La FP deja al fin de ser el plan B para la mayoría de los jóvenes

En 2021-22 el aumento de la demanda de estos estudios ha dejado a decenas de miles de alumnos sin plaza en un ciclo formativo.

 

Por S. Marqués / A. Arcos

Arranca el curso 2020-21 y las plazas de Formación Profesional se han quedado cortas en determinados ciclos en comunidades como Madrid o Cataluña. Se trata de la etapa que más crece frente al curso pasado, un 4,1% en toda España, y los alumnos de FP rebasan por primera vez la barrera del millón (1.013.912).

Mientras el Gobierno se apresura en crear 200.000 plazas nuevas hasta 2023 muchos de los jóvenes que se han quedado fuera de la opción presencial (se calcula que unos 50.000 en toda España) están atentos ahora a la opción online.

Todas estas cifras evidencian que los alumnos que nacieron con el cambio de milenio o poco antes no necesitan campañas para “prestigiar la FP” y han interiorizado que en los próximos cuatro años la mitad de las ofertas de trabajos será para titulados en FP.

Razones para elegirla

Es el caso de Cristian, alumno de segundo del Grado Superior de Administración y Finanzas en INAV FP. Con un título de Grado Superior de Secretariado, una búsqueda de ofertas de empleo tras la irrupción del Covid le convenció de que, a la hora de reciclarse, lo mejor era decantarse por el otro ciclo de Grado Superior de la rama administrativa. “Sentí que era lo que más opciones me ofrecía”.

Con 27 años, de la FP valora que “ofrece salidas a corto plazo”, “va al grano”, “se  focaliza en lo que te quieres especializar”, mientras que sus compañeros que estudian en la universidad se quejan de asignaturas que no les van a servir en el entorno profesional. Él, en cambio, siente que la formación se adapta a sus necesidades y circunstancias. De la opción online valora la flexibilidad (le permite estudiar y trabajar a la vez).

Similares ventajas apunta Brenda Pérez Seara, de 19 años, y también en el segundo curso de Administración y Finanzas en INAV FP. En su instituto de León, asegura, su caso no era una excepción: tres cuartas partes de sus compañeros prefirieron la FP frente a la universidad, en parte por el abanico que abre dos años después, cuando un grado universitario supone, de entrada, cuatro años, sin contar con posibles másters posteriores.

Mayor oferta

INAV FP recoge el guante y a su oferta del curso pasado –el ciclo de Grado Medio de Gestión Administrativa y los ciclos de Grado Superior de Administración y Finanzas y Educación Infantil– añade los de Grado Medio de Cuidados Auxiliares de Enfermería y Sistemas Microinformáticos y Redes.

Los cinco son los más demandados por las empresas en el actual contexto y en los que más alumnos se quedan sin plaza, como demuestra el hecho de que los nuevos grupos que ha tenido que crear Cataluña de urgencia para este curso sean precisamente en estos ciclos.

En INAV FP, centro oficial de Formación Profesional online, el plazo de admisión está abierto hasta finales de octubre, explica Beatriz Nieto, directora pedagógica del centro, para quien supone un espaldarazo a su labor que todos los alumnos que estaban cursando primero el año pasado hayan promocionado a segundo.

Primer paso necesario

Sin embargo, hay un paso previo necesario para muchos jóvenes y adultos que, por diversas circunstancias, no pudieron en su día obtener el título de la ESO, y a día de hoy se ven desprovistos del pasaporte básico y fundamental para conseguir un trabajo.

En este sentido, INAV ESO se ha convertido en la mejor plataforma para obtener el título oficial de la ESO a una edad en la que ya no resulta tan fácil como antes.

INAV ESO cuenta con una formación 100% online ligada a un servicio personalizado que cubre tanto la orientación académica del alumno como su acompañamiento continuo por parte del profesorado del centro.

Además, en INAV son los propios docentes los que realizan la evaluación continua y final, de forma que ellos mismos son los que examinan al alumno durante todo su proceso de formación.

Otras plataformas simplemente actúan como preparadoras para que finalmente el alumno tenga que presentarse a las pruebas libres organizadas por las distintas administraciones autonómicas.

“Yo me saqué la ESO con INAV y de lujo, está todo muy bien estructurado, los profesores muy atentos y las materias muy bien explicadas; los exámenes son online con webcam”, comenta Felipe Sota, uno de los alumnos de INAV.

Según este alumno, “muy mal se te tiene que dar para no aprobar, ya que los contenidos son fáciles de asimilar y están muy bien explicados”. Felipe trabaja nueve horas todos los días y tiene dos hijos, y asegura que le ha resultado “sencillo”: “Hay que dedicarle un rato de unas dos horas, y se saca bien”.

Además, este curso, INAV y Fundación ”la Caixa” se han unido para crear un Fondo de Becas de Segunda Oportunidad con el objetivo de que aquellas personas adultas con dificultades económicas o que se encuentran en situación de vulnerabilidad social puedan conseguir su título de la ESO. Es un ejemplo de un proyecto que se focaliza en mejorar la empleabilidad a través de la Educación.

Este fondo comienza con una veintena de  becas que van destinadas a personas mayores de 18 años que cumplan con una serie de requisitos. Entre ellos, estar en situación de desempleo o en ERTE; tener hijos a cargo o ser familia numerosa; vivir con algún tipo de discapacidad; o necesitar el título de la ESO para trabajar.

 


 

La FP online, pieza clave en el ‘boom’

 

  • Si los alumnos en FP han crecido hasta rebasar el umbral del millón, este incremento es aun más evidente en la FP online. Así, los 108.532 alumnos en el curso 2019-20 ascendieron hasta 124.912 en el curso 2020-21.
  • Las administraciones están incrementando la oferta de FP online para hacer frente a la falta de plazas en la modalidad presencial. Es el caso de Cataluña, que ha derivado parte de la “demanda excepcional” al Institut Obert de Catalunya a mediados de este mes de septiembre.
  • La colaboración público-privada, fundamental en la FP presencial, lo es aun más en el caso de la FP online, sobre todo para atender picos de demanda como el actual. El 57,2% de los centros que ofrecen FP online este curso son públicos y el 42,8% son privados.
  • Este curso, Fundación “la Caixa” en colaboración con INAV ha creado un Fondo de Becas de Segunda Oportunidad con el objetivo de que aquellas personas adultas que se encuentran con dificultades económicas y están en situación de vulnerabilidad puedan conseguir el título de la ESO.

