Lecturas para hacer de los libros el juguete estrella del verano

 

El verano es una época especial para la lectura. Los libros, al igual que las bicicletas, son para todo el año, pero nunca se disfrutan tanto como en los escenarios (la arena de las playas, el césped de campings y piscinas o el verde fresco de las montañas) y con la calma de los meses veraniegos. Acabado el año escolar, el verano se presenta como una época ideal para fomentar la lectura en niños, niñas y adolescentes. Por eso, desde Padres y Colegios hemos recopilado una amplia selección de títulos de literatura infantil y juvenil para todas las edades y para todos los gustos. Porque ya se sabe, en este mundo siempre hay un libro para cada persona.

 

Por Adrián Cordellat

 

Para niños y niñas de 3 a 6 años

Los invisibles (Andana): En Los invisibles, el escritor e ilustrador británico Tom Percival tira de biografía personal para dar voz a los miles y miles de niños que, como él en su día, viven en la pobreza siendo invisibles -de ahí el título del álbum- para la sociedad. Isabel, una pequeña desahuciada de su hogar y obligada a mudarse con su familia a un barrio empobrecido, es la protagonista de este emotivo y precioso álbum ilustrado que es una llamada de atención hacia la invisibilidad en que viven los que menos tienen y también un elogio del poder de las acciones individuales que devienen en comunitarias para cambiar las cosas.

Mejores Amigas (Flamboyant): Acabado el curso escolar, seguro que muchos niños y niñas echan de menos a sus amigos del cole. Para ellos, nada como acercarse a las dos protagonistas de Mejores amigas (casi siempre), un álbum escrito por Naomi Davis e ilustrado por Cinta Arribas que, desde un gran conocimiento de la infancia, se presenta como una muy real aproximación a las amistades que se forjan en la primera infancia entre conflictos y reconciliaciones, desde el binomio amor-odio que hace que los mejores amigos no lo sean siempre, pero casi.

Hablo como el río (Libros del zorro rojo): Elegido por Publishers Weekly, Kirkus Reviews y School Library Journal como mejor álbum ilustrado de 2020, Hablo como el río es una preciosista aproximación al sinvivir que experimentan muchos niños con tartamudez en el entorno escolar cuando no salen las palabras, estas se traban en la boca y uno “tiene un mal día para hablar”. El poético texto de Jordan Scott y las espectaculares ilustraciones de Sydney Smith dan vida a una historia con cuyo protagonista es imposible no empatizar; de la misma forma en que es imposible no querer a su padre, un hombre que desde la comprensión y el respecto es capaz de sostener a su hijo y de hacerle creer en sí mismo.

La gran catástrofe (Bookolia): Los niños y las niñas que acaban de convertirse en hermanos mayores o están a punto de hacerlo tienen en La gran catástrofe un maravilloso aliado para comprender de forma metafórica todos los sentimientos contradictorios que provoca la llegada de un hermano pequeño y, con él, la pérdida del corto reinado del hijo único. Hay muchos libros infantiles sobre hermanos, pero pocos como este título escrito a cuatro manos por Javier Sobrino y Almudena González e ilustrado por Rocío Martínez, que convierte en los más diferentes animales al recién llegado, para temor y desconcierto de un hermano mayor que ve cómo su tranquila vida de hijo único se convierte de repente en una gran catástrofe.

 

 

 

 

Para niños y niñas de 6 a 10 años.

Kid en la cumbre de los animales (Flamboyant): Escrita por Gwenaël David e ilustrada por Simon Bailly, Kid en la cumbre de los animales es una novela juvenil de gran carga animalista y ambientalista que nos lleva a un futuro cercano pero distópico en el que casi todas las especies animales están a un paso de la extinción. Esa situación de extrema gravedad lleva a la convocatoria de una cumbre en París a la que asistirán representantes de todas las especies animales que aún siguen con vida en la Tierra. En esa cumbre, como corresponsal de colegios e institutos, se colará Kid, la niña protagonista de la novela, que sufrirá en sus carnes un atentado que tiene como objetivo boicotear la cumbre, pero que, sin embargo, será el punto de inflexión que provocará la unión y el acuerdo de todos los animales protagonistas de esta especie de moderna Rebelión en la granja para tiempos de cambio climático.

Pepa Guindilla (Nórdica): Pepa Guindilla, escrita por Ana Campoy e ilustrada por Eugenia Ábalos, es una novela optimista y divertida made in spain que no tiene nada que envidiar a la gran literatura infantil llegada desde los países nórdicos. Campoy da vida en sus páginas a Pepa, una niña en cuya vida caben una madre, dos padres, dos hermanos mellizos por parte de madre, una abuela por parte del marido de su madre y una vecina encantadora que apunta a madrastra de las buenas. Todos ellos configuran el mundo de Pepa, una pequeña que roba el corazón del lector con su sentido del humor, su ingenuidad, su punto de pillería, su ternura y su capacidad para poner patas arriba con sus ocurrencias la vida de todos aquellos que le rodean.

Un bosque en el aire (Barco de Vapor): Recientemente galardonada con el Premio Barco de Vapor 2021, Un bosque en el aire, escrita por Beatriz Osés e ilustrada por Luna Pan, es una novela que narra en clave de humor la historia de Borja, un niño de 12 que, cuando su madre lo abandona y los negocios del padre empiezan a ir mal, encuentra en su abuelo una inesperada tabla de salvación. La vuelta al pueblo y el trabajo en el campo que el abuelo les propone, a Borja y a su padre, para acceder a su herencia es un elogio de lo rural, de la memoria que encierran los pueblos y de la naturaleza como brújula para vidas que parecen perdidas.

 

 

 

Para niños y niñas de 10 a 14 años

Amanda Black: Una herencia peligrosa (B de Blok): Una herencia peligrosa es la primera entrega de la nueva saga dirigida a lectores a partir de 10 años de Bárbara Montes y del superventas Juan Gómez-Jurado. En esta ocasión, la protagonista indiscutible de esta adictiva novela negra cargada de ironía es Amanda Black, una adolescente huérfana que malvive con su tía abuela. Al cumplir los 13 años Amanda empieza a desarrollar una serie de superpoderes a la vez que recibe una misteriosa carta que cambiará para siempre su existencia. Un libro para ser devorado sin respirar.

El maravilloso país de los Snergs (La Galera): Los amantes de la saga de El Señor de los Anillos están de enhorabuena porque la escritora Verónica Cossanteli ha realizado una extraordinaria adaptación de El maravilloso país de los Snergs, la novela publicada en 1927 por el escritor británico Edward Augustine Wyke-Smith cuyos protagonistas, los Snergs, inspiraron a J.R.R Tolkien para crear sus hobbits. Fantasía y sentido del humor no faltan en la maravillosa aventura que viven Flora y Pip, dos niños huérfanos que, de la mano del más entrañable de los Snergs, Gorbo, se sumergen en un mundo plagado de sorpresas, peligros y aprendizajes.

El síndrome de Bergerac (Edebé): El escritor Pablo Gutiérrez se ha alzado con el Premio Edebé de Literatura Juvenil 2021 con El síndrome de Bergerac, una historia inspirada en una experiencia suya como profesor de Instituto. El tránsito entre la infancia y la adolescencia, la importancia de las amistades en esta etapa vital, y el poder de los buenos profesores, como el de la buena literatura y el buen teatro, para cambar vidas, se dan la mano en esta novela emotiva que se sumerge con maestría en una etapa vital, la adolescencia, que marca nuestro futuro de forma irremediable y que uno, desde ese futuro convertido ya en presente, siempre recuerda con una sonrisa de añoranza.

 

 

 

 

Para los amantes del cómic

4 cobayas mutantes (Harper Kids): El reconocible estilo de Artur Laperla es una garantía de calidad para su nueva serie para primeros lectores, 4 cobayas mutantes, en la que mantiene su inconfundible estilo visual cargado de frescura, humor e ironía. Laperla ofrece en esta ocasión el protagonismo a cuatro cobayas con superpoderes que, en su primera aventura, tendrán que resolver el secuestro de Pantaleone, el gato del mejor pizzero de la ciudad. Una novela gráfica adictiva que se lee en un suspiro y que se guarda una sorpresa para el final.

