Play English!

Si eres de los que tiene graves problemas para aprender el denominado ‘idioma universal’, bien sea por no tener tiempo, dinero o ganas, el estudio español Tonika Games te ofrece una solución redonda.

Un juego que por un lado nos permite disfrutar de una historia de detectives en la que el jugador se pone en la piel de Rubio, a quien el MI6 solicita su ayuda en las lejanas tierras londinenses. Pero lo mejor de esta aventura, y he ahí su sugestivo aliciente, es que la única forma de investigar el caso pasa por aprender la lengua inglesa, haciendo un uso perfecto de la misma a la hora de entrevistar sospechosos, unir pruebas o de solucionar los acertijos más complejos, también de cara a dar un paso en firme hacia la verdad.

Si de algo puede presumir Play English es de no limitarse a ser el clásico cursillo de aprendizaje instantáneo que no ofrece más material que el didáctico, y sin embargo, una hora de juego equivale a 10 clases convencionales de inglés. La historia que protagoniza Blond (Rubio) nos lleva a relacionarnos con un exigente jefe (Vaughan), que a su vez nos ofrece las gafas de tecnología experimental PATO (Personal Assistant Teaching Organizer) con las que aprender será un juego de niños, y nunca mejor dicho.

Un espía en la escuela

Play English es, a grandes rasgos, un videojuego que emplea las técnicas más revolucionarias en cuanto a la educación virtual se refiere. Para ello ha contado con el apoyo del grupo Vaughan Systems, líder en materia educativa. El departamento técnico de Vaughan tiene editados y registrados más de 100 títulos propios de material didáctico y su dirección técnica posee una experiencia pedagógica que, en su conjunto, sobrepasa las dos millones de horas impartidas. Además, el juego es apto tanto para adultos como para niños, con la opción de elegir distintos niveles de dificultad en función de la experiencia que hayan acumulado.

Cada escena que esconde este título exclusivo de PSP encierra una nueva prueba de la que dicen equivale ni más ni menos que a cinco horas de lección física, por lo que Play English no obliga per se a aprender, sino que motiva a su público a aprender nuevos conceptos para seguir jugando o a refrescar los que ya conocíamos de antemano.

Sin duda, Play English es ese juego con el que uno aprende sin darse cuenta, mientras se divierte siguiendo la trama de una aventura de misterio, donde el jugador no es siquiera consciente de que está dando una verdadera lección de inglés, ya que el aprendizaje se convierte en el propio reto a superar.

Características: aprende un nuevo idioma sin darte cuenta

Cuenta con el respaldo de Vaughan Systems, el método de inglés que actualmente está triunfando en la televisión.

Está recomendado para mayores de 7 años, ya que las lecciones de inglés son recomendadas para jugadores de mínimo esta edad.

Aunque el videojuego no posee modo multijugador, puedes jugar con un amigo o familiar en la misma partida para ayudarte en las lecciones de inglés y sacar mayor rendimiento del aprendizaje.

Ficha técnica

Plataformas: PSP
PEGI: +7
Género: Aventura
Desarrollador: Tonika Games
Distribuidor: Sony
Precio: 29,99€
Extras: una guía práctica de inglés de 56 páginas desarrollada por Vaughan Systems.

Multijugador: No
www.runaway-thegame.com

Guardianes. Secuestro en el crucero

Primera entrega de las aventuras de Lúa y sus amigos, que en esta ocasión disfrutan de un crucero por el Mediterráneo, cada uno con sus padres. Pero pronto descubrirán que el barco oculta algún tipo de misterio.

Un misterioso camarero chino está pendiente de todo lo que hacen. No le quita ojo a un colgante que lleva encima Lúa, niña china adoptada. El colgante es el único recuerdo que guarda de su madre biológica. Además, durante el trayecto descubrirán a un sospechoso hombre gigantesco, al que llaman Nariz de Patata, que está tramando algo.

Novela juvenil que forma parte de la serie titulada Los guardianes, que son un particular un grupo de amigos proclives a meterse en líos. La escritora juvenil Marta Fernández-Rañada, autora de El gran viaje de Colón y Las aventuras del pequeño Colón, es la responsable de esta serie para niños, en la línea de Los cinco, de Enid Blyton y otros títulos detectivesco-juveniles. A pesar de su asumida falta de pretensiones, se trata de un libro ameno. Se nota que la autora tiene el suficiente oficio como para describir a personajes atractivos, y crear la necesaria intriga, a partir de sospechosos personajes.