 

 

Teletrabajo y conciliación familiar, ¿misión imposible?

Por Óscar González

Pero, ¿por qué el teletrabajo? ¿realmente es tan beneficioso?  Podríamos responder estas preguntas señalando solo algunos de sus beneficios y que el lector saque sus propias conclusiones:

  • Muchas personas prefieren la tranquilidad de su casa para trabajar porque realizar las tareas en sus centros de trabajo es causa de distracción, incomodidad e incluso estrés lo que hace que reste su productividad. Y según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el trabajo entre el 50% y el 60% de las jornadas laborales perdidas son por causa de estrés. ¿Cuántas veces has pensado estando en tu trabajo lo bien que estarías en casa haciendo esa misma tarea?

 

  • Trabajar desde casa evita los desplazamientos y que perdamos tiempo en los mismos dedicándolo a otras tareas y actividades de interés. ¿Cuántas veces te has planteado el tiempo que pierdes en ir y venir del trabajo pudiendo evitarlo y dedicarlo a otras tareas?

 

  • Nos permiten poder estar en el hogar y atender al mismo tiempo alguna cuestión personal sin que la productividad se vea afectada. ¿Es posible estar teletrabajando y poder atender al fontanero que ha venido a hacer una reparación?

 

  • El teletrabajo facilita la conciliación familiar. Ese tiempo que no pierdes en el desplazamiento a tu trabajo, ¿lo puedes aprovechar para llevar y recoger a tus hijos al colegio?

 

Estos son solo algunos de los beneficios del teletrabajo relacionados con la conciliación familiar. Estoy convencido de que hay muchos más… Y no, no es una misión imposible teletrabajar y conciliar nuestra vida familiar. Más bien nos facilita esta conciliación. Ahora bien, entraremos en detalle en los siguientes apartados sobre cómo hemos de llevar a cabo este trabajo y qué ocurre cuando tenemos hijos (sobre todo si estos son pequeños o están en casa en periodos de vacaciones escolares).

Según una encuesta realizada por Wave Application, una startup española destaca que los españoles manifiestan que lo que más valorarían es la posibilidad de tener horarios flexibles (76%), teletrabajar cuando lo necesiten (60%) y trabajar por objetivos frente el trabajo presencial (50%). Como vemos uno de los aspectos que más se valoramos es el tiempo.  Y eso es justo lo que reclamamos las madres y los padres de hoy, tiempo para poder dedicarlo a nuestros hijos e hijas. Porque este no disponer del tiempo suficiente para dedicarlo al cuidado y educación de nuestros hijos nos lleva a vivir en un sentimiento de culpa permanente. Veamos lo que dice una madre al respecto:

“En ocasiones caigo en la cuenta de que soy egoísta porque antepongo mis necesidades a las de mis hijos. Pero a veces solo quiero tener mi espacio y mi tiempo, y mis hijos son muy exigentes. Sin embargo, después me siento culpable hasta por haberlo pensado”.

 

Para poder eliminar este sentimiento de culpa debemos empezar por aceptar que no somos madres y padres perfectos, y que no podemos llegar a todo. Ni superpapás ni supermamás, seres humanos que nos equivocamos y que no podemos tener todo bajo nuestro control. Estas 4 claves te ayudarán a eliminar este sentimiento de culpa:

 

  • No hay tiempo para todo. Por tanto, aprende a establecer un orden de prioridades. Lo sé, es algo muy básico pero casi todos empezamos a fallar por ahí y prestar la atención suficiente a esta clave.
  • Céntrate en lo que sí que haces con tu hijo y no pongas el foco en lo que dejas de hacer con él.
  • Cuando dediques tiempo a tus hijos, que éste sea de calidad. No se trata de compartir habitación o estancia en la casa sino de estar presentes al 100% con ellos (jugar, realizar actividades juntos, contarles un cuento, etc.)
  • Somos nosotros los que debemos adaptarnos al horario del niño y no al revés.
  • No intentes suplir el sentimiento de culpa con todo tipo de regalos pues es un error.

 

Teletrabajo con niños en casa

Ahora bien, se nos puede presentar un escenario distinto: que nuestros hijos no vayan al colegio porque están enfermos, están en periodo de vacaciones escolares pero nosotros tenemos que seguir trabajando o una situación extrema como la que se ha dado por la epidemia del COVID-19. ¿Qué hacemos entonces?

 

  1. Disciplina fundamental.

Uno de los grandes retos cuando teletrabajamos es el de manejar nuestro tiempo y las distracciones. Ahora bien, que nosotros estemos en casa trabajando es una gran atracción para nuestros hijos. Por eso es necesario marcar unas pautas y establecer unas normas en la familia. Explicarles muy bien que durante la jornada laboral de los padres necesitamos concentración y evitar las interrupciones. Esto en niños pequeños es complicado de conseguir porque no lo acaban de entender. Una manera de conseguirlo es establecer un horario y rutinas similares a los que siguen en el colegio (no el mismo ya que no vamos a sustituir jamás el papel del cole en ese sentido) y plantear actividades y tareas alternativas a las que realiza en el cole. No se trata de sentar al niño a hacer fichas, lectura y que ocupe todo el tiempo con tareas escolares, se pueden hacer otras actividades más motivadoras que normalmente no realiza.

También es necesario establecer espacios y tiempos para que dediquemos momentos de calidad en familia: decorar alguna zona de la casa, alguna receta de cocina, etc.

 

  1. Actividad física

Como hemos destacado en el apartado anterior, es bueno realizar descansos a lo largo de la jornada. Un momento ideal para realizar estiramientos que nos eviten dolores de espalda. También en esos momentos de descanso podemos aprovechar para fomentar la actividad física en los niños introduciendo a los niños a través de algún vídeo con ejercicios adaptados a su edad: Yoga para niños o gimnasia infantil o ideas para crear circuitos en el pasillo, etc.

