Madres a partir de los 30

Menos bebés y cada vez más tarde. Esta es la tendencia que apuntan los datos del Instituto Nacional de Estadística, que confirman que la natalidad en nuestro país se ha elevado a los 31,2 años.

Coincidiendo con esta realidad, el estudio Clearblue, realizado a 1.500 mujeres de toda España, revela que el reloj biológico empieza a sonar con fuerza a partir de los 30, ya que 8 de cada 10 mujeres entre 30 y 40 años desea tener hijos. 3 de cada 4 entrevistadas, consideran que ser madre con menor de 25 años es demasiado pronto. Incluso, un tercio de ellas apunta que aún hay tiempo para quedarse embarazada por encima de los 45 años.

Más información: zilvettiloggia.l@pg.com

Evitar la dermatitis del pañal

Los pañales ceñidos o húmedos, los nuevos alimentos y las infecciones por hongos o bacterias son algunas de las principales causas de las dermatitis del pañal.

Los bebés son especialmente propensos a padecer irritaciones en el área del pañal e incluso en los muslos y barriguita. Es la conocida como dermatitis del pañal, que provoca el enrojecimiento de su delicada piel y que puede incluso degenerar en la aparición de úlceras si no es tratada a tiempo.

La dermatitis irritativa del área del pañal aparece normalmente propiciada por una mezcla de factores, como la excesiva humedad, la fricción y el contacto con la orina y las heces, que se producen en esta zona hasta que el bebé aprende a utilizar el orinal. Todo esto hace que la piel del lactante esté más expuesta a padecer este problema, porque además no está preparada: es más permeable y tiene limitada su función barrera frente a agentes externos.

Para evitar la aparición de estas irritaciones cutáneas es importante seguir una serie de pautas muy sencillas, como mantener una buena higiene de la zona, que debe estar siempre limpia y seca. Es recomendable emplear una esponja natural, agua tibia y geles sin jabón no agresivos con su piel y, al finalizar, secar bien sin frotar incidiendo en las zonas de los pliegues.

Asimismo, es muy adecuado emplear cremas barrera regenerantes para aislar la piel de la humedad tras cada cambio de pañal. Si es posible, es preferible que tenga ingredientes activos como el aceite de almendras dulces, la manteca de karité o el dióxido de titanio, pues aceleran el proceso de cicatrización.

Otros puntos que hay que tener en cuenta son el cambio en la alimentación, especialmente la introducción de sólidos o la sensibilidad a ciertos productos no específicos para el cuidado de la piel del bebé. Es muy positivo mantener la lactancia materna, que reduce la cantidad de orina y hace que sea menos alcalina.

Durante el verano, una de las épocas en las que más se intensifican los casos de dermatitis del pañal con motivo de las altas temperaturas, se recomienda dejar al bebé todos los rías un ratito sin pañal ya que el aire ayudará a fortalecer la piel de la zona.

Eso sí, en caso de que al bebé no se le aprecien signos de mejoría en unos tres o cuatro días será necesario acudir al pediatra por si fuera necesario recetarle algún tratamiento.

Recomendaciones útiles para evitar la dermatitis del pañal

Cambiar de manera frecuente el pañal, para evitar que la humedad o las bacterias generadas por las deposiciones afecten al PH de la piel del bebé.

Evitar ponerle el pañal demasiado ajustado. Es mejor dejárselo suelto para evitar que la fricción afecte a la dermis.

Tras cada cambio asegurarse que toda la zona que cubre el pañal queda bien limpia, preferiblemente empleando una esponja natural, agua tibia y geles sin jabón no agresivos con su piel.

Una vez limpio es importante secar la zona con cuidado, sin frotar, prestando especial atención a las zonas de pliegues para que no queden húmedas, y evitar los polvos de talco que el bebé pueda inhalar.

Es imprescindible que tras cada muda se aplique una crema que aísle la piel de la humedad, ayude a cicatrizar y evite posibles irritaciones.

Intentar dejar al bebé un ratito cada día sin pañal, ya que estar expuesto al aire tiene efectos beneficiosos para la dermis del bebé

Es recomendable tener especial cuidado al ampliar la dieta sólida del bebé, dado que el cambio en la alimentación altera el PH de la orina y de las deposiciones, lo que incrementa las posibilidades de que aparezcan las molestas irritaciones.

