¿Y si el confinamiento fuese una oportunidad para conocer a nuestros hijos y trabajar su autoestima?

Desde que comenzó la crisis sanitaria se han multiplicado las horas que las madres y padres pasan con sus hijos. Una convivencia full time ante la que Pilu Hernández Dopico, maestra y CEO de El Pupitre de Pilu, anima a los padres a fomentar la comunicación y, sobre todo, a trabajar la autoestima de los más pequeños de la casa: “La comunicación es imprescindible, estamos echando la culpa de todo al Covid-19, pero no nos olvidemos que un niño con la autoestima baja ya la tenía antes, no es consecuencia del confinamiento. No debemos confundir autoestima con estado de ánimo. Un día nos podemos levantar más desganados, desanimados, etc., pero eso no quiere decir que uno mismo piense que no es capaz de hacer algo o de llegar a ser alguien, eso es muy diferente”.

La maestra explica en ese sentido que la autoestima se trabaja desde pequeños e influye mucho el apoyo familiar, la educación y, por supuesto, la enseñanza y las amistades, todo eso va forjando la autoestima de cada uno, que va a la par con la personalidad. Por ello, Hernández Dopico ofrece diferentes consejos para todas las partes implicadas:

-Trabajar la baja frustración
-Alabar los éxitos.
-Corregir los fallos con ejemplos.
-Elogiar y no ridiculizar.
-Descubrir sus cualidades.
-Enseñarle sus puntos fuertes.
-Quererse a sí mismo.
-Educarle en comportamientos.
-Auto descubrirse
-Alegrase de sus logros.
-Enseñarle a identificar bien cuáles son sus emociones y sentimientos.
-Respetar y valorar las opiniones propias y de los demás.
-Comunicación
-El ejemplo tiene más fuerza que las reglas, los niños se fijan sobre todo en sus mayores.
-Proponerse metas.
-Fomentar la autonomía personal.

La CEO de El pupitre de Pilu recuerda también que no debemos olvidarnos que el autoconcepto no se trabaja con herramientas o actividades esporádicas: «Hay que trabajarlo constantemente de una manera trasversal. El autoconcepto de un niño lo forjamos todos, familia, amigos, docentes, y se hace con la palabra y el ejemplo, esa es la mejor herramienta. A un alumno o hijo que ha hecho mal una tarea en vez de tacharla y decirle ‘esto está mal’ tenemos que intentar darle la vuelta y guiarle por otro camino, ofreciéndole recursos y enseñándole otra forma de hacerlo, ya que de esa forma descubrirá las cualidades y no los defectos”.

Hernádez Dopico, por último, señala que cuando un niño tiene algún problema de autoestima siempre hay cambios en su estado de ánimo y/o personalidad. «Los niños y no tan niños son libros abiertos” explica antes de recordar que «cada niño es único y debe tener su propio autoconcepto de sí mismo, ya que todos tenemos que saber cuales son nuestras limitaciones”.

Efectos en los niños del confinamiento: ¿Tendrán secuelas?

Los niños tienen mayor capacidad de adaptación que los adultos. Son más libres, más espontáneos, pero tantos días de confinamiento pueden tener efectos en su desarrollo y su comportamiento.

Por Eva Carrasco

Desde Padres y Colegios nos hemos puesto en contacto con psicólogos y pediatras para que nos valoren las posibles secuelas psicológicas que se pueden presentar en los niños y las pautas a seguir por las familias a la hora de volver poco a poco a la “vida normal”. Las edades más delicadas son la preescolar, donde la imaginación juega un papel muy importante ya sea a favor o en contra en función de cómo lo maneje la familia, y las primeras etapas de la adolescencia, donde el nivel de seguridad interna es muy importante para el desarrollo. Si se producen cambios de carácter o problemas de conducta transitorios, tenemos que entender que son producto de las circunstancias, no de que nuestros hijos se hayan convertido en unos extraños.

Fase de desescalada

Ya sabemos que la apertura tiene que ser gradual y tendremos sensaciones encontradas. El psicólogo Jesús Jiménez, especialista en Psicoterapia y Educación, desgrana las fases por las que pasarán las familias. “En los padres va a haber una tensión entre querer retomar el contacto social y el temor al contagio. Habrá algunos para los que el malestar que les produce la falta de contacto con los demás les haga ser imprudentes. La mayoría se adaptarán a los cambios graduales de forma equilibrada. A otros les costará dejar de cumplir las normas de prevención cuando ya no sean necesarias. Esta experiencia es un reto psicológico que dejará huella en la inmensa mayoría. En general habrá servido para comprenderse mejor y relativizar lo que verdaderamente es importante y lo que no. Pero, sin embargo, una parte sufrirá síntomas de estrés post traumático por no haber sabido cómo resolver las tensiones psicológicas que les ha despertado la situación. Los niños van a vivir en primera persona estos cambios en sus padres.”

