Los expertos abogan por una campaña nacional contra el acoso escolar

Autor: JOSÉ MANUEL LACASA

A finales de septiembre tuvo lugar en Palma de Mallorca un Congreso de lujo denominado Convivencia y Escuela, organizado por la Conselleria de Educación del Gobierno balear. De lujo porque contó con la participación de los más reputados expertos mundiales en el estudio del bullying (o matonismo) y del acoso escolar, entre ellos los investigadores Dan Olweus y Peter Smith, o Catherin Blaya, directora del Observatorio Europeo de la Violencia Escolar.
Entre ellos estuvo también Mona O´Moore, fundadora y coordinadora del centro Anti-Bullying, en el Trinity College de Dublín (Irlanda). Esta profesora explicó que «cada país tiene un compromiso diferente ante el bullying», pero que la Organización Mundial de la Salud ha reconocido la necesidad de intervenir en el problema, «porque, sin ningún tipo de intervención, los alumnos se ven atrapados».
O´Moore, además de abogar por una intervención eficaz desde las escuelas –»el acoso es un problema tan amplio que no puede responsabilizarse a los docentes, pero ellos forman parte, y mucho, de la solución»–, pidió que, al igual que existen campañas antitabaco o de otro tipo, las administraciones deben poner en marcha campañas de sensibilización y apoyo destinadas a toda la sociedad. En su opinión, dichas campañas favorecen y apoyan la introducción de una serie de medidas en las escuelas y hacen más eficaces las intervenciones con los alumnos o con sus padres, y contribuyen a frenar resistencias.

800 profesores en EducaParty

Tablet PC, pizarras digitales, navegador EducaRed (www.educared.
net), software educativo, PDAs… De todo lo que ofrecen
las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC) a la educación es de lo que pudieron disfrutar los casi
800 profesores que se acercaron al encuentro EducaParty
en el Palacio de la Magdalena de Santander.

Autor: ZAIDA PÉREZ DE ARANDA

Cerca de 800 profesores interesados en el uso de las Tecnologías de la
Información y la Comunicación se han dado cita en EducaParty, en el Palacio de
la Magdalena de Santander. Tablet PC, pizarras digitales interactivas, PDA, o
internet han sido parte de la oferta de este encuentro que, organizado por la
Fundación Telefónica, es el primero en España en reunir a los docentes en torno
a las TIC.
Este gran encuentro formativo y lúdico de los profesores con las
Nuevas Tecnologías ha servido para participar en numerosas y variadas
actividades, pero también para realizar un curso intensivo de integración
curricular de las TIC de un total de 20 horas, repartidas en 12 horas
presenciales y 8 on-line.
Estas ocho horas conforman la parte no presencial
de la programación de EducaParty, que se está desarrollando hasta el día 31 de
octubre. El trabajo de los docentes durante este tiempo está consistiendo en la
creación de una unidad didáctica utilizando las TIC y los recursos que ofrece el
portal de internet EducaRed. El Ministerio de Educación otorga dos créditos por
estas horas de formación.

LA PARTE
PRESENCIAL

La parte presencial de EducaParty ha incluido
actividades formativas con diversos talleres dedicados a temas como el uso del
Tablet PC y la pizarra digital interactiva, así como las herramientas de
creación de contenidos didácticos o las últimas 16 novedades tecnológicas que
pueden usarse en la escuela.
También se han organizado una serie de
actividades lúdicas, entre las que destacan dos concursos denominados Caza del
Tesoro y Desafío en la Red. En estos certámenes los profesores, a modo de
gymkana, han tenido que resolver una serie de enigmas utilizando
internet.

LA
CARPA

EducaRed ha levantado con motivo de este gran
encuentro de profesores de enseñanzas no universitarias unas carpas diseñadas
para este evento e instaladas en el Campo de Polo de la Península de la
Magdalena.
La instalación de EducaParty ocupaba una carpa de 50×35 metros y
un trailer de 15 metros de largo. La dotación informática constaba de 200 Tablet
PC de HP, 25 Macintosh de Apple y 150 ordenadores portátiles que trajeron los
participantes. Todas estas máquinas estaban unidas por una red Wifi y conectadas
a internet por fibra óptica de Telefónica a una velocidad de 64 Mb.
Para
impartir los talleres de formación el espacio se dividió en 16 aulas, todas
ellas dotadas de pizarras digitales interactivas de la marca SmartBoard y
proyectores de vídeo. 22 profesores de Infantil, Primaria, Secundaria y
Bachillerato, especialistas en integración de las TIC en el aula, impartieron
talleres prácticos a lo largo de dos días.

DOS EXPERIENCIAS

Dentro de EducaParty
destacó la Exposición de buenas prácticas en el uso de las TIC. Dos profesores
explicaron sus experiencias en la implantación de las TIC en el aula de forma
masiva y exitosa. José Antonio Blesa contó cómo un centro piloto de un
pueblecito de Teruel llamado Ariño había implantado los Tablet PC como cuadernos
digitales de trabajo del alumno. Y esto ha provocado que la Consejería de
Educación dote a todos los centros de 5º y 6º de Primaria de Aragón de esta
novedosa herramienta.
Por su parte, Gabriel Bailly-Baillière explicó cómo han
integrado en su centro la edición de vídeo digital entre los alumnos de
Secundaria y cómo estos elaboran los trabajos de muchas asignaturas con una
cámara de vídeo y un ordenador portátil. Aprenden nuevas formas de expresión y
nuevas tecnologías. Además, han ganado varios premios europeos con esta
iniciativa.
Dentro de EducaParty se procedió a la entrega de premios del
certamen Profesores Innovadores
(www.educared.net/ProfesoresInnovadores/)
. Se regalaron tres Tablet PC a
las tres ganadoras del concurso Un Tablet PC para la mejor unidad
didáctica
. En esta tercera edición del concurso resultaron ganadoras Teresa
Pérez Fracés, del CP «Azorín» de Alicante, y Cristina de la Calle y Rosa Mª
García, de la EI «Los Gorriones» de Vallecas (Madrid)