Los bebés alimentados con leche materna están menos expuestos a padecer dermatitis del pañal, ya que ésta reduce la cantidad de orina que, además, es menos alcalina.

En el caso de emplear pañales de tela es mejor limpiarlos con detergentes sin fragancias y evitar los suavizantes.

En el caso de persistir la piel irritada, es importante acudir al pediatra.

Sanción del director

La última comunidad en dar un paso adelante hacia la concesión de un mayor margen de maniobra a los centros públicos ha sido Andalucía con la aprobación –durante el pasado mes de agosto– de una orden que permite a los directores sancionar las faltas leves que cometan los docentes y el resto de personal de su centro.

Entre ellas se incluyen el incumplimiento del horario de trabajo hasta un máximo de nueve horas al mes, la falta de asistencia injustificada durante una jornada lectiva completa o el hacer caso omiso de otros deberes y obligaciones.

Hasta el momento, sólo la consejería de Educación (a través de sus delegaciones provinciales) podía actuar en este sentido, lo cual ralentizaba sumamente los trámites. En muchos casos, el proceso se dilataba tanto que las faltas acababan prescribiendo. El director tendrá la potestad de nombrar a un “instructor del procedimiento”, que, según la orden, “deberá ser una persona funcionaria perteneciente a un cuerpo o escala igual o superior al grupo de la persona inculpada”.

La sanción que podrán imponer los líderes de los centros escolares es el apercibimiento, que quedará reflejado en el expediente del trabajador y no prescribirá hasta pasado un año. En caso de que el profesor acumule tres apercibimientos por faltas leves, estaría incurriendo en una falta grave, la cual puede suponer la suspensión de funciones o el traslado con cambio de residencia. No obstante, las faltas graves o muy graves seguirán siendo impuestas únicamente por la administración.

La posibilidad de que el director pueda sancionar determinadas faltas cometidas por sus profesores también está incluida en la Ley de Educación de Cataluña. Un marco normativo que abre asimismo la puerta a que los equipos directivos participen (aunque con limitaciones) en el proceso de selección del personal docente, asunto casi tabú entre el funcionariado educativo de este país.

¿Qué hacer con los niños especiales?

Una de las principales obligaciones de educadores y padres es descubrir cuanto antes las posibles deficiencias de aprendizajes de los alumnos e hijos para buscar un remedio. Pueden ser de calado o mínimas, pero cuanto más tiempo se tarde en actuar, peores serán las consecuencias no sólo para el aprendizaje de estos alumnos sino, también, para su mejora como persona.

Conviene, pues, en los primeros años de escolarización estar muy atentos. En este sentido es muy importante la información que reciban los padres del comportamiento de sus hijos en el colegio para tomar decisiones. Y al revés. En el fondo, de lo que se trata es de poner todos los medios posibles para ayudar a estos alumnos.

Aunque se ha avanzado bastante en este sentido, todavía muchas escuelas no cuentan con profesionales preparados para afrontar estos casos y tienen que derivar a estos alumnos a gabinetes externos que se encargan de hacer una valoración o seguimiento de cada caso. A los padres y madres habría que advertirles que, en principio, si aparecen problemas de aprendizaje, no deberían dramatizar y pensar ya en lo peor.

Por suerte, gracias a los avances que se han dado, muchos de estos problemas se corrigen con el tiempo, con un método adecuado y con un tratamiento específico. Si aparecen las dificultades, lo peor es mirar para otro lado y pensar que se trata de manías de los profesores o meros despistes sin importancia de sus hijos porque no saben concentrarse, se distraen demasiado o, sencillamente, son así. Como todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, si se observa que las cosas no van bien, lo mejor es acudir a un especialista, sin que esto se convierta en una obsesión, pues tampoco resultaría lo correcto acudir a un especialista en cuanto surge un problema. Como siempre, el sentido común es la mejor receta.

Y aunque sea triste reconocerlo, también hay casos de niños especiales que necesitan un trato especial, pues las dificultades que tienen de aprendizaje son graves. Por ejemplo, niños hiperactivos, con déficit de atención o con el síndrome de Asperger. En Madrid hay varios colegios privados dedicados especialmente a este tipo de niños, como son el colegio Areteia o el BrotMadrid. El Areteia, situado en La Moraleja, cuenta con mucha experiencia; el BrotMadrid es un colegio nuevo situado en el bario de La Latina.

