Terapia con amigos de cuatro patas

Los beneficios de la interacción entre animales y jóvenes son mútiples y conocidos: fomentan los valores y favorecen
la relación con el entorno. Por ello actualmente se emplean en terapias con niños autistas, hiperactivos o discapaditados
físicos y mentales. Aunque en España todavía es una novedad, cada vez cobran mayor importancia.

Autor: LAURA DEL POZO

¿Quién no tiene o ha tenido alguna vez una mascota?, en España más del 25% de las familias conviven con una, pero su presencia no sólo proporciona compañía, sino que es una excelente excusa para fomentar valores como la amistad, el respeto o la responsabilidad. Además de un cariño incondicional, los animales favorecen la interacción y la empatía con otros individuos, facilitando la relación del niño con su entorno.
Tantos son los beneficios que proporcionan que en la actualidad estas mismas mascotas se emplean en el desarrollo de terapias con menores discapacitados, niños autistas, personas mayores e incluso para aliviar el estrés de los altos ejecutivos. Es una modalidad de tratamiento bastante novedosa en nuestro país pero con excelentes resultados, ya que el animal, con un sistema de relación primario y unos sentimientos afectivos básicos, es capaz de establecer vínculos emocionales estables con rapidez y durabilidad.

¿A QUIÉN VA DIRIGIDA?

La terapia con animales tiene un campo de acción muy amplio, pero quizá los que responden más positivamente a los estímulos que producen los animales son los ancianos y los niños –aunque existen tratamientos para enfermos psiquiátricos, drogadictos e incluso para reinserción de delincuentes.
Para un anciano un animal de compañía puede ser una excelente cura de juventud. La mascota les anima y revitaliza, ya que se vuelven a sentir responsables y ven que sus acciones son recompensadas con cariño y afecto incondicional. En España hay residencias que incluyen en sus programas las visitas de animales, generalmente de albergues, y que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los abuelos.
El efecto que producen las terapias con animales en los niños tienen múltiples vertientes: por ejemplo, puede emplearse terapia con caballos para menores con dificultades en el lenguaje. También está la terapia dirigida a niños convalecientes o con largas enfermedades: la mascota hace las veces de compañero de juegos y ayuda a que el menor olvide lo peor de su dolencia. Sus aplicaciones con menores son múltiples, pero con excelentes resultados, ya que el animal proporciona afecto, estabilidad, ayuda a reforzar la estima personal y fomenta valores sociales.
En España todavía es novedad, pero encontramos interesantes experiencias en este campo. Este es el caso de la Fundación Genes y Gentes, que desde el año 2000 desarrolla en la comunidad aragonesa el programa Animal Amigo. La actividad comenzó con un pequeño grupo experimental de menores con síndromes genéticos, ampliándose a día de hoy a la totalidad de los colegios públicos de Educación Especial de Zaragoza.
Además de la Fundación Genes y Gentes, en existen otras asociaciones como la Fundación Affinity que realizan actividades similares, siguiendo la filosofía de interacción con animales como punto fundamental de la terapia.

EDUCAR CON ANIMALES

– La mascota no es un regalo, es una responsabilidad para toda la vida. El niño debe ser consciente de que deberá cuidarlo y hacerse cargo de sus necesidades.
– Los animales fomentan valores como la tolerancia, el civismo o el trabajo solidario. Los fomentan, pero es responsabilidad de los adultos trasmitirlos a los más jóvenes. La mascota es de todos.
– Especialmente en niños que viven en entornos urbanos, la tenencia en casa de animales de compañía les acerca al conocimiento de las distintas especies y les pone en relación con la naturaleza.
– Cuando los niños establecen una buena relación con su mascota aparecen sentimientos como la confianza o la fidelidad que contribuyen a reforzar la autoestima del menor. Los niños son más abiertos y seguros.
– Tener un animal es una gran responsabilidad y requiere cierta empatía. No es aconsejable regalar mascotas a niños menores de seis años, todavía no son capaces de interactuar controlando sus emociones o su fuerza.
– No hay que olvidar que la vida de un animal es relativamente breve. La muerte de una mascota –un fenómeno natural– puede resultar traumática si no se explica y prepara al niño para ella. Lo mejor, el diálogo.
– Para elegir un animal es importante no guiarse por razas o modas, sino por su carácter, tamaño y necesidades: espacio, ejercicio, etc. Adoptar es una buena opción ya que en los centros asesoran a las familias y se hace un seguimiento de la mascota, para conocer su adaptación.