Cuando brillan las estrellas (Maeva): Los libros también son una herramienta para crear y remover conciencias. Eso lo sabe a la perfección la autora Victoria Jamieson, que se basa en la experiencia vital de Omar Mohamed y su hermano Hassán para acercarnos al drama de los campos de refugiados. En uno de ellos, situado en Kenia, vivieron durante muchos años los dos niños somalíes protagonistas de Cuando brillan las estrellas, una novela gráfica cargada de esperanza que centra la mirada en los niños y que muestra sin medias tintas la dura realidad a la que se enfrentan los millones de personas en el mundo, entre ellos muchos niños, que viven en campos de concentración en condiciones infrahumanas.

Negra (Duomo): Basándose en la novela biográfica sobre la figura de Claudette Colvin de la escritora francesa Tania de Montaigne, la autora de novela gráfica Émilie Plateau nos acerca con maestría la figura de una mujer hoy casi olvidada, pero que sin embargo tuvo una importancia crucial en el movimiento por lo derechos civiles de los afroamericanos que más tarde liderarían personajes como Martin Luther King o Rosa Parks. No en vano, Colvin fue la primera mujer negra en negarse a ceder el asiento del autobús a una persona blanca. Sólo tenía 15 años. En Negra: la vida desconocida de Claudette Colvin, Plateau indaga en la vida de Colvin y explica por qué su nombre cayó injustamente en el olvido.

 

 

 

 

Para quienes quieren aprender leyendo

Benditos errores (Mosquito Books): ¿Sabéis cómo se inventó la goma de borrar o el café? ¿Cómo se desarrollaron inventos que revolucionaron la ciencia y la medicina como los rayos x o la penicilina? Pues todos estos inventos, así como otros quince que aparecen en las páginas de Benditos errores, tienen una cosa en común: surgieron por error. Este álbum ilustrado informativo de gran belleza visual es, en ese sentido, un elogio de los errores que cambiaron para bien nuestras vidas. Porque muchas veces, el éxito se encuentra en las cosas que, aparentemente, salen mal.

Perdido en el Museo (Combel): Perdido en el museo sigue a un niño que acude con su padre a visitar un museo de arte moderno. Cuando el padre se queda boquiabierto y anestesiado ante su cuadro favorito, el pequeño recibe una misteriosa llamada de una bailarina salida de una pintura de Edgar Degas. Como buen niño curioso, el pequeño seguirá a la bailarina, que le guiará entre juegos (a él y a los lectores) por las principales corrientes del arte moderno (el impresionismo, el expresionismo, el cubismo, el surrealismo o el arte pop), definidas con sencillez y representadas por las obras de autores como Monet, Gauguin, Van Gogh, Matisse, Picasso, Miró, Klee, Mondrian, Pollok o Warhol. La ilustradora alicantina Luisa Vera ha creado una pequeña joya para acercar el arte moderno a los más pequeños de la casa.

 

Ayudas por hijo

 

En España no hay ayudas directas ni universales para apoyar la natalidad, como en otros países europeos. Las que existen, limitadas en función de los ingresos, son insuficientes y algunas como el IMV no son fáciles de solicitar y no se gestionan con urgencia.

 

Por Eva R. Soler

 

“El gobierno ha eliminado la prestación por hijo a cargo aduciendo que su necesidad ya está cubierta con el Ingreso Mínimo Vital. De esta forma, a las familias españolas, frente a una crisis creciente, con un desplome demográfico sin precedentes, con la crisis económica debida al coronavirus y con más de 1,2 millones de hogares sin ningún tipo de ingresos, se les elimina la mínima medida profamilia que les quedaba. De esta forma, su eliminación representa la liquidación total de cualquier atisbo de apoyo a la familia”, denuncia Mariano Martínez-Aedo, vicepresidente del Instituto de Política Familiar (IPF).

 

Así, España se convierte en el único país de la Unión Europea sin la ayuda por hijo a cargo, la principal medida de política familiar. La cuantía de esta ayuda eliminada era de 28,41 euros al mes y había estado congelada en 24,25 euros entre 2000 y 2020. Además, el límite de renta (12.424 euros brutos al año) hacía que 7 de cada 8 familias no pudiera cobrarla. “En contraste, en el resto de Europa, el 85% de las familias lo cobra, bien porque la ayuda es universal (más de la mitad) o porque tienen unos límites alto de renta que engloba a la mayoría de las familias”, apuntan desde el IPF. Según los que datos de Eurostat que han recogido en IPF, una familia con dos hijos recibe más de 400 euros al mes en tres países europeos (Dinamarca, Alemania y Bélgica), más 200 euros al mes en otros 5 (Finlandia, Polonia, Suecia, Irlanda y Austria), más de 100 euros al mes en otros 7, entre 33 euros y 100 euros al mes en 11 y 0 euros en España.

 

“Exigimos al gobierno, a los partidos políticos y al Parlamento que se corrija este gravísimo error, que no sólo va contra el derecho de las familias a ser ayudadas en la crianza de sus hijos, sino que representa una medida suicida ante la crisis demográfica que padecemos y que el COVID está agravando todavía más. Sin niños, ni familias no tenemos futuro como sociedad”, clama Martínez-Aedo y añade que la política social de apoyo a los más necesitados no puede hacerse a cargo de la familia: “No son incompatibles ni sustitutivas, sino que deben coexistir y actuar cada una en su ámbito y en sus objetivos”.

 

Familias numerosas

 

Desde la Federación Española de Familias Numerosas (FEFN), en cambio, creen que en España se ha avanzado bastante en los últimos años (en lo que a este colectivo se refiere) gracias a la labor y a la presión ejercida desde la Asociaciones de Familias Numerosas que forman la FEFN: “Hemos trabajado mucho para dar a conocer la realidad de las familias numerosas, cómo son y qué necesidades tienen y para poner en valor lo que estas familias aportan a la sociedad y la necesidad de protegerlas económica y socialmente como compensación por lo que aportan a la sociedad. Aportan capital humano y son un motor económico y social importante que genera un beneficio para toda la sociedad”. Sin embargo, añaden que, “aunque estemos mejor en política familiar, todavía estamos lejos de otros países, donde se apoya a la familia con hijos, y en particular a la numerosa con ayudas directas que en España no se dan”.

 

En este sentido, desde la Federación afirman que “hace falta un cambio de mentalidad sobre la familia y las familias con hijos. En Europa, el Estado considera que debe apoyar la crianza y educación de los hijos porque éstos son un activo para la sociedad y por ello, existen ayudas por hijo, universales y para todas las familias. En España, en cambio, no existen este tipo de ayudas. Las que hay están limitadas por la renta. La política familiar no existe, es una política asistencial, para apoyar a los que menos recursos tienen. Nosotros creemos que una cosa es la política social, de apoyo a los colectivos desfavorecidos, que debe existir, por supuesto; y otra distinta es la política familiar, en la que se apoya a la familia en ese concepto de bien social que son los hijos. España debe cambiar este planteamiento”,

 

Ayudas que no llegan

 

En 2020, se puso en marcha el Ingreso Mínimo Vital para atender a las 800.000 familias que, según cálculos del Gobierno, iban a verse afectadas por la crisis provocada por la pandemia y viven en riesgo de pobreza extrema. Sin embargo, según denuncian algunas asociaciones como la Fundación Madrina, esta ayuda no está llegando a todas las familias que lo necesitan: El 97,2% de las familias atendidas por Fundación Madrina no ha recibido el Ingreso Mínimo Vital (IMV) solicitado y 4 de cada 10 familias que lo han pedido han dejado de percibir la ayuda social mínima autonómica. “Están en un limbo administrativo y sin ayudas”, denuncian.

 

El IMV, a día de hoy sólo alcanza al 2,8% de las familias a las que acompañamos desde la Fundación. El 18,9% de las solicitudes han sido denegadas, sin dar motivo alguno y el 78,3% continua en estudio. Estos datos se obtienen del seguimiento de las solicitudes realizadas por la propia Fundación a la administración. A pesar de los meses transcurridos, el IMV no ha conseguido llegar a más personas.