Híbridos

JUAN CARLOS RODRÍGUEZ. SOCIÓLOGO. INVESTIGADOR DE ANALISTAS SOCIO-POLÍTICOS (ASP)

Autor: padresycolegios.com

Quizá la fase de la adolescencia
tenga sentido biológicamente, y,
por tanto, siempre haya habido,
en este sentido, «adolescentes».
Pero lo cierto es que, como periodo socialmente
diferenciado, su origen es mucho
más reciente, y está vinculado a la expansión
de la escolarización. Antes de dicha expansión,
el niño se convertía simbólica o ritualmente
en adulto de manera directa, o
al menos en todo lo adulto que su cuerpo
le permitía.
En realidad, algunas de sus tareas como
niño, como las del cuidado de sus hermanos
menores (u otros parientes o vecinos)
o la ayuda en las labores de su padre o madre
(u otros adultos) implicaban responsabilidades
casi adultas. La incorporación a
un oficio tampoco se hacía abruptamente,
sino a través del debido tiempo de aprendizaje,
efectuado en coexistencia con los
trabajadores expertos, adultos de mayor
edad. La incorporación a una vida sexual
adulta tampoco se efectuaba de golpe: el
tiempo de aprendizaje de la vida en pareja
(el noviazgo) era prolongado y, en principio,
la consumación sexual tardaba mucho
en producirse y estaba muy ligada al
matrimonio. Es decir, aunque la transición
entre la niñez y la vida adulta fuera aparentemente
«directa», en realidad transcurría
a través de una fase relativamente prolongada
que podía caracterizarse como una
suerte de híbrido entre ambas. Un híbrido
en el que el adolescente iba aprendiendo,
por imitación o siguiendo reglas preestablecidas,
pero siempre de un modo eminentemente
práctico, las artes y los valores
morales de la vida adulta.
En la actualidad, con el tipo de escolarización
del que hemos ido dotándonos, han
desaparecido casi todas esas instancias sociales
híbridas. Así, la vida del adolescente
transcurre, como vimos en otras entregas
de esta columna, gran parte del tiempo en
un mundo propio, poco «contaminado» por
la asunción paulatina de responsabilidades
adultas. El haber elegido la vía de una escolarización
prolongada (como poco desde
los tres o cuatro años hasta los dieciséis),
con muchas horas de clase, y más de actividades
extraescolares, casi ha privado a niños
y adolescentes de la experiencia del cuidado
de los más pequeños y de los cuidados
mutuos entre los de edad parecida,
«abandonados» todos ellos, es un decir, a su
suerte por padres trabajando y madres cuidando
a los hermanos más pequeños.
Por otro lado, la escuela y la universidad
están casi totalmente aisladas del mundo
del trabajo, y el aprendizaje en aquélla, muy
formal, poco tiene que ver con el que se da
en las empresas (o en la vida fuera de la escuela,
en general), que es mucho más indirecto
e informal, más práctico. Y tampoco
ha sido habitual una experiencia formativa
de ida al mundo del trabajo y vuelta a la
escuela, pues el diseño de las instituciones
escolares lo ha hecho difícil. De este
modo, el ingreso de los recién egresados del
sistema escolar en el mundo del trabajo
tiende a producirse de manera un tanto
abrupta, sin haber aprendido poco a poco
el instrumental de conocimientos y las reglas,
muchas de ellas tácitas, que se aplican
en ese nuevo ámbito. Conocimientos y reglas
que no necesariamente tienen que ver
con los aprehendidos en la escuela, e, incluso,
pueden ser contradictorias con ellas.
Y, muy especialmente, el tránsito se da sin
que el joven haya ido modulando en la
práctica sus expectativas, por lo que no extraña
que éstas se vean muchas veces defraudadas,
especialmente –pero no sólo–
para los estudiantes que no han acabado
de rendir bien en sus estudios.
En esto pienso mucho últimamente, en
la posibilidad de que la adolescencia vuelva
a ser un híbrido entre la niñez y la vida
adulta, y no un mundo autocontenido y separado
de ambos. Cómo pueda llegar a serlo
queda, quizá, para otra ocasión.

Violencia escolar, ¿ALERTA ROJA?

Por desgracia, las manifestaciones de violencia en el ámbito escolar se han convertido en tema de moda. Todos se estrujan los sesos intentando idear mecanismos para contener un fenómeno que algunos consideran cada vez más extendido. Durante la elaboración de este reportaje, un padre dio a conocer en rueda de prensa el acoso al que era sometido su hijo.hijo. Poco después el Ministerio de Educación encargaba un informe para conocer la incidencia del bullying en nuestras aulas. Semanas antes, un
estudio elevaba al 25% el número de alumnos acosados. ¿Cuál es el
verdadero alcance de la violencia en nuestras escuelas? ¿Qué se puede
hacer cuando aparece? La prevención –que aquí hemos dejado de lado
por cuestiones de espacio– resulta por supuesto la estrategia más eficaz.