Cosas de familia

Sólo un 7% de las empresas cuentacon planes integrales de conciliación

Autor: MARTA SAHELICES

Hombres desconcertados.¿Cómo afrontan los ejecutivos la carrera profesional
de los otros miembros de la familia?
Ésta es la primera de las jornadas
programadas en relación con la conciliación trabajo- familia, un tema social
vigente por afectar a empresas y a profesionales. Se han celebrado recientemente
en el Audi Forum Madrid y de ellas se han desprendido datos reveladores de los
tres últimos años que vienen a alterar el panorama de la conciliación en
Europa.
Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional de Trabajo y
Familia, presentó durante elacto, organizado por Audi y el IESE, un interesante
estudio sobre la conciliación en Europa en el que se desarrolla la fuerte
relación entre el impulso de políticas de flexibilidad laboral con el incremento
en la productividad y la reducción del absentismo y la rotación.
Sin embargo,
una vez más España se sitúa en los últimos puestos del ranking europeo en
habilidad para resolver la conciliación trabajo-familia. Sólo un 7% de las
empresas cuenta con planes integrales de conciliación.
Así, el 27% de las
empresas españolas tiene alguna medida para conciliar la vida laboral y personal
de sus empleados, pero a la vez, también se refleja en los resultados de la
investigación que el 38,4% de sus trabajadores cree que en su empresa siguen
existiendo los «adictos al trabajo» y se confirma que un 30% de los empleados se
lleva «deberes a casa».
Según destacaron los ponentes, se hace necesario un
cambio de cultura a todos los niveles para implementar las políticas de
flexibilidad laboral. Y el 40% de las empresas españolas ofrece a sus
trabajadores una jornada flexible, pero tanto los directivos (34%) como los
empleados (41%) consideran que este tipo de jornada es negativa para el
desarrollo de su carrera profesional.
Además, según el estudio presentado
durante la jornada, los directivos españoles tienen un nivel alentador en lo
referido a la satisfacción laboral, pero consiguen las puntuaciones más bajas de
salud mental, al trabajar cuatro horas más de promedio que cualquier directivo
de otro país europeo.
Por otro lado, España trabaja 1.819 horas anuales frente a
las 1.644 horas de media europea, pero no logra situar su productividad más
arriba de países como Grecia y Portugal.

Enfermedades emergentes

Varios son los factores que han propiciado el retorno de muchas
de las enfermedades infecciosas que creíamos erradicadas en
la península, desde el cambio climático a las migraciones, pasando
por la pobreza y la mejora de algunas infraestructuras.

Autor: ALEJANDRA RODRÍGUEZ

En los últimos tiempos hemos asistido a la aparición de nuevos microorganismos patógenos para el hombre (capaces de hacerle enfermar). Concretamente, infecciones como la causada por el virus del VIH o el de la Hepatitis C o la fiebre hemorrágica provocada por el Ébola apenas tienen unas décadas de vida. No obstante, es más curioso si cabe el hecho de que también hemos tenido noticias de brotes de patologías que se creían erradicadas o perfectamente controladas gracias a los avances higiénico-sanitarios y a la evolución de los programas vacunales.
Ambos fenómenos no son sino la manifestación de la lucha que mantienen estos agentes patógenos por sobrevivir, atacando para ello el sistema defensivo del ser humano. Normalmente, este entramado es eficaz a la hora de repeler estos ataques, pero en ocasiones existen pequeñas fisuras por las que estos microorganismos se cuelan.
Estas brechas sanitarias a veces han sido lo suficientemente grandes como para permitir que las enfermedades supuestamente bajo control vuelvan a convertirse en una preocupación para las autoridades competentes y para los pacientes potenciales. Se trata de lo que los especialistas denominan enfermedades reemergentes.
De manera errónea, el fenómeno de la inmigración suele cargar con la culpa de estos brotes, pero en realidad, los especialistas no se muestran de acuerdo con dicha afirmación. Y es que son otros los factores que predisponen a la reemergencia de una enfermedad.

FACTORES DE RIESGO

– El cambio climático no es ninguna falacia. Está comprobado que la temperatura del globo aumenta paulatinamente. Esto ha provocado que proliferen patógenos –o, fundamentalmente, los insectos y parásitos que actúan como vectores de los mismos– en latitudes del planeta en las que tradicionalmente no podían sobrevivir. De esta forma, existen numerosas enfermedades típicamente tropicales que actualmente se dan con cierta frecuencia en climas menos benignos.
– La incursión y urbanización por parte del hombre de zonas cada vez más remotas también se ha convertido en un problema, ya que muchas de estas zonas pueden ser el hábitat natural de patógenos para el hombre.
– Flujo de personas. Bien sea por necesidad de buscar un mejor futuro en otro país diferente al de origen, bien por el mero hecho de viajar de manera habitual a destinos cada vez más recónditos (ya sea por turismo o por cuestiones laborales), y sin olvidar los cientos de miles de desplazamientos que provocan las guerras, lo cierto es que los microorganismos lo tiene cada vez más fácil para originar un brote en cualquier parte del mundo.
– Las mejoras en las infraestructuras relacionadas con el transporte, tienen también una cara menos amable. Animales, ganado y productos alimenticios viajan habitualmente y, con ellos, también lo hacen determinados causantes de enfermedades transmisibles al hombre.
– La pobreza. Incluso en los países más favorecidos económicamente existen bolsas de pobreza y zonas marginales donde no se siguen los protocolos de vacunación y donde escasean las medidas de higiene más elementales. Este caldo de cultivo es idóneo para favorecer no sólo la aparición de un brote de una determinada enfermedad, sino su rápida diseminación al resto de la población.
– Deficiencias infraestructurales. En algunas naciones los sistemas de vigilancia epidemiológica encargados de detectar posibles acumulaciones anómalas de casos de este tipo no funcionan correctamente. También puede ocurrir que aunque se pongan en marcha las alarmas relativas a un brote epidémico, los sistemas sanitarios no estén preparados para absorber el impacto del mismo.
– Finalmente, no hay que olvidarse de que los patógenos que provocan enfermedades en el hombre son organismos vivos y, como tales, evolucionan, tratan de adaptarse al medio en el que habitan y transforman sus estructuras para superar las dificultades que se les van poniendo para su supervivencia. De esta manera, es esencial saber que, por muy controlada que esté una enfermedad infecciosa, siempre puede reactivarse por mera evolución natural.

