Imagina escribir una frase sin terminarla. Sería confuso, ¿verdad? En matemáticas pasa algo similar cuando trabajamos con radicales: si no cerramos la expresión correctamente, dejando una raíz en el denominador, nuestros resultados pueden parecer incompletos o, peor aún, difíciles de interpretar. Aquí entra en juego un proceso esencial: racionalizar. Pero ¿Cómo explicar esta técnica de manera clara y atractiva a nuestros alumnos? ¡Vamos a descubrirlo!
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