Autor: padresycolegios.com

DE PROFESOR A
ALUMNO

Una práctica tradicional en vías de
extinción

CÓMO
Todos los
países occidentales han prohibido los castigos corporales de profesores a
alumnos. El último en hacerlo fue Inglaterra (1986), aunque en 1998 volvió a
permitir un uso moderado de la fuerza para reducir a alumnos descontrolados. No
obstante, los medios siguen reflejando casos contados de estudiantes sometidos a
humillaciones y vejaciones por parte de sus docentes: pocos profesores cruzarían
la línea de la agresión física.
CUÁNTO
Debido a la escasa alarma social que
este tipo de violencia provoca, casi no existen estudios que se ocupen de su
incidencia. Una macroencuesta realizada en 2003 por el Instituto de Evaluación y
Asesoramiento Educativo (IDEA) reveló que un 2% de alumnos entre 12 y 16 años
había presenciado «intimidaciones con amenazas» de profesores a alumnos. Las
respuestas afirmativas eran más frecuentes entre los chicos que entre las
chicas.
QUÉ HACER
Juanjo
López, secretario general del Sindicato de Estudiantes, plantea una doble vía de
actuación ante este tipo de incidentes. Por una parte, denunciarlo dentro del
centro informando al consejo escolar y al resto del alumnado. Y por otra, acudir
a la nspección educativa para que tome as medidas pertinentes contra el docente
agresor. Sólo cuando el caso es muy grave se recurre a la justicia
ordinaria.

DE ALUMNO A
PROFESOR

Guerra de guerrillas hasta que el profesor
aguante

CÓMO
La mayoría de
estudiantes que acosan a sus docentes emprenden una suerte de guerrilla de
desgaste en la que utilizan, por así decirlo, armas de baja intensidad.
Murmullos, mofas, insultos cuando se da la vuelta… Se trata, en palabras de
Chema Avilés,profesor de la Universidad de Valladolid y autor de una tesis sobre
intimidación en el alumnado, de «probar al profesor para ver hasta donde
aguanta. Esto provoca fatiga, desmotivación, etc». En otro nivel se sitúan las
amenazas directas y las agresiones físicas o a la propiedad del docente. Suelen
ser la gota que colma el vaso e impulsa a pedir la baja
laboral.
CUÁNTO
Existen
informes con escaso rigor estadístico que elevan por encima del 30% el número de
docentes que sufren violencia física o verbal frecuente a manos de sus alumnos.
Otro indica que un 25% de los profesores de Secundaria madrileños han estado de
baja alguna vez como consecuencia de algún tipo de agresión. Más fiable -aunque
con una muestra demasiado pequeña para extraer conclusiones definitivas-, el
Barómetro Escolar de la Universidad Complutense habla de un 30% de docentes
acosados «alguna vez» y rebaja la cifra al 2% cuando el acoso es
«habitual».
QUÉ HACER
Un error
que cometen muchos padres cuando se le comunica que su hijo ha agrdido a un
profesor es ponerse, por defecto, del lado del retoño. Una constante que
denuncian todos los sindicatos educativos e incluso asociaciones de padres como
la Concapa. A la hora de actuar, los casos más leves pueden resolverse abriendo
un canal de comunicación fluida familia-alumno-centro, aunque siempre es
deseable algún tipo de sanción. Para episodios más graves, la inmensa mayoría de
docentes aceptaría con gusto disponer de más autoridad y mecanismos más ágiles
para enfrentarse al alumno (ver también violencia De padre a
profesor)

DE PADRE A
PROFESOR

La justicia por su mano o el peor ejemplo para los
niños

CÓMO
Suelen ser
hechos calcados: el profesor reprende (o suspende) al alumno, éste cuenta en
casa su versión de lo ocurrido…, y padre, madre o ambos acuden airados al
centro educativo, con o sin cita previa. Allí se inicia una discusión que poco a
poco va subiendo de tono. Entonces llegan las amenazas y los insultos, muchas
veces en presencia del alumno. Especialmente deleznable es cuando los
progenitores optan por recurrir a las manos. Casos no faltan.
CÚANTO
Resulta imposible de cuantificar, pero
muchos aseguran que la probabilidad de sufrir esta clase de agresiones se
incrementa exponencialmente en barrios o zonas de bajo perfil socioeconómico. En
la mayoría de los casos, un padre que ataca a un profesor es alguien
acostumbrado a resolver sus conflictos por medios violentos. El pasado curso
tuvieron lugar en Andalucía varias manifestaciones de docentes hartos de vivir
con el miedo en el cuerpo tras numerosos casos de agresiones paternas.

QUÉ HACER
Todas las
consejerías disponen de servicios para asesorar legalmente a sus profesores
agredidos, aunque los sindicatos se quejan de falta de agilidad en los
procedimientos. Algunas han elaborado protocolos de actuación, y otras, como
Madrid, han contratado a un bufete privado para adjudicar abogados a todo
profesor que lo solicite. Hay incluso quien defiende que se otorgue al docente
la consideración de autoridad pública con el fin de endurecer las sanciones al
agresor.