Ante todo, se deben tener en cuenta las emociones de los niños. La psicóloga clínica Mar Tesias, especialista en familias, aconseja que a los niños se les vaya contando cómo va el proceso “ofreciéndoles una información adecuada, clara y adaptada a su edad, para que posteriormente sean capaces de afrontar las situaciones que se planteen cuando llegue la normalidad”. Tesías destaca la importancia de tener en cuenta sus dudas y temores durante todo este tiempo y especialmente cuando regresen a sus entornos sociales. “Siempre tendremos que ser muy claros para explicar la forma de protegerse y de relacionarse de forma preventiva sin caer en miedos mayores. De nuevo, en este punto está la forma en que los padres afrontan esta situación. Si para ellos es muy estresante, es posible que para sus hijos también lo sea”. Si los adultos no somos claros, los niños recurrirán a argumentos fantasiosos para compensar la falta de información, por lo que recomienda con los más pequeños recurrir a “dibujos o representaciones gráficas sencillas para explicar cómo se produce el contagio, y ver en conjunto la evolución y el desenlace, les ayuda a integrarlo… Representar las actividades que les apetece hacer cuando termine el confinamiento, y ordenarlas comenzando desde las más factibles es otra manera de situarles en la realidad utilizando su lenguaje”. Todo esto nos permite hablar de emociones en casa y ayudar a los niños a que expresen sus miedos.

Pero, ¿qué hacer cuando el niño no habla de lo que ha pasado? “Aunque el niño no pregunte sería positivo averiguar qué piensa, cómo se siente, cómo cree que se podría resolver –nos recomienda Sonia Martínez, psicóloga y directora de los centros Crece Bien–así el niño podrá expresar su malestar, sus preocupaciones o miedos; los entenderá y los podrá manejar ahora o a futuro. Hay familias que nos dicen que muchos niños prefieren no hablar de la situación que vivimos y por la noche tienen pesadillas. El niño durante el día no quiere pensar en lo que le da miedo, y cuando llega la noche, y está relajado, comienzan a aflorar esos miedos”.

Trastornos del sueño

Los miedos nocturnos son una respuesta normal y transitoria a una situación anómala y como tal la tenemos que tomar sin culpabilizar ni dar más importancia de la que tiene, nos explica el pediatra Gonzalo Pin, especialista en medicina de los Trastornos del Sueño. “Durante el episodio, los padres deben transmitir seguridad. Deben atender a los niños en esos momentos, intentando tranquilizar y especialmente no estar al día siguiente cuestionando, preguntando por qué, para qué. Tampoco hay que darle más valor del que tiene e intentar hacer una vida lo más tranquila y saludable, sin negar la realidad, pero sin darle más valor de lo que toca”. Indudablemente se van a presentar más dificultades para iniciar el sueño o más despertares matutinos porque hemos perdido parte de las señales externas y las rutinas que nos colocan en el día, tales como la intensidad y las tonalidades de la luz exterior.

Lamentablemente el ser humano no tiene un botón de on-off y no pasamos de la vigilia al sueño de manera automática, sino que, según explica el doctor Pin “todos nuestros sistemas metabólicos van cambiando su actividad preparándose para el sueño y esto exige un tiempo”. La mejor manera de evitar trastornos del sueño después de este largo periodo de confinamiento es mantener las rutinas y “como la reincorporación a la vida libre va a ser progresiva y vamos a tener información, debemos ir adaptando paulatinamente, unos días antes, los horarios que tenemos en casa a los horarios que el niño va a tener cuando se reincorpore a la vida normal”, aconseja el doctor Pin.

Miedo a salir a la calle

Pero, ¿realmente sabemos qué efectos causa en los niños el haber estado tanto tiempo en el mismo lugar? Jesús Jiménez insiste en que depende de la personalidad del niño y del entorno en el que haya pasado el confinamiento. “Los niños que son más de acción y expansivos, son los que van a tener más síntomas como dolores de cabeza, irritabilidad, aburrimiento, cansancio, quejas e incluso agresividad. Todos estarán deseando salir a la calle, pero estos últimos son los que más lo necesitan, sobre todo necesitan relacionarse con otros niños”. En casos extremos se pueden llegar a presentar cuadros de crisis de ansiedad y es muy importante para los padres saber actuar en ese momento. “Además de darle afecto y cariño, y abrazarle si lo acepta –recomienda Jiménez– hay que tratar de comprender al niño y la causa de su ansiedad. Mantener la serenidad es importante, aprendiendo los padres a afrontar sus propias emociones adecuadamente, es decir, no limitarse a controlarlas, ni disimularlas, ni ‘trabajarlas’, ni ‘gestionarlas’, ni aceptarlas o reprimirlas. Para resolver las emociones negativas hay que entender sus causas internas y aprender a resolverlas. Si es necesario, con la ayuda de un especialista que sepa enseñar esto”.

La angustia, el temor y la incertidumbre puede provocar en un niño que llegue a somatizar. Jiménez advierte: “Es común que los niños que sufren, tengan vómitos espontáneos o diarrea, por ejemplo. Si los niños son comunicativos y los padres saben escucharles, se darán cuenta de lo que ocurre, pero si no lo cuentan, un indicativo es la agresividad sin motivo aparente, los cambios de humor o el mutismo inusual. La mejor forma de ayudarles es darles seguridad, que se consigue no forzándoles a que sean duros ni fomentando el victimismo, sino con afecto y cariño, con comunicación, escuchándoles y comprendiéndoles y a veces con una cierta firmeza, poniendo límites si es necesario”.

