Carta a los reyes magos, ganadores

Padres ha galardonado a los pequeños autores de las tres mejores cartas de entre las más de 300 recibidas.

Primer premio
Jesús Arturo Pardo Ortiz. Santander (8 años)

Queridos Reyes Magos:
Me llamo Jesús Arturo Pardo Ortiz, vivo en la ciudad de Santander, tengo ocho años. Les cuento que en todo este año me he portado bien, he hecho todos mis deberes, he comido todos mis alimentos y también he sido obediente en el colegio y en mi casa. Bueno, la verdad es que regular. Por eso les pido:
A Melchor, que me traigas la colección de libros Preguntas y respuestas de Ciencias Naturaleza, para poder aprender mucho y para cuando sea mayor estar preparado para ser el presidente de mi país, que es el Perú, para poder acabar con la pobreza, construiré hospitales, colegios, universidades, puentes, carreteras. Para Baltasar, por favor, quiero que traigas una batería electrónica.
Para Gaspar, por favor una guitarra eléctrica.
Esto les pido porque me gusta la música muchísimo, mi papá dice que la música ennoblece el alma, y por eso yo pienso que dicen que la música amansa las ferias.
Gracias.

Segundo premio
Daniel Beato de la Torre. Burgos (11 años)

Queridos Reyes Magos:
Me llamo Daniel y tengo 11 años.
Este año he hecho muchos amigos, entre ellos uno que vino en patera desde África y se llama Momadou. Habla muy poco español y yo procuro ayudarle a comprendernos y le ayudo a relacionarse con mis compañeros; le explico nuestras costumbres y él me cuenta las suyas.
Vive en una casa de acogida con otros niños que también vinieron de diferentes puntos de África. De su viaje a España no le gusta hablar ya que fue horrible; es, además, huérfano.
Cuando vio nevar por primera vez se emocionó muchísimo, por eso os pido que nos traigáis unos guantes para la nieve y unos libros para compartirlos.
Gracias y feliz Navidad.

Tercer premio
Edicsón Gabriel Baldayo Rivas. Madrid (13 años)

Queridos Reyes Magos: soy un niño de 13 años emigrante de Venezuela, estoy estudiando en el Colegio “San Gabriel”, en Carabanchel, el 1º de ESO. Me considero un buen amigo y estudiante pues emigré de mi país con mi madre, la cual se encuentra sin trabajo por no tener papeles. A veces hace unas horas semanales y la veo preocupada para complacerme. Yo sé que ella no puede darme ese gusto que para mí es un sueño, aunque yo le he pedido a Dios que este nuevo año haya mucha paz, menos violencia, menos guerras, menos niños abandonados y más amor hacia las personas. Más felicidad en cada hogar, más abrigo, y refugios a todos los necesitados. Le he pedido que este nuevo año mamá logre conseguir empleo, para vería aunque sea un poquito tranquila, y mi familia y todas las familias del mundo tengan mucha salud, amor y felicidad. Pero yo como niño sueño con tener una PSP. Yo sé que es un poco caro, pero sueño con ello, me gusta y no tengo con qué entretenerme un rato. La PSP es un juego que he visto en la TV y mis amigos me dicen que es muy guay y también la veo en las vitrinas de los centros comerciales cuando salgo con mi madre a caminar. Considero que me lo he ganado, soy obediente con mi madre, que la quiero mucho.

El Audi A4 Avant, Coche Familiar del Año 2008

Los lectores de la revista PADRES ha elegido al Audi A4 Avant como el mejor Coche Familiar del Año 2008. A través de las votaciones articuladas en la web www.cuandollegamos.com, el millón de padres que leen cada mes la revista han elegido el modelo de la marca alemana como el que mejor satisface sus necesidades como familia.