DE ALUMNO A
ALUMNO
Matonismo: de cosas de chiquillos a imparable alarma
social

CÓMO
Más o menos
todos sabemos lo que es un acto violento (en la escuela o en cualquier otro
ámbito), pero pocos se ponen de acuerdo a la hora de acotar los límites del
acoso escolar, también conocido como bullying o matonismo. Por su sencillez, una
de las definiciones que gozan de mayor aceptación es la acuñada por el noruego
Dan Olweus, quizá la voz más autorizada sobre el tema a nivel internacional.
Afirma Olweus que «un estudiante es acosado cuando está expuesto de manera
repetitiva a acciones negativas por parte de uno o más estudiantes». Y añade que
sólo hay bullying cuando existe un «desequilibrio de poder».
Tampoco hay
consenso al identificar las características del acosador y de su víctima. Según
el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, el agresor –además de
mostrar poca empatía y ser egocéntrico– posee baja autoestima, afirmación que
niega el profesor Olweus. Éste señala también, al describir un prototipo de
alumno acosado, que es difícil discernir si sus características son condición
previa o surgieron precisamente por ser víctima de acoso.
CUÁNTO
Hace unas semanas saltó a la palestra un
estudio según el cual uno de cada cuatro alumnos españoles de Primaria y
Secundaria sufría formas de acoso intensas o muy intensas. El informe fue
cuestionado por autoridades (desde la ministra Cabrera hasta el defensor del
Menor de la Comunidad de Madrid, pasando por varios consejeros de Educación),
expertos educativos y medios especializados.
En nuestro país, dos encuestas
realizadas por el Centro Reina Sofía y el Defensor del Pueblo se han erigido por
ahora en referencia al calibrar la incidencia del matonismo. Ambos llegan a
conclusiones muy similares: afecta de forma grave a entre el 2 y el 3% de
alumnos entre 12 y 16 años. Chicos y chicas lo sufren en proporciones similares,
aunque los chicos acosan más. Muchos demandan nuevos informes en los que, se
teme, habrá que revisar estas cifras ligeramente al alza.
Y es que otros
estudios internacionales si han detectado un incrementos de los casos de
bullying desde los años 70-80 hasta nuestros días. Problema de toda la vida, sí.
Agravado por no sabemos bien qué razones (crisis de valores educativos,
exportación de la violencia social a la escuela…), probablemente
también.
QUÉ HACER
La gran
pregunta para toda clase de poderes públicos volcados en crear un regimiento de
programas y medidas para atajar el acoso en nuestras aulas. Entre las más
destacadas, Castilla y León fue pionera al fundar en 2004 un observatorio sobre
la violencia escolar. Desde entonces, todas las comunidades (y también el
Ministerio de Educación) han elaborado sus propios planes en los que normalmente
se insta a abordar el problema desde el propio centro. Este verano, Castilla-La
Mancha firmó el primer acuerdo contra la violencia en el que se implica a toda
la comunidad educativa, así como a comunicadores, publicistas y otras
instancias.
Al actuar sobre casos concretos, padres y profesores se debaten
entre recurrir a estrategias de mediación o primar el carácter sancionador.
Depende de varios factores, pero muchos expertos han alertado de que mediar sólo
es útil cuando se da una cierta igualdad entre las partes y ambos comparten algo
de culpa. En el auténtico matonismo, la desigualdad de fuerzas constituye de
hecho una variable sine qua non. Y un último apunte a recordar: en el bullying,
el raro es el acosador, no el acosado. Hinchar de terapias y psicólogos a la
víctima sólo acrecentará su sensación de aislamiento.

ACOSO NEW AGE

Durante un reciente
congreso sobre violencia escolar celebrado en Palma de Mallorca, Peter Smith,
profesor de la Universidad de Londres y una de las máximas autoridades en la
materia, sorprendía a la audiencia al dar a conocer una nueva tipología de acoso
entre escolares propia de los tiempos que corren: el ciberacoso.
Lo definió
como «acto agresivo e intencionado constante a lo largo del tiempo y ejercido
mediante formas de contacto electrónicas por parte de un grupo o de un individuo
contra una víctima que no puede defenderse fácilmente». Un rasgo que diferencia
al ciberacoso de otras formas de hostigamiento tradicionales es la capacidad del
acosador para hacerse invisible, utilizando por ejemplo pseudónimos on
line.
Estudios realizados en Inglaterra sugieren una rápida expansión del
fenómeno entre los escolares de Secundaria. Aunque el ciberacoso suele tener
lugar fuera del ámbito escolar, es habitual que suponga una continuación del
matonismo que la víctima ya sufre en su centro educativo. Imaginemos por ejemplo
a un chaval objeto de acoso escolar cuyos compañeros acosadores se dedican a
lanzarle todo tipo de amenazas por correo electrónico o en los chats que
frecuenta.
Especialmente cruel resulta colgar fotos o videos denigrantes en
internet para que todo el que quiera pueda contemplarlos de manera ilimitada.
Según Smith, esta forma de acoso produce un impacto mayor en la víctima que
cualquier tipo de bullying tradicional. Obvia decir que los profesores tampoco
son inmunes a estas prácticas.