La práctica deportiva reduce la ansiedad, mejora el humor, la calidad del sueño y disminuye el sobrepeso. Esta es otra de las actividades que podemos hacer con nuestros hijos en casa adaptando los ejercicios al espacio y materiales de los que disponemos.

 

  1. Gestionar el tiempo

Todos los momentos del día no son siempre productivos. Por este motivo, hemos de buscar el momento ideal para realizar las tareas que requieran de una especial concentración por nuestra parte cuando nuestros hijos están más relajados (incluso durmiendo) y demanden menos atención. Esto será posible siempre y cuando las tareas no requieran de una disponibilidad inmediata.

 

  1. Organizar actividades divertidas cuando finalicen sus tareas

Cuando nuestro hijo finalice las tareas propuestas en el horario que hemos establecido, podemos plantear actividades divertidas para que se entretengan. No se trata de aparcar a nuestro hijos delante de la televisión y la tablet  ya que debemos limitar el tiempo de exposición a las pantallas pero pueden ser un aliado para ayudar a nuestros hijos a diversificar actividades durante días.  Por este motivo recomiendo otras actividades como: pintar o realizar manualidades siguiendo vídeos online,  jugar con sus juegos o juguetes, jugar con los hermanos (si tiene) a juegos de mesa, etc.

Si nos decantamos por la tecnología respetando el tiempo de conexión recomiendo: juegos educativos, vídeos educativos, coreografías o bailes, etc.

Es el momento ideal parta llevar a cabo el juego libre. El mismo potencia habilidades como la creatividad, el autocontrol, la flexibilidad mental y la autonomía. No siempre podemos ni debemos estar dirigiendo el juego de nuestros hijos.

 

Para que todo esto sea una realidad y no quede en papel mojado debemos seguir algunas pautas que nos ayudarán:

  • Hablar con nuestros hijos y explicarles que estamos en casa pero trabajando. De este modo evitaremos las interrupciones y que constantemente reclamen nuestra atención.
  • Separar espacios en el hogar: los de trabajo y los de la realización de otras actividades.
  • Fijar horarios pero teniendo en cuenta que hemos de ser más flexibles en los objetivos que nos marcamos.
  • Mantener una actitud positiva y dar ejemplo. No podemos controlar cómo se comportan nuestros hijos y lo que hacen en este tipo de situaciones pero sí podemos controlar nuestra reacción ante lo que estos hacen.
  • Hacer un uso responsable de la tecnología teniendo en cuenta el tiempo de exposición a las pantallas según la edad del niño. También podemos añadir un tiempo de pantallas compartido.
  • También pueden y deben aburrirse. Habrá momentos en los que se quejarán porque están aburridos, no hay problema. Como he indicado anteriormente no podemos estar continuamente dirigiendo el juego de nuestros hijos ya que somos padres no animadores socioculturales de nuestros hijos.

En cuanto al uso de pantallas destaco las recomendaciones de María Zabala:

1.- Planifica por bloques de uso

Más que por horas –porque puede que tengas que ir cambiando en función de tus propias responsabilidades-, por momentos. Por ejemplo:

  • 1 bloque largo por la mañana
  • 2 bloques cortos por la tarde
  • O al revés o combinados si es lo que necesitas para poder cubrir tus propias tareas.

Sí, las recomendaciones de expertos nos dicen que hasta los 2 años cero pantallas salvo comunicación, hasta los 5 no más de 2 horas, desde los 6 años equilibrio y normas. Cumplirlo es recomendable pero no siempre posible y, en todo caso, de lo que se trata –también dicen los expertos- es de tiempo, pero sobre todo de calidad e intención del contenido y de compañía del adulto. Que las pantallas no sustituyan al resto de la vida infantil, sino que la complementen de manera progresiva y razonada.

  1. Piensa en una diferencia de uso para cada bloque.

Por ejemplo:

  • 1 bloque de ocio pasivo(ver videos, ver dibujos, ver la tele, mirar sin más);
  • 1 bloque de pantallasque sustituyan la que sería actividad normal: algo de movimiento, algo de aprender, algo de juego, algo de conocer cosas nuevas, algo de comunicarse con familia o amigos;
  • 1 bloque de juego creativo:algo de dibujo, música, manualidades…

3.- Prepara con tus hijos un mapa de esos bloques:

Una cartulina coloreada, un cartel con fotos, lo que sea. Y colócalo en un lugar común de la casa.

 

 

 

Cuando Tik Tok llama a la puerta

 

Por Gema Eizaguirre

Los menores comienzan a ser los grandes protagonistas en redes sociales como Tik Tok. Ellos también son consumidores y unos importantes clientes potenciales para otras redes. Las tecnológicas del sector, conscientes de eso, crean cada vez más redes para menores o van adaptándolas a versiones Kids.

“Uno de cada tres usuarios de Internet en todo el mundo es un niño”, señala Unicef en su informe “El Estado Mundial de la Infancia 2017: Niños en un mundo digital”. Un uso que ha llevado a aumentado la vulnerabilidad de los niños, el acceso a contenidos perjudiciales y al acoso cibernético.

Las grandes redes también quieren cuidar a este usuario con controles dirigidos a sus progenitores y para evitar así que los menores “se cuelen”. Aunque todavía las medidas resultan poco eficaces.

Estos límites y controles son aún dispares en cada red al igual que la edad mínima permitida:  Tik Tok (13 años), Younow (13 años), Instragram (13 años), Snapchat (13), Youtube (14 años), Whatsapp (16 años)…

Tik Tok es la red de moda entre la Generación Z, de 10 y 15 años; es la que mostró mayor crecimiento en el confinamiento (un 150%) y un uso diario que alcanzó hasta los 60 minutos.

Tik Tok está incrementando los filtros de seguridad: “Las cuentas de usuarios que tengan menos de 16 años pasan a ser cuentas privadas. Eso significa que solo las personas que hayan sido aceptadas como seguidores podrán ver los vídeos que se publican por dicho perfil; y solo van a poder recibir comentarios de sus amigos en la plataforma. Gracias a esta medida se elimina la posibilidad de sufrir situaciones de acoso o que puedan resultarles desagradables”, explica Leti Grijo, experta en marketing digital, formadora digital y experta en Tik Tok.