De esta forma, la inmigración como tal no supone la base del problema, aunque sí es cierto que si estas personas no están correctamente inmunizadas pueden introducir el microorganismo a la vuelta de uno de sus viajes o por entrar en contacto con el mismo en su lugar al que ha ido a vivir –si la población autóctona está vacunada, no tendrá la enfermedad, pero el inmigrante sí–.
También representa un riesgo, aunque para ellos mismos, el hecho de vivir en condiciones de salubridad poco recomendables (hacinados en recintos pequeños, sin agua corriente, etc.).

NUEVOS BROTES

TUBERCULOSIS.
Enfermedad infecciosa provocada por Micobacteryum tuberculosis. Su contagio exige un contacto estrecho con el foco del patógeno y es extremadamente poco probable infectarse por la calle. El retorno de esta infección se debe fundamentalmente a la proliferación de zonas marginales y al aumento de casos de sida.
MALARIA. El paludismo es un enfermedad tropical parasitaria causada por el protozoo Plasmodium falciparum, transmitido por la picadura del mosquito Anopheles. El cambio climático, fundamentalmente, ha favorecido que Anopheles sea capaz de reproducirse en zonas en las que antes moría por ser demasiado frías. Por su parte, los viajes a lugares exóticos y el mal cumplimiento de la profilaxis indicada en estos casos también han provocado casos en lugares remotos. SARAMPIÓN. Esta infección causada por un mixovirus estaba prácticamente erradicada gracias a la vacuna de virus atenuados incluida en el calendario vacunal pediátrico desde hace años. La patología es de carácter benigno, aunque es muy contagiosa. El año pasado la Comunidad de Madrid cursó la recomendación de adelantar la vacunación de los pequeños a los 12 o 13 meses. El origen del brote madrileño se debió a la presencia de dos primos británicos que no habían recibido dicha inmunización en su país de origen.
RUBEOLA. Se trata de una infección respiratoria tremendamente contagiosa por vía aérea o por contacto con superficies contaminadas. El pasado año en Madrid y hace pocos meses en Barcelona se detectó una pequeña acumulación de casos en la comunidad latinoamericana residente en las dos grandes ciudades.

Un salón para el bebé y sus padres

Autor: padresycolegios.com

Los días 18 y 19 de noviembre los futuros y recientes padres tienen una cita ineludible en el Recinto Ferial Juan Carlos I (Ifema, Madrid) en la séptima edición del salón Bebés&Mamás, que recogerá las últimas novedades en todos los ámbitos relacionados con la maternidad y la infancia. En el certamen se dan cita un sinfín de empresas y productos pensados para resolver las necesidades de los nuevos y futuros padres.
El salón Bebés&Mamás combina las zonas expositivas con diversas áreas de servicios. Mustela y la Asociación Española de Masaje Infantil organizan talleres en los que matronas especialistas se encargan de enseñar las técnicas para tranquilizar al bebé con un masaje que permite, además, aumentar los lazos afectivos entre padres e hijos.
El Salón cuenta también con el área de cuidado de Eryplast, donde los padres pueden hacer el cambio de pañal de forma cómoda utilizando la pasta al agua de Eryplast. En el salón se presentará el programa Turismo Familiar de Turismo de Cataluña, una nueva marca que certifica a aquellos municipios catalanes que ofrecen unos recursos y servicios de calidad especializados en turismo familiar.

CURSOS DE INTERNET PARA FAMILIAS

Autor: padresycolegios.com

Los padres, madres y tutores de alumnos de hasta 16 años pueden acceder de forma gratuita a los cursos Internet para familias, una iniciativa del programa EducaRed de Fundación Telefónica. Su objetivo es acercar internet a los hogares ofreciendo la posibilidad de aprender a manejarlo en la vida cotidiana y también como herramienta educativa para trabajar con los hijos.

Los cursos de Internet para familias se impartirán a través de teleformación utilizando el Aula virtual de EducaRed. Los contenidos del curso se organizan en dos módulos: Navegación por internet (tipos de conexiones existentes, funcionalidades básicas de un navegador, seguridad, consejos…) y Otros servicios de internet (correo electrónico, chats, foros, MSN Messenger…).