Los lectores de la revista PADRES ha elegido al Audi A4 Avant como el mejor Coche Familiar del Año 2008. A través de las votaciones articuladas en la web www.cuandollegamos.com, el millón de padres que leen cada mes la revista han elegido el modelo de la marca alemana como el que mejor satisface sus necesidades como familia.

Desde el mes octubre y hasta finales del año 2008, los lectores han elegido aquellos vehículos que mejor se adaptan a su vida familiar. Para ello, se han preseleccionado 15 vehículos estructurados en tres categorías, station wagon, suv y monovolumen, los tres segmentos que más éxito tienen entre las familias. En los criterios de selección previa ha pesado tanto el éxito comercial durante todo el año como los elementos de seguridad que aportan, el espacio interior y la capacidad de carga.

De esta forma, los lectores han elegido de entre los 15 modelos al A4 Avant como su preferido. De la misma forma, los más votados en cada segmento, eliminado el modelo de Audi, se han alzado con el premio de su categoría siendo los siguientes los premiados:
• Categoría station wagon: Citröen C5 Tourer
• Categoría suv: BMW X3
• Categoria monovolumen: Mercedes Clase C

ENTREGA DE LOS PREMIOS

El premio ha sido entregado por Miguel Ma Muñoz, presidente de la Asociación Española de la Carretera (AEC) y del Instituto de Seguridad Vial de Fundación Mapfre y Alicia Jodar, directora de Comunicación de Barceló Viajes, colaboradores en la organización del premio. En su intervención, Muñoz destacó la importancia de la distracción. “Distraerse durante 3 segundos a 100 km/h supone recorrer más de 80 metros sin control, así que debemos pensar que ésta es una cuestión crítica”, ha asegurado. Según el presidente de la AEC, “éste es uno de los mensajes fundamentales que hay que hacer llegar a los padres”.

Por su parte, Alfonso López, Gerente regional de Audi, destacó el papel que la marca está realizando con su programa Attitudes. “Nuestro compromiso con la tecnología es total, pero también lo es con la educación vial. A través de nuestro programa trabajamos con niños y adolescentes desde hace casi 10 años en cuestiones de educación vial, cuestión fundamental”, ha asegurado.

Sin embargo, el director de Marketing de la Citröen para España, Miguel Fernández ha señalado las soluciones que aportan sus vehículos. “Tecnología de aviso de desplazamientos laterales o sistemas de urgencia que conectan con el 112 de forma automática en casos de accidente son elementos que hemos incorporado a nuestros vehículos y que ayudan a la seguridad de los conductores”, ha afirmado.

De igual manera, Mercedes Palomino, responsable de Comunicación Corporativa de BMW ha señalado el compromiso de la marca del aspa “para alcanzar los máximos niveles de seguridad a través de la tecnología”, pero también con la educación. “A través de la escuela de conducción trasmitimos cuatro valores fundamentales para una conducción segura: experiencia, preparación, seguridad y diversión”.

Las fotos de la entrega de los premios, en nuestra galería multimedia
Consulta los datos del Barómetro de la Familia de la revista PADRES sobre los hábitos de conducción de los españoles

Pues mi padre lo hace

Estamos hartos de oír cómo psicólogos, pedagogos, profesores, maestros y campañas dirigidas a los padres destacan la importancia que tiene para la educación de los hijos ser un modelo de conductas y hábitos. Sin embargo, seguimos siendo un mal ejemplo para ellos en muchos aspectos de la vida que ellos inconscientemente aprenden y repetirán en el futuro sin entender muy bien en qué momento reproducir una actitud se ha convertido en parte de sí mismos. Y es que no basta con decir ‘hazlo’, nuestros hijos necesitan ver que nosotros lo hacemos primero.

Quizás sea difícil adaptar tus manías, malos hábitos o inexistentes costumbres a lo que debería ser un manual de conductas apropiadas para tu hijo. Pero eres padre o madre y tu hijo está ahí, mirándote con los ojos tan abiertos como su capacidad para aprender y repetir cualquier cosa que digas o hagas. Sin lugar a dudas, ese manual de conductas eres tú y tu ejemplo será vital para cualquier cosa que quieras transmitir a tu pequeño.