Sirve para estimular a la lectura a chicos de entre 8 y 11 años más o menos. Además, trata de forma positiva temas de interés, como las relaciones en el ámbito de un grupo de amigos juvenil, y las relaciones familiares. También gira en torno al valor de la utilización de la inteligencia para resolver problemas y resolver enigmas.

Esta obra ha aparecido en el mercado a la vez que Guardianes. Misterio en la playa, la segunda entrega de la serie.

Ficha técnica

Marta Fernández-Rañada
Montena. 128 págs. 7,95 euros

Salt

Evelyn Salt es una de las más eficaces agentes de la CIA, pero ha encontrado la felicidad en el matrimonio, y querría por ello un destino tranquilo de oficina.

En éstas la reclaman para un interrogatorio a un desertor de los servicios secretos rusos. El tipo desvela un complot de agentes soviéticos “durmientes”, planificado durante la guerra fría, cuyo primer paso sería el asesinato del presidente ruso durante el funeral del recién fallecido vicepresidente de los Estados Unidos…

Philliph Noyce, especialista en películas sobre personajes de la CIA (Juego de patriotas, Peligro inminente), entrega un thriller de ritmo endiablado, con una Angelina Jolie que logra componer una fantástica heroína de acción. El film no da tregua y deja entrever una secuela. Para los más intrépidos.

Ficha técnica

Título: Salt
Director: Phillip Noyce
Intérpretes: Angelina Jolie, Liev Schreiber, Chiwetel Ejiofor.

Duración: 100 minutos

Los mejores horarios… ¿para quién?

¿Jornada continua o partida? Esa es la cuestión. Sobre todo cuando se trata de decidir cómo afecta uno u otro modelo a la educación de los niños. La cuestión genera opiniones enfrentadas entre profesores, padres e instituciones implicadas en la enseñanza. Mientras, cada país europeo opta por una fórmula distinta.

A pesar de que muchos sectores, entre ellos el docente, son partidarios de la jornada continua, el horario de mañana y tarde encuentra sus mayores defensores en las familias. Una de las razones principales de esta defensa es la problemática que implica el adaptar el horario escolar continuo con la jornada laboral de los padres, que en el caso de que ambos cónyuges trabajen provoca muchas incompatibilidades. En este sentido, la no disponibilidad del horario de tarde puede implicar un gasto extra al tener que incorporar actividades extraescolares obligatoriamente en el horario vespertino de los hijos.

El presidente nacional de CONCAPA, (Confederación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos y Padres de Familia), Luis Carbonel, va más allá y considera más adecuada la jornada partida  porque, con la actual,  muchos niños no duermen lo suficiente y esto se traduce en un menor rendimiento escolar, como consecuencia de la falta de atención y el cansancio. La jornada partida, permite descansar durante el período del comedor, que también conlleva actividades extraescolares o de descanso. De todas formas deben ser los padres quienes, por mayoría, decidan en cada centro lo que consideran mejor para sus hijos.

Los que dicen los expertos

Por otra parte y a tenor de muchos artículos referentes a los horarios de las jornadas escolares en los que se apunta a que la jornada intensiva beneficia sobre todo a los docentes, Luis Carbonel cree que fundamentalmente son los profesores quienes solicitan la jornada continua, porque les permite disponer de la tarde libre, cuando el interés más necesitado de protección debe ser el de los menores y sus familias, para quienes habría que plantear horarios mas racionales con medidas legislativas que permitan la conciliación familiar.

En contra de los argumentos pedagógicos a favor de la jornada continua, Rafael Feito, profesor titular de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense, remite en su informe  Tiempos Escolares, publicado en Cuadernos de Pedagogía, a un estudio realizado en Galicia por José Antonio Caride, profesor del Departamento de Teoría de la Educación de la Universidad de Santiago. Según este estudio, a pesar de que las tres cuartas partes del profesorado afirma que con la jornada continua el rendimiento del alumno es mayor, existe entre un 10% y un 20% más de fracaso escolar en los centros con este tipo de jornada; asimismo, este informe detectó una mayor fatiga de los alumnos en la jornada continua que en la partida. Por otra parte, a favor de la jornada partida, sus defensores afirman que el horario continuado disminuye la concentración y aumenta el agotamiento de los alumnos.