Sin embargo, reconoce es difícil de controlar la entrada de menores “porque al preguntar la edad y tú puedes poner la que quieras; para evitarlo están trabajando con estudios de comportamiento y cómo interactúa el usuario para saber si es menor de 13 años. De hecho, a muchos les han cerrado o bloqueado la cuenta porque lo han detectado”.

Lo que está claro es que Tik Tok es la gallina de los huevos de oro en cuanto a alcance, y a pesar de que se la relaciona con vídeos de baile o meramente empresas como El Museo del Prado la usan para llegar estos públicos más jóvenes. Con ellos comparte consejos, curiosidades sobre las obras de arte…

“Si combinas la parte de entretenimiento y la educativa es una forma también de aprender”, indica Grijo que recomienda los vídeos de Tik Tok del docente Santiago Amador, quien da consejos como cómo concentrarse al estudiar, de cómo preparar un examen…

Si en España es Tik Tok es la red de moda, en EEUU es YouNow; por lo que se espera que llegue pronto a nuestro país.

YouNow tiene como máxima baza los vídeos en streaming y el poder ver vídeos en directo de otros usuarios e interactuar con ellos. “Permite que las personas con intereses concretos, por ejemplo, en la música, el baile, el humor… puedan expresarse, compartir información, reuniones, charlas, en directo”, explica Sánchez Gutiérrez, directora del experto Universitario en Adicción a las Nuevas Tecnologías de UNIR. Las medidas de seguridad son también un reto para ella.

 

Versiones Kids

Instragram Kids es la gran novedad de Redes para menores. “Instagram quiere segmentar también su producto y crear esta línea dirigida a los menores. Todo depende de un buen desarrollo de las medidas de seguridad y del tipo de contenidos que se compartan”, señala Sánchez. De momento, esto está en marcha, aunque con la oposición de los fiscales generales de 44 estados de EE.UU. que pide que se reconsidere e incluso que aborten el proyecto al considerar la angustia mental que las redes sociales pueden infligir a los niños más pequeños, junto con la incapacidad de éstos para entender qué es la privacidad.

Messenger Kids.  Esta es una de las redes más seguras por el momento. La versión infantil de Messenger incluye posibilidades de aumentar la seguridad y supervisión de los padres. Para poder crear una cuenta en Messenger Kids, el menor tiene que vincular su cuenta con la de uno de sus progenitores (este vínculo no se puede eliminar) y aceptar compromisos de seguridad que ayudan a bloquear a personas no deseadas y reportar un perfil. Cuando el menor decide agregar a una persona, el adulto tiene que preaprobar dicha propuesta. Los menores interaccionan a través de un chat que puede ser revisado por los progenitores, junto con las actividades que realizaron los niños a través de la aplicación (por ejemplo, envío de fotos), con un límite de los últimos 30 días de actividad.

En esta labor de proteger al menor, no hay que dejar toda la responsabilidad a las empresas. “Considero que puede haber un consumo responsable de dichas redes sociales dirigidas a los menores de edad siempre y cuando los menores hayan sido preparados para su uso. De ahí la importancia de las campañas de prevención en el buen uso de la tecnología, así como la formación específica para profesionales que puedan orientar a padres, escuelas, etc. en dimensionar qué significa “buen uso” de las tecnologías”, explica esta experta de UNIR.

 


 

4 ajustes básicos de Privacidad

Sea como fuera el nivel de seguridad, es bueno ajustar la Privacidad de forma manual.  En todas las Redes en Configuración vendrá la pestaña de Opciones de Privacidad.

1- Establece el perfil como privado.

2- Limita la visibilidad de sus publicaciones.

3- Limita las búsquedas dentro y fuera de la red social.

4- Evita la recepción de publicidad personalizada.

 22 consejos para que los niños socialicen

Por Javier Peris

 

Socializar. El uso de esta palabreja es tan reciente como dudoso, pero en el ámbito de la escuela e incluso de la pedagogía está tan extendida que ya no se puede prescindir de ella. Socialicemos a los pequeños, claro que sí, pero en la forma correcta, en los lugares y con la compañía que los padres conozcan y aprueben.

 

  1. Ponerse al día. En la Pedagogía actual hay muchos conceptos y términos nuevos para muy pocas realidades auténticamente novedosas. No en este caso porque, sí, hay nuevas formas de que los niños se relacionen que no existían hasta hace muy poquito: segundas y terceras familias, el absorbente mundo de las comunicaciones digitales, innumerables reclamos para disfrutar del tiempo libre fuera de casa…

 

  1. Sin vergüenza. Empecemos por un clásico que nunca falla: llamar puerta a puerta a la búsqueda de un amigo o amiga para nuestro hijo. ¿Quién no lo ha hecho, en un nuevo vecindario o en el lugar de vacaciones? Pero comienza el curso y damos por supuesto que los hijos socializan. Y es verdad que se encuentran más acompañados, pero eso no es lo mismo que sentirse acompañados.

 

  1. El anterior solo es un ejemplo de la actitud proactiva que se espera de los padres en -también- la socialización de los hijos. De la misma forma que no les dejamos solos en los estudios, la calidad y cantidad de relaciones sociales y de amistad son igual de importantes que los hábitos y logros académicos. Por eso, es competencia y obligación de los padres en esta materia la vigilancia y, casi seguro, la intervención.

 

  1. Los niños ya rara vez bajan al parque si no es compañía de adultos y solo en edades muy tempranas. Ahora tenemos las actividades extraescolares, que no es mal sustituto. A muchos peques les da reparo o pereza, o ambas cosas, y no es malo obligarles. A partir de ahí, sin embargo, hay que ser receptivo a las quejas y, si es necesario, cambiar de actividad.

