¿Nos incorporamos a la escuela … o nos quedamos en casa? 1ª parte

Con la incorporación de las madres al trabajo después de la baja maternal surge el dilema de donde dejar al niño…….

¿Nos incorporamos a la escuela infantil o nos quedamos en casa? Abordamos el tema desde varios aspectos.

Quedarse en casa con mamá

Por un lado la posibilidad de criar a nuestro hijo en casa, con la cercanía y el amor de una madre (o de un padre) será muy importante y favorecerá de forma positiva el desarrollo del niño, siempre y cuando la/el mamá/papá se preocupe de crear un entorno estable y positivo, con un bajo nivel de estrés y donde el niño participe en actividades estimulantes que le ayuden en su desarrollo.

Pero la realidad es que cada familia conoce su economía y sus posibilidades y pedir una larga excedencia o dejar de trabajar hace que los ingresos disminuyan y que el puesto de trabajo pueda sufrir modificaciones a la baja o desaparecer.

Entonces nos planteamos las posibilidades de llevar a nuestro hijo a una Escuela Infantil, dejarle al cargo de algún familiar o mantenerle en casa con alguna cuidadora o persona del servicio doméstico.

Llevarle a la escuela infantil

Una escuela infantil de calidad siempre contará con profesionales capaces de generar una relación similar a la de los familiares, creando un entorno estable y positivo con un bajo nivel de estrés. Profesionales empáticos, amables y cariñosos que establezcan rápidamente un vínculo afectivo con los niños, estimulando su participación en todas las actividades, respetando en todo momento su propio ritmo y tratando a cada uno como el ser único que es, aunque forme parte de un colectivo escolar infantil.

Una escuela infantil de calidad dispondrá de programas específicos que faciliten el desarrollo intelectual, emocional, motor y social de los niños. Actualmente las escuelas infantiles de élite llevan a cabo programas de estimulación temprana introducidos dentro de las propuestas pedagógicas que han elaborado para cada uno de sus grupos. Estos programas están bien diferenciados unos de otros ya que cada uno tiene que estar diseñado para cubrir las necesidades específicas teniendo en cuenta la edad de los niños a los que van destinados.

Con estos programas de estimulación temprana, además de tener cubiertas las necesidades asistenciales de sus niños y su desarrollo en todos los ámbitos educativos, se potencian las capacidades de cada niño de forma personalizada.

Y por último, reseñar que una escuela infantil de calidad, además de tener en cuenta todos los aspectos anteriormente mencionados, debe desarrollar (en estrecho contacto con la familia) la inteligencia emocional de sus pequeños, consiguiendo mediante el desarrollo de las habilidades sociales, que los niños tengan una actitud positiva en la vida, adquieran una buena autoestima y acepten y toleren las frustraciones que a lo largo de su vida se vayan produciendo, en definitiva, que se vayan desarrollando armónicamente, como individuos felices capaces de acatar y tomar sus propias decisiones.

En el próximo número del mes de octubre, seguiremos con este tema, abordando la opción de que el niño se quede al cargo de algún familiar o al cuidado de personas de servicio doméstico o contratadas como cuidadoras.

Aprender a ser papás

La alimentación es uno de los temas que más preocupa a los padres, y por este motivo, la guía de Nutribén “Aprender a ser papás”pretende conseguir la creación de un entorno adecuado para favorecer la generación de buenos hábitos alimenticios.

Tres son los objetivos principales: que coman de todo, en cantidades suficientes para su desarrollo y que tengan una relación positiva hacia la comida.

En esta guía se tratan de forma amena, clara y directa temas que están a la orden del día en la vida de cualquier familiar, resolviendo dudas sobre los mitos de la alimentación, revelando las claves en alimentación infantil, y explicando cómo actuar en determinadas situaciones especiales.

Más información: www.nutriben.es

Los niños lo dicen: necesitamos motivar de otra forma

Los norteamericanos se han alarmado. Uno de sus pilares educativos, la motivación, se les ha venido abajo en el último estudio realizado.

Los que llevamos algunos años impartiendo conferencias y escribiendo libros sobre el poder de la Motivación con mayúsculas, siempre defendimos que la motivación norteamericana estallaría muy pronto. Y es que la motivación yanqui se centraba en el voluntarismo y el deseo, y se olvidaba de los pasos que llevan al remedio de los problemas y al éxito real.

A nadie motiva ni orienta el “tú puedes” de tantas películas que se nos han ido contagiando, ni el “No te preocupes. Yo estoy aquí y no permitiré que te pase nada”, por ejemplo del padre de la película John Q, cuando habla a su hijo, lleno de dolor. Como si el querer del padre pudiera sanar al hijo. O engañar fuera motivar.

Decir: “tú puedes, verás como lo consigues si te lo propones”, solo logra aumentar la ansiedad, especialmente en un niño, que teme un nuevo fracaso. “Esta vez lo conseguirás”, es anunciarle una oportunidad más de quedar en evidencia.

La motivación de verdad, clave de todo triunfo costoso, no tiene que ver con el aliento, sino con saber que algo se logrará de veras, porque se ha experimentado antes otros logros tras poner el esfuerzo acertado. Es decir, porque se tiene el convencimiento de que se es capaz de elegir los pasos adecuados para conseguir algo y poner el esfuerzo que requiere.

Al publicar recientemente Todos los niños pueden ser Einstein (Ed. Toro Mítico), numerosos periodistas en las muchas entrevistas que ha originado, me confesaban que al leer el libro les sorprendía que la educación y el aprendizaje tuvieran tanto poder, por encima de cualquier coeficiente intelectual genético. Y es que el ser humano desconoce su potencia.

