Dos videojuegos ante la polémica

Autor: padresycolegios.com

El contenido de algunos videojuegos protagonizados por escolares sigue
despertando polémicas sobre sus posibles efectos adversos en el proceso
formartivo de nuestros niños y adolescentes. En las últimas semanas, dos nuevos
lanzamientos han vuelto a cuestionar si el todo vale en el mundo del
entretenimiento infantil y juvenil tiene algún sentido.
El primero, que ya en
el nombre (Bully, matón en inglés) advierte de sus intenciones, está
protagonizado por un alumno cuyo objetivo es acosar a alumnos y profesores.
Pedro Núñez de Morgades, defensor del menor en la Comunidad de Madrid, reaccionó
rápido pidiendo a la Asociación Española de Distribuidores y Editores de
Software de Entretenimiento que colabore para evitar la comercialización de
videojuegos que, como éste, hacen apología de la violencia.
Quizá más
sorprendente por el apoyo oficial que ha recibido, el segundo se centra en las
aventuras de un chaval urbanita y cuando menos gamberro que, entre otras cosas,
se cuela en el metro y pelea, barra de hierro en mano, con vigilantes y otros
chicos del suburbano. Ante este panorama, el objetivo es lo de menos: pintar un
graffiti con su firma. Marc Ecko´s Getting Up fue incluido en la
sección de recomendaciones de la revista Jov., editada por la Dirección
General de Juventud de la Comunidad de Madrid. Un hecho criticado en la Asamblea
madrileña por el Grupo Socialista.

Soy culpable

Autor: padresycolegios.com

Abraham (cinco años) y su hermano Daniel (cuatro) fueron con sus padres un día a unos grandes almacenes. Al ver el botón de parada de las escaleras mecánicas a Abraham no se le ocurrió otra cosa que apretarlo, deteniéndolas. Un guardia de seguridad apareció para ponerla de nuevo en marcha. Confundiéndolo con un policía y temiendo que detuvieran a su hermano mayor, Daniel decidió sacrificarse y se colocó delante. ¡Es inocente! –exclamó– ¡Yo soy el culpable! ¡Llévenme a mí!

¿Me da un pan?

Autor: padresycolegios.com

Estando de vacaciones, la familia de Nerea (seis años) decidió ir a almorzar a la terraza de un restaurante. El establecimiento estaba lleno y los camareros tenían mucho trabajo, así que, aunque ya habían servido la comida, el pan tardaba en llegar. Viendo que sus padres comentaban el retraso, la niña se levantó y, acercándose al camarero más cercano, le dijo toda seria: Por favor, ¿no tendría usted un poco de pan para mí y para mi familia?

Me muero muy bien

Autor: padresycolegios.com

El tío de Paula (cuatro añitos) es director de cine y está preparando un cortometraje en el cual tiene que aparecer una niña pequeña. Piensa en su sobrina, pero como el personaje tiene que morir asesinado y no sabe si eso le puede crear problemas a la niña, decide llamar a la madre para consultarle su opinión. Cuando Paula se entera, no sólo se muestra entusiasmada sino que, de espaldas a su madre, corre a llamar por teléfono a su tío y le dice muy seria: ¡Te advierto que yo se morirme muy bien! ¿Y quién es el que me mata? ¡Ah, un amigo tuyo! ¡Pues si es un amigo no hay ningún problema, que me mate! ¡Que sí!

La bandera

Autor: padresycolegios.com

Francisco se escapó de casa para ir a la playa, pero a la vuelta, y temiendo que su madre se diera cuenta de que entraba con el bañador húmedo, no se le ocurrió otra cosa que intentar tirarlo por la ventana, con tan mala suerte que se le quedó enganchado en la persiana. Cuando su madre lo descubrió, él se defendió como pudo: ¡Es que en casa no teníamos bandera!