Nuevas propuestas

Mientras países como Alemania, Italia o Francia optan por la jornada partida, en Reino Unido además de inclinarse por ese modelo caminan hacia otra alternativa: la aprobación de las primeras dieciséis escuelas libres creadas por los padres, maestros y organizaciones benéficas. Casi la mitad de ellos tendrá un carácter religioso.

Las nuevas escuelas se centran en mejorar los resultados académicos, haciendo hincapié en la alfabetización de los más pequeños, incluso los que cuenten con menos recursos. Para conseguirlo estos centros impartirán más horas de clase y marcarán como obligatorio la asistencia de los escolares a clubes de tareas donde los alumnos pueden hacer sus deberes ayudados por un profesor.

Ordenadores: muchas preguntas (aún) sin respuesta

La fe ciega en el potencial educativo de los ordenadores está dando paso a posturas donde prima la cautela y el escepticismo. La digitalización de las aulas sigue con paso firme en muchos países (entre ellos España), aunque pocos defienden ya el carácter cuasi-milagroso atribuido durante años a las nuevas tecnologías en la enseñanza.

Han sido los niños mimados de la Educación mundial durante la primera década de este siglo. Nos dijeron que su distribución a gran escala en el ámbito escolar cerraría la brecha digital que separa a ricos y pobres. Que transformaría la atmósfera de sopor, pasotismo e indisciplina que impera en muchas aulas en un clima de pasión por el saber y concentración imperturbable. Nos hablaron de aprendizaje personalizado y lecciones interactivas. De estimulación multimedia y ultra-dinamismo cognitivo.

Tan bonito sonaba el cuento, que pocos se pararon a pensar si sus autores se habían inspirado en las más increíbles fantasías futuristas o en sesudas y rigurosas investigaciones sobre el impacto real de los ordenadores en el rendimiento académico. Ahora, tras años de euforia informático-lectiva, parece que por fin ha llegado el momento de recapitular. Lo ha hecho la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con un informe que, bajo el título Alumnos del nuevo milenio, analiza los resultados de los principales estudios publicados sobre la materia. ¿Conclusiones? Básicamente, que estamos como al principio. Es decir, que, a falta de “evidencias claras” que apunten en un sentido u otro, las complejas relaciones entre Educación y nuevas tecnologías continúan siendo un territorio más bien ignoto.

En Matemáticas –quizá el campo donde los beneficios del maestro pixelado se antojaban más evidentes–, afirma la OCDE que existen estudios “que establecen una relación positiva” entre aprendizaje y computadoras, y “otros que sostienen exactamente lo contrario”. Más de lo mismo en cuanto al uso del ordenador en el hogar, asunto sobre el que también contamos con oferta estadística para todos los gustos.

Así que, antes de emitir su veredicto, la organización que agrupa a los países más desarrollados del planeta espera impaciente “un gran estudio sobre tecnología y Educación” que arroje algo de luz sobre el gran dilema de la enseñanza contemporánea.

Metodología

Desde enfoques puramente teóricos, cada vez son más los que piensan que el quid de la cuestión radica en que determinados métodos pedagógicos casan mejor que otros con las nuevas tecnologías. Deberíamos por tanto observar cómo y para qué se utilizan los ordenadores, y no centrarnos en cuántos hay por alumno o con qué frecuencia se recurre a ellos en clase, variables habituales en la mayoría de estudios hasta la fecha.

“Estamos utilizando la más moderna tecnología para enseñar según una pedagogía que se remonta a principios del siglo XX”, asegura Gabi Salomon, condecorado hace unos años con el Premio Israel en Educación (máxima galardón que concede el Estado hebrero, equivalente a nuestros Premios Príncipe de Asturias). El profesor Salomon aboga por encender las máquinas sólo cuando toque, por ejemplo, “trabajar en equipo, resolver problemas reales o generar hipótesis”. Si el docente opta por la clásica lección magistral (yo hablo y los alumnos escuchan), los cables y pantallas aportarán más bien poco. En resumen, ordenadores sí, pero no entendidos como un “deux et machina que solucione todos los problemas educativos”.

En su informe, la OCDE se hace eco de esta corriente de pensamiento, aunque advierte que las mejoras académicas que impulsan este tipo de estrategias (pertenecientes a la llamada pedagogía constructivista) son difíciles de evaluar y “normalmente no se tienen en cuenta en los exámenes que realizan la mayoría de países”.

Cuando el emperador se convierte en maltratador

La voz de alarma salió de una circular de la Fiscalía General del Estado, en la que se destacaba el preocupante aumento de menores que maltratan a sus padres, especialmente a sus madres. En la circular emitida se aconsejaba agilizar estos procesos en el ámbito judicial y también se especificaba sobre qué medidas tomar para los menores maltratadores.