Haz de tu hijo un perfecto infeliz

Es evidente que los malos padres hacen infelices a sus
hijos. Padres alcohólicos, violentos, manirrotos o ausentes
no ayudan al equilibrio personal de los niños.
Pero también podemos hacerles infelices «por su bien

Autor: JOSÉ M. LACASA

que hace de doña Prassede –una mujer que hace la vida imposible a todos los que la rodean intentando ayudarlos– en su novela Los Novios, dice: «Si hubiera sido empujada a [mal]tratarla de ese modo por algún odio inveterado contra ella [Lucía, su pupila], quizás aquellas lágrimas la habrían enternecido y obligado a desistir; pero, como hablaba con buen fin, seguía adelante sin dejarse conmover».
Manzoni escribe en el XIX, pero no es difícil encontrar ejemplos de progenitores que, actuando por el bien de sus hijos, los perjudican hasta el punto de hacerlos infelices tanto mientras son niños como en su adolescencia y su vida adulta. El problema es que es sencillo decirle a un padre que hace un daño directo a su hijo que lo está haciendo mal, pero es mucho más difícil convencerlo de que cambie de actitud cuando todo su comportamiento tiene la excusa –y, además, cierta– de que lo hace «por el bien» de su hijo.
Esta respuesta ata las manos de todos aquellos adultos –cónyuge, abuelos, amigos, profesores, incluso psicólogos– que advierten que el comportamiento del niño o adolescente no es normal. Como dice Mª Jesús Álava Reyes en su libro El no también ayuda a crecer hablando de niños con comportamiento tirano –una de las formas en que un hijo expresa su infelicidad–, «la tiranía […] puede ser percibida antes por los adultos que rodean al niño que por sus propios padres».

INFELICES PARA SIEMPRE

Pero ¿cómo se consigue un hijo infeliz? Hay muchas formas: no hacerle caso, no atenderle, no demostrarle que le quieres. Pero nadie justifica esa actitud diciendo que lo hace por el bien del niño.
Pero hay otros comportamientos muy generalizados en los años 70 y 80 que aún siguen en la cabeza de muchos padres, aunque la ciencia y el sentido común los han arrinconado en el baúl de los trastos: no poner nunca límites a los niños ni decirles nunca que no, para evitar supuestos traumas; facilitarles la vida al máximo posible para evitar que las dificultades o las carencias materiales (si lo tiene un compañero de clase…) le creen frustraciones; defenderle ante cualquier situación –incluso desautorizando al otro cónyuge, a los abuelos o a los profesores ante el niño– aunque tu hijo no haya actuado correctamente; pensar que todo lo que hace tu hijo está bien.
Todos estos comportamientos pueden tener la excusa de que se hacen por el bien del niño. Pero no le hacen ningún bien al niño. El problema es que si no remediamos la infelicidad de nuestro hijo a una edad razonable, cada vez se hace más difícil: la adolescencia puede ser horrible tanto para él como para el resto de la familia, y las correcciones son ya tan evidentes como complejas (pero no imposibles, cuidado). Porque la infelicidad se hace crónica en la edad adulta. Que no tengamos que exclamar, como cuenta el pedagogo Gerardo Castillo que oyó a unos padres desesperados: «Nos hemos dedicado a barrer la calle de la vida a nuestros hijos, y hemos hecho de ellos unos inútiles».
 
«DESACONSEJOS»

– Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia, le digas que no a tu hijo. Puede frustrarse.
– Pídele opinión para todo lo que le afecta: qué cenar, qué ropa ponerse, qué quiere hacer. Y, por supuesto, desvívete por satisfacer sus elecciones, aunque cada vez sea más complicado.
– Llena sus «necesidades» materiales antes de que tu hijo note su falta o pueda pensar en ganárselas. – Haz más caso siempre a lo que tu hijo dice que a lo que hace.
– Retrasa en lo posible el abandono de elementos de la etapa de bebé: chupete, carrito, biberón, purés. Incluso más allá de los tres años. Al fin y al cabo el bebé tiene una felicidad perfecta…
– Llena su habitación de elementos electrónicos: TV, consola, ordenador… ¿Para qué va a tener que salir de su habitación si tan cómodo está dentro?
– Defiende a tu hijo siempre, ante cualquiera y haga lo que haga. Parafraseando a Rudyard Kipling, con tu hijo siempre, con razón o sin ella.
– No limites nunca la libertad de tu hijo: todo lo que sea fruto de su libre expresión será siempre bueno para él. Y nunca permitas que sufra las consecuencias de sus acciones.
– Resuelve cualquier dificultad con que se enfrente tu hijo rápidamente, volcándote en su ayuda. No le des oportunidad de comprobar si puede resolverla él solo. – Cede cuando pida, dialoga cuando exija.

¿Refrescos que adelgazan?

Corren malos tiempos para la industria alimentaria. Al
menos si no se esfuerza en hacer productos acordes
con la búsqueda de una salud mejor para los consumidores.

Autor: ALEJANDRA RODRÍGUEZ

Los especialistas llevan años haciendo hincapié en la influencia que ejercen las grandes compañías en las decisiones de compra de pequeños y mayores y, precisamente por ello, han criticado el mal uso que a veces se hace de esta capacidad, especialmente en lo referente a alimentación infantil.
La industria parece haber captado el mensaje y se ha puesto manos a la obra con estrategias que contribuyan a frenar la alarmante escalada de obesidad de los más pequeños de la casa, así como a promover hábitos de vida saludables entre ellos.
La última de estas empresas ha sido Walt Disney. La factoría de Mickey ha anunciado que los productos que a partir de este momento reciban una licencia para exhibir su marca o a alguno de sus personajes de dibujos animados tendrán que atenerse a unos estándares que garanticen a los padres que están ofreciendo a sus vástagos un producto saludable.
De esta forma, el azúcar añadido nunca podrá exceder del 10% de las calorías contenidas en una ración de tamaño infantil. Por su parte, la grasa tampoco podrá ir más allá del 30% de la energía total del alimento. En cuanto a los dañinos ácidos grasos trans (muy perjudiciales para la salud cardiovascular), éstos tendrán que ir perdiendo presencia en los productos con la imagen de alguno de los personajes Disney.
Según las previsiones, a finales de 2008 todos los alimentos y bebidas que lleven su logotipo tendrán que cumplir estas directrices.

