¿Mentiroso o demasiado imaginativo?

La etapa de la fantasía en los niños da paso a la de la razón, momento en el que tu hijo aprende a utilizar su imaginación para algo más que crear su propio mundo. Es normal que diga “yo no he sido” cuando rompe algo en un intento de eludir una regañina y será tu reacción la mejor lección de responsabilidad que reciba, pues el lado positivo de equivocarse es aprender a enfrentarse a las consecuencias y ponerles remedio.

Entre los 2 y los 3 años es frecuente que los niños creen lo que conocemos como un amigo imaginario, una invención que puede durar hasta los 8 años y que resulta un compañero ideal para jugar, compartir charlas, sentimientos…, pero también una herramienta para asimilar el mundo. Sin embargo, un buen día, mientras tu pequeño juega con el vasito del zumo, éste se le derrama sobre la alfombra y, al ver tu cara mirando la mancha, dice: “yo no he sido”. ¿Y quién ha sido si no? Pues la respuesta es evidente: su amigo imaginario. ¿Estamos ante su primera mentira o sigue siendo pura fantasía?

Antes de nada, quizás haya que definir el término ‘mentir’, que es, según la el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, ‘decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa’. Mientras que entendemos por ‘verdad’ la ‘conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa’, según la misma fuente.

Más allá de la fantasía

Según Natalia Ortega de Pablo, psicóloga infantil del centro Activa Psicología en Madrid, “a partir de los 4 años un niño es capaz de mentir, aunque la edad varía en función de su desarrollo madurativo, ya que hasta que no acaba la fase mágica la fantasía tiene para los niños el mismo valor que la realidad”. Sin embargo, poco a poco su imaginación va dejando de ser un instrumento que utiliza exclusivamente para crear su mundo, y empieza a usarlo para salir de un apuro, comprobando que mentir puede ser un mecanismo de supervivencia.

Es muy positivo que los niños fantaseen, ya que ello ayuda al desarrollo de su inteligencia y creatividad, y nunca se considera que mienten mientras no lleve implícito el querer ocultar o evadir una responsabilidad. Pero si, como en el caso anterior, tu hijo emplea su imaginación para evitar un castigo, sí que estaríamos ante la primera ‘trola’ de nuestro pinocho en potencia. Por ello, según la especialista, “hacerle ver que tu amor hacia él es incondicional y que no depende de los errores que pueda cometer” es la mejor reacción por la que puedes optar antes de que a tu pequeño le empiece a crecer la nariz.

Hay una etapa en la que los niños ya han aprendido a mentir conscientemente pero también conservan la ilusión de fantasear en sus explicaciones sobre el mundo, ¿cómo debemos comportarnos entonces para diferenciar un caso de otro? “Siempre hay que transmitirles que la mentira dirigida a eludir responsabilidades o como llamada de atención no es correcta y que les trae más consecuencias negativas que positivas. Lo más importante para diferenciar un caso de otro es que exista comunicación con los hijos y que vean un modelo sincero en casa.

Alrededor de los 7 años, la conciencia de lo que es verdadero y de lo que es falso está totalmente desarrollada, aunque la noción de ‘verdad’ la elabora cada individuo por su cuenta”, explica la psicóloga. Lo que viene a decir que antes de esta edad –teniendo siempre en cuenta que la madurez de cada niño ronda año arriba, año abajo– más que mentir fantasean sobre la realidad.

Medidas con medida

En cuanto a cómo reaccionar al pillarle en algún embuste, dependerá tanto de la finalidad con la que haya mentido como de la gravedad que conlleve, así como de las consecuencias. En general, la respuesta de los padres debe ir dirigida a hacerles ver que es importante que asuman sus responsabilidades. Para ello, no basta echar un sermón, tiene que haber verdadera comunicación para poder explicar a los hijos el valor de asumir las consecuencias de cada acto, que no es otro que aprender de los errores.

No hay que mostrar desconfianza por sistema y estar seguros antes de considerar que aquello que nos dice es mentira. Tampoco lleva a ninguna parte darle más importancia que la que realmente tiene, pues el niño podría convertirlo en un medio para llamar la atención. Lo ideal es aplicar un pequeño castigo que no implique el contacto con los padres.