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Pautas para dar seguridad a los niños tras el confinamiento

Por Sonia Martínez, psicóloga y directora de centros Crece Bien.

  • Compartir en familia cómo nos sentimos. Ver y escuchar que los demás sienten miedos, enfados, tristezas junto a soluciones o propuestas, ayuda al niño a ver que las emociones forman parte de él, sentirlas es bueno y que él puede manejarlas y buscar maneras de sentirse mejor.
  • Buscando una meta que, dentro de la situación, él pueda cumplir para que los abuelos estén bien, que la vecina enfermera pueda llegar antes a casa porque tenga menos enfermos que cuidar, que el primo que tiene asma esté bien…
  • Ver junto a él que hay personas que se están encargando de solucionar la situación, que nos protegen y nos dan seguridad, como son los policías, bomberos, médicos, enfermeros… Aquí es importante evitar las críticas delante de los niños. De esta forma aprenderá a confiar en quien nos cuida y a relajarse.
  • El futuro les puede crear incertidumbre, pero si les trasladamos lo que sí pueden hacer en el presente les ayudaremos a sentirse tranquilos.
  • Hacer equipo en familia con un saludo, un nombre, un grito… creará el sentimiento de unión. También es importante que estos días recordemos que en la familia nos apoyamos, nos queremos, nos perdonamos, nos ayudamos… Le hará sentirse confiado.
  • Apoyarse en los valores de la familia: la perseverancia, la paciencia, la valentía. Recordarlos en momentos de inseguridad les hará sentirse fuertes. Recordarles que les ayudaron y les ayudarán ahora a superar ese momento.

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Javier Quintero: “Los adolescentes son lienzos en blanco con un potencial como nunca más tendremos”

Por Adrián Cordellat

Javier Quintero es responsable del servicio de psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid, profesor de psiquiatría y psicología médica en la Universidad Complutense de Madrid y director médico del centro especializado Psikids. De su conocimiento en infancia y adolescencia surge El cerebro del adolescente: una mente en construcción (Shackleton Books), un libro en el que indaga en el desarrollo cerebral durante la adolescencia, una etapa crucial, ya que como él mismo escribe “durante nuestras vidas, no existe un momento más relevante para el cerebro que la adolescencia”.

Los padres y madres tememos a la adolescencia de nuestros hijos e hijas más que a nada en el mundo. Sin embargo, usted dice en la introducción de El cerebro adolescente que la adolescencia no tiene por qué ser un periodo complicado. ¿Hemos creado un ser mitológico de la figura del adolescente?

“Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos. No se ponen en pie cuando entra una persona anciana. Responden a sus padres y son simplemente malos”, estas frases que podrían haberse dicho en nuestra época, en realidad son de Sócrates y fueron dichas 400 años AC.  No es que hayamos creado un mito sobre la adolescencia, sino que debemos entenderla en lugar de pelear con ella, anticiparnos a sus necesidades en lugar de enfadarnos por lo que hacen.

En ese sentido de “entenderla”, dice que tenemos que afrontar esta etapa como una época de crisis, entendida ésta como cambio, y, por tanto, como una etapa de posibilidades para los adolescentes. ¿Nos cuesta ver estas posibilidades?

Están perdidos. Ya no son unos niños, pero tampoco son adultos, ya que carecen de algunas cualidades que coloquialmente denominamos madurez. Pero al mismo tiempo, son lienzos en blanco con un potencial como nunca más tendremos y solo necesitan alguien a su lado que les ayude a encontrar su camino y su vocación. En definitiva que les lidere, no que les dirija. Son como pastillas de jabón, si las apretamos con mucha fuerza, se nos escaparán entre los dedos.

¿Qué hábitos/acciones es importante establecer o llevar a cabo en esta etapa para que ese desarrollo cerebral que se da en la adolescencia sea el óptimo?

Aprender cosas nuevas cada día, leer diariamente, hacer deporte y evitar consumir tóxicos. Son recetas sencillas, pero eficaces. Algunos seguro que esperarían consejos más sofisticados, pero estos son los mejores que le podemos dar a un adolescente que tiene a su cerebro en plena ebullición.

Hablando de la evitación del consumo de tóxicos. La adolescencia es la etapa en la que muchas veces nos iniciamos en el consumo de alcohol y de drogas. ¿Qué impacto puede tener esto en un cerebro en formación como el adolescente?

Tanto el alcohol como las drogas lo que van a hacer en torpedear la capacidad de crear nuevas conexiones en el cerebro. Claro está, por supuesto, que no es lo mismo beberse una cerveza que media botella de ron, con lo que hay un efecto dosis dependiente. Ojo con el hachís o la marihuana, que no tienen nada de drogas blandas, sobretodo en la adolescencia. Debemos tener en cuenta que el THC (Tetrahidrocannabinol), uno de los principales componentes activos, tiene una vida media de una semana, lo que quiere decir que se tarda una semana en eliminar la mitad del THC consumido. Mientras tanto, se queda entorpeciendo la mielinización.

En el libro explica que en los adolescentes la parte emocional del cerebro prima sobre la racional. Por eso los cambios de humor y la tendencia a actuar impulsivamente, a tomar riesgos, a no pensar antes de actuar. Conocer esto, ¿nos puede ayudar a entender mejor el comportamiento adolescente y a empatizar con ellos?