Con estos niños, el éxito se mide de manera muy distinta al del resto de los alumnos. Con un tratamiento adecuado, y conociendo bien el diagnóstico, muchos de estos niños salen adelante en los estudios y aprenden a convivir con su enfermedad y a desarrollar su personalidad. Cada uno tendrá una meta distinta, pero con el apoyo de especialistas y con la dedicación de los padres, se cumplen muchos de sus objetivos. Centros como éstos demuestran la necesidad de avanzar en esta dirección: descubrir el problema cuanto antes y darles el tratamiento personalizado y oportuno en el momento justo. Lástima que lo que más falle sea el diagnóstico, asunto que no tiene, por ahora, fácil solución.

¿Problemas de concentración o cuestión de tiempo?

Muchos adolescentes presentan dificultades para seguir el hilo de las explicaciones o pasar del pensamiento abstracto a la acción. Puede tratarse de alguna patología; pero lo más habitual es que esos problemas desaparezcan con el tiempo, ya que los científicos siguen retrasando la edad de la madurez cerebral.

Nadie se asusta de que un niño tenga voz aguda y pequeña estatura hasta que no finaliza completamente su etapa de crecimiento. En estos casos, los estudios científicos fijan con bastante precisión cuándo termina cada fase de desarrollo, pero la propia experiencia también es un indicador válido, ya que estamos acostumbrados a ver los cambios físicos que se producen en los adolescentes. Por eso, cuando se produce cualquier pequeño retraso en el desarrollo, dejamos que el tiempo pase sin mayores preocupaciones.

Sin embargo, las alarmas se suelen activar ante problemas de aprendizaje o dificultades de concentración cuando, en muchos casos, también están íntimamente relacionados con el crecimiento anatómico: exactamente con el desarrollo cerebral.

Madurez a los 30

Hace unos meses, unos investigadores del Institute of Cognitive Neuroscience, perteneciente al University College London, publicaron un artículo (Development of the Selection and Manipulation of Self-Generated Thoughts in Adolescence) en el que aseguraban que los adolescentes y adultos jóvenes tienen dificultades para concentrarse debido a que su cerebro no está todavía plenamente desarrollado. El estudio afirma que la madurez no se alcanza hasta rondar los 30 años de edad, mucho más tarde de lo que se venía admitiendo hasta ahora. En esta investigación, 179 adolescentes y adultos jóvenes realizaron un ejercicio delante de una pantalla de ordenador. El objetivo era medir su capacidad para alternar entre sus propios pensamientos y la concentración en el ejercicio, así como medir la capacidad para ignorar las distracciones que aparecían en la pantalla.

Los resultados indicaron que los cerebros de los adolescentes trabajan de manera mucho menos eficiente que los de los adultos, derrochando una enorme actividad cerebral innecesaria. Junto con esto, la investigación concluyó que la capacidad para pasar de la reflexión abstracta a la concentración, así como la velocidad en hacerlo, sigue desarrollándose durante la adolescencia y mejora con la edad.

Según una de las autoras del estudio, no siempre es fácil para un adolescente prestar atención en clase impidiendo vagar a su mente, o resolver un problema de matemáticas en casa haciendo caso omiso a las distracciones de un hermano menor.

Hay estudios científicos anteriores que confirman la necesidad de que pase el tiempo para que el cerebro se vuelva más eficiente. En uno de ellos, realizado por un equipo internacional de la Universidad de Northwestern, se analizaron los datos de seis amplios estudios previos terminados en los últimos cuarenta años. Los investigadores identificaron a los niños más problemáticos (calificados por sus profesores de antisociales o indisciplinados) durante la etapa de Educación Infantil, y observaron su evolución en los años sucesivos.

El resultado fue que al terminar la enseñanza Primaria esos niños eran estadísticamente iguales a sus compañeros. Los científicos no detectaron relación entre los problemas de conducta en las edades más tempranas y el rendimiento escolar posterior.