Si su conducta implica a más personas, hay que hablar con él en privado y no caer en el error de ponerle en evidencia en público.

El castigo siempre debe ser proporcionado, pues en ningún caso hay que transmitir miedo al niño, ya que el efecto sería el contrario. Esto quiere decir que, si el correctivo resulta desmesurado, la conclusión a la que acaba llegando el crío es que va a ser más eficaz mantener una mentira que enfrentarse a lo que haya hecho. No en vano, el pionero de la psiquiatría infantil, Leo Kanner, dijo que “cuanto más severas son las medidas de castigo de los padres. tanto mayor es la tentación de mentir del niño”.

El objetivo debe ser siempre volver a la confianza para normalizar la situación.

El secreto: la confianza

La mejor prevención es propiciar que tu hijo confíe en ti, ofreciéndole un modelo en casa de sinceridad, honestidad y una buena comunicación, para lo que es necesario “que exista un tipo de educación basada en una buena definición de roles, que las normas y límites sean claros, y que existan refuerzos” y no meros sermones. La psicóloga infantil Natalia Ortega añade que, ante todo, hay que transmitir al niño, con palabras y hechos, “que el valor más importante es la sinceridad, que si tiene algún problema le ayudaremos a solventarlo y que es importante que asuma responsabilidades y errores. Hay que hacer que entienda que no será mejor persona por no cometer errores, sino por aprender de ellos”.

Cuando el niño ya tiene conciencia de haber mentido y se siente mal por ello, ¿Por qué miente?

• Por imitación. El niño se da cuenta de que los adultos mienten cuando les interesa, observa cómo lo hacen en diferentes situaciones, como para complacer a los demás –”ese corte de pelo te queda estupendo”– o para no hacer daño –”mejor no le decimos a papá que has suspendido el examen de Inglés y esperamos a ver qué pasa en el siguiente”–. Esto se va convirtiendo en algo natural, que cree poder utilizar según su conveniencia tal y como ha observado en los demás. Por ello es tan importante intentar ser un buen ejemplo de conducta para los hijos.
• Para evitar un castigo. La mayoría de las mentiras vienen producidas por el miedo a afrontar las consecuencias de algo que se ha hecho. En el caso de los niños suele responder a unos padres demasiado rígidos y moralizadores, y a un hijo con miedo de perder el amor de éstos. Otra característica común que se oculta detrás de las mentiras es la falta de autoestima.
• Para llamar la atención. El ejemplo más claro suele ser inventar una dolencia y se diferencia de la somatización en que el niño finge que le duele la tripa o la cabeza, pero en realidad no sufre ninguna enfermedad. Los padres deberán intentar dar al niño el afecto que reclama y d
edicarle más tiempo, pues detrás de este teatro vuelve a estar la falta de autoestima.
• Por predisposición en su personalidad. Un niño tímido o temeroso tenderá a negar las cosas por miedo a ser juzgado, mientras que uno exaltado tenderá a la exageración constante.
• Por vanidad. Es otra forma de pretender agradar a los padres si éstos valoran las apariencias.
• Porque continúa sin distinguir lo real de lo imaginario. El niño no miente, pero está anclado en fases anteriores y necesita ayuda psicológica para superarlas.

Más mayor, más trolero

En el caso de los adolescentes, ¿es normal que mientan? ¿Cuándo no lo es?

• En la adolescencia se producen más mentiras intencionadas por miedo a las consecuencias de las diferentes formas que tienen de enfrentarse a la realidad que experimentan –no haber estudiado lo suficiente en el caso escolar, probar sustancias tóxicas, o los primeros contactos y tonteos entre chicos y chicas–. Hay que diferenciar aquellas mentiras que no implican un daño potencial para el adolescente de las que sí.
• En los jóvenes que emplean la mentira como medio normal para manejarse, puede esconderse una falta de asertividad, baja autoestima, una educación excesivamente autoritaria o la falta de confianza y comunicación con los progenitores.
• Para saber si tu hijo oculta algún trastorno tras esta conducta, habla con él y con el colegio para averiguar si está generalizando el uso de la mentira a todos los contextos. Si es así, conviene acudir al especialista, pues un alto porcentaje de casos esconde un trastorno emocional.
• El propio mecanismo de defensa emocional de los padres pasa por generalizar la desconfianza hacia el hijo, lo cual no crea el clima adecuado para que las cosas cambien. La solución debe empezar por volver a una situación de confianza mutua.
• Si habéis decidido interrogarle, deberíais plantearos antes si realmente estáis preparados para encajar la verdad y si la mentira en sí va a afectaros más o menos que el hecho de que vuestro hijo os haya engañado. Vuestra reacción es vital y conviene estar listos para enfrentaros a ello sin menoscabar más su autoestima, aumentar el miedo…
• Muchos libros hablan de gestos que delatan las mentiras. Sin embargo, no dejan de ser detalles cuyo significado depende de otros muchos factores. Lo más recomendable es dedicar el tiempo necesario para conocer a tu hijo.