Es la clave, son más emocionales que racionales, para lo bueno y para lo malo. Por eso, si motivamos a un adolescente, será imparable, pero si se cruza y se bloquea, será difícil sacarlo de ese estado. Conociendo esta característica, a lo mejor tenemos que pensar en menos sermones racionales y más acciones inspiradoras con ellos.

Es que muchas veces, en la relación con nuestros hijos, me da la sensación de que nosotros, que ya tenemos un cerebro adulto, nos dejamos llevar también por esa parte emocional, por eso las broncas, las disputas y los malos rollos que se viven en muchas casas.

Sin duda los adultos también tenemos nuestra amígdala (la parte emocional de nuestro cerebro) y se nos activa de vez en cuando, obnubilando nuestra toma de decisiones. Cuando esto ocurre, no pensamos con claridad y nos ponemos a su altura. Eso de gritar a un adolescente “a mi no me grites”, no parece la mejor solución para encauzar una discusión, pero todos lo hemos hecho alguna vez. Mi recomendación es empezar reconociendo nuestras propias emociones, sobre todo cuando éstas toman el control de nuestras decisiones, para no arrepentirnos después.

Me ha gustado una idea que lanza en la parte final del libro, cuando invita a los padres a ser influencers en la vida de sus hijos. ¿Qué consejos daría a los padres en ese sentido?

Lo tenemos hecho, solo hay que ver con los ojos de admiración que un niño mira a sus padres cuando es pequeño, solo hay que cuidar y continuar con ese trabajo. Es tedioso, requiere tiempo, exige renuncias personales, pero cuando se logra es fantástico. En realidad, la clave está en no perder la capacidad de influir sobre tus hijos en lugar de tratar de recuperarla cuando llegan a la adolescencia. Este último punto es bastante más complicado. Permitidme un ultimo consejo, no se trata de dar a tus hijos lo que creemos que es mejor para ellos, ni mucho menos lo que ellos quieren, sino darles lo que en realidad necesitan.

‘Mamis digitales’: la conciliación es posible

En España hay ocho millones de trabajadoras, de las cuales, un 57%, ha renunciado a oportunidades laborales por ser incompatibles con la maternidad.

 

Por Eva R. Soler

 

En octubre de 2016 nace Mamis digitales de la mano de Franc Carreras y Billie Sastre. “Franc dirigía una agencia de comunicación en la que trabajaban muchas mujeres y se dio cuenta de que, cuando se convertían en madres, la mayoría optaba por jornadas reducidas. Yo misma, que colaboré con él en esa agencia, renuncié a la posibilidad de unirme al equipo a jornada completa cuando me lo planteó, porque me suponía invertir mucho tiempo y me era imposible compaginarlo con la educación de mis hijos”, explica Billie.

Consciente de esta problemática a la que se enfrentan tantas mujeres en nuestro país y defensor a ultranza del teletrabajo, a Franc se le ocurrió la idea de crear “Mamis Digitales”. El propósito que persigue es convertir a madres en community managers, esto es, expertas en gestión de redes sociales de empresas y negocios. La formación, que tiene una duración de tres meses y el posterior trabajo que consiguen puede realizarse desde el móvil y el horario, por supuesto, siempre coincide con la jornada escolar de los hijos o en función de lo que la madre en concreto decida que es más conveniente. “Cuando me explicó este plan y me propuso que nos asociáramos para sacarlo adelante, no lo dudé”, confiesa la fundadora.

Desde entonces han logrado crear una comunidad de 800 madres con un porcentaje elevado de éxito. Hay tres tipos de perfiles, explica Sastre: “La mayoría desea trabajar por su cuenta. Otras son emprendedoras con su propio negocio que quieren aprender a gestionar las redes para que su proyecto llegue más lejos. Y hay un tercer tipo de madres que tienen un trabajo tradicional o están en una excedencia, pero se plantean un cambio. “Según nuestros datos, el 72% de madres que manifiesta querer trabajar en su propio proyecto lo ha conseguido”, asegura.

Los requisitos para entrar a forma parte de esta comunidad son: ser madre, una actitud positiva y tener buena ortografía y redacción. “La formación dura tres meses y es 100% online. A lo largo de ese tiempo se aprende a gestionar las cuatro principales redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y LinkedIn. Además, abordan otros contenidos adicionales relacionados con el marketing digital y gestión de empresa.

Metodología propia

Han desarrollado una metodología propia llamada Estima: “Una palabra buscada intencionadamente y cuyo acrónimo hace referencia al Estudio (de las redes sociales, su impacto y penetración); a la Segmentación (aprenden a identificar cuántos usuarios hay en la red para un tipo de cliente); Timing (calendario editorial); Implementación (cómo poner en práctica todo lo aprendido); Medición (de los resultados) y, por último, Amplificación (técnicas de mercadotecnia digital).