Otro de esos estudios que revela la necesidad de que pase el tiempo, elaborado esta vez por el National Institute of Mental Health, analizó el desarrollo cerebral de niños con trastorno por déficit de atención o hiperactividad, mediante técnicas de diagnóstico por imagen. Se estima que alrededor del 5% de los chicos en edad escolar son diagnosticados con este trastorno.

El equipo de investigadores concluyó que los cerebros de niños con hiperactividad se desarrollan con normalidad, pero más lentamente en algunas áreas. Esto explica por qué la mayoría de los chicos con ese trastorno lo superan en la adolescencia o incluso antes.

En el primer estudio citado, del University College London , también se utilizó la técnica de diagnóstico por imagen, y el resultado fue que el cerebro de los adolescentes realiza una actividad muy alta en la región cerebral encargada de actividades como procesar la información, pasar del pensamiento abstracto a la acción, planificar y tomar decisiones. Es decir, su esfuerzo cerebral es mucho más alto que el de los adultos para realizar la misma tarea.

Ante investigaciones de este tipo, muchos se preguntan si no se están “patologizando” comportamientos y conductas que obedecen a una falta de madurez cerebral. Está admitido que después de difundirse mucho las características de un trastorno, se puede producir un exceso de diagnósticos. La consecuencia es que puede haber, aunque no sea demasiado frecuente, niños diagnosticados con trastorno por déficit de atención cuando son más revoltosos de lo normal o padecen otros trastornos. Por esta razón, hay psicólogos infantiles que afirman que los profesores y educadores disponen de herramientas para resolver muchos problemas de conducta, de forma que los niños y niñas que los padecen puedan aprender exactamente lo mismo que el resto de sus compañeros.

Excelencia internacional

Algunos de los mejores alumnos madrileños estrenan este curso el Bachillerato de Excelencia en un céntrico instituto de la capital. Se trata de una iniciativa para diversificar la oferta y restaurar el prestigio en la escuela pública. Repasamos otras estrategias de selección académica emprendidas a nivel internacional.

Marcando frontera entre los castizos barrios de Malasaña y Chueca, en pleno epicentro de la modernidad madrileña, se alza el IES “San Mateo”. Un bloque de ladrillo rectilíneo que la Consejería de Educación ha acondicionado este verano para reconvertirlo en el primer instituto de España que congregue a la flor y nata del alumnado preuniversitario. Allí acudirán a clase 137 chavales (72 chicas y 65 chicos) divididos en cinco grupos, cuatro de Ciencias y uno de Humanidades. Todos con una media de más de 8 en ESO y seleccionados a partir de las 300 solicitudes recibidas desde junio.

El Bachillerato de Excelencia –o “exigencia”, como prefiere llamarlo la presidenta regional Esperanza Aguirre– arranca este curso con el fin de ampliar el horizonte formativo de los estudiantes que más han brillado en su tránsito por la enseñanza obligatoria. Se trata de juntar a los más capaces (o estudiosos) en un mismo espacio y plantearles retos académicos que expriman su potencial como sería imposible hacer en aulas que desplieguen aptitudes y actitudes heterogéneas.

En último término, la intención de la consejería madrileña es diversificar la oferta de la escuela pública, tal y como se ha conseguido con la introducción masiva del bilingüismo en la red de centros de titularidad regional. Y, de paso, devolver al instituto como entidad educativa el prestigio que muchos consideran erosionado tras décadas de igualitarismo a ultranza.

Desde que fuera anunciado en campaña electoral la pasada primavera, el proyecto ha cosechado tantas críticas como elogios. Segregadora para algunos, cargada de sentido común didáctico para otros, la iniciativa nace como experiencia piloto que, en caso de éxito, podría expandirse a partir del próximo año. Bien creando otros centros de élite similares, bien implantando programas específicos reservados a los mejores estudiantes en institutos regulares.

Notas más altas

Esta última opción –acelerar el aprendizaje de los que obtienen notas más altas sin desligarlos físicamente del resto de alumnos de su edad– ha sido puesta en marcha por algunas comunidades autónomas como Galicia, Cataluña o Andalucía. Se trata también del recurso utilizado por varios estados que suelen situarse a la cabeza del mundo desarrollado en las evaluaciones internacionales, caso de Finlandia o Canadá.