 

  1. Es un solitario, no hace amigos, pero… ¿desde siempre o partir de determinado momento? El carácter de los niños no es inmutable; hay chicos y chicas muy callados y tímidos que en determinado momento se desmelenan. Y viceversa. No nos apresuremos en sacar conclusiones e incentivemos las relaciones con constancia y delicadeza.

 

  1. Los otros papás. Hacerse amigo de los padres de los compañeros de clase. Que compartan reuniones de adultos otorga a los hijos de los amigos un plus de confiabilidad. Quizá no hagan amistad pero se adaptarán al entorno compartiendo juegos, o también horas de aburrimiento mientras los padres se lo pasan en grande. En el peor de los casos, cualquier cosa es mejor que pasar un par de horas pegados a una pantallita.

 

  1. No dar la lata. ¿Es que no has quedado con nadie? No sales con los amigos; venga, sal de casa y… ¡Basta! El niño o joven que no para de escuchar estas exhortaciones acaba por encerrarse todavía más, física y psicológicamente. Si hasta los más pequeños tienen un derecho a un mínimo de autonomía, y especialmente por parte de los padres, la decisión de compartir el tiempo y la intimidad con otras personas debe ser respetada… o al menos debe parecerlo.

 

  1. Ayuda especial. En situaciones objetivamente graves, como la pérdida de uno de los padres o la separación de la pareja, los afectos de los hijos se trastocan y tienden a la soledad. Y nosotros agravamos esta situación, en parte, porque no nos fiamos de su madurez y, en parte, porque menospreciamos su capacidad de sufrimiento. Y casi siempre es recomendable acudir a la ayuda de un profesional.

 

  1. De todos se aprende. Son unos cretinos sí, pero también se aprende de ellos. Las amistades no responden a juicios objetivos basados en la conveniencia o la afinidad. Por eso no hay amigos inconvenientes, o al menos mientras no se demuestre lo contrario. Y estas alturas, no tiene sentido juzgar a los amigos de los hijos por sus familias, acento, etnia o estilo de vida. Ojalá aprendan a convivir con las diferencias mejor que los adultos.

 

  1. No estamos solos. Desde la guardería hasta la ESO los docentes son expertos en esto de socializar. Además, suelen estar muy pendientes de que ningún alumno se quede solo. Y en las tutorías es un tema recurrente. Hay que aprovechar los recursos que nos proporciona el sistema escolar y, si nos son adecuados o suficientes, acudir -sí, otra vez- a la ayuda del psicólogo.

 

  1. Minucias decisivas. A veces es algún rasgo del carácter del chico o la chica lo que hace más difícil entablar relaciones. A veces solo es cuestión de cambiar algunos modales. Y otras veces el niño o la niña no lo ponen fácil: son acusicas, prepotentes, presumidos… o simplemente tímidos, y la timidez da lugar a muchos malentendidos. Sea cual fuere la causa, debemos corregir y ayudar a los pequeños. En realidad hace falta muy poco para restaurar o empezar una relación.

 

  1. Pepito no es así. La dificultad puede ser más de fondo: la convicción -cierta o falsa- de ser más listo o más guapo o, todo lo contrario, agobiarse con sucesivos complejos. Son etapas normales que conoce bien la psicología evolutiva, aunque cada menor las vive de una forma. Si las dificultades se enquistan pueden perjudicar el desarrollo emocional. Hay que empezar a preocuparse cuando nos escuchamos decir: “Es que Pepito es así”.

 

  1. En equipo. En el deporte, en el aula o en la sala de estar, todo grupo reducido con unas reglas y unos objetivos comunes constituye un impagable campo de ejercicio psicopedagógico. El deporte de equipo es especialmente adecuado para compartir metas y entenderse sin palabras, pero no todos los chicos y chicas han sido llamados por la psicomotricidad: los juegos de mesa, incluso las cartas sacan lo mejor -y lo peor- de pequeños y grandes.

 

  1. Puede que el voluntariado se esté convirtiendo en casi una obligación para todo joven de familia biempensante, y hasta en un requisito para el currículo. Puede ser, pero por dudosas que sean las motivaciones, una vez probado el trabajo social se comprueba que nada tiene que ver con pagar la cuota de una ONG (que también duele). Desde muy jóvenes los hijos tienen oportunidades para acceder a la riqueza de las relaciones con la personas desfavorecidas y con otros voluntarios.

 

  1. Josep Pla distinguía entre amigos, conocidos y saludados. Las diferencias se van aprendiendo con los años, pero intuirlas desde pequeños nos ayudará, por ejemplo, a no separar a la gente entre amigos y enemigos, o a apreciar y cultivar el -potencialmente- vasto y productivo mundo de los conocidos, incluso de los saludados. Unos padres abiertos, un hogar accesible para todo tipo de personas es la mejor escuela de socialización para los niños.

 

  1. Amigas, amigos. Los chicos tienen amigos y las chicas, amigas. Aunque hay excepciones, como en todo, y ni mucho menos desaconsejables. Pero que no se establezcan amistades profundas no significa que no haya que relacionarse de una manera natural con el otro sexo. Las prevenciones de los pequeños empiezan, además, mucho antes de llegar a la adolescencia, y los padres pueden y deben facilitar la socialización entre niños y niñas.

 

  1. Hay grupos de amigos antisociales, porque sólo valoran a sus miembros y que se definen precisamente por menospreciar todo lo que está fuera de ese círculo o no responde a sus intereses. Más allá de que suelen ser conflictivas, las relaciones en estas camarillas no son sanas y las amistades acaban siendo volátiles. En muchas ocasiones los chicos y chicas necesitan que alguien les abra los ojos.

 

  1. Con la bajísima natalidad de nuestro país, las relaciones entre primos deben cuidarse y fomentarse, porque hay poco donde elegir. No tiene por qué surgir una auténtica amistad entre los chavales, basta con que se traten con familiaridad y confianza. Y es un recurso sencillo para ampliar el campo de conocidos, intereses y ambientes a los que no accedemos desde la familiar nuclear.

 

  1. Resignación activa. Con Internet todo es más rápido, lo bueno y lo malo: las relaciones, los enfados, las envidias, las nuevas amistades, los detalles de compañerismo, las puñaladas traperas… Contra eso no podemos hacer nada, excepto vigilar que el tráfico de comunicaciones se mantenga dentro del entorno habitual de los menores o, sin salir de él, que no se compartan bulos, difamaciones o contenidos muy inapropiados.