Los cursos combinan la teoría con ejercicios prácticos y vídeos- demo que muestran cómo realizar cada una de las tareas que se enseñan. Paralelamente, las familias cuentan con un tutor experto en contenidos que les guiará durante las 20 horas que dura el curso (cinco horas semanales).

Los cursos de Internet para familias han comenzado el pasado 25 de septiembre, pero el plazo de presentación de solicitudes sigue abierto, pudiendo inscribirse o requerir información en el teléfono 91 639 55 62, en la dirección de correo electrónico internetfamilias@ educared.net o a través del portal www.educared. net. Por otra parte, los padres que quieran inscribirse directamente pueden acceder al formulario en www.educared. net/internetfamilias/formulario. htm.

Asimismo, todos los padres interesados pueden ver una demostración de este curso multimedia en la siguiente dirección de internet: ifoserver.ifoline. net/pub/INTERNET FAMILIAS/ 01.htm.

"Si salgo de casa sin el violín me parece que me falta algo"

CARLA MARRERO Y DUNIA MARTÍNEZ – NIÑA VIOLINISTA Y SU MADRE

Autor: ZAIDA PÉREZ DE ARANDA

Carla Marrero es una violinista de 11 años que cursa 6º de Primaria y tiene un cociente intelectual elevado. Comenzó a tocar el violín con tan sólo un año y medio y ya ha pisado escenarios como el Teatro Real o el Auditorio Nacional. Incluso ha ofrecido un recital privado para el Príncipe Felipe en el Palacio de El Pardo.

Carla está becada en el Colegio Suizo de Madrid, en donde cursa sus estudios de Primaria –es un colegio bilingüe y domina el alemán al igual que el castellano–, y complementa sus estudios en el Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia. PADRES ha hablado con ella y con su madre, Dunia Martínez, que es cantante.

P. ¿Cómo notasteis las cualidades musicales de Carla?
DUNIA: Enseguida empezó a emitir sonidos vocalizados y cantaba. Como le gustaba tanto cantar, para educarle el oído decidimos ponerla a tocar un instrumento de cuerda y elegimos el violín.
P. ¿Cuándo comenzó Carla a tocar el violín?
DUNIA: Con 18 meses empezó a jugar con el violín para desarrollar el oído y las aptitudes musicales. Pensamos que si le gustaba, seguiría, y si no, pues no. Al principio, como ella es una niña muy alegre, despierta y dinámica, eran muy divertidas sus clases porque era la más pequeñita y estaba atenta a todo lo que hacían los demás.
CARLA: Nos poníamos todos en corro y yo estaba en la segunda fila de delante. El profesor decía: «todos en silencio» y yo me ponía a tocar, y él decía: «¿quién está tocando?», pero como yo era la más pequeña no me veía.
DUNIA: Ella hacía lo que le daba la gana. Tenemos un vídeo de un concierto donde se pone a mirar a los demás y toca cuando quiere. Era un pequeño terremoto. Estaba divirtiéndose mientras tocaba, pero a los tres años y medio o cuatro ya se sabía todas las obras.
P. Así os disteis cuenta de su talento…
DUNIA: Sí, parecía que demandaba más y yo, como músico, me di cuenta de que iba más en serio. Entonces tuvimos la gran fortuna de encontrar a su maestro, Serguéi Fatkoulin, y con él empezó un método más ortodoxo, porque hasta entonces había estado tocando más en plan juego. Ella sabe ahora que si le gusta, tiene que ser responsable, y que si quiere seguir con el violín, tiene que estudiar.
P. Carla, ¿por qué te gusta el violín?
CARLA: Porque me divierto.
P. Por ejemplo, si estás de vacaciones y estás días sin tocar, ¿echas de menos el violín?
CARLA: Sólo estoy sin tocar después de los conciertos o en algún día libre, pero siempre que salgo de casa sin el violín tengo la sensación de que me falta algo, de que algo se me olvida.
P. Has pasado de jugar a ser toda una concertista, ¿te consideras una niña prodigio?
CARLA: No, y cuando me lo dicen me da igual.
P. Tienes un cociente intelectual elevado, ¿crees que la música te ha podido ayudar a desarrollar esa mente tan prodigiosa?
CARLA: Pues la verdad es que no lo sé, porque yo ni siquiera me acuerdo de cuándo empecé con la música.
P. ¿Y cómo vas en el cole?
CARLA: Pues bien. Voy a dos: uno a distancia y el otro, que es el Suizo, es para cuando tengo tiempo para ir a clase. Tengo que examinarme a distancia al final de las evaluaciones porque en el Suizo te ponen exámenes en medio de las clases y yo no estoy siempre.
DUNIA: El colegio oficial es a distancia, pero en el Suizo le reservan el puesto para que siga manteniendo contacto con sus compañeros.
CARLA: Pero yo en la clase de Música me aburro un montón, porque la profesora siempre enseña ritmos con la batería para que nosotros los repitamos, y a mí eso no me gusta.