Insiste en que sólo se dirige a madres y los padres no tienen hueco porque el objetivo es dar solución a los problemas laborales con los que se encuentran muchas mujeres sólo por el hecho de ser madres. “El 90% de las 800 mamis que forman nuestra comunidad ha sufrido algún tipo de desplazamiento en su trabajo cuando se quedaron embarazadas: madres que las han despedido estando embarazadas de ocho meses; madres que tenían un puesto de ejecutivas y las han desplazado sólo por el hecho de ser mamás; madres que se han pedido una reducción de jornada y les han hecho mobbing… Son historias que escuchamos cada día”.

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Olga Díaz: “Esto era lo que yo estaba buscando”

  • “Cuando mi hijo contaba cinco meses, yo tenía que reincorporarme al trabajo, eso suponía volver a jornada completa para no perder salario y ver poco a mi hijo o reducción de jornada con su correspondiente reducción de sueldo, económicamente inviable. Sin embargo, ‘Mamis digitales’ me daba la oportunidad de transformarme en ‘community manager’ (muy relacionado con mi profesión de periodista y mi interés en redes sociales y tecnología) sin renunciar a estar presente en la educación de mi hijo.
  • “El valor diferencial de ‘Mamis digitales’ reside en que, cuando terminas la formación, no te desconectas del proyecto sino que pasas a formar parte de una comunidad de madres como tú que supone un apoyo muy importante, no sólo para resolver cualquier duda que tengas, sino también en el plano emocional.
  • Acostumbrada a trabajar en una empresa con equipo cara a cara,a veces, el trabajar en casa por tu cuenta se hace duro, pero de esta forma no te sientes sola. Además, organizan eventos anuales (el año pasado fue en la sede de Facebook) donde tienes la oportunidad de conocer a los fundadores y a otras madres”. Olga terminó la formación en abril de 2019 y en mayo empezó a poner en marcha su proyecto. En octubre de ese mismo año se dio de alta en autónomos con cuatro clientes. Aplaude iniciativas como la de ‘Mamis digitales’ que buscan reivindicar los derechos de las mujeres en el mercado laboral. “Demuestra que las madres no queremos renunciar a nuestra carrera profesional”.

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Calendario de Vacunas: ¿qué hay de nuevo?

Cada año, la Asociación Española de Pediatría actualiza su calendario vacunal para niños y adolescentes. Estas son las novedades más destacadas para 2020.

Por Terry Gragera

La regulación de las vacunas es competencia de cada comunidad autónoma, por eso los calendarios vacunales de cada región varían y determinadas vacunas pueden o no ponerse a la población infantil, dependiendo del lugar de residencia. Pero, al margen de esta realidad, la Asociación Española de Pediatría (AEP) publica cada año sus recomendaciones generales. En esta edición, la AEP no diferencia entre vacunas financiadas y no financiadas (aquellas que se recomiendan, pero deben pagar los padres), pues entienden que “todas son vacunas sistemáticas que deberían aplicarse a todos los niños y adolescentes”

Desde hace tiempo, el colectivo de pediatras lleva pidiendo que los distintos calendarios de vacunación se armonicen y que se amplíe el número de vacunas financiadas para que los niños y adolescentes accedan a ellas con equidad.

Algunas novedades

En sus recomendaciones para este año, la AEP vuelve a insistir en la importancia de que todos los adolescentes reciban la vacunación contra la tosferina (Tdpa) y la del papilomavirus humano en varones de 12 años (ya se aplica a las niñas). Además, se propone la inmunización antimeningocócica con vacuna tetravalente (MenACWY), una vacuna que es especialmente importante en el caso de niños y adolescentes que se trasladen durante una temporada a países donde esta vacuna es obligatoria a sus edades (Estados Unidos, Canadá, Argentina, Reino Unidos, Austria, Grecia, Holanda, Italia y Suiza). Si el niño va a viajar a estos países, conviene informarse en el centro de salud sobre si necesita recibir la vacuna.

España es el país europeo con la cobertura vacunal más alta, “debido a la confianza de las familias en los profesionales de Pediatría y de Enfermería infantil por la buena información que le proporcionamos sobre todas sus dudas sobre vacunaciones”, recalca el Dr. Francisco Álvarez, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP). No obstante, sigue faltando información en algunos casos, y los profesionales deben luchar, tal como destaca el Dr. Emilio Rodríguez Ferrón, coordinador de Pediatría de los Hospitales Vithas Alicante, contra la “desinformación deliberada promovida por los grupos antivacunas”. Además, “el hecho de que muchas enfermedades que previenen las vacunas sean muy poco frecuentes (precisamente gracias a la vacunación sistemática) hace que la concienciación no sea tan completa como debería”, apunta el Dr. Rodríguez.

Adolescencia y vacunas

Las vacunas no acaban en la infancia, sin embargo, la tasa de vacunación cae durante la adolescencia. “Es una edad difícil porque no consultan tanto en los centros de salud”, indica el Dr. Álvarez. “En general, a esta edad no hay miedos, pero sí reticencias por la información que les trasladan otros adolescentes y tenemos que tener precaución a la hora de aplicar las vacunas porque pueden producirse síncopes por la tensión y el dolor del pinchazo, con lo que debemos estar atentos y explicar a los pacientes la realidad de que los pinchazos que duelen, pero no tanto”, destaca el experto de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

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¿Se puede obligar a vacunar?