 

  1. Un peligro muy real. Con Internet el menor también corre el peligro de solapar la soledad con incontables recursos que pueden satisfacer las aficiones propias durante horas y horas. O en el peor de los casos, sustituir las relaciones de verdad por interlocutores desconocidos. Hay que enfocar el problema, si lo hay, lejos de las redes, porque estas son, en la mayoría de los casos, solo un reflejo de las relaciones entre los jóvenes. O de la escasez de relaciones.

 

  1. Las amistades infantiles y juveniles son poco estables (las relaciones adultas duran más solo porque la vida nos obliga a dosificarlas), a veces se rompen de forma dramática y, aunque los motivos nos parezcan triviales, los niños y jóvenes sufren de verdad. Y algunos sufren hasta el punto de empezar a dudar de las bondades del mundo exterior, y se refugian en la familia, en el ordenador y en sí mismos.

 

  1. Es lo natural. Hasta aquí hemos dado por supuesto que los hijos deben socializarse; es más, no hemos señalado ningún riesgo por exceso. ¿Será este el único aspecto de la educación en que no hay que preocuparse por los límites? Seguro que hay especialistas que los han detectado, pero el ser humano se caracteriza precisamente por la sociabilidad, y solo con ella podemos aprender, crecer, madurar, incluso sobrevivir.

 

 


 

 

Historias de relaciones que hacen crecer

 

El Principito 

Busca amigos. En ningún planeta los encuentra, hasta que llega a la Tierra. El autor de esta obra maestra de la literatura sabía lo que era la soledad: horas y horas de vuelo como piloto de correos. Cuando su avión de combate empezó a caer sobre el Mediterráneo seguro que tuvo un pensamiento para el pequeño príncipe y su rosa presumida.

Harry Potter 

El grupo de Harry, Ron y Hermione no es un círculo cerrado ni excluyente. En el tránsito de la infancia a la juventud las relaciones personales, familiares y sociales se hacen más exigentes y variadas. La autora de la saga es tan sensible como certera en la descripción de los vaivenes emocionales de niños y adolescentes.

Cuenta Conmigo 

Los protagonistas de esta sencilla película, basada en un relato de Stephen King, son cuatro chicos aún preadolescentes que comparten una excursión en busca de un cadáver. Y la sorpresa y el drama consisten en que efectivamente lo encuentran. Cuatro jóvenes muy diferentes el uno del otro, y todos aportan algo, enseñan algo y aprenden algo.

Luis Fernando López Martínez: “Debemos alfabetizar emocionalmente a nuestros hijos”

Luis Fernando López Martínez, psicólogo general sanitario en el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y codirector del Proyecto ISNISS, formado por profesionales especializados en la labor de prevención y promoción de la salud en entornos digitales.

 

Hay un aumento de las autolesiones en niños y adolescentes, ¿tiene datos?

Estamos realizando una investigación sobre el uso de las redes sociales e internet y su influencia en la conducta autolesiva y suicida de los adolescentes y la población infantojuvenil. Se ha demostrado científicamente, y con datos reales de alumnos dentro de la Comunidad de Madrid, que hay una clara influencia de las redes sociales en la conducta autolesiva de los adolescentes debido a un mal uso de las mismas.

 

– Las tecnologías las han utilizado como método de socialización durante la pandemia, ¿es esta una nueva forma de relación social?

Realmente, la forma que tienen de comunicarse con sus iguales es a través de las redes sociales. La generación Z son los nativos digitales y han aprendido a comunicarse de forma virtual. La cuestión es que habría que enseñar a los padres a saber diferenciar lo que es un uso adaptativo de un uso adictivo para los adolescentes.

 

– ¿Emplean muchas horas al día en ocio digital?

En nuestro estudio hemos visto que los chicos y chicas utilizan las nuevas tecnologías una media de entre tres y cuatro horas diarias como mínimo para ocio, fuera del entorno académico. Lo adecuado es que el uso no dificulte las interacciones presenciales, es decir, que no se pierdan las figuras de apego presencial. Tres o cuatro horas de uso diario para ocio sumado a ocho horas telemáticas en el entorno educativo supone que están conectados todo el día.

 

– Los adolescentes pasan por una etapa de desapego parental, ¿es normal?

Hay un proceso en ellos que es la individuación y en el que van adquiriendo la madurez, su personalidad, y empiezan a encontrar sus propias fuentes de apego ajenas a las parentales. Pero la brecha generacional digital ha hecho que muchos padres no se sientan conectados a sus hijos porque no están dentro de su mismo rol digital. Los padres deben entender que las formas de comunicarse han cambiado y para poder llegar a sus hijos necesitan reeducarse dentro de lo digital.

 

– ¿De qué carecen los nativos digitales?

Acuden a las redes sociales porque ahí se sienten libres para expresar sus emociones. Debemos alfabetizar emocionalmente a nuestro hijos porque son auténticos analfabetos emocionales dentro de la presencialidad. No pueden hablar de sus emociones porque no saben identificarlas.

 

Alberto Soler y Kontxín Roger: “El miedo es simplemente una emoción y como tal deberíamos validarla”

Tener miedo es normal pero no siempre es fácil acompañar los miedos infantiles de forma adecuada. Los psicólogos valencianos nos explican qué debemos evitar.

 

Por Diana Oliver

 

El miedo es una emoción normal y necesaria, que varía en función del momento vital en el que nos encontremos. Para acompañar a los más pequeños en la comprensión del miedo, Alberto Soler y Kontxín Roger, psicólogos especializados en crianza e infancia, publican Tengo miedo (B de Blok). Se trata de un original álbum ilustrado con el que podremos explicar a niños y niñas qué es el miedo y qué puede ocurrir cuando aparece. Eso sí, según los psicólogos, no se trata de ocultar esta emoción ni de evitar que aparezca, pero sí de comprenderla para normalizarla y transitarla de la mejor forma posible.