Omega 3 está de moda

Los ácidos Omega 3 son extremadamente saludables
para nuestro sistema cardiovascular. Además, los expertos
en nutrición recomiendan encarecidamente su
consumo en época de embarazo.

Autor: ALEJANDRA RODRÍGUEZ

Los Omega 3 (y sus primos hermanos, los Omega 6) son los nutrientes de moda. Estos ácidos grasos se han convertido en auténticas estrellas dentro de la dieta debido a su enorme potencial para conservar la salud. Diversos trabajos científicos han demostrado que los Omega 3 mejoran notablemente el estado cardiovascular gracias a sus propiedades anticoagulantes, antitrombóticas y antiarrítmicas.
Además, es muy recomendable ingerirlos durante el embarazo (bien en la dieta, bien en complementos nutricionales) y la lactancia, ya que repercuten muy positivamente en la salud neurológica y ocular del feto y de los recién nacidos.
Según se ha comprobado, estos ácidos grasos mejoran el funcionamiento de la membrana celular y, además, juegan un papel esencial en la formación del tejido cerebral y en algunas estructuras relacionadas con la visión.
Estos compuestos grasos se encuentran preferiblemente en los pescados azules, también denominados grasos, y que se encuentran en las aguas más frías y profundas del mar. El atún, la caballa y, sobre todo, el salmón, son las fuentes principales de esta fuente de salud.
Sin embargo, los especialistas están verdaderamente preocupados porque el pescado –que además es valioso en la dieta por su alto contenido en vitaminas A, D y B12, así como en minerales como el fósforo o el magnesio–, es claramente deficiente en la alimentación de cada día.
De hecho, las recomendaciones indican que este alimento debería figurar un mínimo de cuatro veces en la dieta semanal, al menos dos de ellas en su variedad azul.
Los motivos de esta carencia son variados, pero las prisas y el ajetreo de la vida moderna figuran entre las principales razones por las que este alimento sigue ocupando un papel secundario en la dieta cotidiana.
No obstante, existen muchas soluciones para no dejar de lado estos productos, incluso aunque no se consuman frescos. La congelación es una gran aliada del ama de casa en este sentido y las conservas de pescado resultan una alternativa saludable y sabrosa, en especial para los más pequeños, a los que tan difícil es introducir nuevos alimentos.

VENTAJAS

Estas conservas se elaboran de diferente manera según la variedad del pescado que se vaya a envasar. Sin embargo, todas las piezas pasan por un estricto proceso de lavado y diversos procesos de cocción. Uno de los principales atractivos de estos alimentos, de cara a dárselos a los más pequeños de la casa, reside en el hecho de que en su procesamiento se eliminan todos los elementos que podrían representar un riesgo para sus delicados paladares (espinas, escamas, piel…).
Después se someten a un proceso de esterilización y conservación para que perduren en el tiempo. Y es ahí donde nos encontramos con otro punto a favor de las conservas de productos marinos. Estos métodos aseguran que los alimentos conserven todas sus propiedades nutricionales y valor dietético, lo que no siempre ocurre cuando el producto fresco pasa varios días en la nevera esperando llegar al plato. Es más, en función de los ingredientes que se añadan al pescado, sus propiedades nutritivas incluso aumentan (sobre todo si se agrega aceite de oliva).
El secreto de esta circunstancia no es otro que el envasado, que se lleva a cabo en latas, recipientes metálicos y opacos que impiden la llegada al alimento de los diversos agentes externos que pueden alterar sus propiedades y acortar su vida útil, como son el aire y, fundamentalmente, la luz.
Y es que de las conservas de pescado se aprovecha hasta la lata. Al estar realizadas en acero, se garantiza la buena conservación del alimento, su fácil transporte, manipulación y almacenamiento debido a su gran resistencia y, por añadidura, se puede reciclar.

Lo más: ser una buena persona

Los padres se dan cuenta enseguida o poco a poco de
que no todos los hijos «salen» igual. Ese es un dato inicial,
permanente, con el que siempre hay que contar.
Es la «condición» de cada uno o de cada una. Pero no es
ninguna excusa para no modificar ciertos aspectos.

Autor: RAFAEL GÓMEZ PÉREZ

Recuerdo un antiguo chiste, propio de tiempos de carestía y de familias numerosas. La visita comenta lo guapo y lo crecido que está el pequeño de la familia:
-Tiene los ojos de la madre, la forma de la cara del padre, el pelo como el de su tío…
El niño interrumpe:
-Y el pantalón de mi hermano.
«Salir» de un modo o de otro es una lotería. No sólo se heredan los genes porque en ellos se incluyen también disposiciones anímicas, las raíces de los caracteres. Pero se heredan con la impronta personal, porque cada individuo es único e irrepetible.
Esa impronta personal no es unívoca. Pero, dentro de un número variable de cualidades buenas y no tan buenas, suele haber una dominante. En ese sentido se puede decir que una persona «sale» generosa. Otra, voluntariosa. Otra, vaga. Aquélla es envidiosa y muy celosa. Otra es de una impuntualidad que asusta. Otra lo pierde todo. Otra lo deja todo por medio y las cosas donde caen…
Son disposiciones naturales que se agravan o corrigen o atenúan con la educación que se recibe, con los ejemplos que se ven, con el tiempo, con la experiencia.