Tampoco escasean los sistemas educativos donde, desde hace tiempo, existen centros públicos que filtran a su alumnado a través de estrictos criterios de admisión. En la mayoría de los países anglosajones –cuyas bondades educativas no se cansa de repetir Esperanza Aguirre–, la Pública cuenta con escuelas sólo aptas para estudiantes con calificaciones muy por encima de la media. Las grammar schools británicas atesoran siglos de rigor académico y dura competencia en el acceso. En EEUU, las magnet schools atraen (magnetizan, como su propio nombre indica) a los adolescentes más dotados para la física o las lenguas clásicas, pero también a talentos emergentes en la danza, la interpretación o las artes visuales. Algunas sólo aceptan a un 10 o 15% de las solicitudes que les llegan anualmente.

En el lejano oriente, los alumnos de un buen número de naciones están habituados a luchar por una plaza en los institutos públicos de mayor alcurnia, aquellos que allanan el camino hacia las universidades con más demanda. Así ocurre en China, Japón, Corea del Sur o Singapur. En estos países, resulta común que el pupilo pueda adaptar el currículum general a su propio ritmo de estudio, de manera que no es infrecuente encontrar en la universidad a alumnos aún imberbes.

Y en Europa, Francia alardea de sus lycées d´excellence como la guinda de la Educación republicana, mientras que en los gymnasium alemanes (y en sus réplicas repartidas por toda Centroeuropa) se respira una atmósfera de orgullo, esfuerzo y pasión por el saber.

Gran Bretaña

Concebidas en la Edad Media para enseñar lenguas clásicas, las grammar schools británicas derivaron en la segunda mitad del siglo XX hacia un formato de escuela pública reservado para el 25% de alumnos de 11 años con mejor expediente. Aunque muchas desaparecieron durante la revolución igualitaria de los años 60 y 70, aún existen más de 160 en Inglaterra y casi 70 en Irlanda del Norte. Allí se enseña un currículo de corte académico mucho más exigente de lo habitual. El actual gobierno conservador ha anunciado que impulsará las grammar schools durante su mandato.

Francia

Los 95 lycées d´exce-llence repartidos por todo el territorio galo sólo aceptan a alumnos de Bachillerato que hayan obtenido más de un 17 sobre 20 de media en la Secundaria obligatoria. Otros factores a tener en cuenta en la admisión son la cercanía del alumno al centro y que este destaque sobremanera en un área específica como Lengua o Matemáticas. El 2008, Francia puso en marcha los conocidos como internats d´exce-llence, institutos de régimen interno en los que alumnos destacados de entornos desfavorecidos pueden aplicarse en una atmósfera favorable al estudio.

Alemania

Con uno de los sistemas que diversifica a edades más tempranas, el país germano obliga a sus estudiantes a optar por un itinerario formativo a los 10 o 12 años. Los gymnasium son la crème de la crème del modelo teutón en Secundaria: instituciones con la vista puesta en la universidad que exigen a sus alumnos ocho años de sacrificio académico en un ambiente sumamente competitivo. Se calcula que uno de cada cuatro adolescentes alemanes acude a un gymnasium, siendo su rendimiento medio en el informe PISA uno de los más altos del mundo.

UU.EE.

Aunque nacieron en los años 60 con el objetivo de atenuar la segregación racial en las escuelas de EEUU, muchas magnet schools se han granjeado con el tiempo un enorme prestigio y utilizan actualmente estrictos criterios de selección. Están especializadas en un área concreta para atraer a alumnos de diversa procedencia que compartan intereses comunes. Algunas sólo aceptan a no más de un 15% de los pupilos que solicitan plaza en ellas. Un buen número de centros normales han incluido programas magnet en su oferta.

Australia

El estado de Nueva Gales del Sur –el más poblado de Australia, capital Sydney– implantó a mediados del pasado siglo una tipología de instituto público con un nombre que arroja pocas dudas: selective schools (escuelas selectivas). Se trata de unos 30 centros con 3.600 plazas en primer año por las que compiten más de 13.000 alumnos cada curso. En 2005, de las 10 escuelas de Secundaria con mejores resultados en el estado, ocho eran selective. Los requisitos de acceso combinan las notas de Primaria con un examen de acceso similar a un test de inteligencia.