‘Tengo miedo’ es un cuento para trabajar con los niños los miedos. ¿Cuáles son los motivos más habituales de los miedos de los niños?

Todos tenemos miedo. En cada momento de a vida nos da miedo lo que nos puede resultar más peligroso en ese período. Los bebés pequeñitos temen lo que pasa en su entorno más inmediato, como la pérdida repentina de apoyo o los ruidos fuertes. Conforme empiezan diferenciar lo familiar de lo extraño, van apareciendo el miedo a la separación de las figuras de apego y el miedo a los extraños. Antes no les tenían miedo porque tampoco tenían este desarrollo cognitivo. A partir del año aproximadamente comienzan los miedos a animales y a fenómenos meteorológicos como las tormentas. Entre los dos años y medio y los seis, con la explosión en el desarrollo cognitivo, pueden empezar a tener miedo a cosas más abstractas y a un montón de cosas que imaginan, como la oscuridad, los fantasmas o los monstruos. Conforme crecen, el miedo a la separación de los padres puede convertirse en miedo a estar solos. A partir de primaria empezarán a temer a situaciones más realistas como el daño físico o la muerte, y empiezan a aparecer también los miedos más sociales, como el miedo a las críticas, al fracaso o los relacionados con el ámbito escolar. En la preadolescencia continúan los miedos relacionados con el ámbito académico y los sociales, y pueden aparecer los relacionados con la autoimagen. Y en la adolescencia, a partir de los 12 o 13 años, se incrementan los miedos relativos a las relaciones interpersonales y aparecen otros más similares a los de los adultos como los relacionados con la esfera sexual, con la identidad, los políticos o los económicos.

¿Debemos hacer algo para evitar que los niños tengan los miedos más irracionales?

No podemos evitar completamente los miedos irracionales porque, entre otras cosas, muchos de los miedos infantiles tienen que ver con seres imaginarios, y entran dentro de la normalidad. Lo que podemos intentar es no generarles más miedos por resultar amenazantes para ellos por tratarles de manera autoritaria y poco respetuosa, o exponiéndoles a contenidos que no sean apropiados para su edad. Y para los miedos que vayan surgiendo, cuando tengamos la duda de si exponerles o evitar la situación temida, en la medida de nuestras posibilidades deberíamos acompañarles en la dirección de la exposición más que optar por la evitación. Pero hemos dicho acompañarles, no empujarles. La idea es ayudarles a superarlo, no obligarles a exponerse de cualquier forma, porque cuando forzamos demasiado “puede ser peor el remedio a la enfermedad”.

 

A lo largo de muchos años por vuestra consulta han pasado muchas familias. ¿Diríais que los miedos han cambiado en los últimos años o seguimos temiendo cosas parecidas?

Igual que diferentes momentos evolutivos tienen diferentes miedos, diferentes momentos históricos se caracterizan también por diferentes preocupaciones. Por ejemplo, hace algunos años en el País Vasco podía haber mucho más miedo al terrorismo, en ciertos barrios a los robos o a los problemas derivados de la pobreza o las drogas. En estos momentos estamos observando un incremento en la preocupación por la salud, los trastornos obsesivos compulsivos de contaminación o las agorafobias. El cambio más importante recientemente ha sido la pandemia, y esto se refleja también en nuestros miedos.

¿Qué podemos hacer las familias para acompañar el miedo de nuestros hijos e hijas de forma adecuada?

La primera sugerencia sería no ridiculizarles ni impedirles la expresión de esta emoción. El miedo es simplemente una emoción y como tal deberíamos validarla. Cuando les decimos que no tengan miedo, o que no deberían tenerlo, aunque la intención sea buena, lo que le llega al niño es que no están sintiendo lo que deberían sentir, que deberían sentir otra cosa, que se están equivocando o que “hay algo mal en ellos”. Cuando hacemos esto el problema es doble: por un lado, las emociones no son buenas o malas, el miedo no es malo, las emociones son lo que son, y si están ahí es para cumplir una función. Pero es que además no podemos evitar las emociones, no podemos no sentirlas, van a aparecer porque somos personas y las personas tenemos emociones. Tenemos que contar con ellas y aprender a gestionarlas. Si intentamos evitarlas, lo más probable es que no lo consigamos y que esto nos genere más frustración y malestar. Así pues, todas las emociones son válidas, tienen una razón de ser y tenemos que transmitirles que las aceptamos y que tiene sentido sentirse así.

Además de validarlas, deberíamos tratar de acompañarles, estar ahí con ellos cuando estén asustados. Que sepan que no están solos, que pueden contar con nosotros, que vamos a estar a su lado sin juzgarles, pero sin sobreactuar tampoco. Cuando aceptamos que se pueden sentir así y les acompañamos, a los niños les reconforta saber que lo que les pasa es normal, que otros niños también lo sienten, y que incluso nosotros mismos a su edad también lo sentíamos, pero que poco a poco, conforme fuimos haciéndonos mayores, esos miedos se fueron haciendo más pequeños, y que cuando nos necesiten estaremos a su lado para ayudarles a superarlos.

 

Por último, ¿cómo saber cuando el miedo se ha convertido en un problema y necesitamos ayuda profesional?

Un miedo puede convertirse en fobia cuando produce un malestar muy grande, es muy desproporcionado respecto al estímulo que lo origina y cuando la persona evita o se resiste mucho a enfrentar la situación temida o la tolera con mucho malestar, y esto interfiere de manera significativa en el funcionamiento cotidiano. Llegados a este punto, el miedo deja de ser normal y pasaría a considerarse ya fobia, y sería aconsejable buscar ayuda profesional, más concretamente terapia cognitivo conductual que es la terapia que mayor efectividad ha mostrado para superarlas.

 

Cómo comunicarse con un niño con autismo

 

Uno de los obstáculos que surgen al tratar con niños que sufren trastorno del espectro autista (TEA) es la dificultad en la comunicación. La enseñanza de nuevas destrezas es clave para su desarrollo.

 

Por Olga Fernández

 

Tener a un miembro con autismo en casa es una carrera de fondo donde el apoyo del entorno es fundamental para afrontar el día a día. Ha de haber comunicación y la adaptación de las actividades forma parte de la rutina.