Copiar por sms

Los bolígrafos pintados o las miradas esquivas a los compañeros están obsoletos. Las tecnologías han irrumpido en las aulas. No hablamos de las clases de informática sino de los sustitutos de las chuletas: los móviles.

“Escribes la lección en el borrador de los mensajes para copiar tranquilamente. Incluso puedes sacarle una foto a los apuntes… Y si no quieres llamar la atención, le bajas el tono de luz a la pantalla”. El que habla es Jorge (17 años), pero no es el único que opina así. Otros más pequeños, como Daniel (12 años), ya han experimentado los avances tecnológicos en este campo: “También lo hacemos con bluetooth, así los que saben las respuestas nos las mandan”. Los móviles son un nuevo reto para los profesores y un aliado para los malos estudiantes.

Pero, ¿cómo es posible este sistema si se prohíben los teléfonos en las aulas? Algunos alegan maña en el arte del engaño, pero otros ahondan en lo sencillo que resulta transgredir las normas. “Puedes decir que vas a usar la calculadora o a mirar la hora”, dice Raquel (13 años). Son técnicas muy arraigadas, aunque aún quedan algunos que escuchan sorprendidos a sus compañeros. Mientras tanto, los profesores insisten en que copiar es prácticamente imposible. “No nos engañan mucho y menos con el móvil que está prohibido”, afirma Rita Conde, tutora de Bachillerato del Colegio “Jesús María” de Madrid. Carmen Soto, directora del “Nuestra Señora de Santa María” –también de Madrid–, está de acuerdo en la dificultad del proceso debido al reducido número de niños en el aula y a los impedimentos que les ponen: “No dejamos que lleven nada en los oídos; además, vestir uniforme ayuda a que se tapen menos y les sea más complicado”. Dos versiones de la misma historia… ¿Será tan difícil copiar como dicen los educadores o tan fácil como presumen los alumnos?

Pero no sólo entre móviles anda el juego. Hablan del reloj digital, el MP3 o de las agendas electrónicas, pero sin duda la estrella es un pinganillo conectado al teléfono. “Lo pones en la oreja y luego llevas un micrófono en la manga para que alguien te diga las respuestas por móvil desde fuera de clase”, comenta Javier (17 años), que también confiesa: “Yo lo he usado y es infalible pero no es mío, sólo lo alquilo”. Y es que la tecnología es cara y el precio de este aparato puede superar los 300 euros, tal y como muestran webs como www.chuletaselectronicas.com . La pregunta es: ¿qué alumno puede permitirse gastar ese dinero en copiar en un examen? Javier contesta: “Es casi un negocio, al final salen ganando porque lo alquilan y en un año ya recuperan lo que se han gastado”. Puede que falle la Ética pero las Matemáticas están aprobadas.

Instrucciones de uso

Si no se habla con la boca llena o no se pintan las mesas de clase, también deben trasladarse las buenas costumbres a la tecnología móvil. La psicóloga Pilar Lapastora marca las pautas para hacer que los pequeños no le den un mal uso a las facilidades de la era moderna. “Contamos con nuevos medios y, como todas las tecnologías, conllevan un peligro. Son los padres los que firman la compra y es su responsabilidad hacerse cargo de su correcto empleo. Es fundamental que se le hable al niño francamente, sin miedo”.

Precisamente es ese miedo una de las causas de dicha adquisición: “Muchos padres les compran el aparato como método de control pero es un error, sólo se les debe dar si tienen la madurez suficiente”.