  • Las vacunas en España siguen siendo voluntarias, a no ser que un juez diga lo contrario. Los padres tienen libertad para vacunar o no a sus hijos, aunque en algunos casos de contagios a grandes grupos, ha sido la justicia la que ha obligado a la vacunación.
  • Sin embargo, en algunos centros infantiles se requiere tener las vacunas al día para poder entrar.“Las medidas tomadas por algunas consejerías en las guarderías son legales, pero entran un poco en contradicción con la no obligatoriedad por ley de las mismas.
  • Desde luego no se podrían aplicar a partir de los 6 años, en que la enseñanza es obligatoria”, explica el Dr. Francisco Álvarez, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP).
  • En este sentido, para el Dr. Emilio Rodríguez Ferrón, “deberíamos ser capaces de conseguir que la población estuviera tan bien informada y concienciada sobre este asunto que no fuera necesario obligar a nadie a vacunarse, porque todas las familias tendrían claro que es lo mejor que pueden hacer por sus hijos”.

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Webinar para sacar provecho del aburrimiento en los niños con Estefanía Catalán

Estefanía Catalán, psicóloga y coordinadora psicopedagógica en INAV – Centro Oficial de Educación Secundaria Online, fue la protagonista de nuestro webinar gratuito: Cómo sacar provecho del aburrimiento en los niños,  moderado por el periodista Borja Beriain, que se enmarca dentro de los recursos que os estamos ofreciendo para padres y madres para gestionar el confinamiento.

La psicóloga abordó un tema que seguro que suena mucho a los padres y madres en estos días de encierro: el aburrimiento, un concepto sobre el que Catalán quiso dar en su charla un nueva visión y significado, así como reflexionar sobre la experiencia de aburrirnos.

¿De qué está hecho el aburrimiento de los niños y niñas? ¿Qué funciones tiene? A estas preguntas respondió Estefanía, que mostró a los padres y madres asistentes nuevas formas de relacionarnos con él de una manera mas realista y adaptativa, sacando el máximo provecho de ese aburrimiento. Un aspecto, este último, para que el ofreció algunas estrategias y recursos con los que las familias puedan acompañar a sus hijos e hijas en momentos de aburrimiento.

Uno de cada cuatro niños sufre ansiedad por el confinamiento según Save the Children

La ONG Save the Children ha entrevistado a más de 6.000 niños, niñas y familias en Alemania, Finlandia, España, Estados Unidos y el Reino Unido para conocer cómo está afectando la emergencia sanitaria y el confinamiento obligado por el coronavirus a su estado emocional y psicológico. Los datos son preocupantes: prácticamente uno de cada cuatro niños estaría sufriendo síntomas de ansiedad por el aislamiento social y muchos de ellos corren el riesgo de sufrir trastornos psicológicos permanentes, incluida la depresión, si la situación se cronifica.

Save the Children señala que los sentimientos de impotencia, soledad y miedo a la exclusión, el estigma o la separación de los seres queridos son comunes en cualquier epidemia, pero advierte de que la falta de juegos al aire libre, así como el estrés prolongado, el aburrimiento y el distanciamiento social pueden provocar en los niños y niñas problemas de salud mental.

“Las personas que están al aire libre de manera habitual tienen una actividad más baja en la parte del cerebro que se enfoca en las emociones negativas repetitivas. Esta es una de las razones por las que la infancia puede desarrollar sentimientos negativos o incluso depresión durante el confinamiento dentro del hogar”, advierte Anne-Sophie Dybdal, experta en Protección Infantil y Salud Mental de Save the Children.

Como reconocen desde la ONG, es cierto que varios países han comenzado a desbloquear gradualmente las medidas de aislamiento. En España, por ejemplo, los niños ya pueden salir una hora a la calle. Sin embargo ese tiempo aún es muy limitado y las escuelas permanecen cerradas, una situación que afecta a casi 1.300 millones de estudiantes en todo el mundo. Save the Children alerta de que este distanciamiento social y la imposibilidad de ir al colegio deja a los niños y niñas que sufren violencia o pobreza en una situación especialmente vulnerable.

Los datos para la preocupación

Las encuestas realizadas recientemente por Save the Children en los países antes citados reflejan cifras preocupantes sobre la salud mental de muchos niños y niñas. Por ejemplo, en Finlandia, 7 de cada 10 menores participantes en el estudio tenían ansiedad y el 55% sentía fatiga. En el Reino Unido, casi el 60% de los niños y niñas que hizo la encuesta temía que un pariente pudiera enfermar y en Alemania 3 de cada 10 estaban preocupados por no poder terminar el curso escolar. En Estados Unidos un cuarto de los entrevistados sentía ansiedad.

En España, donde Save the Children entrevistó en el inicio de la crisis a casi 2.000 familias con pocos recursos, en 4 de cada 10 hogares  los niveles de estrés y problemas de convivencia habían aumentado, en buena medida por las malas condiciones de habitabilidad y el tamaño reducido de las viviendas.