 

Por otra parte, desde la Fundación Madrina explican que la mayor parte de las familias con hijos, que reciben ERTES o IMV, no tienen ingresos suficientes para sobrevivir y están sobre endeudadas. La Fundación Madrina solicita que las personas en ERTE o no, con IMV o no, y en riesgo de exclusión social estén exentas de declarar y pagar a Hacienda. La Fundación entiende que son colectivos gravemente afectados por la situación actual y que no pueden permitirse el pago de absolutamente nada extra, aunque sea fraccionado en seis meses.

 


 

ASÍ DESAPARECE LA AYUDA POR HIJO A CARGO

Víctor González, socio fundador de dPG Legal, nos aclara dudas sobre la desaparición de la Ayuda por hijo a cargo:

 

¿Cómo afecta el Ingreso Mínimo Vital (IMV) a la ayuda por hijo a cargo que existía con anterioridad?

A partir del 1 de enero de 2021, el ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones integró de oficio la prestación por hijo o menor acogido a cargo sin discapacidad o con discapacidad inferior al 33% dentro del Ingreso Mínimo Vital.

 

A su vez, las familias que cobraban la prestación por hijo a cargo y que no han sido aprobadas para recibir el Ingreso Mínimo Vital, deberán solicitarlo y esperar a que el INSS estudie la solicitud. En caso de denegar la solicitud, estas familias continuarán recibiendo la prestación por hijo a cargo (siempre y cuando cumplan las condiciones necesarias)

 

¿Hasta cuándo pueden cobrar esta ayuda los que la percibían y no cobran el IMV?

Las familias que recibían la subvención por hijo a cargo y que no hayan sido aprobadas para el IMV, seguirán recibiendo la ayuda de forma transitoria hasta que los requisitos dejen de cumplirse, es decir, cuando los hijos alcancen la mayoría de edad.

 

En caso de no percibirla, ¿Pueden solicitarla ahora o sólo pueden solicitar el IMV?

Las personas que no percibían la ayuda por hijo a cargo y quieran solicitarla, ya no pueden solicitar la prestación unitaria, sino que deben solicitar el Ingreso Mínimo Vital.

 

¿Hasta qué fecha se puede solicitar el IMV?

Esta prestación se puede solicitar desde el 15 de junio de 2020 y no tiene fecha límite de solicitud.

 


 

PRESTACIONES Y AYUDAS POR TENER UN HIJO

 

Estas son las prestaciones y ayudas disponibles en España en 2021 por tener un hijo

 

-Prestación por nacimiento y cuidado de un hijo. Pago único de 1000 euros que pueden percibir las madres solteras, personas con discapacidad y familias numerosas, incluidos los adoptantes. Limitada según los ingresos. Más información en la web de la Seguridad Social

 

-Ayuda familiar por menor acogido: Dirigida a adoptantes. Se limita a menores de 18 años o mayores con discapacidad. El pago varía según la edad y el grado de discapacidad y existen unos límites máximos de ingresos.

 

-Complemento de maternidad a las pensiones: En 2021 se han ampliado las condiciones de este suplemento que entró en vigor en 2016. Es un suplemento de 378 euros por hijo.

 

-Ingreso Mínimo Vital. Integra diferentes ayudas estatales y engloba diferentes perfiles entre los que se encuentran las unidades de convivencia que afectan a padres y madres. La cantidad a percibir varía en función de cada familia y del número de menores a cargo, así como de los ingresos previos. Más información en la web de la Seguridad Social.

 

-Bonificaciones para contratar un cuidador: Las familias que necesiten contratar a un empleado de hogar para el cuidado de un menor podrán acceder a una bonificación del 45% en las cuotas de la Seguridad Social. Para familias numerosas o monoparentales.

 

-Ayuda de 100 euros para madres trabajadoras: Exclusiva para madres trabajadoras, por cuenta ajena o autónomas. Se puede obtener una deducción anual en el IRPF de un máximo de 1200 euros anuales hasta que el menor tenga tres años o se puede solicitar un abono anticipado por 100 euros mensuales.

 

-Prestaciones del SEPE. El Servicio de Empleo Público ofrece diferentes ayudas a las familias que complementan otras prestaciones del nacimiento y cuidado del menor. Cada una cuenta con requisitos concretos que hay que verificar en el SEPE.

 

-Otras ayudas de la Seguridad Social: Ayudas a la maternidad por parto múltiple; Discapacidad superior al 65% de la madre, familia monoparental o familia numerosa; Discapacidad superior al 33% del recién nacido.

 

-Ventajas fiscales: Se aplican deducciones en el IRPF a las personas que acaban de tener un hijo. Más información en la Agencia Tributaria.

 

Ayudas por Comunidades Autónomas: Dependiendo de la Comunidad Autónoma, puede haber deducciones de impuestos adicionales. Para más información hay que dirigirse a la Dirección de Familia, Bienestar Social o similar que hay en cada CCAA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

22 consejos para educar en el fracaso

Por Javier Peris

 

Tenía razón Kipling en calificar de igualmente impostores al triunfo y al fracaso. Lo que pasa es que Kipling ya estaba talludito y, sobre todo, muy vivido cuando llegó a esta lúcida conclusión. Porque fracasar joroba, y a todas las edades, y para paliar los estragos en la autoestima y de la vergüenza no basta con racionalizar con acierto.

 

  1. ¿Culpables? Hay cosas que hacemos y cosas que nos pasan. No siempre somos responsables de los fracasos, aunque tendemos a pensar que algo tenemos que ver, especialmente cuando se trata de desdichas graves: ‘tenía que haberlo visto venir’, etc. Como en la vida ya tendremos demasiadas ocasiones en las que estos límites son dudosos, es buena cosa aprender desde pequeños a concedernos el beneficio de la duda y desechar culpabilidades infundadas o solo probables.

 

  1. Sí pasa algo. ‘No pasa nada, chaval’, puede ser la primera reacción de los padres… pero solo debe ser la primera. No podemos ignorar los errores de los hijos ni quitar importancia -la que tengan- a las meteduras de pata. Sufrir la vergüenza de los fallos es necesario para aprender de ellos, pero si nos quedamos solo en el arrepentimiento no avanzaremos mucho: hay que hablar del asunto y detectar las causas que, por otra parte, a esas edades suelen ser bien simples.

 

  1. Listones. ¿Son necesarios los fracasos para aprender a ser felices? No; simplemente los fracasos son inevitables, y de su adecuada gestión interna y externa aprendemos a asumirlos y a sacar alguna enseñanza útil. Hay padres que casi se alegran de los fracasos de sus hijos: ‘Así aprenderá lo que es la vida’. Y no es eso: siempre es mejor ir por la vida sin la carga o el recuerdo de un tropiezo. No pongamos el listón demasiado alto solo por estimular a los hijos.

 

  1. Siempre están ahí. De pequeños, de mayores y de muy mayores los seremos humanos no dejamos de sufrir la decepción o la rabia o la desesperanza que comporta el fracaso. Y más allá de los consejos o de la ayuda que en esos momentos recibimos de los padres, lo que de verdad apreciamos en ellos es el refugio emocional, la compañía, la comprensión. Ni amigos, ni hermanos ni gurús espirituales: no hay contrapeso más efectivo, más útil y productivo que unos buenos padres para afrontar el fracaso.

 

  1. Hazlo tú. El miedo al fracaso paraliza. Y no hablamos de la decisión de estudiar para notario. Si los padres no son capaces de enseñar, con paciencia y cariño, a cocinar una tortilla o a hacerse la cama, no nos extrañemos si el niño se inhibe de las tareas de la casa. Si cada vez que hacen mal la cama escuchan una bronca, evitarán comprometerse en otras cosas.