Aunque se trata de casos aislados, no paran de crecer. Afecta, además, a todas las clases sociales, y no sólo a las familias desestructuradas. En el último año, se han presentado 9.000 denuncias de padres contra sus hijos (mil más que el anterior), aunque luego más de la mitad –por diferentes causas– no salen adelante. Sorprende el incremento de chicas entre los jóvenes conflictivos. Está pasando también en otro tipo de conductas –como el consumo de drogas y el alcoholismo juvenil–: cada vez más, las chicas imitan los comportamientos antisociales de los varones.

Sin embargo, la extensión de este fenómeno se trata de un problema espinoso que conviene abordar con la cabeza fría, pues a veces es fácil simplificar con este tipo de chavales, la mayoría adolescentes, que han transformado en peligrosa agresividad contra sus propios padres sus conductas antisociales.

Un espinoso problema

Es importante que los padres y madres –sobre todo ellas, las que más sufren los maltratos– no acumulen una sensación de fracaso que no les va a ayudar precisamente a solucionar el problema. Hay chicos y chicas que se comportan de esta manera habiendo recibido una buena formación. No eran precisamente jóvenes conflictivos y ni por asomo su conducta cuando eran más pequeños anunciaba este tipo de reacciones tan violentas.

Hay momentos en la vida de un adolescente que las cosas se complican bien porque la crisis de la adolescencia les afecta de manera especial, bien por un revés en los estudios, con los amigos, bien por unas amistades mal elegidas… No siempre la culpa la tienen los padres. Más aún, en determinados casos, son víctimas de una situación que les desborda, para la que no están preparados porque ni se les pasaba por la cabeza que a ellos les pudiese tocar ser protagonistas de un problema familiar tan espinoso.

En estos casos, y en todos, conviene pedir ayuda cuanto antes. Muchos padres tienen miedo a reconocer ante los demás –amigos, padres, tutores…– que tienen un hijo/hija que les amenaza, que tiene con ellos conductas violentas, que les han agredido ya en algunos casos… Cuando pasa esto, la primera vez, se tiende a perdonar y a olvidar. Pero si las reacciones se repiten, hay que actuar, aunque a veces la adopción de medidas drásticas provoquen una aguda crisis familiar y puedan ocasionar una ruptura temporal entre las relaciones padres e hijos. Si los padres denuncian a sus propios hijos es porque ya no saben qué hacer y porque tienen miedo. Si llega el caso, con el asesoramiento correspondiente, hay que moverse. Con el silencio, con el ocultamiento, salen perdiendo los hijos y los padres, pues el problema siempre estará ahí, con chantajes incluidos.

Siempre la prevención

Pero también sucede que un maltratador no nace, se hace. En ocasiones es fruto de una educación en exceso permisiva, que ha convertido los caprichos de los hijos en el centro de toda relación con sus padres. No estamos hablando de nada que los lectores de Padres y Colegios no conozcan bien. Hay padres que lo hacen muy bien y padres que lo hacen francamente mal. Y eso se nota en todos los sitios: en el colegio, en el barrio, con los amigos, en una fiesta, etc.

Para no tener problemas, muchos padres, desde que los niños son bien pequeños, les han acostumbrado a tener al alcance de la mano el primer antojo que se les ocurra. Padres sumisos, obedientes, que son incapaces de poner freno a una catarata de caprichos, aunque sean irracionales. Los niños aprenden pronto que con conductas agresivas y violentas consiguen antes sus objetivos. Y lo que es peor, padres y madres que incluso no paran de hacer la pelota a sus niños, haciéndose pasar por su mejor amigo/amiga, actitud que da pie a situaciones ridículas y esperpénticas de las que, no falla, los padres y madres, tarde o temprano, no tardan en arrepentirse.

No todos los niños educados de esta manera, con ausencia total de obligaciones y normas, acaban siendo maltratadores agresivos, pero si es verdad que facilita las cosas. Atención, pues, a esos minúsculos detalles (a veces sonoros enfrentamientos) donde los hijos ponen a prueba a los padres. Ceder una vez más puede suponer el inicio de una larga lista de derrotas, pues nada hay peor que alimentar la codicia y la fuerza.