El término «trastorno del espectro autista» recoge afecciones del desarrollo neural que abarcan desde el síndrome de Asperger hasta el autismo grave. Las características de estas afecciones incluyen problemas con la interacción social y conductas repetitivas. Sin embargo, las dificultades en la comunicación pueden mejorarse si se fomentan habilidades y destrezas. Un estudio publicado en la revista Pediatrics, donde se evaluaron datos sobre más de 500 niños con trastorno del espectro autista y se observaron los retrasos del habla en estos niños, halló que el 70 por ciento de los pequeños que no hilaban palabras para formar ni siquiera las frases más sencillas a los cuatro años de edad sí lo hacían más o menos a los ocho años, y en algunos casos, incluso lograron un habla fluida. “Entre los predictores potentes de la capacidad de un niño de desarrollar la habilidad de hablar en frases o con fluidez se incluyeron su coeficiente intelectual no verbal y un menor grado de discapacidad social”, comentó la Dra. Ericka Wodka, neuropsicóloga y autora del trabajo.

 

 

Distintos métodos: pros y contras

Un estudio realizado por Confederación Autismo España contabiliza a 2.116 personas con trastorno del espectro autista y el 68% (1.139) de los registros se sitúan en edades comprendidas entre los 6 y los 21 años. Esto quiere decir que la mayoría se encuentran en una etapa de pleno desarrollo, en la que es muy importante estimular el lenguaje y la comunicación para alcanzar destrezas.
Desde que se comienza una intervención, se procura dotar del sistema de comunicación más efectivo y funcional, intentando siempre alcanzar una comunicación oral, pero en muchas ocasiones no llega o no permite una comunicación total, por lo que se hace importante optar por sistemas aumentativos y alternativos de la comunicación (SAACs)”, explica José Alberto Monseco, psicólogo especialista en TEA. Quien señala tres métodos:
Comunicación por intercambio de imágenes. Implica la comunicación a través de imágenes, con las que pueden pedir lo que desean creando una secuencia de imágenes. “La parte positiva de estos sistemas es que al basarse en imágenes es fácil enseñar su uso y también es sencillo ser comprendidos por otros. Sin embargo, la parte negativa tiene que ver con la preparación y el transporte de la carpeta de imágenes, ya que sólo pueden comunicar lo que esté dentro de su carpeta”, indica el psicólogo. Estas limitaciones se reducen al utilizar sistemas electrónicos, ya que hay programas y aplicaciones específicas que incluyen una gran cantidad de vocabulario que pueden usar en su comunicación y además se trata de comunicadores dinámicos que deben adaptarse a las necesidades de cada usuario.

– Comunicación por signos. Las investigaciones señalan que el lenguaje por signos tiene resultados muy positivos como sistema aumentativo de la comunicación, sin embargo, “si tenemos un niño o niña que presenta una alteración motora o una falta de habilidades de imitación, puede que éste no sea el mejor sistema para enseñarle a comunicarse. Además, otro hándicap que presenta la comunicación por signos es que no todo el mundo puede comprenderlo”, señala el experto. Es por ello que en muchas ocasiones este sistema de comunicación tiende a desestimarse como única vía y se opta por otros sistemas o la combinación de varios.

– Comunicación escrita.La escritura es, sin duda, uno de los mejores sistemas de comunicación, ya que no depende de que nadie prepare un material, sino que sólo tenemos que enseñar a la persona a leer y escribir, sin embargo, estas habilidades no se enseñan desde los primeros años de vida, por lo que sólo puede barajarse si el niño o niña ya sabe leer y escribir de forma fluida”, indica José Alberto Monseco. Quien también incide en que lo más importante es que todos puedan comunicarse con la mayor rapidez, efectividad y funcionalidad posible, por lo que deben valorar una comunicación multimodal, utilizando todos los recursos a su alcance.

 

 

¿Cómo tratar a un niño con autismo?

Los expertos coinciden en que el tratamiento debe ser personalizado e individual. “Debemos tender a la individualización de las intervenciones y escapar de consejos o recetas que puedan darse a todas las familias”, apunta José Alberto Monseco. En cuanto a la anticipación de los sucesos en estos niños, el psicólogo señala que lo importante es la forma de hacerlo: “La forma de hacerlo variará dependiendo de cada persona o incluso en algunas situaciones quizá la anticipación pueda suponer un problema. Conozco familias que prefieren no anticipar a sus hijos que van a determinados sitios que les gusta mucho porque entonces sólo están pensando en que llegue ese momento y no disfrutan de nada más, o justo lo contrario, si les anticipan que van a ir a un sitio que no les gusta puede que se enfaden tanto que no puedan pensar en otra cosa durante el resto del día”.
En cuanto a la forma de comunicarse con las personas con TEA, el psicólogo incide en que es importante no tratarlas como si no entendieran nada, ni como si fueran sordos, ni mucho menos como si fueran niños pequeños eternamente. “Es importante atender a sus necesidades y habilidades y dirigirnos a ellos como nos gustarían que se dirigieran a nosotros. Cuando vamos por ejemplo a un restaurante en un país del que no conocemos bien el idioma, las imágenes de los platos nos resultan muy útiles para saber lo que queremos pedir, pero estas imágenes dejan de ser útiles cuando vamos a nuestro restaurante favorito. Igualmente, hay expresiones en diferentes idiomas que manejamos y comprendemos y otras no y necesitamos un traductor. A las personas con TEA les pasa exactamente lo mismo que a nosotros en estas circunstancias”, explica.

 

 


 

Diferentes grados de TEA

Existe un amplio espectro en el que puede haber desde personas con una afectación severa a nivel social, de comunicación o conducta, hasta otras con una leve afectación social a las que les cueste más relacionarse, pero que puedan llevar una vida autónoma y normalizada.

Según el DSM5 existen tres niveles de gravedad que clasifican a las personas diagnosticadas según sus necesidades de apoyo: necesidad de apoyo, necesidad de apoyo sustancial y necesidad de apoyo muy sustancial.