La imitación ocupa gran parte del juego del bebé. El adulto muestra cómo se mueve la mano al compás de Cinco lobitos y el bebé lo reproduce cuando oye la melodía. Así desarrolla su psicomotricidad o pronuncia sus primeras palabras basándose en las repeticiones del sonido que el adulto realiza frente a él. Por tanto, podemos considerar que la imitación marca una etapa del desarrollo que comienza alrededor del final del primer año o al comienzo del segundo, cuando los niños empiezan a imitar los actos de otras personas demostrando sus crecientes habilidades cognoscitivas.

Sin embargo, según apunta Carmen Lorena Colón Jiménez, psicóloga infantil del centro Psindra de Algeciras, “cualquier etapa es importante para predicar con el ejemplo, en los primeros años para su desarrollo cognitivo y posteriormente para su adaptación social, escolar, personal… Es fundamental que los padres establezcan normas y límites claros, lo que consiste en que no basta con decir ‘antes de comer, hay que lavarse las manos’; además el niño necesita observar por sí mismo que las palabras están apoyadas en la propia imagen de la acción realizada. Así la conducta a adquirir reforzada por el apoyo visual ayuda a adquirir más sólidamente el hábito”.

Conductas coherentes

¿Cuántos niños habrán visto a sus padres hacer todo lo contrario de lo que les dicen que deben hacer? ¿Cuántos, al preguntar por qué, han encajado la confusa frase ‘cuando seas padre, comerás huevos’? “Lo que no podemos hacer –y menos si el niño tiene pocos años– es decirle una cosa y que vea otra porque le creamos contradicciones e inseguridades”, explica Colón Jiménez. “Cuando nuestro hijo nos pilla haciendo algo prohibido para él, debemos reconocer que no está bien, que nos hemos equivocado y que las consecuencias son negativas” tanto para él como para nosotros, es decir, nada de enviarle mensajes como ‘yo soy mayor y por eso estoy por encima de las normas y las consecuencias’. “Además –continúa la especialista–, debemos explicarle que intentaremos que no vuelva a ocurrir”, así interpretará que los adultos nos equivocamos, pero también intentamos corregirnos por nosotros mismos.

“La única postura cercana al modelo perfecto –que no existe– consiste en ser coherentes, concisos y comprensivos”, explica la psicóloga infantil. Es decir, “los límites tienen que ser claros, expuestos con respeto y tranquilidad; las consecuencias para el cumplimiento y el incumplimiento de las normas deben ser coherentes e inmediatas, y el diálogo ha de ser abierto y adaptado a la edad del niño. Y todo dentro de un clima de respeto, tolerancia y amor”.

Sin contradicciones

• ‘Mamá sí que me deja’: Hay que evitar las contradicciones ante sus ojos. Padre y madre deben estar de acuerdo en todo, aunque tengan que discutirlo cuando él no esté. Si no, puede utilizarlo como chantaje. Pero si esto ha ocurrido ya, hay que explicarle que en ese caso tenéis opiniones diferentes, pero que os pondréis de acuerdo en la mejor opción. De este modo, además, le estamos enseñando a negociar y a ceder.

• ‘La profe dice que esto no es así’. No debemos desautorizar la figura de referencia escolar por el bien del niño, pues le crea inseguridades. Lo más importante es explicarle que hay tantos puntos de vista como personas y que las normas pueden variar dependiendo del ambiente, pero que todas se basan en el respeto. Los profesores se quejan de su falta de autoridad ante algunos niños y, cuando hablan con sus padres, se dan cuenta del motivo: su falta de apoyo, los malos modales y la desautorización del docente por parte del adulto ante sus hijos.