Por eso, Lapastora se muestra tajante y afirma que “el móvil no debe ir al colegio, igual que no van los videojuegos; en caso de ir, siempre apagado. Ningún móvil debe sonar en el aula, ni de los niños ni de adultos, pero no solemos dar buen ejemplo en todo momento”.

Hacer webs en clase tiene premio

Más de 10.000 grupos de profesores y alumnos han creado en nueve años más de 6.000 páginas web gracias al concurso ¡A Navegar! del programa EducaRed (en www.educared.net ), que acaba de abrir su décima convocatoria para animar a los centros educativos de toda España a realizar sus propios trabajos multimedia –en la edición del año pasado se presentaron más de 1.300–. El plazo de inscripción permanecerá abierto hasta el próximo 22 de abril.

Ya está en marcha ¡A Navegar! 10, una edición cargada de novedades: nuevas modalidades de participación, nuevas herramientas didácticas, espacio de trabajo cooperativo, etc. Fundación Telefónica organiza este concurso, una iniciativa que pretende facilitar al profesorado conocimientos y métodos de trabajo para asumir los cambios que las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) provocan en nuestra sociedad y en las nuevas generaciones de estudiantes, así como en los métodos de enseñanza y aprendizaje.

¡A Navegar! ( www.educared.net/anavegar ) propone que un grupo de alumnos, con la ayuda de un docente, realice trabajos multimedia relacionados con las materias del currículo escolar. La principal novedad de este año es la aparición de tres nuevas modalidades de participación. Mientras que en las ediciones anteriores sólo se podía participar con la creación de webs y blogs, ahora se abren también las puertas a la creación de wikis y al uso de EducaLab, una herramienta de EducaRed que permite crear contenidos multimedia de forma colaborativa utilizando una pizarra o muro digital interactivo.

Además, los profesores pueden participar en solitario, o en grupo con otros docentes, presentando una memoria sobre cualquier experiencia didáctica en la que se hayan utilizado las TIC como vehículo para la enseñanza.

MÁS NOVEDADES

Además de las nuevas modalidades de participación, el certamen presenta este curso otras interesantes novedades:
Nuevas formas de participación: en el Espacio de Trabajo será posible crear un proyecto y acceder a una zona colaborativa de profesores y de alumnos.

Nuevas herramientas didácticas: el certamen ofrece a los participantes un Diario del Proyecto para reflejar la evolución del equipo y valorar su trabajo.

Más contenidos: los participantes podrán utilizar todas las Guías Didácticas que está elaborando EducaRed con actividades de aula, juegos, trucos y mucho más. Y también pueden disfrutar de todas las noticias que irán apareciendo en el blog del certamen.

Más comunicación: ¿Tienes usuario de Facebook o Tuenti? Puedes agregar como tu amigo al certamen ¡A Navegar! y seguir todas las novedades del concurso.

CATEGORÍAS

Los equipos inscritos competirán dentro de su categoría y de la modalidad elegida:
Categoría I. Nivel educativo: segundo ciclo de Educación Infantil y de 1º a 4º de Primaria. Modalidades de participación: experiencias didácticas.

Categoría II. Nivel educativo: 5º y 6º de Primaria. Modalidades de participación: web, blog, wiki, EducaLab y experiencias didácticas.

Categoría III. Nivel educativo: 1º y 2º de ESO. Modalidades de participación: web, blog, wiki, EducaLab y experiencias didácticas.

Categoría IV. Nivel educativo: 3º y 4º de ESO. Modalidades de participación: web, blog, wiki, EducaLab y experiencias didácticas.

Categoría V. Nivel educativo: 1º y 2º de Bachillerato. Modalidades de participación: web, blog, wiki, EducaLab y experiencias didácticas.

Categoría V. Nivel educativo: Ciclos Formativos de Grado Medio. Modalidades de participación: web, blog, wiki, EducaLab y experiencias didácticas.

Para participar hay que inscribirse como docente y luego inscribir a los equipos participantes, que pueden ser varios.

PREMIOS

Al tratarse de un certamen de carácter pedagógico, el jurado valorará con mayor énfasis el proyecto educativo en el que se enmarca el trabajo que su resultado técnico.