¿Y EN ESPAÑA?

Dentro de nuestras fronteras, el código PAOS, suscrito de forma voluntaria por las grandes marcas de alimentos y promovido por la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), prohíbe expresamente la utilización de imágenes de personas o personajes conocidos para el público infantil en la promoción de alimentos dirigidos a ellos.
De hecho, Disney junto a la editorial Everest y el Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha (IEDAR), participó en una campaña difundida en los colegios de varias comunidades autónomas. El objetivo era enseñar a cocinar platos sencillos a los chavales al tiempo que se les iba instruyendo en los hábitos saludables y conceptos básicos de la nutrición.

El hermano mayor: un mariscal de campo en casa

La experiencia de ser el hermano mayor le puede proporcionar a un menor identidad
y autoestima en cuanto conoce y asume los deberes que le corresponden.

Autor: ÁNGEL PEÑA

No es fácil ser el hermano mayor. «Recuerdo una vez que mi hermano y yo rayamos un coche porque había aparcado en nuestra propiedad. Con el destrozo en la puerta de mi casa, mis padres tuvieron que pagar la multa. Yo tendría unos ocho años y mi hermano, cinco. Por supuesto, lo encubrí». Dos décadas después, Luis recuerda la responsabilidad de la primogenitura con la nostalgia de aquellas gamberradas con las que todos crecemos. Pero reconoce que a veces era duro. «Mi hermano ha ido teniendo más libertades a edades mucho más tempranas que yo». El hermano mayor es el pionero, además del protector. Tiene, por tanto, un papel protagonista en la familia.
Gerardo Castillo, profesor del departamento de Educación de la Universidad de Navarra, cree que «el hijo mayor es el segundo responsable de la familia mientras viven los padres, y el primer responsable en el caso de que los padres mueran», lo que incluye «auxiliar a sus padres en la transmisión de normas y costumbres familiares».
Es esencial, en este sentido, que dé buen ejemplo en todo a sus hermanos, hasta el punto de intentar ser modelo de conducta para ellos y orientarles en algunos aspectos de su vida, por ejemplo, la vida familiar, estudio, lecturas, amistades, uso del tiempo libre… Esto se deduce de un código más profesional, pero todos sabemos que, además, el mayor tiene la obligación moral de defender en el colegio y en la calle a sus hermanos. Y eso puede llenarle de un sano orgullo.

RESPONSABILIDAD

En definitiva, el hermano mayor se convierte en toda una autoridad, una experiencia que le puede ser muy útil en el futuro. «Es muy bueno que conozca su responsabilidad, en cuanto conoce y asume deberes que le corresponden; eso le proporciona identidad y autoestima, es un factor de maduración personal y propicia el desarrollo de virtudes, como la fraternidad, la solidaridad, la generosidad, la reciedumbre, la paciencia…», explica Castillo, autor de numerosos libros de temática familiar.
Aunque un exceso de orgullo se puede convertir en soberbia. «Algunos hijos interpretan el estatus otorgado de hijo mayor como un privilegio y como tener más poder. Lo suelen usar para tener ventajas especiales dentro de la familia y dominar a su hermanos, en vez de para servirles», reconoce Castillo. Y entonces, ojo. Como dice el proverbio indio: «Ningún amigo como un hermano; ningún enemigo como un hermano».

UNA CARGA

una carga muy pesada. Gerardo Castillo reconoce que «puede ocurrir que se agobie, depende de la edad y tipo de personalidad de cada hijo: lo que a uno le agobia, a otro le estimula». Aunque en realidad hay multitud de variables: también depende de que los padres adapten o no la exigencia a las posibilidades de ese hijo concreto y de que sepan o no plantear al hijo esa responsabilidad de forma positiva: si se le plantea como un reto y una muestra de confianza responderá mejor que si le presenta como una simple obligación que le llega impuesta. En cualquier caso, concluye Castillo, «es fundamental conocer bien al hijo y personalizar la exigencia».
En este sentido, los padres deben anteponer la formación del hijo a la mera utilidad que pueda tener lo que haga. Y no olvidar que hay que preparar al hijo para esa función: no se puede pretender que el hijo sea autodidacta.
¿El remedio? Respaldar al hermano mayor; explicando a los pequeños que el mayor no tiene un cargo sino una carga, y que si lo desean está dispuesto a pasársela. Eso puede descolocar a más de un rebelde.

CASADOS, FAMOSOS, FELICES

El libro Confidencias de casados, famosos y felices de Gerardo Castillo (Amat editorial, 2006), es el
relato de 29 historias reales de vida conyugal de personajes sobradamente conocidos por su trayectoria
profesional. Estos ejemplos pueden servir como referentes especialmente valiosos para los jóvenes,
pues en esta etapa es cuando más se necesitan modelos de identificación para decidir acertadamente.