 

  1. Yo también fracaso. Los hijos saben, aunque piensen poco en ello, que los padres también fracasan. Pero solo cuando estos lo explican con algún detalle se dan cuenta de verdad de que fallar, fallamos todos, y a veces de una manera vergonzante. Hablar de los propios fracasos a los hijos es bueno, sobre todo, para los padres, que serán más ecuánimes y equilibrados en sus reacciones ante el fracaso de los pequeños. Y estos aprenderán que equivocarse forma parte de la vida -también- adulta.

 

  1. La negación. Se trata de un mecanismo de defensa que surge en la más tierna infancia y que afortunadamente suele decaer con los años: para no sufrir el fracaso lo mejor es negarlo, y no solo ante los demás. Si se prolonga en el tiempo acaba convirtiéndose en un pilar de la autoestima y estamos hablando ya de una auténtica patología. Hay niños predispuestos a eliminar de su mente todo lo desagradable que tenga además un punto de culpabilidad. Si lo detectamos, no menospreciemos su importancia.

 

  1. Abandonar… o no. Las lecciones de danza son un suplicio semanal sin resultados visibles. Las clases de alemán no consiguen interesar mínimamente al chaval. Y el deporte… quizá no sea lo suyo. ¿Abandonamos? Siempre que no sea después de la primera clase, estas situaciones son una buena ocasión para requerir las opinión de los pequeños, y que aprendan a distinguir la pereza, la desmotivación y el miedo. Caerse de la bici nunca será un argumento para no volver a intentarlo, pero la gramática alemana…

 

  1. Fracasamos juntos. Los padres con más experiencia seguro que han vivido esto: el chico o la chica han estudiado intensamente, mucho más de lo normal, ante un reto académico exigente… y han fallado. Y nos duele tanto como a ellos, y la tarea de gestionar el fracaso nos afecta personalmente y nos sentimos más unidos que nunca a ellos. El apoyo emocional resultará más sencillo, pero habrá que esforzarse más en ayudarles a levantarse y poner los medios para volver a intentarlo.

 

  1. Menos consejos. Cuidado con convertirnos en padres y madres aconsejadores. Desde nuestra privilegiada atalaya de la madurez creemos saber en cada momento lo que hay que hacer y cómo. Peor aún: creemos que nuestras experiencias vitales, también las de la infancia, son siempre trasladables a la situación de los hijos. Aconsejar sin más es lo más sencillo (lo hacemos casi cada día con amigos, compañeros, jefes…) porque compromete muy poco. Y ahí está diferencia: el consejo no debe separarse del compromiso.

 

  1. Diferentes e iguales. Cada persona percibe el fracaso y se enfrenta a él de manera diferente porque todos somos diferentes. Un hijo puede necesitar más apoyo emocional que sus hermanos; otros se sienten incómodos cuando reciben ánimos y consejos; de otros nos costará enterarnos si han triunfado o fracasado… Pero a todos nos une la misma necesidad biológica: no sentirnos solos. Con más o menos sutileza, con más o menos diálogo, los niños deben sentirse acompañados y protegidos.

 

  1. Con quién hablar. De los adultos se dice que nos cuesta menos hablar de nuestras miserias en la barra del bar que en casa. Y los psicólogos -y el sentido común- aseguran que esta suerte de desahogo ni consuela ni estimula. Los niños y jóvenes también sufren esa tentación: sincerarse con los amigos y amigas es menos comprometido que hacerlo con los padres. Si desde pequeños conseguimos que esto no ocurra habremos logrado algo extraordinario.

 

  1. Antes del fracaso. Hay situaciones tan evidentes que hasta el más torpe de los padres sabe que van a terminar mal. Pero el hijo está empeñado en seguir y se hace las correspondientes ilusiones. ¿Qué hacemos? Depende de la gravedad del tortazo que se avecina. Hay casos en que los padres están obligados a evitar el fracaso de los hijos, pero que no sea por evitarles el disgusto sino porque objetivamente las consecuencias no son deseables.

 

  1. Fracaso escolar. Es uno de esos sentimientos profundos y que de alargarse demasiado pueden condicionar gravemente la personalidad de los niños y jóvenes. El fracaso escolar afecta a la autoestima, a toda la familia, a las relaciones con la escuela y con los compañeros, a las expectativas de futuro internas y externas… Gestionar bien esta situación es imposible… solos. Hay que ayudarse de tutores y profesores, y ayudarles a ellos.

 

  1. Fracasos que no lo son. El fracaso académico no siempre es lo que parece. Afortunadamente en los últimos años padres y profesores (sobre estos últimos) han ido asumiendo que el itinerario escolar sirve -también- para saber si los menores tienen las condiciones necesarias para completar la ruta clásica (Bachillerato y Universidad) o si por el contrario deberían acceder a ciclos formativos concretos más acordes con sus habilidades y motivaciones. La ESO, por supuesto, es innegociable, pero a partir de ahí el futuro se puede construir de muchas formas.

 

  1. Fracaso sentimental. Si queremos ser conceptualmente estrictos el fracaso amoroso no existe. En otros aspectos los fracasos, aunque sirvan para aprender, no son deseables ni buenos en sí mismos. En cambio, los desamores, rechazos y humillaciones en el terreno sentimental sí son absolutamente imprescindibles para madurar -o no- en las relaciones con el otro sexo. Solo una idea muy básica: los padres no deben pensar que ‘son cosas de la edad’ y mirar hacia otro lado e inhibirse cuando el chico o la chica lo está pasando mal.

 

  1. El duelo. El chico o la chica tiene motivos para entristecerse, incluso para llorar. Los padres pueden y deben ayudar en lo que puedan, que siempre es algo, pero que no aspiren a evitar el dolor o la vergüenza, que son las consecuencias normales de todo fracaso. Como suele decir, por extensión de la pérdida de un ser querido, el duelo hay que pasarlo; es más, puede ser muy perjudicial para la madurez de los jóvenes saltarse este proceso.

 

  1. Sufrir por todo. Vale, hay que acusar el golpe pero sufrir, solo por lo que toca. ¿La decepción es porque el examen no refleja lo que nos hemos esforzado… o porque mamá se va a llevar un disgusto? ¿Me siento avergonzado porque no he sido capaz de terminar ese proyecto… o porque temo las -supuestas- críticas que van a surgir a mi alrededor? Sufrir por lo que no se debe es estúpido y estéril. Aquí los padres sí podemos ayudar a racionalizar.

 

  1. No es una argucia psicológica sino una necesidad constante para enfrentarse tanto al éxito como al fracaso. Enfrascados en el proyecto pensamos que todo gira a su alrededor, que hasta las personas más cercanas no tienen otra cosa que hacer que pensar en cómo nos va a todas horas. Y que lo que nos ocurre en este día, en esta semana o en este mes es lo más importante en nuestras vidas.

 

  1. Hemos pasado el duelo, nos hemos distanciado del fracaso y ahora toca… rectificar. En los estudios, en los amores, en las amistades, en la familia, en el trabajo, en el deporte…, raro es el aspecto de nuestras vidas que no pueda crecer y mejorar sobre -también- las ruinas de nuestros fracasos. Algunas veces se requiere incluso papel y boli; es decir, analizar las causas, reorientar los objetivos y probar con otros medios y personas.

 

  1. Medir las fuerzas. Ya sabemos que el fracaso no debe desmotivar, paralizar. Sin embargo, una enseñanza útil puede ser establecer los propios límites. Los jóvenes son para esto muy patosos; creen que para conseguir algo basta con quererlo mucho (filosofía Operación Triunfo). Los adultos nos pasamos por el lado contrario: nos hacemos excesivamente cautelosos. Una situación pintiparada para debatirla con nuestros hijos.

 

  1. Lo más difícil. Sobre el fracaso se pueden escribir estos 22 párrafos y mucho más y, sin embargo, aprender del éxito… ¡eso sí es difícil! Si la frustración hace complicado analizar con objetividad las causas y la auténtica proporción de cada fracaso, la sensación del éxito hace prácticamente imposible una mínima objetividad. Porque en el fondo, como escribió Kipling, se trata prácticamente de lo mismo. O como escribió la Santa de Ávila: la humildad es… la verdad.