Singapur

Uno de los estados que más brillan en las evaluaciones internacionales ha establecido diversos mecanismos para sacar e
l máximo potencial a los alumnos que demuestren mayor capacidad. En Primaria, el Programa Superdotados agrupa al 1% de niños de nueve años con mejor puntuación en un examen creado al efecto. Y en Secundaria, el Programa Integrado permite avanzar de curso sin límites cronológicos e incluso empezar la universidad años antes de lo previsto. Más aún, los institutos públicos separan a los alumnos a los 12 años según sus habilidades.

“Mis retos están en superarme a mí mismo”

Vivir no es una tarea sencilla, claro que no. Levantarse cada mañana, aguantar a tu jefe, discutir con tu compañía de teléfono o ver cómo se te cuelan en la compra son tareas que al mismo Hércules le costaría superar hoy en día.

Si a todas esas, que superamos con más o menos gracejo, le sumamos algunas más serias, la cosa se pone interesante. Daniel Rodríguez nació con una parálisis cerebral neonatal, lo que le ha supuesto una dosis extra de dificultad a la hora de alcanzar sus metas, como dice él, porque la sociedad se ha empeñado en verle enfermo cuando no lo está.

Pero lo interesante de este asturiano de 33 años no está en sus logros únicamente, y no son pocos, sino en su ética, en su manera de enfrentarse al mundo con la naturalidad que el destino quiso robarle en su nacimiento y que él se ha ganado, no sin esfuerzo. Nos presenta una prueba más, ‘Cordones para las zapatillas’, un libro en el que desgrana la aventura de vivir y reflexiona sobre la diversidad funcional. Desde la azotea de la Fundación Mapfre, en Madrid, se ve medio Madrid. “Llegar hasta aquí no habrá sido fácil…”, le digo mientras entramos en una de las salas. “¿No has subido en ascensor?”, me responde, con una sonrisa pícara. “A base de superar los retos del día a día, hemos llegado hasta aquí. Pero es lo que hace todo el mundo”.

P. Así que estamos ante la historia de un cabezota…
R. Eso, sobre todo. Cuando me empeño en algo no paro.

P. ¿Y te empeñaste en escribir un libro?
R. En realidad, la idea del libro sale de una propuesta que me hace un profesor de Trabajo Social, en Gijón, donde estudié, en la que me anima a hacer un trabajo descriptivo en el que hable de las dificultades que se encuentra una persona con diversidad funcional.

P. Así que te propusiste un reto y lo superaste.

R. Bueno, como para cualquier otra persona, mis retos están en superarme a mí mismo. Así entiendo yo la vida. No la mía, por el hecho de tener diversidad funcional, sino la de cualquier ser humano. Lo importante de la vida es ir superando el día a día.

P. Pero el hecho de tener diversidad funcional añadirá algunas dificultades…
R. Yo no he vivido otra vida que la mía. Parece una respuesta de Perogrullo, pero la única manera que tengo de superar las cosas es a través de mi circunstancia, porque no conozco otra. Lo que sí puedo decir es que la sociedad lo pone difícil. Tenemos que demostrar el doble de cosas por nuestro escenario que el resto de la gente.

P. Supongo que el problema parte desde abajo, por la forma en que se nos educa.

R. Ah, por supuesto. Es la raíz del problema.

P. ¿En qué sentido?
R. Pues prácticamente en todos. El sistema educativo español falla desde la base. Yo no pido otra cosa que justicia, porque en la Constitución pone que todos tenemos el mismo derecho a la educación. El Estado debe velar porque esto suceda de esta manera, no creando mecanismos rehabilitadores. Yo no tengo que rehabilitarme de nada, soy así. Es el sistema el que tiene que ofrecerme un sitio, no crear uno diferente por mi condición ni ‘rehabilitarme’.

P. Y esas distinciones, ¿las viviste siempre en el colegio?
R. Para que te hagas una idea, hasta 5.º de EGB estuve siempre en la última fila del aula, discriminado, porque nadie quería ni sabía darme clase. No estaban preparados para afrontar la diversidad funcional en el aula. Y lo malo es que creo que muchos docentes siguen sin estarlo ahora, veinte años después.