Educar bien supone saber enfrentarse a los problemas, no obviarlos o esconderlos. Y eso cuando son pequeños y cuando crecen. Los jóvenes maltratadores lo son en la adolescencia, pero seguro que ya antes había síntomas bien visibles que anunciaban estos comportamientos. En la adolescencia, todo estalla. Los jóvenes se sienten más autónomos e independientes y canalizan de manera equivocada en ocasiones los límites que los padres imponen a sus caprichos y planes. Si se cede por sistema, malo.

Iniciativas contra la violencia en la escuela

El pasado 1 de octubre se entregó el Premio a la Acción Magistral, que organiza la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) con la colaboración del BBVA y la Comisión Nacional Española de Cooperación con la UNESCO. Este año ha sido la sexta edición. Llama la atención el elevado número de trabajos presentados en las dos categorías del Premio, la labor que realizan tantos docentes en todas las Comunidades Autónomas y la implicación de todos los agentes educativos para que la escuela eduque mejor a los alumnos. Entre la larga lista de participantes hay un buen número de trabajos que van encaminados a atajar en la escuela los casos de violencia juvenil.

En algunos trabajos se fomentan, con imaginación, las normas de urbanidad, en otros se establecen mecanismos para la resolución de conflictos; en bastantes, el tema elegido es cómo mejorar la convivencia entre los alumnos con propuestas positivas, optimistas, creativas, que suelen ser iniciativa de los propios alumnos. Junto con la familia, es la escuela el lugar adecuado para fomentar la prevención de conductas antisociales. Por ello, la relación de los padres con los tutores, profesores y orientadores debe ser fluida, para buscar entre todos la mejor solución. También los padres, cuando se sientan superados por la gravedad de los hechos, encontrarán en estos profesionales la ayuda y los consejos apropiados para afrontar una peliaguda y desagradable situación.

Auge de los cursos de orientación familiar

El contexto en el que viven los padres actuales poco tiene que ver con el de hace años, donde los papeles estaban más claros y las fronteras también. Han surgido nuevas situaciones, nuevas realidades, nuevos problemas que conviene afrontar de la mejor manera posible, sin recurrir a recetas obsoletas y sin esperar que sea la televisión o Internet la que proporcione las claves para educar mejor.

La extensión de los Cursos de Orientación Familiar es, pues, una buena noticia. Los padres saben que educar hoy día es una asignatura complicada. Y que necesitan dedicar tiempo a reflexionar, con otros padres y madres y con la ayuda de profesionales, sobre cómo y qué es educar.

Tácticas para golear en las discusiones con los hijos

Padres e hijos juegan un eterno partido de fútbol en el que el balón es el móvil, el tiempo delante de la tele, el alcohol… Fichamos para el equipo de los padres a un sociólogo y un psicólogo que proponen las mejores estrategias para abordar las jugadas más importantes.

“El padre teme a sus hijos, el hijo se cree igual a su padre y no tiene por sus padres ni respeto…” No, no es una conversación de cafetería después de la penúltima pelotera familiar. La frase pertenece a Platón y tiene una solera de más de 2.300 años.

Un portazo, una voz más alta de lo normal… Las discusiones entre padres e hijos cruzan milenios para darnos el relevo. Sin embargo, cambian matices: somos humanos, ahora como en la Atenas de Pericles, pero vivimos en el tiempo, que marca matices para cada época. Y tenemos que actuar.

Para empezar, hemos recabado la opinión de un sociólogo que nos ponga al día. Evaristo Martín, sociólogo de la Complutense, nos explica las condiciones actuales del eterno deporte de la discusión padres-hijos, especificando los seis principales terrenos de juego sobre los que debemos practicarlo.

Hoy día, por ejemplo, parece que el tradicional forcejeo por la hora de llegada a casa tras una noche de fiesta queda en un segundo plano. Quizá porque la sombra que le hace la irrupción de la tecnología no hace sino alargarse: el omnipresente Internet, los teléfonos móviles casi desde las primeras palabras, la televisión en cada habitación de la casa, los videojuegos más y más sofisticados y, por lo tanto, absorbentes… Aunque hay clásicos que nunca desaparecen: la sexualidad y el consumo de sustancias poco (o nada) saludables siguen protagonizando buena parte de los altercados en el área.

Más adelante exponemos los seis casos con detenimiento. Pero no nos limitamos a poner el balón en juego. Un profesional rematará la jugada con consejos concretos para salir airosos del partido. Gabriel Dávalos Picazo, profesor de Psicología del CEU San Pablo e investigador del Instituto CEU de Estudios de la Familia, cree que lo más importante es elegir el momento adecuado. Un buen delantero tiene que adelantarse a la jugada. Lo que se llama oportunismo.