HERENCIA

Hay miles de estudios sobre qué tiene mayor relevancia, si la herencia, los genes, o la educación. Es una polémica que quizá no tendrá nunca una solución definitiva, porque es algo muy parecido a una ecuación con, por lo menos, dos incógnitas. Todo depende de la herencia pero, a la vez, todo depende de la educación.
Hay que pararse en la importancia de esta expresión: «manera de ser». Todos somos igualmente seres humanos, pero de distintas y diversas maneras o modos. A eso tan singular, tan propio, nos solemos referir al decir «es que es mi manera de ser».
Si miramos a nuestro alrededor, empezando por la propia familia, podemos darnos cuenta de la inmensa variedad de los caracteres y de las maneras de ser.
Hay quien nace llorón y será toda su vida una persona propensa a la lágrima. Hay quien resulta poco hablador y así seguirá el resto de su vida. Hay quien sale olvidadizo y eso no hará más que aumentar con los años. Sin tener en cuenta que otras manifestaciones de esa principal «manera de ser» aparecen conforme la persona va llegando a determinadas edades, porque dependen del estado anímico pero también del tono corporal, del número de neuronas y de otros factores.
Es importante conocer esas maneras de ser, porque es la base sobre la que habrá que construir.

LA EDUCACIÓN ES MUCHO

La educación, aunque no lo sea todo, es mucho. La mejor educación es la que, conociendo la «condición natural» de cada persona, se preocupa por mejorar lo que puede mejorar e impedir que empeore lo que tiende a hacerlo.
Esto quiere decir que no hay que contentarse con lo «natural», con el fácil recurso de «son las cosas de…». Las cosas de Raúl, que nunca cierra nada de lo que abre –un cajón, el frigo, un armario…– pueden ser corregidas.
Las cosas de Ana, que es tan desmemoriada que se olvida siempre de ayudar a quitar la mesa, también.
La condición natural es un dato, pero no una excusa. Hay quien «sale» con una tendencia a amargar la vida a los demás, defecto que es preciso que corrija, por su propio bien y sobre todo por el bien de los demás. «Es que yo soy así». Sin duda, pero se puede cambiar, al menos algo.

TODOS TENEMOS DEFECTOS

«Todos tenemos defectos» y es sabido que lo normal es aprender a convivir con los propios defectos y con los ajenos. Es verdad. Pretender de nosotros mismos y de los demás la perfección supondría una decepción y quizá cierta crueldad.
Si Lucía, que era impuntual el 99% de los casos, logra reducir la tasa al 35%, su perdurable defecto es casi una cualidad y hay que convivir con él. Si Jose, que «mojaba» la cama cada dos por tres, ahora sólo lo hace muy de tarde en tarde, hay que entender que va camino de solución.
Fumar es un defecto y, a juzgar por la que está cayendo, uno de los peores, una abominable lacra. Pero si descubrimos que Ángel, que había dejado de fumar hace dos años, se fuma un puro en el bautizo de su nieto, no hay por qué apedrearle… El peor de todos los defectos es la intolerancia, que lleva a buscar continuamente defectos en los demás y hace imposible cualquier convivencia.

SALIR BUENO

Cuando una está embarazada, a la mamá le da igual el sexo del bebé con tal de que salga bien, sano y con todo lo que un ser humano ha de tener. Pero tan importante como eso es que salga buena persona, de buena condición, con unos principios que, al desarrollarse, den origen a lo más que se puede pedir: «ser una buena persona». Sólo para las películas y obras de ficción puede quedar interesante ser «un malo muy malo».

La muerte de la infancia

Actividades extraescolares y falta de tiempo libre. Juego virtual y solitario más dosis
obscenas de televisión. Competitividad y comida basura. En poco se parece la infancia
que viven nuestros hijos a la que nosotros disfrutamos. El reflejo es un aumento
del estrés, la ansiedad y la depresión en mentes aún en fase de desarrollo.