Propuestas con la mirada puesta en la infancia

Desde Save the Children se hace un llamamiento a todos los gobiernos para que en la respuesta a la crisis por la Covid-19 prioricen e inviertan en la educación y en la salud física y mental de todos los niños y las niñas. En ese sentido, la organización insta a los líderes mundiales a que:

  • Los niños y niñas tengan acceso a servicios de apoyo durante y después de las medidas de confinamiento. Se debe priorizar el trabajo de los trabajadores sociales, incluso clasificándolos como servicios esenciales, para que tengan los recursos y la capacidad para hacer su trabajo.
  • Las escuelas, los servicios sociales y las autoridades supervisen a la infancia durante los periodos de aislamiento. Esto incluye garantizar que la educación online y a distancia sea accesible para todos los niños y niñas, y que contenga mensajes sobre salud, higiene y seguridad.
  • Las familias y los profesores deben recibir apoyo para mantener la estructura y la rutina de los niños y niñas, para mantenerles involucrados en las actividades de juego y aprendizaje.
  • Se establezcan mecanismos para la detección temprana de posibles problemas de salud. Los cambios repentinos en el comportamiento, la tristeza persistente, la preocupación excesiva, la falta de concentración, los problemas para dormir o el agotamiento pueden derivar una depresión.

Los pediatras hacen público un documento con recomendaciones para la vuelta a las aulas

La Asociación Española de Pediatría (AEP) hizo pública esta semana su propuesta en relación a la apertura gradual de las áreas de educación infanto-juvenil. Para los pediatras, las medidas de educación a distancia promovidas durante las semanas de confinamiento «han permitido una cierta continuidad de la educación en modo “emergencia” pero no serán sostenibles a largo plazo; sobre todo una vez los adultos vuelvan a sus actividades profesionales rutinarias».

En ese sentido, desde la AEP se proponen una serie de medidas por grupos de edad para que la apertura del sector se instaure «lo antes  posible» (para evitar el gran impacto que ya ha ocasionado el cierre de las aulas), pero de manera gradual y minimizando el
riesgo de nuevas infecciones. En ese sentido destaca una de las recomendaciones: que los alumnos de las escuelas infantiles no se incorporen hasta el control total de la epidemia. Según los expertos, las escuelas infantiles «son las áreas de máximo riesgo por la enorme dificultad de cumplir las medidas de aislamiento. Por la necesidad de contacto físico estrecho entre el profesor-cuidador y los niños, este grupo de edad (0 a 3 años) es el de mayor nivel de riesgo de cara a un posible contagio o transmisión del coronavirus».

Educación primaria: Como norma general, se recomienda flexibilizar el horario de entrada y salida, y reducir el tiempo presencial en la medida de lo posible, establecer horarios por turnos y combinar períodos de actividad académica presencial con la no presencial.

  1. Clases niños de corta edad, 3-5 años: deben seguirse recomendaciones muy similares a las de las guarderías (número de alumnos, comedores, juegos en patios…) ya que el riesgo de contagio sigue siendo elevado. Se recomienda además suspender las actividades extraescolares no incluidas en la enseñanza reglada. Ya que a esta edad es muy difícil seguir las normas de distancia y medidas protectoras, en este periodo que incluye los dos años de educación preescolar, no se recomienda el uso sistemático de mascarilla ya que es difícil que se pueda cumplir, pero se extremará el distanciamiento social en lo posible. Al ser igualmente potencialmente infecciosos, estos preescolares deben de ser estrechamente vigilados para diagnosticar precozmente su posible infección y proceder a su aislamiento. Durante los periodos tanto escolares como vacacionales debe considerase prioritario preparar a estos preescolares de la mejor manera posible para la transición al siguiente periodo.
  2. Mayores de 5 años: podrá incrementarse el número de alumnos y la actividad similar, pero con mayor vigilancia de las medidas de distanciamiento social, higiene y de vigilancia de casos y diagnóstico-aislamiento-cuarentena. La apertura debe ser gradual y debe iniciarse con grupos reducidos de niños, para poder cumplir la normativa del distanciamiento social. Puede ser recomendable en grupos de no más de 15 niños para las materias clave a esta edad en la educación primaria. Pudiendo organizarse dos turnos de clases en mañana y tarde, incluso días alternos durante la semana y/o cuatro turnos escalonados, o reduciendo el periodo de la jornada global y minimizando el periodo de patio, para evitar contagios. El uso de mascarilla en estos alumnos de primaria puede ser ya implementado con mayor seguridad, en periodos de mayor riesgo, así como mantener en el distanciamiento social.

En ambos grupos de edad se recomienda desarrollar actividades de información y entrenamiento en medidas de protección frente a la infección por coronavirus, potenciando la “educación para la salud” y hacerlos sujetos activos en la adopción y mantenimiento de las normas mediante la designación de delegados o referentes. En estos grupos de corta edad será preciso, si la escolarización finalmente fuese intermitente o fraccionada, proponer actividades en las que puedan participar otros agentes sociales (museos, bibliotecas, ayuntamientos…) que puedan asumir parte del horario escolar con actividades formativas más lúdicas. Este periodo es igualmente crítico, como el de las escuelas infantiles para prever ayudas sociales para la conciliación.