Se otorgarán tres premios por cada categoría y modalidad de participación, entre los que hay diferentes dispositivos electrónicos para profesores y alumnos (Netbook+PDA, MP4, E-book reader, Mobile Note Taker…) y equipamientos informáticos para los centros educativos.

El plazo de inscripción permanecerá abierto hasta el próximo 22 de abril y los trabajos podrán presentarse hasta el 22 de mayo. Toda la información sobre el certamen, el calendario y las bases puede consultarse en la web www.educared,net/anavegar10 .

Quiero ser juez

Soy un estudiante de 2º de Bachillerato y si todo sale bien, este curso terminaré la secundaria y podré cursar la carrera de mis sueños, Derecho…¿Es realmente tan complicado llegar a optar a un puesto de juez? ¿Me he fijado una meta demasiado alta?

Soy un estudiante de 2º de Bachillerato y si todo sale bien, este curso terminaré la secundaria y podré cursar la carrera de mis sueños, Derecho. Desde hace algunos años, mi intención siempre ha sido la de intentar convertirme en juez, pero mi familia llevan un tiempo intentando quitarme la idea, piensan que es un camino muy largo y demasiado difícil, y la verdad es que al final me han metido el miedo en el cuerpo. ¿Es realmente tan complicado llegar a optar a un puesto de juez?. ¿Me he fijado una meta demasiado alta?

Javier. Madrid

Vamos a empezar dando un tironcillo de orejas, a distancia, a tu familia. Dado que lamentablemente, cada vez son menos los adolescentes que plantean sus proyectos de futuro asumiendo sus dificultades y comprometiéndose con el esfuerzo y la ilusión necesarias para lograrlos.

Son muchos los jóvenes que eligen sus carreras, a veces orientados por sus familias, y sólo pensando en su duración y en ganar mucho dinero como única razón para triunfar en esta sociedad del bienestar.

Lamentablemente, la perdida de los valores auténticos y el enfoque que tienen muchos de nuestros jóvenes, les está llevando a lugares no deseados y a un futuro incierto. Es necesario que tú y jóvenes como tú, tengáis proyectos de futuro serios aunque encarnen grandes obstáculos.

La finalidad de las personas es encontrar el más alto nivel de felicidad y la realización profesional es una de las variables fundamentales para la realización personal. Además, la elección de carrera debe hacerse en función de las aptitudes e intereses de cada uno, pues si no es así, con el tiempo resultan ser un obstáculo importante en la vida ordinaria.

A ti, que vives un sueño que puedes hacer realidad, no es conveniente que se intente disuadirte para que con tu valía, esfuerzo y proyecto original de futuro te planteen los inconvenientes, que son ciertos, como obstáculo en vez de causa motivadora para ser un joven diferente dispuesto a lograr tus propósitos profesionales.

Te felicitamos por ser tan claro en tu pregunta y sobre todo por elegir una carrera larga y difícil, pues recuerda que lo que “cuesta” es lo que “vale”.

Sácate el miedo del cuerpo, agradece a tu familia la buena, aunque equivocada, intención y pon el esfuerzo y los medios para en unos años ser un juez del que estén orgullosos los que sean juzgados por ti. Nunca las metas son demasiado altas si pueden alcanzarse.

CUANDO LOS HIJOS SE SIENTEN PRESIONADOS

A continuación, aportaremos algunas orientaciones que puedan ser útiles a familias con estudiantes universitarios que se sienten presionados por diferentes motivos.

Esta presión viene motivada, algunas veces, por un exceso de responsabilidad. Los estudiantes se exigen unos resultados brillantes, para satisfacer los deseos de sus padres.

En otros casos, es debido a las exigencias de los padres, que sin valorar objetivamente las posibilidades y limitaciones de sus hijos, les piden más de lo que pueden dar.

En otras ocasiones, se debe a la limitación del tiempo para terminar la carrera o por dificultades económicas ciertas, que los hijos conocen y asumen.

Estas y otras causas producen unas cargas de ansiedad, de angustia, etc. que provocan el efecto contrario al deseado. Además de malos resultados académicos, se incrementan los niveles de bloqueo, a veces, con consecuencias no deseadas.