Autor: RODRIGO SANTODOMINGO

El pasado septiembre, un grupo de más de 100 educadores, intelectuales y
expertos en enseñanza del Reino Unido enviaron una carta abierta a varios
periódicos. Su objetivo era denunciar la progresiva erosión de la infancia tal y
como nosotros, los adultos de ahora, la conocimos cuando nos tocó
vivirla.
Sostenían, por ejemplo, que la hamburguesa y los precocinados se
habían comido a la sana y sabrosa comidita casera. Que la irrupción masiva de
consolas, programas televisivos y ordenadores había supuesto casi un certificado
de defunción para el juego colectivo y al aire libre.
También que la
competitividad extrema regía la vida académica (y extraescolar) de chavales que
apenas cursan la Primaria. Y, sobre todo, que los padres, la sociedad o quien
demonios fuera estaban usurpado a los niños del siglo XXI tiempo, tiempo y más
tiempo. Para jugar y gamberrear un poco. Para pasar buenos momentos con la
familia. Simplemente, para no hacer nada sin sentirse culpables por
ello.
¿Consecuencias? Estrés, ansiedad y depresión a edades cada vez más
tempranas, aseguraba contundente el escrito. Patologías tradicionalmente
asociadas a las angustias y sinsabores de la madurez extendiendo sus tentáculos
a mentes aún en desarrollo.
La carta, que tuvo una gran repercusión, era en
resumen un alegato contra la exportación de las formas contemporáneas de la vida
adulta a nuestros hijos.

  INJUSTICIA 

Desde su despacho
en Londres, Marion Dowling, presidenta de la Asociación Británica de la
Educación en la Primera Infancia y una de las firmantes de la carta, explica
para PADRES la injusticia que muchos progenitores cometen al imponer a sus
retoños condiciones, espacios y horarios anti-infantiles que ellos no tuvieron
que sufrir.
«Nosotros disfrutamos de los beneficios de alimentarnos con buena
comida y de la libertad de jugar como verdaderos niños. Esto nos dio una base
tremendamente sólida para nuestro futuro desarrollo. Con el tiempo, de forma
progresiva, nos hemos ido adaptando a los cambios sociales y de costumbres de
las últimas décadas», comenta Dowling.
Por el contrario, «a los niños de hoy
se les niegan esos beneficios y se espera que crezcan y se desarrollen con una
dieta paupérrima de comida basura, libertad limitada y ausencia de experiencias
directas».

  ANSIEDAD CRECIENTE 

Pero, ¿es
cierto que este tipo de trastornos hayan encontrado inagotables canteras entre
la población infantil? «Sin duda», responde Paulino Castells, doctor en Medicina
y psiquiatra familiar con 35 años de experiencia. «Han aumentado las
depresiones, las crisis de ansiedad, las crisis de pánico. Por supuesto, también
la hiperactividad y los comportamientos agresivos».
Un estudio de la Case
Western Reserve University (EEUU) publicado hace unos años comparó los niveles
de ansiedad de niños y adolescentes en 1952 y 1993. Los resultados se revelaron
diáfanos: mucha más ansiedad en la década de los noventa que 40 años atrás. Con
el agravante de que el primer estudio se centró en menores tratados por
psiquiatras, y el segundo escogió una muestra de chavales sin ningún problema
mental diagnosticado.

  OBJETIVO COMERCIAL 
 

«Nunca los niños han estado tan bien tratados
materialmente, y tan mal espiritualmente», apunta Castells. «Es increíble la
prisa que tienen algunos padres porque sus hijos crezcan lo más rápido posible.
Les obligamos a que sean pequeños hombrecitos y mujercitas».
Tesis similar a
la que expresaba la carta británica. Así decía: «Nuestra sociedad emplea grandes
esfuerzos en proteger a los niños del daño físico, pero parece haber perdido el
norte sobre sus necesidades sociales y emocionales».
Y si los padres no ponen
a sus hijos a salvo de las contradicciones y anhelos del mundo adulto, no será
el mercado quien lo haga.
Con los tweenies (nueva categoría comercial en la
que, en sentido amplio, encaja todo chico o chica que aún no ha llegado a la
adolescencia), la publicidad ha definido un nuevo target o público objetivo al
que bombardear con mensajes de éxito ficticio. Si compras tal, tendrás más
amigos. Si compras cual, serás admirada.
Si los adultos son, consciente o
inconscientemente, víctimas de este tipo de argumentos simplistas, mucho más lo
serán los niños. «Lo que decimos es que, ya que el cerebro infantil se encuentra
en fase de desarrollo, por necesidad tiene que ser más vulnerable ante las
presiones ambientales nocivas que un cerebro de adulto plenamente desarrollado»,
nos cuenta, desde la Universidad de Roehampton (Gran Bretaña), el doctor Richard
House, otro de los firmantes de la misiva.
Dowling, Castells y House
coinciden al señalar que el reencuentro de nuestros hijos con la verdadera
infancia es un objetivo complejo que pasa por un profundo cambio social. En
definitiva, una transformación que también modifique nuestras vidas de adultos.
«Sería ingenuo abogar por estos cambios sin tener en cuenta el contexto cultural
en el que viven los niños», apunta House. «Implícitamente estamos desafiando un
modelo de vida centrado en estrechos valores materialistas».
Castells, por su
parte, concluye lanzando un mensaje de esperanza: «Mi experiencia me dice que
muchos padres empiezan a rebajar el nivel de presión. Pero el cambio tiene que
venir de nosotros, de cada familia. No podemos esperar a que venga de fuera».

