy frecuente desde los dos años de edad, tal como explica la Dra. María Jesús Pascual. “Para evitarlo, se recomienda que el niño no coma o coma poco antes de ponerse en marcha y que no se exponga a olores fuertes. También es aconsejable que no lea y no jugar con videojuegos durante el viaje. Igualmente, ha de mirar hacia delante y observar objetos lejanos”.
20. Pregunta por las vacunas si viajáis al extranjero: “Al viajar a otros países, incluso si no se trata de destinos exóticos o remotos, puede ser necesario administrar vacunas. Algunas necesitan de un tiempo para ser efectivas, por lo que conviene comentarlo con el pediatra unos meses antes de salir de viaje.
21. Si toma fármacos, precaución con el sol: Algunos medicamentos pueden ser fotosensibilizantes (reaccionan frente a la luz solar), pudiendo provocar problemas como manchas en la piel, por eso conviene siempre leer el prospecto cuando llega el verano y si hay esta alerta, consultar con el pediatra.
22. Gafas de sol sí (por muchos motivos): “Proteger los ojos del sol, al igual que la piel, desde la primera infancia es muy importante para evitar fundamentalmente que los rayos UV dañen la retina del niño, así como para evitar quemaduras en la córnea que, a la larga, en la edad adulta, puedan producir cataratas o ceguera”, advierte la Dra. María Jesús Pascual, jefe del servicio de Pediatría del Hospital Vithas Nisa Pardo de Aravaca (Madrid). “Las gafas de sol son relevantes como efecto barrera frente a cuerpos extraños (polvo, arena…) y a la contaminación ambiental y ayudan a evitar irritaciones, escozor… Deben estar homologadas por la CE”, detalla.
23. Piel con extra de hidratación: Los niños con piel atópica pueden tener más problemas en verano, por efecto del cloro de la piscina y de la sequedad. El agua del mar es muy beneficiosa en estos casos. También conviene que, en todo caso, al final de la jornada se den una ducha de agua dulce.
«Proteger los ojos del sol desde la primera infancia es muy importante para evitar fundamentalmente que los rayos UV dañen la retina del niño, así como para evitar quemaduras en la córnea que, a la larga, en la edad adulta, puedan producir cataratas o ceguera”
24. Limita el tiempo digital: Aunque estén de vacaciones, conviene limitar el tiempo de exposición a pantallas. El verano es un momento inigualable para vivir más al aire libre, hacer deporte, jugar con otros niños, leer… Los niños no suelen controlarse por sí solos… hay que poner unas normas.
25. Disfrutad en familia: Al margen de cuidar la salud física, es importante también cuidar la salud emocional del niño para compensar, si la ha habido, la falta de tiempo durante el resto del año. Programar actividades juntos y disfrutar de la mutua compañía.
Gestionar consentimiento
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.