 


 

 

Dos películas sobre el éxito y un perdedor

Wall Sreet (1987)

Hay algo aún más perturbador -y extendido- que el miedo al fracaso: el miedo a no triunfar. En algunos ambientes sociales y profesionales está muy presente, sobre todo en los jóvenes. Wall Street es una de las películas más redondas de Oliver Stone, con una moraleja que no por sencilla y previsible es menos relevante. Uno de los mejores papeles de Michael Douglas.

Glengarry Glen Ross (1992)

Adaptación impecable e impactante del Pulitzer de David Mamet. Una inmobiliaria. Unos agentes que necesitan alcanzar unos objetivos de ventas. El éxito y el fracaso en la vida se identifican con el éxito y el fracaso profesional. Y esto ocurre en una inmobiliaria de casas de lujo como Glengarry Glen Ross… y en el quiosco de la esquina. Extraordinario Jack Lemmon.

Severus Snape

Para los millones de lectores de Harry Potter el final de este personaje supuso una revelación de una profundidad insospechada. Antipático, rencoroso, mezquino y hasta cruel, solo conocimos el elevado sentido de su vida cuando dejó este mundo, en una de las escenas más logradas escritas por la extraordinaria autora de esta saga.

 

 

 

 

 

 

 

La Asociación Española de Pediatría actualiza sus recomendaciones preventivas frente a COVID-19 para el próximo curso escolar

Cuando en septiembre de 2020 se recomendó la reapertura escolar y la asistencia presencial a las clases, muchos cuestionaron la seguridad de esta medida y alertaron del posible riesgo que podía suponer. Ahora, casi un año después y con el curso escolar a punto de finalizar, es momento de hacer balance de los resultados obtenidos y plantear las propuestas de escolarización de cara al curso 2021-2022. Basándose en los datos de incidencia en las escuelas de los últimos meses, los expertos valoran los resultados como ampliamente satisfactorios y destacan el papel ejemplar, tanto de los niños, como de las familias, como de los centros escolares y su personal docente, a la hora de poner en práctica las medidas de prevención recomendadas.

Los brotes en el entorno escolar han sido escasos, y los eventos de “superpropagación” entre niños extraordinariamente infrecuentes. El doctor Quique Bassat, coordinador del Grupo de Trabajo de la AEP para la Reapertura de la Escolarización, destaca que “durante el curso escolar 2020-21, la media habitual de grupos burbuja confinados en cualquier semana no ha superado por norma general el 1% o 2% y el porcentaje de alumnos o docentes infectados ha estado en torno al 0,5% la mayor parte del tiempo”.

En este sentido, celebra que, según un informe de la OCDE, “España ha sido de los escasos países europeos  que han  mantenido los centros escolares abiertos de forma ininterrumpida desde septiembre, con el beneficio que eso supone para los niños a nivel físico, social, mental y educativo; nos hemos convertido en un modelo a seguir para el resto de países”.

Por otra parte, se ha demostrado que la mayor parte de las infecciones detectadas en las escuelas provenían del entorno comunitario de los alumnos, y no tanto de la transmisión en el centro; confirmándose la menor capacidad de contagio de los niños en general, así como un ligero incremento del potencial infeccioso de los adolescentes frente a los niños más pequeños.

 

Recomendaciones preventivas de los pediatras para el curso escolar 2021-2022

 

 Desde la AEP recuerdan que el éxito de la reapertura escolar está directamente relacionado con el cumplimiento de las medidas preventivas y proponen mantener las recomendaciones de mitigación de contagio actuales, que podrán relajarse progresivamente, a medida que vaya disminuyendo la intensidad de transmisión y que se inicie la vacunación de los alumnos. Se sigue recomendando:

 

  • La necesidad de desinfección continuada de superficies en las aulas.
  • La distancia física interpersonal necesaria.
  • Un número determinado de personas en los grupos burbuja y ratio profesores/alumnos.
  • El uso de mascarillas en espacios abiertos.
  • El uso de mascarillas en espacios cerrados. Es importante destacar el enorme impacto que el uso de las mascarillas ha tenido, no solo en la contención del SARS-CoV-2 sino que también para disminución la transmisión de otros virus respiratorios comunes en edad pediátrica.
  • La ventilación activa de las aulas como se viene haciendo.

Solo cuando se empiece la vacunación de los niños y la incidencia sea relativamente baja, se podrán retirar paulatinamente las medidas de contención. Mientras tanto, tendremos que seguir prácticamente igual, no podemos bajar la guardia todavía”, incide Bassat.

 

Vacunación en niños y adolescentes

 

Es posible que en un futuro próximo se establezca la vacunación universal en niños; sin embargo, el Comité Asesor de Vacunas de la AEP en sus recomendaciones -siempre provisionales por la velocidad a la que se suceden los cambios-, prioriza su utilización y propone el siguiente orden a la hora de vacunar a la población infantil:

  • Primero a los niños en situación de riesgo con trastornos neurológicos relevantes o una condición asociada a déficit cognitivo, aquellos con enfermedades crónicas, con elevadas necesidades de cuidados -gran dependencia- y los que asisten a centros residenciales o educativos.
  • En segundo lugar, los niños sanos de entre 12 y 15 años, cuando se apruebe la indicación.
  • Por último, los menores de 12 años, aunque afirman que todavía es prematuro opinar sobre el papel que podría jugar su eventual vacunación en el control de la pandemia y el beneficio en la transmisibilidad, en una situación epidemiológica con niños mayores y adultos inmunizados. Habrá que esperar a comprobar el impacto de la vacunación universal en estos grupos y en su evolución.

Por último, la AEP insiste en recordar la importancia de comportarse de forma responsable ante síntomas compatibles con COVID-19 y evitar el contacto social y la asistencia a los centros educativos y laborales en caso de sospecha.

Se puede leer el informe competo del grupo de trabajo para la Reapertura de la Escolarización aquí.

La UOC participa en una iniciativa Erasmus+ para reducir el impacto ambiental de los viajes de proyectos internacionales

La iniciativa busca encontrar alternativas a los encuentros presenciales para reducir la huella ecológica que pueden provocar los desplazamientos.

 

La UOC es una de las universidades de la Unión Europea que participará en el proyecto de Erasmus+ The ONE Meeting Project, que justamente empieza a dar los primeros pasos. Se trata de una iniciativa, liderada por la alemana FernUniversität in Hagen, que busca explorar las formas que permiten a los participantes en proyectos internacionales ser más eficientes para evitar viajes. La intención es encontrar fórmulas que contribuyan a reducir la huella ecológica de los proyectos internacionales europeos.

La necesidad de este proyecto surge por el hecho de que el rápido crecimiento de las tecnologías de la comunicación, la reducción de los costes de viajar, el incremento del multilingüismo y las fronteras abiertas han permitido más colaboración transnacional. La Unión Europea ha dado un gran apoyo a estos intercambios mediante proyectos y ayudas a la movilidad. Ahora bien, a medida que se va poniendo más en evidencia la grave crisis climática, tanto los gobiernos de los estados como la Unión Europea han ido apostando por objetivos medioambientales que permitan lograr una Unión Europea climáticamente neutra el 2050.

La pandemia de la COVID-19 ha obligado a cancelar centenares de acontecimientos, y esto también pone en evidencia que hay que encontrar alternativas a los encuentros presenciales. Este es el objetivo principal de The ONE Meeting Project, con la participación de la UOC. El investigador del grupo de investigación Open Evidence de la UOC Josep Maria Duart explica que el proyecto «se basará en el análisis y el estudio de casos de éxito de maneras de trabajar en remoto para intentar aportar evidencias para poder hacer las actividades de proyectos de colaboración internacional de una manera diferente». Cada una de las universidades que participan en el proyecto se compromete a desarrollar varias actividades y a presentar más adelante los resultados.

Del proyecto tiene que surgir un informe con material de apoyo que sirva para sensibilizar sobre la importancia de introducir más reuniones virtuales y remotas; un conjunto de herramientas con orientaciones prácticas para la integración de programas y herramientas para reuniones, la planificación de proyectos, la creatividad y la colaboración, y finalmente, una guía con todo lo que hay que saber para ejecutar proyectos de reuniones ONE que presenten paso a paso una estrategia para convertir proyectos en ONE meeting only.