Considero que con un cambio de actitud, un análisis sereno de las circunstancias, un replanteamiento familiar diferente y con otros cambios más, se suele aminorar significativamente o incluso llega a corregirse en su totalidad.

No pretendemos en absoluto, buscar culpables, pues no es nuestro estilo.

Se trata de encontrar las causas que influyen en el estado de ánimo en cada caso y lograr que se corrijan, con las ayudas y apoyos necesarios, especialmente en la familia, y así lograr resultados positivos.

El lograr una eficaz acción educativa, es responsabilidad de todos, prestar a cada alumno las ayudas necesarias, en el momento oportuno y por la persona adecuada, buscando la complementación entre profesores, tutores, Gabinete y familia.

Hoy nos referimos especialmente a las ayudas necesarias que deben prestarse en las familias que con la mejor intención sus exigencias generan cierta presión en sus hijos.

Un número significativo de estos alumnos, acuden al Gabinete Psicopedagógico de la Universidad, buscando ayuda para mejorar su rendimiento académico y en muchos casos también, su estabilidad personal.
Recordamos que la persona es una unidad compleja, en la que todos y cada uno de sus componentes interactúan para bien o para mal. Un factor positivo, puede a veces, anularse con una respuesta inadecuada. Cada persona es un ser singular, único, irrepetible, y simultáneamente es un ser social necesitado de los demás, especialmente de los miembros de su familia.

La familia es el primer y principal ámbito natural de la educación de los hijos y por lo tanto, causa fundamental de la estabilidad de sus miembros; incluso me atrevo a afirmar que es también causa fundamental de la felicidad o infelicidad de todos, según se desarrolle la acción educativa integral.

Para que un alumno obtenga unos resultados satisfactorios, es decir, que rinda de acuerdo a sus potencialidades, es necesario entre otras, un estado de serenidad, de motivación, de proyecto, de actitudes en función de sus aptitudes, etc. y sobre todo un ambiente familiar que facilite la coherencia entre lo que puede y lo que obtiene.

Tartamudos: la terapia como juego

Pensado para niños entre dos y seis años, el método Lidcombe permite tratar la tartamudez en casa con un enfoque lúdico. Por ahora sólo lo aplican 20 logopedas en España, pero en Australia ya lo utiliza el 80% de los especialistas.

“Se trata de enseñar a los padres a ser logopedas”. Así resume Cristina Groesman, secretaria general de la Fundación Española de la Tartamudez (FET), la esencia del método Lidcombe. Una estrategia de actuación ideada en la Universidad de Sydney y ampliamente utilizada en su país de origen –la FET asegura que el 80% de los profesionales australianos recurren a ella–, así como, en menor medida, en otros países anglosajones.

En España irrumpió hace escasos meses y ya son 20 los logopedas que conocen sus bondades y lo aplican en comunidades como Madrid, Cataluña o Andalucía. “Nos gustaría que fuesen más”, se lamenta Groesman, “pero la formación se llevó a cabo en inglés” por expertos venidos de las antípodas, y no todos los candidatos cumplían el requisito del idioma.

A medio plazo, la intención es seleccionar a algunos logopedas versados en Lidcombe para que extiendan el método a otras regiones y contribuyan a difundirlo en aquéllas en las que ya se usa.

Dos particularidades alejan a esta terapia de los enfoques tradicionales para tratar la tartamudez. Ante todo, hablamos de una dinámica con un carácter eminentemente lúdico. ¿Tratamiento? Media hora al día de juego en el hogar. Sin agobios ni atmósferas paramédicas. Se le premia cuando habla con fluidez y se le corrige cuando se bloquea, pero sólo en ocasiones. “Un método conductual en el que se refuerza lo positivo. Lo mejor es que el niño no es consciente de estar haciendo terapia”. ¿Y a qué se juega? A algo que implique diversión. “Ahí entra la inteligencia del logopeda y los padres para seleccionar un juego adecuado”, apunta Groesman.

La segunda novedad, derivada del propio contenido terapeútico, es una mera cuestión de edad. Lidcombe se ideó para niños entre dos y seis años, un tramo en el que normalmente no se interviene por considerarlo prematuro. De hecho, el Dr. Mark Onslow, creador de Lidcombe, ha realizado investigaciones con chavales mayores obteniendo resultados poco alentadores. Y es que a edades más avanzadas no es tan fácil sentarse a jugar con una rutina diaria. En caso de que el niño acceda, resulta muy probable que ya haya identificado su disfunción y perciba el juego como terapia, desvirtuando así los fundamentos del método.