Educación secundaria: Se estima que en este periodo el nivel de riesgo de contagio puede ser más bajo porque el alumnado ya habrá aprendido la responsabilidad de las mediadas de distanciamiento, higiene y protección, pero deberán de reforzarse. La distribución de alumnos, horarios partidos y clases presenciales debe ser similar a la Educación Primaria, pero priorizando como presenciales las materias más esenciales y considerando en este periodo muy importante incluir la jornada educativa alternativa en domicilio, de mañana o tarde para trabajo online. Es necesario considerar que los menores de 14 años no pueden permanecer solos en el domicilio y habrá que prever un acompañamiento de padres/adultos, adecuando también su jornada laboral, o incluso con profesores desplazados a domicilios para grupos reducidos de varios alumnos y como en la etapa anterior organizar parte del horario escolar a desarrollar en actividades lúdicas que puedan asumir desde la Comunidad (museos, bibliotecas, ayuntamientos…).

La prevista mezcla de contenido presencial con contenido online debe organizarse de forma adecuada para no incidir en las inequidades actuales en relación al nivel socioeconómico, sobre todo considerando la ya existente brecha digital. En ocasiones los apoyos adicionales deberán particularizarse en situaciones de especial carencia social para un soporte añadido de recursos.

 

Padres y madres aliados con la tecnología: Si no puedes con tu enemigo…

La tecnología rodea el mundo de los niños y la podemos utilizar para educar y compartir aficiones con nuestros hijos.

Por Eva Carrasco

La tecnología utilizada adecuadamente es un instrumento muy útil y atractivo para exponer contenidos formativos y educativos. Además, los niños son ya nativos tecnológicos, lo que quiere decir que van a necesitar aprender a utilizar la tecnología. Pero María Ibáñez, psicoterapeuta y codirectora del Centro Psicología e Introspección, advierte: “Es importante que este uso de dispositivos tecnológicos sea adecuado en función de la edad de los niños y de su desarrollo madurativo, y que los padres eduquen a sus hijos sobre el uso adecuado de esas tecnologías. Desde enseñarles a no dar datos personales, ni enviar fotografías a desconocidos, hasta discriminar entre actividades tecnológicas beneficiosas, como aprender a pintar un cuadro viendo un vídeo, a las perjudiciales, como compartir un vídeo en el que se acosa a otro niño”.

La mejor manera de educar sobre cómo usar la tecnología es hacerlo en familia, lo que permite hacer uso y supervisión al mismo tiempo. Para ello, según aconseja la psicoterapeuta, “es buena idea buscar contenidos adecuados a la edad de los niños, pero que también puedan interesar a los padres. Por ejemplo, un videojuego que enseñe a cocinar si a los padres les gusta la gastronomía, o relacionado con la música, el baile, la pintura… que los padres también disfruten de la actividad, y a ser posible que sean actividades creativas, más que pasivas”.

El acompañamiento

Esta labor de acompañamiento a medida que crecen es quizás la más difícil, ha advertido la consultora de comunicación María Zabala, durante su intervención en el ciclo “La Educación que queremos”, organizada por la Fundación Botín, “pues aquí los padres debemos interesarnos por sus vidas online y afrontar la tecnología con toda la naturalidad que podamos, de forma que estemos en disposición de ofrecerles alternativas cuando no nos guste lo que ven o hacen, y alabar los logros y aciertos de su actividad digital. A las chicas les atraen más las redes sociales y a los chicos los videojuegos a través de plataformas como Twich o Roblox. Lo ideal es que comiencen a introducirse en estas aplicaciones con los padres e ir aprendiendo juntos”.

Zabala lo tiene claro: “La wifi es nuestra. Ellos tienen Internet porque nosotros queremos». Y si se saltan la norma, tendrá consecuencias. La mayoría de las consolas tienen una clave que debe ser controlada por los padres, esto exige una labor de aprendizaje por parte de los adultos para conocer la conectividad de los juguetes, que cada vez es mayor.

Tanto Google como Apple tienen cuentas para menores de forma que piden autorización al móvil de los padres antes de descargar una aplicación. Además, a través de los dispositivos se pueden configurar los tiempos de conexión.

El ejemplo de los padres

Es importante que el uso de los dispositivos tecnológicos sea una actividad en sí, y evitar que sea un complemento distractor durante otras actividades familiares. Es decir, no usarlos durante los tiempos de comida, o en la cama o el baño. En ese sentido, advierte Ibáñez, “quizá es donde los padres están menos concienciados de que ellos están sirviendo de modelos a los hijos y deben cuidar de no hacer uso del móvil mientras se cena, por ejemplo, o no trabajar con el ordenador mientras se está haciendo una actividad familiar. Si los padres se dan cuenta de que les cuesta prescindir de los dispositivos tecnológicos, deben aprender a resolver las causas de ese impedimento. Por ejemplo, si observan que utiliza el móvil para evadirse de algunos conflictos, afrontarlo y aprender a resolver dichos conflictos”.

No se nos puede olvidar que somos nosotros los que introducimos la tecnología en la vida de los niños. Quizás sea tan simple, o tan complicado, según indicó Zabala durante su intervención en el citado ciclo de la Fundación Botín, “como educar en lo digital igual que lo hacemos con el resto de cuestiones y entender la tecnología como contexto personal, social y global, poniendo el foco en las personas. A estas alturas no tiene mucho sentido ni la prohibición total y la barra libre de wifi”.