“El principio general es la prevención”, explica antes de exponer dos útiles tácticas, ambas ampliamente abordadas por el Instituto Europeo de Estudios de la Educación. Por un lado, la “teoría del teatro”, que consiste, hablando en plata, en “llegar antes”. Por otro, los “periodos sensitivos”, es decir, los escenarios naturales en el desarrollo del infante y el adolescente en los que se puede favorecer el desarrollo de competencias físicas, cognitivas, emocionales, sociales y espirituales con mayor éxito. El área de penalti.

A continuación, aplicamos la moviola a las principales jugadas del partido padres-hijos. Que gane el mejor: en este caso, todos.

Las claves

1. Prevención del consumo de drogas: tabaco, alcohol, hachís y cocaína:
Salvo que el niño muestre interés por el tema antes, a través de comentarios o preguntas directas, el mejor momento para sacar el tema es a partir de los ocho años. Dos razones: empieza a desarrollarse el pensamiento abstracto y el adolescente es la población más vulnerable.

2. Uso responsable de Internet: chats, blogs y foros:
La responsabilidad ha de trabajarse entre los siete y 14 años. El ordenador puede contemplarse como aliado o como enemigo. Como aliado es un signo de los tiempos e incluso una posibilidad para interacción de la generación que educa con la que está siendo educada. Como enemigo, uno de los factores de riesgo es el secuestro de la inocencia. Los padres han de estar cerca sin agobiar y tener criterios claros, sobre todo en cuanto al acceso a las redes sociales.

3. Uso responsable de telefonía móvil:

El teléfono también es enemigo o aliado. En la actualidad se ha incrementado la demanda de ayuda por los padres sobre lo que coloquialmente se denomina “adicción a las nuevas tecnologías”. A partir de los 12 años, el hijo empieza un movimiento centrífugo, por lo que es importante que en su mochila lleve las herramientas necesarias (principios, valores, intereses, etc.) para el mismo. ¿Cómo conseguir que el móvil sea un aliado? Muchas veces hemos constatado que no estudia más por el hecho de quitarle el móvil.

4. Uso responsable de videojuegos:
El juego simbólico comienza a los cuatro años; el juego de reglas y estrategias, a los siete; el compañerismo, a los diez, y la solidaridad, a los 14. Es muy importante tener en cuenta la naturaleza del juego, así como los objetivos (por ejemplo, si se trata de ocio o se pretende desarrollar destrezas, etc.) Es recomendable que, en la medida de lo posible, los padres supervisen, muestren interés y, por qué no, jueguen con los hijos.

5. Sexualidad:

De acuerdo a los periodos sensitivos, el descubrimiento del yo comienza a los dos años y medio. Como es lógico, no se empieza a hablar de este tema, pero sí a ayudarle a integrar una visión de cuerpo natural, sana, espontánea. Entre los cuatro y seis años se produce una serie de conductas exploratorias consideradas como juegos sexuales, por ejemplo, enseñar la braguita; si se presentan estas manifestaciones, es importante abordarlas para ayudar a normalizar. La edad de oro para abordar este tema es a partir de los 12 años, es decir, cuando el adolescente tiene mayor conciencia de pudor, amistad, despertar afectivo-sexual. Este es un periodo importante para hablar de afectividad, sexualidad, conducta sexual responsable y el sentido de esta dimensión dentro del desarrollo integral del ser humano.

6. Contenidos que ven en televisión:
La televisión es un canal de estímulos dirigidos a diferentes sentidos. Y cada vez hay más estudios que muestran la relación significativa entre los minutos de exposición a la TV y la obesidad, la conducta violenta, la hiperactividad, los problemas de atención, la repetición de patrones de conducta de los protagonistas, etc. Y estamos hablando sólo de estímulos: imaginemos el impacto del contenido que muchas veces, aunque está regulado, no se ajusta a la realidad. La recomendación general es que los padres vean la TV con los hijos. Pero, como es una situación muchas veces utópica, también se aconseja que supervisen antes el contenido de los programas: no hace falta ver toda la serie, ahora hay mil maneras de enterarse de qué van. La norma “es que lo ven mis amigos” no ha de ser el criterio. Por otro lado, entre los cero y los dos años y medio no es recomendable la TV; por el contrario, es muy recomendable sólo la música.