Los resultados del proyecto se harán llegar a cincuenta instituciones educativas, que se comprometen a introducir el formato para contribuir a los objetivos medioambientales que se plantean. Todos estos resultados, destaca Duart, «tendrán que servir para cambiar determinadas políticas y acciones».

Duart comenta que en el cambio de estas dinámicas intervienen cuestiones culturales y de costumbres. El proyecto The ONE Meeting Project implica una revisión a las dinámicas de las relaciones en beneficio del medio ambiente. «Esto», añade Duart, «no quiere decir que el proyecto considere que no se tengan que producir encuentros presenciales entre quienes participan en proyectos internacionales, pero sí que apuesta para que sean más operativos y eficientes», con el objetivo de reducir la movilidad aprovechando la potencialidad de las tecnologías.

El proyecto también busca vencer las resistencias al cambio, de forma que aporta los ejemplos de cada una de las universidades que están implicadas en la iniciativa. La misma UOC podrá aportar su experiencia en el Campus Virtual y su impacto en la reducción de las emisiones del CO2, así como el proyecto estratégico en curso para reducir la presencialidad y promover el teletrabajo.

Esta investigación de la UOC favorece el objetivo de desarrollo sostenible (ODS) 13, de acción por el clima.

Los pediatras advierten de una ‘pandemia’ de problemas de salud mental en la población infanto-juvenil y urgen un plan de prevención y respuesta

La enfermedad física por COVID-19 se ha dejado sentir en menor medida en la población infantil y juvenil pero los pediatras han lanzando la voz de alarma ante el impacto psicosocial de la pandemia que está empezando a saturar las consultas y las urgencias hospitalarias. Se duplican los casos de urgencias psiquiátricas infantiles, los trastornos de conducta alimentaria, que son cada vez más graves, los casos de ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos, depresión y las autolesiones e intentos de suicido en adolescentes. También se ha incrementado la violencia sobre los menores, el maltrato y los abusos y se ha disparado el consumo de pantallas en niños y jóvenes. “Debemos recordar que los niños y adolescentes de hoy son los adultos españoles de las próximas décadas”. Es la advertencia que lanzaban el pasado 2 de junio, en la rueda de prensa del II Congreso Digital de la Asociación Española de Pediatría, su presidenta, la doctora María José Mellado, y la presidenta de la Sociedad de Psiquiatría Infantil (SPI), la doctora Azucena Díez.

La infancia, y de forma especial la adolescencia, son etapas especialmente vulnerables debido a los múltiples cambios que tienen lugar en cortos periodos de tiempo.  Las repercusiones de la pandemia en la salud mental de niños y adolescentes fue uno de los temas que se abordaron durante el II Congreso Digital de la AEP que reunía a cerca de 3.500 pediatras los pasados 3 y 5 de junio.

Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo relacionados con esas consecuencias psicológicas han sido, inicialmente, la incertidumbre, el exceso de noticias, el distanciamiento social y familiar, la ausencia de rutinas, el abuso de pantallas, los ritmos irregulares de sueño y un patrón de alimentación menos saludable y, en muchos menores, la escolarización semipresencial. En algunos casos, se han añadido las dificultades económicas y de conciliación de trabajo con el cuidado familiar, y las posibles situaciones de enfermedad propia, de familiares cercanos o incluso el duelo por fallecimiento de seres queridos.

El estrés agudo o crónico está descrito como un desencadenante de problemas de salud mental en los niños y adolescentes. Este es un momento clave para realizar todos los esfuerzos posibles con el fin de reducir este estrés y evitar que las dificultades psicológicas se cronifiquen en el tiempo dando lugar a psicopatologías más graves. Debemos recordar que los niños de hoy serán los adultos de mañana”, advertía la doctora Díez.

En un principio el confinamiento pudo llegar a ser vivido como una aventura, en la que los niños agradecían no ir al colegio o pasar más tiempo con sus padres, y los adolescentes se sentían más libres de poder consumir más horas en Internet. Sin embargo, “pronto comenzaron a aparecer problemas como apatía, inquietud, aburrimiento, dificultades de concentración, insomnio o miedos excesivos”, relataba la especialista.

Los principales datos publicados hasta el momento, tanto en España como en otros países, muestran un aumento de los síntomas relacionados con diversos trastornos psiquiátricos, principalmente depresivos, de ansiedad, conductas autolesivas y de la conducta alimentaria. “Estos resultados son muy preliminares, y se espera que al retomar hábitos saludables y contando con apoyos necesarios, la mayoría de los niños recuperen su funcionamiento normal”, aclaraba la presidenta de la SPI-AEP.

 

Adicciones a sustancias y pantallas

 

En los últimos años, se ha producido un crecimiento exponencial en el consumo de redes sociales y videojuegos y, como apuntan los expertos, “todas estas tecnologías tienen un componente adictivo”. Los adolescentes son un grupo muy susceptible a desarrollar problemas relacionados con la dependencia a dispositivos de acceso a internet, que se ha relacionado con diversos problemas psiquiátricos como ansiedad social, depresión y problemas de atención, así como una dieta menos saludable y un mayor nivel de sedentarismo, sobrepeso y obesidad.

 

Tanto en el confinamiento como en la llamada “nueva normalidad” el tiempo dedicado a pantallas ha aumentado de una manera muy llamativa por el aislamiento y la falta de estímulos. “Una de las medidas más efectivas para evitar conductas adictivas consiste en garantizar el acceso a actividades alternativas saludables. Cuando los niños y adolescentes tienen oportunidad de pasar tiempo al aire libre con sus iguales y realizar actividades deportivas y de ocio, el tiempo dedicado a pantallas se reduce de forma notable”,  apuntaba la doctora Díez.

 

El consumo de tóxicos, como el alcohol o el cannabis, ha sido más difícil, aunque no imposible, durante el confinamiento, ha asegurado la experta. Sin embargo, a pesar de que las consultas por motivos relacionados con los consumos en menores se habían reducido notablemente, ya se están igualando a las del periodo prepandémico. “Algunos expertos predicen, basándose en fenómenos históricos, que es probable que en los próximos 2-3 años surja un aumento brusco de todo tipo de consumos en jóvenes, lo que se está denominando `Los nuevos locos años 20´”, alertaba la presidenta de la SPI.

 

Recomendaciones para reducir el impacto psicológico de la pandemia en niños y adolescentes

 

Con el fin de minimizar las consecuencias psicológicas de la pandemia, la AEP recoge una serie de medidas pensadas para favorecer un estilo de vida saludable y, en consecuencia, la reducción del impacto psicológico de la pandemia por COVID-19 en niños y adolescentes:

 

  1. Mejorar los sistemas de coordinación entre los equipos de atención primaria (pediatras y médicos de atención primaria que tratan adolescentes) y los servicios de salud mental, así como la accesibilidad a estos últimos. El uso de interconsultas virtuales podría agilizar esta coordinación. La incorporación de psicólogos a los dispositivos de atención primaria es determinante en esta labor de prevención y detección temprana.
  2. Garantizar la incorporación completa al colegio para todas las edades, en cada una de las comunidades autónomas. La jornada completa, evitando en la medida de lo posible la escolarización semipresencial o intermitente, es una necesidad para los niños desde el punto de vista educativo y social.
  3. Fomentar las actividades de ocio y muy especialmente las deportivas, con la apertura permanente de parques infantiles, centros deportivos y otras actividades organizadas para niños y adolescentes.
  4. Agilizar la vacunación en los adolescentes y en los niños permitiría reducir los contagios en esta edad, facilitando el contacto social, evitando cuarentenas. En definitiva, incrementaría las probabilidades de conseguir un estilo de vida normalizado y reducir así las consecuencias psicológicas de la COVID.
  5. Reconocer oficialmente la especialidad de Psiquiatría del niño y del adolescente y la de Psicología Infantil en España, único país de Europa donde no está aprobada, con el fin de procurar una atención especializada a niños y adolescentes.
  6. Implantar programas de promoción de la salud mental universales e independientes enfocados en la prevención, detección temprana y lucha en contra del estigma de la enfermedad mental.
  7. Aprobar e implementar la Ley de prevención del suicidio, con apartados específicos para adolescentes
  8. Aumentar el número de especialistas en psiquiatría infantil y psicología infantil por habitante. Ya antes de la pandemia se describían grandes diferencias entre comunidades en la disponibilidad y ratio de especialistas por habitante menor de edad (Libro Blanco de la Especialidad de Psiquiatría Infantil, 2014). Esta necesidad se está viendo incrementada durante la pandemia por COVID-19.