Amigos inseparables

Muchos bebés sienten especial cariño por un objeto en particular al que se encuentran muy aferrados. Cuando no está la madre, el niño puede ayudarse de este objeto que le resulta familiar y querido para autocalmarse.

A partir de los ocho meses algunos bebés lloran y se despiertan más de lo habitual, quieren estar más tiempo en brazos y sólo desean estar con la madre. A esto se le conoce como “angustia de separación” y puede durar meses. El principal motivo es que al comenzar a independizarse, el bebé se siente separado de su mamá, a quien hasta ese momento vio como una parte de sí, como una prolongación de su cuerpo. Estos cambios son naturales aunque conflictivos para la criatura, ya que este proceso de independencia le hace sentir desprotegido.

Apego y consuelo

Para ayudar a los pequeños a superar esta etapa de su evolución, se puede recurrir a lo que los expertos en psicología infantil llaman un objeto de apego, objeto de consuelo u objeto transicional. El término de objeto transicional ha sido creado por el psicoanalista Donald W. Winnicott para definir “la primera posesión no-yo”. Estos objetos no forman parte del cuerpo del niño aunque todavía no se los reconozca del todo como pertenecientes a la realidad exterior. Puede ser un muñeco, un peluche, un osito, una mantita, un camisón, una almohadita, una sábana, un cojín o un chupete; el caso es que brinda tranquilidad al pequeñín. Según la “teoría de la madre suave” del psicólogo estadounidense Harry Harlow, las crías de mamífero tienen una necesidad innata de apegarse a un objeto suave para sentirse protegidos. De ahí que normalmente el objeto elegido por el niño es de textura suave.

Independencia

Algunos psicólogos infantiles recomiendan su uso para facilitar que el niño aprenda a dormir solo y se vaya haciendo más independiente. De esta forma el objeto de apego viene a ser una especie de bastón en el que apoyarse según se van dando los primeros pasos hacia el despegue de la madre. Es decir, le recuerda al bebé a sus padres y le permite tranquilizarse con esa memoria.

Pero tampoco son imprescindibles. Estudios realizados en niños estadounidenses señalan que los bebés que se quedan dormidos en compañía de un adulto casi nunca utilizan este tipo de objetos. Es más, antropólogos que comparan los estilos de crianza de distintas sociedades, como el estadounidense James McKenna, han comprobado que en las culturas en las que la mayoría de los bebés duermen junto a su madre (como, por ejemplo, en Japón o Corea) es excepcional el encontrar niños que se chupen el dedo por la noche o que estén apegados a un objeto transicional.

Para McKenna, compartir la cama con el bebé (práctica conocida como “colecho”) favorece la confianza, la autoestima y el bienestar afectivo de los niños. Ahora bien, otros autores consideran que esta práctica es desaconsejable desde el punto de vista psicológico e implica un riesgo de aplastamiento.

Características de los objetos de apego
Si bien es recomendable que los pequeñines usen estos objetos cuando a los padres les sea imposible dedicarles más tiempo, no hay que abusar de ellos. Cuando el objeto de apego limita la evolución del niño más de lo que le ayuda, es momento de intervenir. No hay que intentar que dejen el hábito por la fuerza.

• Arbitrario. El niño lo elige. Da igual lo que nosotros le demos, quienes tienen la última palabra son ellos. El osito más bonito del mundo puede perder ante una simple camiseta usada.
• Insustituible. Tiene que ser ése y no otro. Solamente el bebé puede decidir destituirlo por otro como objeto especial.
• Compañero FIEL. El niño no se separa de él. Lo lleva a todos lados, a la guardería, de paseo, a la cama… Si se pierde, es motivo de profunda tristeza.
• OLOR. Tiene un olor particular muy especial para el bebé. Puede que lo haya adquirido debido a su manipulación (el bebé lo muerde, babea, abraza, duerme con el) o que tenga el olor corporal de sus padres. El mero hecho de lavarlo podría borrar esa huella, así que cuidado a la hora de limpiarlo.