SIN SUEÑO, SIN HAMBRE
Existen
multitud de síntomas para identificar si el niño ha traspasado niveles de
preocupación aceptables sobre asuntos cotidianos para adentrarse en un cuadro de
estrés, ansiedad o depresión. Los dividimos en físicos y emocionales o de
conducta (fuente: Enciclopedia Médica
ADAM).

FÍSICOS
Los más habituales son los dolores de
cabeza frecuentes y las molestias estomacales vagas. Con o sin dolores de tripa,
la mayoría experimenta también una evidente disminución del apetito.
Tampoco
escasean las dificultades cuando llega la hora de irse a dormir: problemas para
conciliar el sueño, pesadillas y, en algunos casos, empezar a mojar la cama o
volver a hacerlo cuando el tema parecía superado.

DE
CONDUCTA

Es posible que el niño albergue preocupaciones exageradas,
adopte tics nerviosos, retroceda en su desarrollo emocional, se muestre incapaz
de relajarse y de controlar sus emociones o incorpore miedos antes desconocidos.
Algunos se aferrarán a sus padres y no querrán perderles de vista, aunque esto
depende mucho del origen del problema.
Abundan también la adopción de
comportamientos tercos y agresivos, así como la renuncia a participar en
actividades familiares y escolares. La rabia y el llanto pueden ser el pan de
cada día.

FACTORES RECURRENTES: COMPETICIÓN EXTREMA
Y TRASLADO DE ANSIEDAD

Muchos son los motivos que generan
estrés y ansiedad entre nuestros hijos. En ocasiones, no existe una única causa,
sino varias que se entrelazan y confunden. Más aún, no todos los niños y
adolescentes reaccionan de igual forma ante similares
circunstancias.
Teniendo esto en cuenta, los expertos suelen insistir en
factores recurrentes que podríamos agrupar en tres tipos.

– UN
DÍA A DÍA COMPETITIVO Y HOSTIL.
A nadie sorprende ya la excesiva
presión (académica, en los deportes, en el juego incluso) que algunos padres
ejercen sobre sus hijos bajo la máxima «tiene que ser mejor, llegar más lejos
que yo». Si a esto unimos la ausencia de tiempo libre obtenemos un panorama que
en mucho dista de la relajada esencia de una infancia feliz. Tampoco es extraño
que ellos mismos se autoexijan demasiado. Habría que analizar el
porqué.

– FACTORES EXTERNOS pero que es imposible que no
afecten al chaval. Los divorcios y separaciones son el ejemplo más evidente,
pero hay otros como la enfermedad o la muerte de un ser
querido.

– PROBLEMAS DE ADULTOS en los que nunca
deberíamos implicar a los hijos. Tus tensiones laborales, los problemas
financieros de la familia y las riñas matrimoniales deberían ser territorio
vetado para ellos. Trasladar nuestras ansiedades a los niños es otra forma de
maltrato.

¡CORRE, HABLA, RÍE,
GRITA!

Al igual que ocurre con los adultos, cada caso de
estrés o ansiedad infantil es un mundo aparte. Conviene no obstante estar al
corriente de un listado con consejos de aplicación más o menos general. Para
cuadros más extremos, el camino para salir del bache pasa siempre por la visita
a un especialista.

1 No programes en exceso. Es
fundamental que todos los días dispongan de tiempo libre para jugar a su aire,
corretear a cielo abierto y olvidarse de cualquier tipo de
responsabilidad.

2 Potencia que se relacionen con
otros niños. Controla el tiempo que pasan en soledad delante del ordenador, la
consola, la televisión y otros artilugios.

3 Habla
con ellos. Dedícales unos momentos cada día para preguntarles (sin atosigar…)
qué tal en el cole, con los amigos… Y, por Dios, apaga la tele a la hora de la
cena.

4 Ponte en su lugar. Y no subestimes a tu hijo
por considerarle demasiado pequeño.

5 No reprimas sus
frustraciones, al menos no por sistema. A veces, gritar en un almohada puede ser
la mejor terapia.

6 Si lo consideras necesario,
enséñales técnicas de relajación y (¿por qué no?) aprende a darles
masajes.

7 Estimula el ejercicio físico con
actividades que ellos elijan. Tu hijo puede aborrecer el kárate pero adorar dar
un paseo en bicicleta con su padre o sus amigos. Pregúntale.

8 Sana alimentación. Cuidado con el exceso de azucar y lucha sin
cuartel contra la tentación de la comida basura.

9
Cultiva la risa, ese bálsamo universal para aliviar tensiones.

10 Dales la oportunidad de que hagan sus propias elecciones y
controlen parte de su vida. Los estudios demuestran que, cuanto más siente una
persona que tiene control sobre una situación, mejor será su respuesta al
estrés.

11 Atención a los contenidos televisivos.
Perdón por la insistencia con el tema tele, pero es que algunos programas son
una fuente inextinguible de miedos y ansiedades. Menos telediarios y más
dibujos.