 

La doctora Díez ha recordado que antes de la pandemia por COVID-19 ya se manejaban datos de importancia en referencia a la salud mental de los niños y adolescentes, como que casi la mitad de los trastornos mentales se inicia antes de los 14 años o que el 10% de los niños menores de 12 años  y el 20% de los adolescentes desarrollan en algún momento algún tipo de trastorno mental. Por otra parte, “el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes entre 15 y 29 años y su principal desencadenante es la depresión, en especial cuando no se diagnostica y no se trata”, concluía la especialista.

La pandemia y el confinamiento han provocado que muchos niños con enuresis no hayan sido diagnosticados ni tratados por un médico

Más de 500.000 niños en España sufren enuresis, “el 16% de los niños de 5 años, el 10% de los de 6 años y el 7,5% de los de 10 años de edad” se hacen pis en la cama regularmente.

La zona de Levante: C. Valenciana (57.952) y Murcia (19.735), suman más de 77.000 niños con escapes nocturnos.

Hacerse pis en la cama tiene importantes repercusiones en el niño, “en ocasiones, los escapes de orina no son más que la punta del iceberg, la única manifestación clara bajo la que se esconden alteraciones funcionales de la vejiga y alteraciones del comportamiento. Por este motivo, ante un niño enurético, merece la pena indagar un poco para descartar otras patologías y asegurar que es un problema aislado que puede tener fácil solución”, indicó el Dr. Jorge López-Ferrandis, Urólogo del Hospital de la Ribera, Alzira (Valencia), en la reunión que se acaba de celebrar de manera virtual para concienciar sobre este problema.

De hecho, “si no se trata, la enuresis nocturna, no siempre se resuelve por sí misma”1, pudiendo llegar a la adolescencia o la edad adulta con implicaciones aún más graves.

Según indica la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), “la enuresis nocturna se puede considerar un problema importante de salud, posiblemente, infra diagnosticado y, por lo tanto, infra tratado. Su diagnóstico precoz y tratamiento pueden ayudar a estos niños a mejorar su calidad de vida. Es un motivo frecuente de consulta en pediatría, aunque insuficientemente atendido desde el punto de vista científico”1.

A la insuficiente atención se suma la actual situación sanitaria derivada de la pandemia y el confinamiento, que ha provocado que muchos niños no hayan podido visitar regularmente a su pediatra. Los expertos alertan sobre aquellos casos que han quedado sin diagnosticar, porque son niños que sufren su problema sin una solución.

Los médicos definen la enuresis “como la eliminación nocturna, involuntaria y funcionalmente normal de orina que ocurre a una edad en la que cabe

esperarse en el niño un control voluntario de la micción”1, es decir, mojar la cama durante el sueño, sin despertar, pasados los 5 años.

Llamar la atención sobre la dolencia es primordial para los expertos pues “hay que añadir la dificultad en la detección de estos niños porque sus padres, probablemente enuréticos en su infancia, no conocen la existencia de tratamiento médico ni lo asocian a un problema pediátrico”1; algo incomprensible cuando el primer estudio mundial de asociación del genoma (GWAS en sus siglas inglesas) en la enuresis, indica que la enuresis es probablemente hereditaria4. “El riesgo de orinarse en la cama es entre 5 y 7 veces mayor entre los niños con un padre enurético y aproximadamente 11 veces más si ambos padres mojaron la cama”1.

La valoración física por el pediatra o urólogo, la detección de posibles enfermedades asociadas, la realización de un diario miccional, el tratamiento farmacológico o el tratamiento funcional son las pautas para el correcto diagnóstico y tratamiento de la enfermedad según la SEPEAP1.

“En la mayoría de los casos, la enuresis nocturna es causada por una sobreproducción de orina por la noche o una capacidad reducida de la vejiga. La incapacidad de despertar puede ser otra causa”3,5,6. En este contexto es importante saber que la enuresis está asociada a otras enfermedades “con frecuencia, existe comorbilidad, habiéndose comprobado una estrecha relación con otras patologías, como estreñimiento, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS)”7, por lo que es importante prestarle la debida atención y descartar patologías más graves.

Por eso, si un niño moja la cama de manera regular, pasados los 5 años es importante consultar al pediatra.

Terapia Covid: cerca de 4 de cada 10 familias aseguran que la pandemia les ha unido

El confinamiento por el Covid-19 ha puesto a prueba a las familias, cambiando sus rutinas dentro y fuera del hogar y provocando durante un total de casi 3 meses que pasaran 24 horas al día juntos sin salir de casa. Sin embargo, el balance de esta transformación ha sido positivo para la mayoría de ellas. De hecho, el 34% asegura que les ha unido y que ahora pasan más tiempo juntos, frente a 2 de cada 10 familias el confinamiento ha supuesto cierto distanciamiento debido al aumento del tiempo online y la necesidad de desconexión. Todo ello, según datos extraídos del estudio último estudio realizado por Qustodio, plataforma de seguridad y bienestar digital para familias, ‘Centennials: el antes y el después de una generación marcada por el Covid-19’ en el que han analizado cómo está afectando la nueva normalidad a las familias españolas.

Para Eduardo Cruz, co-fundador y CEO de Qustodio, “el Covid-19 ha creado nuevas rutinas diarias, dentro y fuera de casa, pero también nos ha hecho recuperar muchas otras, como cenar. También en el ámbito digital, por eso es importante ayudar a las familias a asegurar un equilibrio de tiempo on y offline. A veces el mayor problema es la brecha digital existente entre padres e hijos o el hecho de entender que el tiempo online también puede asegurarles momentos de calidad juntos en familia si sabemos cómo”.

Aunque con el fin del estado de alarma las restricciones son cada vez menores, la mascarilla, el gel hidroalcohólico, los turnos en las escuelas, la suspensión de algunas extraescolares o el teletrabajo, son algunos de los ingredientes que hacen que lo cotidiano haya cambiado. Coincidiendo con la celebración el pasado 15 de mayo del Día Mundial de la Familia desde Qustodio quisieron realizar una breve radiografía de la situación actual:

  • La hora de ir al colegio es diferente. El 84% de los viajeros ha cambiado su forma de trasladarse al trabajo o llevar a sus hijos a la escuela durante 2020 y 2021 con el fin de evitar el uso de transporte público, según un estudio de Ecologistas en Acción. De hecho, el uso del autobús ha pasado de 1,8 días por semana en casos de movilidad laboral o académica a 1 día por semana, por lo que los padres se han convertido en choferes y comparten el trayecto a la escuela con sus hijos.
  • Casi el 33% de las familias asegura que comen juntas más frecuentemente que antes de la pandemia. La hora de la comida ya no tiene lugar en las cantinas escolares o en la cafetería del trabajo con el objetivo de evitar contagios, por ello, el número de familias que come en casa ha aumentado. Además, el cierre de los bares ha disparado el negocio de la comida a domicilio que, según la consultora NDP, el volumen de facturación en España ya alcanza los 1.770 millones de euros, haciendo que las familias sean compañeras de mesa a cualquier hora.
  • La forma de ocio también ha cambiado y entretener a los menores no es tarea fácil. Lo digital es parte innegable de la nueva realidad en casa. Durante el pasado año, el 34% de las familias españolas se registró en alguna plataforma de video online y el 32% compró un nuevo dispositivo, pero también se recuperaron otro tipo de actividades como cocinar, hacer manualidades o los juegos de mesa. Las rutinas adquiridas durante el confinamiento han marcado las preferencias actuales, de hecho, 6 de cada 10 familias prefiere realizar actividades dentro del hogar, como refleja el III Estudio Salud y Vida de Aegon.