Autor: MARTA SERRANO

GERARDO CASTILLO
PEDAGOGO Y PROFESOR

P. ¿Es un libro escrito pensando en la generación actual de jóvenes?
R. He pensado en los jóvenes de ahora porque son los que conocemos y a los que podemos ayudar. Hoy existe un sector de jóvenes que retrasan mucho la boda, a pesar de que tienen la vida resuelta en lo económico; otros –a diferencia de sus padres– no se casan: optan por la cohabitación o unión de hecho. Una de las causas es el miedo a casarse, que procede tanto de la información sobre las estadísticas de fracaso conyugal, como de la interpretación pesimista de esas estadísticas. Acostumbrados a recibir sólo malas noticias del matrimonio, acaban por caer en un pesimismo estéril. Llegan a creer que esa institución (de origen natural) ya no sirve, y debe ser sustituida por otras fórmulas de convivencia más «progresistas». Por eso, con los 29 ejemplos reales de matrimonio duradero y feliz, con esas 29 buenas noticias, he querido contribuir a la recuperación de la narrativa del éxito amoroso. Uno de los mensajes es que la culpa de un fracaso conyugal no es del matrimonio, sino de quienes no dieron la talla dentro del matrimonio.
P. ¿Cuál es el mejor legado que los padres pueden dejar a sus hijos?
R. Las mejores herencias no son las materiales sino las espirituales. Proceden de haber compartido día a día en la familia valores vividos; de haber respirado juntos una cultura con valor formativo; de haber conocido una buena forma de vivir. Las vivencias de moral cristiana en la familia aportan a los hijos lo que expresa el título de un libro de Juan Luis Lorda: Moral. El arte de vivir. Estas herencias espirituales ayudan mucho a descubrir el sentido de la vida y son un factor clave en la búsqueda de la felicidad. Lo que más sirve a los hijos para su vida futura son los buenos recuerdos de unos padres con buenos ejemplos; unos padres que supieron quererse y que vivieron para su familia.
P. Sus entrevistados pertenecen a muy diversos campos profesionales. ¿Quién le ha impresionado más? ¿Por qué?
R. Me han impresionado todos por tener una historia familiar muy interesante y por la forma tan bonita de contármela. Me ha impresionado que personas tan importantes se mostraran con tanta sencillez y afecto. De Carlos Herrera, por ejemplo, me impresionó su finura de sentimientos y la belleza con que los expresa, tanto al referirse a su mujer, como a Sevilla, etcétera

CASADOS, FAMOSOS, FELICES

FRANCISCO VÁZQUEZ
Me eduqué en un hogar feliz, con unos padres entregados
1-
Es considerado un político que obra siempre en conciencia, fiel a sus principios, y no tiene pelos en la lengua al decir que siempre se ha fijado en sus padres, que estuvieron casados casi 50 años. «Me eduqué en un hogar feliz». Por eso cree en el ejemplo para educar a sus dos hijos y a sus cuatro nietos y considera que para crecer como matrimonio es importante «ver los cambios que se dan en la familia, con el paso de los años, como oportunidades para seguir renovando y formando el amor».

RAPHAEL
Armonizar trabajo y familia
2- El cantante considera que «si no hubiese elegido a Natalia, hubiera sido imposible armonizar trabajo y familia». Pero tiene claro que para hablar de éxito en un matrimonio es clave estar en contacto con el otro cónyuge las 24 horas del día, porque el matrimonio es algo que tienen que construir los dos cónyuges en cada caso sabiendo siempre separar la vida personal de la profesional.
En cuanto a los hijos, Raphael considera que la educación de sus hijos es fruto de lo que han visto en casa y de ellos mismos, es decir, de su propio mérito, porque cree que en ningún caso su éxito les ha aportado nada.

MIGUEL DELIBES
Permanente y mutua admiración
3-
Autor de Señora de rojo sobre fondo gris, que no es otra cosa que una novela autobiográfica sobre el matrimonio, Miguel Delibes habla de la permanente mutua admiración, de la creciente actitud de servicio hacia el otro y de la renovación personal permanente de cada cónyuge como principales claves del matrimonio.
Miguel Delibes describe que «cuando ella se fue –en referencia a su mujer–, todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida, eran sencillamente la felicidad».

MATÍAS PRATS
La palabra soluciona dificultades
4-
Según el director y presentador de informativos de televisión «la palabra soluciona muchas dificultades y le da aceite al engranaje de las puertas. Así dejan de chirriar y se abren». Para Prats además, «casarse es tomar una decisión sin echar mano de las matemáticas o de planteamientos excesivamente racionales».
De su padre afirma que aprendió a comportarse ante la vida, y a sus hijos y a todos los jóvenes lo único que les aconseja es «que tengan muy en cuenta el respeto», que considera que es algo que debe estar presente en toda relación humana.

PABLO HERMOSO DE MENDOZA
Aprender a convivir con los defectos
5-
Como nosotros mismos, el cónyuge tiene sus defectos y aunque sobre todo al principio tratemos de corregirlos, Pablo Hermoso de Mendoza asegura que hay que aprender a convivir con ellos.
Cree además que si el amor es verdadero se mantiene prácticamente sin esfuerzo, pero que sí hay que tratar de dedicar un tiempo para la convivencia familiar. Se considera asimismo una persona hogareña y como claves para crecer como matrimonio apunta que, entre otras cosas, es necesario «mucha comprensión, mucho respeto, mucha paciencia y muchas cosas compartidas».