P. ¿Por qué te sentías discriminado?
R. Hacía dibujos y recortaba papeles todo el tiempo. Nadie se creía que yo tenía capacidades para estar allí y nada se me exigía. Mi madre luchó muchísimo hasta que un profesor, Aniceto, me dio la oportunidad de pasar a la primera fila y seguir el ritmo de la clase. El trabajo extra lo hacía mi madre en casa. Entonces empecé a hacer exámenes orales y seguí haciéndolos así toda la vida.

P. Ahora has terminado Trabajo Social… Supongo que la elección de la carrera tiene mucho que ver con tus experiencias.

R. Claro, desde luego. Ten en cuenta que el escenario necesita, curiosamente, alguien que lo sepa explicar.

P. Es un cambio profundo, el que planteas…
R. No es que haya que cambiar el sistema. Es que hay que hacer las cosas bien. Si se nos dice que tenemos derecho a la educación, que entiendan y asuman mi condición, cómo soy. Yo no estoy enfermo: soy así. Que el Estado busque la fórmula para que yo estudie y me relacione. Que me trace un camino, que luego yo decidiré si quiero seguirlo o no. Es decir, como a cualquiera.

P. Vuelvo al sistema educativo. No quieres aulas de integración, por ejemplo.

R. Es que no somos enfermos. No hay que rehabilitarnos. El actual es un sistema sanitario, no educativo, y es un fracaso. Como te decía, los primeros años de mi vida me sentaban en las filas de atrás de clase y me ponían a hacer manualidades estúpidas mientras mis compañeros aprendían matemáticas o lengua. En aquella época muy poca gente confiaba en mis posibilidades. Yo era una carga para ellos, no tenía capacidad para aprender.

P. Imagino que en ese sentido has tenido un apoyo importante en tu familia.

R. Sin ellos no estaría aquí. Confiaron en mi futuro y supieron aguantar mis cabezonerías a diario. No hay forma de agradecer lo que han hecho por mí. Es gracias a ellos que puedo estar ahora mismo en igualdad de condiciones para decidir sobre mi futuro que cualquier otro joven de mi edad.

P. ¿Y no te resulta doloroso comparar tu situación con la de otros? ¿No hay días en los que las cosas no salen bien y culpas al mundo, a Dios o a los demás?
R. Hay días en los que las cosas no salen bien, claro. Pero imagino que no sólo me pasa a mí… Insisto en algo: yo no conozco otra forma de vida que la mía. Soy así, no estoy enfermo.

P. Un 71% de la gente con diversidad funcional no acaba el ciclo formativo básico y sólo un 10% llega a la Universidad… ¿Por qué?
R. Porque se nos exige más que a los demás. La escuela no está sabiendo dar respuesta a nuestra situación.

P. A ti la formación te abrió los ojos…
R. Desde luego. La formación intelectual es fundamental para cualquier persona, pero es cierto que para alguien con diversidad funcional es fundamental, porque la sociedad, como te decía, siempre nos exige más que a los demás. La formación para tener una vida independiente y digna es imprescindible.

P. ¿Habéis superado esa fase de invisibilidad que os acompañaba hace años?
R. Bueno, cuesta mucho llegar a la gente con propuestas diferentes y que te hagan caso, y que los medios te den bola más allá de la idea de la superación o del esfuerzo. Pero creo que poco a poco se va consiguiendo una cierta atención.

P. Pareces un tipo feliz, Daniel.

R. Lo soy. La vida me ha regalado muchas cosas buenas.

P. Como los conciertos de Bruce Springsteen…
R. Procuro no perderme ninguno. Ahora estoy intentando aprender a tocar la guitarra, pero es complicado, no te creas…

P. ¿Y nada te da rabia?
R. Ah, much
as cosas. Por ejemplo, que 30 años después, nada haya cambiado. Todo sigue exactamente igual que cuando empecé. La gente me pregunta si vamos a mejor y siempre digo que no. Y la gente se queda sorprendida… Pero ponía el caso de la educación, y siendo esta entrevista para PADRES y COLEGIOS, haré especial inciso en ello: se nos trata como a enfermos, y se nos envía a aulas especiales para rehabilitarnos. Si se nos envía a aulas especiales para que “mejoremos”, perdemos el ritmo de aprendizaje, nos quedamos atrás. Eso supone un fracaso escolar tremendo.