1 de cada 500 adultos españoles puede haber tenido un tumor de niño y manifestar secuelas a lo largo de toda su vida

El cáncer infantil es una enfermedad poco frecuente que representa únicamente el 1% o 2% de los casos detectados en adultos. En España se diagnostican cada año alrededor de 1.100 casos de enfermedad tumoral en menores de 14 años, según datos del Registro Español de Tumores Infantiles (RETI), unos 1.600 si se tiene en cuenta a los adolescentes. Sin embargo, el espectacular aumento en el índice de supervivencia experimentado en las últimas décadas -el 81% a los cinco años según los datos del RETI-SEHOP de 2020-, pone de manifiesto la importancia de elaborar un plan de seguimiento a largo plazo -adaptado a cada caso en función de las particularidades del diagnóstico y tratamiento- para detectar precozmente las secuelas que vayan apareciendo y poder garantizar la calidad de vida de estos pacientes.

 

La problemática de los supervivientes del cáncer infantil fue objeto de debate en el II Congreso Digital de la Asociación Española de Pediatría, que dedica uno de sus bloques a la oncología pediátrica. Como explica la doctora Catalina Márquez Vega, directora de la Unidad de Pediatría y Áreas específicas del Hospital Universitario Virgen del Rocío, en Sevilla: “A pesar de su baja incidencia, el cáncer sigue siendo la primera causa de muerte por enfermedad en los niños mayores de un año. Los más frecuentes son las leucemias y aquellos que afectan al sistema nervioso central; juntos suponen el 50% de los tumores infantiles”.

 

El tema del largo superviviente, explica, “es una cuestión que nos planteamos desde hace unos años, cuando empezamos a ver este aumento espectacular en la supervivencia y, con ello, en el número de personas que tendrá secuelas a lo largo de su vida. Se estima que 1 de cada 500 adultos ahora mismo puede ser superviviente de un cáncer infantil”.

 

La oncología pediátrica trabaja para intentar minimizar los efectos secundarios de los tratamientos y garantizar la calidad de vida de los pacientes, en los que las secuelas, tanto físicas como psicológicas, pueden manifestarse incluso varios años después de haber superado la enfermedad.

 

Con respecto a las secuelas que puedan aparecer, va a depender de factores diversos como la localización del tumor, el diagnóstico o el tratamiento recibido. Entre las más frecuentes se encuentran las que afectan al sistema endocrino y al aparato reproductor, algo que hay que tener en cuenta si se desea tener hijos en el futuro, ya que se puede recibir orientación para intentar hacer un tratamiento de preservación de la fertilidad. Por otro lado, están los problemas cardiacos causados por la toxicidad que pueden inducir algunos tratamientos antitumorales que, junto con el sedentarismo, la hipertensión y la obesidad, pueden favorecer la aparición de enfermedades coronarias.

 

En cuanto a las consecuencias psicológicas, la doctora explica que, después de haber estado una temporada larga fuera de su círculo habitual, pueden surgir problemas a la hora de volver a relacionarse con sus compañeros y amigos. Un efecto que la familia puede llegar a ‘agravar’ por sobreprotección, “al no dejar que se desarrollen como el resto de los niños de su edad”, concluye.

 

Actualmente el seguimiento de cada paciente es variable en función del tipo de tumor que haya tenido y la terapia que haya recibido, oscilando, según el caso, entre los cinco y los diez años posteriores a la finalización del tratamiento.

 

Sin embargo, como apuntan los expertos, se ha visto que, conforme aumentan los años de seguimiento, siguen apareciendo nuevas secuelas, por lo que lo más adecuado sería hacer un seguimiento individualizado durante toda la vida. Los niños o adolescentes a los que se les ha diagnosticado y tratado un cáncer van a vivir muchos; no se trata solo de controlarles a corto plazo para descartar recaídas, sino de observar precozmente las secuelas que pueden ir apareciendo”, apunta la doctora Márquez.

 

Estilo de vida

 

Para minimizar estos riesgos, la experta incide en la importancia de seguir un estilo de vida saludable, que puede contribuir a retrasar o disminuir la aparición de los efectos secundarios a la larga. Ya que, además de tener más probabilidad de sufrir determinadas enfermedades por el hecho de haber tenido un tumor en la infancia y haber recibido tratamiento de quimioterapia, hay factores de riesgo que pueden influir en su aparición, como el consumo de tabaco o drogas, el sedentarismo o la ingesta de una dieta desequilibrada.

 

En este sentido, Márquez recuerda que los niños que han tenido una enfermedad crónica como es el cáncer pueden hacer deporte con normalidad, aunque siempre adaptado a sus circunstancias y capacidades personales. “Muchas veces se les protege y se les trata como si no pudieran hacer determinadas actividades y eso no es así; son perfectamente capaces, incluso aquellos que tienen secuelas. A lo mejor no pueden hacer lo mismo que antes de la enfermedad o al mismo nivel, pero hay muchas más opciones”, afirma.

 

El trabajo en red, clave para una atención de calidad

 

Otra de las ponencias destacadas del Congreso se centrará en la ordenación de la Atención Oncológica, de la que hablará la doctora Ana Fernández-Teijeiro, presidente de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP) y jefe de sección de Onco-Hematología Pediátrica del Hospital Universitario Virgen de Macarena, de Sevilla.

 

La experta destaca el impacto que han tenido en las últimas décadas en el aumento de la supervivencia de los pacientes oncológicos infantiles hitos como la creación de las unidades de Oncología pediátrica; la innovación en las distintas modalidades terapéuticas (cirugía, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia); las mejoras en el diagnóstico de las técnicas de imagen o el diagnóstico molecular; o los avances en el tratamiento de soporte (soporte transfusional, nutrición, diagnóstico y tratamiento de las infecciones, apoyo psicológico, rehabilitación…).  “En estos avances han jugado un papel crucial las sociedades científicas nacionales e internacionales, que han contribuido a la formación continuada de los especialistas y a la elaboración y desarrollo de estudios multicéntricos”, asegura.

 

El estancamiento en la trayectoria ascendente de la supervivencia de los años previos y el análisis de la situación por parte de SEHOP y el Ministerio condicionó que en 2019 se dieran pasos relevantes para mejorar la ordenación de la Atención Oncológica pediátrica en España. De esta forma, el acuerdo del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) de noviembre de 2019 establece como objetivo principal la creación de una red de atención conjunta que asegure la calidad de la atención a los pacientes de cualquier punto de España. “Compartir los recursos y conocimientos es fundamental para garantizar la mejor atención a los pacientes, especialmente en enfermedades complejas y con baja prevalencia como es el cáncer infantil. Es muy importante que los profesionales se apoyen en unidades con más experiencia en los casos de mayor complejidad y especialmente en las recaídas”, explica la presidenta de la SEHOP.

 

A día de hoy, y a pesar de la paralización de parte de la actividad administrativa derivada de la pandemia COVID-19, se ha conseguido que las unidades de Onco-Hematología Pediátrica de las comunidades autónomas de Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Canarias se hayan constituido como una unidad funcional y que en otras comunidades las unidades de Onco-Hematología Pediátrica se hayan acordado redes de colaboración, tanto a nivel autonómico como supraautonómico.

 

Como explica la oncóloga infantil, todavía queda mucho trabajo por hacer: “Se debe facilitar y garantizar el acceso de todos los pacientes a los ensayos clínicos disponibles en nuestro país, tanto fase III como en fases precoces I-II; es necesario incorporar la medicina personalizada a la cartera de servicios del SNS; se debe reforzar la creación y el trabajo de las unidades de referencia en patologías y procedimientos complejos y, sobre todo, se debe reforzar la necesidad del trabajo en red y la colaboración a nivel autonómico, supra-autonómico, nacional e internacional”.

 

Además, destaca que en aquellos casos en los que este trabajo en red implica el desplazamiento del paciente, es vital que se garantice el apoyo logístico y económico a las familias por parte de las administraciones, cuyas ayudas “muchas veces no llegan o son muy insuficientes”.