MIGUEL INDURÁIN
Evitar que la monotonía entre en la vida conyugal
6-
 El ciclista que ganó por primera vez cinco Tour de Francia seguidos piensa que el amor va evolucionando conforme va cambiando la vida, sobre todo con la llegada de los hijos. «Cuando te casas, cuando dices el sí, no lo dices así a la ligera o porque lo has visto en las películas, sino porque tienes una historia detrás y sabes a qué te comprometes», señala. Respecto a los defectos del cónyuge cree que no hay que callarlos sino hablarlos porque para Miguel, «hay que recordar siempre que el otro es lo primero y buscar cada día un tiempo sin prisas para los dos».

MIGUEL DE LA QUADRA SALCEDO
Días con mayúscula
7- La familia que viaja unida, permanece unida. «¡Cómo vas a viajar solo estando casado! ¡Viajaban solos los que iban a las Cruzadas!», opina Miguel.
El explorador, naturalista, reportero y organizador de expediciones con jóvenes como la ruta Quetzal cree que «en el amor y convivencia conyugal hay que contar con que unos días sale con mayúscula y otros con minúscula. No hay que obsesionarse con el método: ya saldrá». Además, parafraseando a su propia abuela, añade: «si quieres ser feliz, como me dices, no analices»…

NATALIA FIGUEROA
Saber participar y dar a la familia la importancia máxima
8-
Esta precoz escritora afirma que «Raphael y yo somos iguales en lo básico; tenemos un mismo sentido de la familia». Para ella la clave del matrimonio es tener ideales comunes y saber participar ´bien´ en la vida del otro. En cuanto a la educación de los hijos Natalia cree que han crecido viendo a su madre y a su padre con sus respectivas profesiones como algo normal y n
atural. Piensa que la educación está hecha, sobre todo, de puertas hacia adentro, de la vida privada, de las pequeñas cosas, de lo cotidiano, de lo que ven y oyen en casa, de la convivencia…

VICENTE DEL BOSQUE
Ayudar a los hijos a crecer refuerza mucho la unión
9-
 El entrenador de fútbol que conquistó siete títulos en tres años y medio para el Real Madrid considera que el éxito de su matrimonio se debe, sobre todo, «a que cada uno ha sabido ceder, ya que la convivencia nunca es fácil». Además, cree que «ayudar a los hijos, conjuntamente, a crecer como personas, a formarse, en las diferentes edades, refuerza la unión entre los dos». Se considera una persona muy familiar y, de hecho, disfruta acompañando a sus tres hijos, madridistas, a sus entrenamientos deportivos.

CARLOS HERRERA
Estar los dos convencidos de que siempre hay algo más allá
10- Este comunicador, humanizador de la radio por excelencia, cree que la falta de ilusión es el peor enemigo de la vida conyugal. Lo de pensar que el día siguiente será siempre igual que el anterior y que no hay nada que hacer, suele acabar con muchas expectativas. Por eso, Herrera cree que una de las claves del éxito de un matrimonio es «brindarle a una mujer, a la tuya, igual que una mujer a ti, aventura; todos los días sorprender y sorprendernos con una luz antirutina». Hablar de comprensión, afecto, respeto, tolerancia… Eso también es hablar de amor.

CARLA ROYO-VILLANOVA
Reirse juntos es básico
11- Casada con el Príncipe Kubrat de Bulgaria y con tres hijos, Carla dejó aparcada la licenciatura de derecho por la moda y la escritura. Su segundo libro, Madre no hay más que una, también está dirigido a los padres porque para Carla, «gracias a Dios, los padres se están incorporando activamente a la educación de los hijos y a la vida familiar».
Atribuye el éxito de su unión conyugal a la tolerancia, el sacrificio y el saber disfrutar de las cosas buenas del otro. «El sentido del humor es básico, el reírse juntos. Todo eso es, sin duda, fruto del amor». Así que «la clave es el amor», dice.

ESPARTACO
El éxito se debe a la admiración mutua
12- Quería ser futbolista y empezó a torear sólo por complacer a su padre, aunque llegó a la cima del escalafón taurino en ocho ocasiones. Reconoce que siempre ha sido fiel a un principio, que lo personal iguale a lo profesional: «Piensa y atiende a los tuyos y, así cuando me jubile, no habrá sensación de vacío en mi vida», reflexiona.
El éxito en su matrimonio se debe «a la admiración mutua, no en lo que el otro hace sino en lo que es, como ser humano y por tener dignidad». Por eso pretende que sus hijos descubran y respeten a la persona, no al torero.

ALFONSO DEL CORRAL
La clave es amar, amar más cada día

13- Exjugador de baloncesto de élite y actual director de los servicios médicos del Real Madrid, opina respecto a los 25 años de convivencia con su mujer que «somos muy diferentes, pero por encima de todo está el amor, con un deseo fuerte y firme de que el matrimonio continúe. El amor es lo que hace que se superen las dificultades y que todo comience de nuevo». Para él, un triunfador en la vida no es un «galáctico» sino un hombre de buena voluntad que es capaz de sacar a su familia adelante, con las dificultades y los errores que tenemos todos.

ALFREDO URDACI
Casarse es un seguro, no una esclavitud

14- Periodista de raza y actual dirigente de una innovadora empresa de representación de deportistas, Urdaci cree que «la actitud de casarse para siempre es un seguro, no una esclavitud». El matrimonio es además un modo de ofrecer a los hijos «una estabilidad, un marco seguro de afecto y educación» y considera que «su formación –en referencia a la de sus hijos– hubiera sido exactamente la misma si no hubiese sido famoso». Es más, cree que «no serán mitómanos, porque sabrán que los personajes de la TV son de carne y hueso, con grandezas y miserias, con virtudes y defectos».