P. Que nada te deje atrás, Daniel.
R. No se lo permitiremos.

Notas biográficas

Daniel Rodríguez nació en Gijón en 1978 con una parálisis cerebral neonatal. Diplomado en Trabajo Social por la Universidad de Oviedo, acaba de publicar ‘Cordones para las zapatillas’, un libro editado por la Fundación Mapfre donde hace una reflexión sobre la situación de las personas con diversidad funcional a través de sus propias experiencias. Le gusta leer, charlar con sus amigos y la música de Bruce Springsteen. Como a todos.

La Fundación Botín con la Educación Emocional y Social

Bajo el título Educación Emocional, Social y de la Creatividad: ¿cómo puede contribuir a la cohesión y desarrollo de la sociedad? la Fundación Botín organiza un encuentro internacional para aportar propuestas que contribuyan a la cohesión y desarrollo de la sociedad.

El congreso se celebrará el próximo 4 de octubre en el Palacio de Congresos de Madrid y va dirigido a miembros de equipos directivos de centros escolares, docentes, personal de administración y todos aquellos interesados en el ámbito educativo. El tema principal que se abordará en esta jornada es el de la inteligencia emocional y social, que tiene un papel clave en la Educación formal de niños y jóvenes. En palabras de la entidad organizadora, “existen numerosas investigaciones que muestran que está directamente relacionada con el bienestar de los menores, con su salud física y mental, sus resultados académicos y la prevención de conductas de riesgo. Además, la creatividad juega un papel determinante en el crecimiento, aprendizaje y desarrollo del talento desde la infancia”.

Durante el congreso se presentará el segundo Informe Botín sobre Educación Emocional y Social, un estudio internacional que analiza la situación de Australia, Canadá, Finlandia, Portugal y Singapur. Incluye además la evaluación del programa Educación Responsable, una iniciativa pionera promovida por la misma entidad, cuyos resultados han demostrado la eficacia de trabajar en el desarrollo emocional, social y de la creatividad tanto en el alumnado como en el profesorado participante.

Ponencias

El encuentro contará con la participación de nueve expertos de reconocido prestigio que compartirán experiencias, propuestas y ejemplos de buenas prácticas que servirán de inspiración y ayudarán a los profesores en su labor diaria. Algunos de ellos son:

• Christopher Clouder, director de la Plataforma Botín para la Innovación en Educación. Fue profesor de Inglés en un IES de un área marginal de Londres y desde entonces ha dedicado toda su carrera a trabajar por la mejora de los derechos de los niños.
• René Diekstra, director del departamento de juventud y desarrollo en la Universidad de La Haya. Es experto en materias como el suicidio durante la pubertad, el desarrollo en la juventud y la prevención en la adolescencia.
• Pablo Fernández Berrocal, director del Laboratorio de Emoción en la Universidad de Málaga. Es autor de numerosos artículos y libros sobre inteligencia emocional.
• Lucy LeMare, doctora en Psicología Evolutiva, es investigadora en un proyecto universitario, que estudia el desarrollo de huérfanos rumanos adoptados por familias canadienses.
• Anne Bamford, autora del libro El factor ¡Wuau! El papel de las artes en la Educación, ha desarrollado además varias investigaciones sobre pedagogía.
• Manuela Romo, profesora en la facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, es experta en psicología de la creatividad.

Inscripción

Hasta el día 1 de octubre se puede realizar la inscripción para esta jornada de forma presencial o vía on line a través de la página web www.fundacionmbotin.org. Las reservas efectuadas antes del día 15 de septiembre contarán con un descuento.

Apuesta educativa

  • La Fundación Botín apuesta por una Educación que promueva el crecimiento saludable de niños y adolescentes, potenciando su talento y creatividad para ayudarles a ser autónomos, solidarios, competentes y felices. Para potenciar una formación que genere desarrollo y contribuya al progreso social, la entidad trabaja a partir de tres proyectos concretos:
  • Un innovador programa didáctico denominado Educación Responsable en el que participan alrededor de 100 colegios de Cantabria, un modelo de actuación que en el futuro puede extenderse a otros lugares.
  • Becas y programas como el Máster en Educación Emocional, Social y de la Creatividad, un título propio de la Universidad de Cantabria para docentes.
  • La Plataforma Botín para la Innovación en Educación, una apuesta por el intercambio de experiencias y la realización de estudios que generen conocimiento.