Aunque los ritmos varían, la primera fase del Lidcombe suele terminar a los tres meses. Durante este tiempo la actuación en casa se acompaña de consultas semanales con el logopeda para supervisar los progresos y abordar dudas. Se pasa a la fase dos, cuando el niño alcanza niveles de tartamudez de entre cero y uno, según una escala del cero al nueve. Entonces se relaja la intensidad del tratamiento y la familia confía en que el afecto y la normalidad en el trato hagan el resto.

¿Origen genético?

Cantidad de estudios multidisciplinares han llegado a la misma conclusión: aún sabemos bien poco sobre la tartamudez, “un abanico tan grande que el tratamiento debería ser como un traje a medida”, en palabras de Cristina Groesman. Ni siquiera se sabe a ciencia cierta hasta qué punto su origen es genético: existen muchos casos con antecedentes familiares, pero también otros en los que la genealogía nos da pocas pistas. La mayoría de expertos se limita a consensuar que se trata de una disfunción en la que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales.

Se calcula que en España afecta a un 2% de adultos y un 5% de niños, unas 800.000 personas en total. En proporción de cuatro a uno, la incidencia es mayor en hombres que en mujeres.

Algunos consejos generales a la hora de tratar con un niño tartamudo son: mirarle a los ojos cuando hable, no ayudarle a completar las frases, no instarle a que hable más despacio o a que no se ponga nervioso (conseguirás el efecto opuesto), hablarle con un ritmo pausado pero natural, y transmitirle que lo importante es lo que dice y no cómo lo dice.

Accede a la Fundación Española de Tartamudez en www.ttm-espana.com

PADRES lanza el libro En manos expertas. 80 respuestas para educar mejor

Fruto de la colaboración entre PADRES y el Área de Educación del Centro Universitario Villanueva, el consultorio Villanueva nos acompaña desde el primer número y es sin duda una de las secciones más populares de nuestra revista.

Esta colaboración da ahora un nuevo fruto con el lanzamiento de En manos expertas. Ayudas para educar mejor, un volumen que reúne ochenta de las cuestiones presentadas por nuestros lectores a lo largo de estos años, respondidas por una veintena de especialistas y cuidadosamente seleccionadas y sistematizadas por la psicóloga Teresa Artola y la psicopedagoga Belén Poveda García-Noblejas. Está prologado por el psiquiatra Enrique Rojas, que considera que lo interesante del libro es que “está en la realidad, en la vida misma, en el día a día”. No en vano, pretende ser una guía para las familias ante los problemas y dudas que les surgen en la educación de sus hijos. Aquí presentamos un avance de los contenidos que se recogen en el libro:

1. Problemas en la relación entre hermanos
2. ¿Rebeldía o falta de atención antes de los 6?
3. ¿Y tartamudeo o ansiedad?
4. ¿Cómo poner límites en la infancia?

5. Entre los 6 y los 12, ¿tiene algún problema de autoestima?
6. Y es un niño mentiroso y pasivo
7. Adolescentes con actitud agresiva

8. ¿Estoy abusando del castigo?
9. El niño tiene retrasos en el habla o dificultades de pronunciación
10. Información sobre dislexia a los 5 años
11. ¿Inmadurez o dificultad de aprendizaje?

12. ¿Cómo saber si tiene TDH?
13. ¿Psiquiatra o Psicólogo?
14. Mi hija no sabe estudiar

15. ¿Internado de verano?
16. ¿A qué edad se puede detectar la Alta Capacidad?
17. ¿Cómo atender a niños con altas capacidades?
18. ¿Cómo actuar en conflictos profesor-alumno?
19. ¿Qué es el síndrome de Asperger?
20. ¿Y el mutismo selectivo?

En este enlace es posible descargarse el prólogo de Enrique Rojas así como la primera consulta resuelta por los especialistas del Centro Universitario Villanueva. Además, En manos expertas puede adquirirse pinchando aquí o en el teléfono 902 15 24 86.