Einstein no era superdotado, sino un chico con todos los síntomas de un fracasado escolar, hasta bien avanzada su adolescencia. Lo que de él hizo un genio fue encontrase en su camino cuatro personas que le ofrecieron la motivación que necesitaba y estimularon el método de su triunfo hasta lo que hoy representa para la ciencia y la humanidad. Hoy todos los niños pueden ser Einstein, si empleamos los adultos a su alrededor, sobre todo padres y profesores, el método eficaz y la motivación adecuada que cada uno necesita.

Una motivación basada en la verdad, en la mesura, en evitar la sobreprotección. Centrada en enseñarle a hacer lo que puede aprender a hacer. Esperar a que lo haga. Confiar en que lo hará bien con práctica. Que lo note porque lo creamos de verdad. Que sepa que nosotros no escribimos por él, sino que le compramos el lápiz y les enseñamos las letras. Que nos sentimos muy orgullosos cuando hace algo difícil, maduro. Y que sabe que igual que puede aprender a salvar los obstáculos de hacerse la cama, poner la mesa, ceder la mejor parte, también logrará cuanto se proponga.

Así como un niño no aprende cuando es inteligente, sino que se hace inteligente al aprender, tampoco pone esfuerzo cuando es capaz, sino que se hace capaz cuando entiende la necesidad y pone el esfuerzo que el logro requiere.

Al cabo todos los niños buscan ser héroes en algo, pero los actuales renuncian a intentarlo demasiado pronto cuando no encuentran alrededor la seguridad de que lo conseguirán y el método para lograrlo.

Ba Ba

Ba Ba es una oda al estupor, a la capacidad de los seres humanos y en particular de los niños, de maravillarse ante pequeñas cosas como las sombras reflejadas en un muro o el sonido de una gota de agua sobre un folio.

Inspirado en las magníficas composiciones del artista Giorgio Brogi, el espectáculo cuenta con sencillez historias relacionadas entre formas, colores, líneas, superficies y materiales.

Más información: Ba Ba

Colección Bayboo

La colección BabyBoo, que han presentado Chicco y Timunmas, está dividida en cinco franjas de edad, desde los seis meses hasta los tres años, poniendo el acento en los aspectos más críticos de cada una de ellas.

A los seis meses, el bebé comienza a conocer la realidad a través de sus sentidos; más adelante el niño aprende a relacionar, por ejemplo, la comida con la trona… Son aprendizajes fundamentales que aparecen en momentos muy concretos de su crecimiento.

Más información: www.babyboo.chicco.com

¿Te gustaría reducir en un 50% el riesgo a desarrollar alergias de tu bebé?

Nuestro sistema inmune nos protege de los microbios, como las bacterias y virus que nos pueden dañar. Cuando el sistema inmune reacciona en exceso frente a una sustancia normalmente inofensiva se produce la alergia. Desde el inicio puedes ayudar a prevenir las alergias de tu bebé.

¿Cuáles son los típicos síntomas alérgicos en los bebés?
En la infancia, el eccema y las alergias alimentarias son las más habituales. En niños con un historial familiar de alergia, el eccema constituye a menudo el comienzo de una evolución hacia otras situaciones relacionadas con la alergia en etapas posteriores de la vida.

¿Todos los bebés pueden sufrir alergias?
Las alergias son normalmente hereditarias, pero hoy en día se sabe que incluso los bebés sin historia familiar de alergia pueden desarrollar una alergia.

Uno de cada 3 recién nacidos tiene un alto riesgo de desarrollar alergias.
¿Cómo se produce esta alergia?
En los niños, las proteínas de la leche de vaca suelen ser el desencadenante del desarrollo de la alergia.

¿Cómo puedo prevenirlas?
La lactancia materna es la forma de prevención más efectiva contra las alergias. Los bebés alimentados con leche materna, son menos propensos a sufrir alergias que aquellos que reciben una fórmula infantil convencional con proteínas de leche de vaca enteras.

¿Y si la lactancia materna no es posible?
Cuando la lactancia materna no es posible también puedes reducir el riesgo de tu bebé a desarrollar alergias. Existen fórmulas donde las proteínas de la leche de vaca se rompen para que causen menos alergias. Se denominan hipoalergénicas.

¿Y en las lactancias mixtas?
También en los casos de lactancia mixta, es decir, cuando el bebé toma lactancia al pecho y biberón, estarían indicadas este tipo de fórmulas, ya que la leche materna es hipoalergénica y estas fórmulas también.

Los expertos en pediatría recomiendan, en ausencia de lactancia materna, el uso exclusivo de una fórmula hipoalergénica con efecto clínico demostrado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS)* ha recomendado que se informe a las mujeres gestantes y a las madres de recién nacidos de los beneficios y de la superioridad de la lactancia materna. Las madres deberían ser aconsejadas sobre los aspectos prácticos de la preparación y el mantenimiento de la lactancia materna, así como de la importancia que tiene una correcta alimentación de la madre y de lo difícil que resulta reanudar la lactancia al pecho cuando se ha discontinuado. Antes de utilizar un alimento para lactantes, las madres deberían ser informadas de las consecuencias socioeconómicas de esta decisión y de la importancia que para la salud del niño tiene una adecuada utilización de estos alimentos. Debería evitarse la introducción prematura de suplementos, incluso una alimentación parcial con biberón, debido a la influencia que pudiera tener sobre el desarrollo de la lactancia al pecho.

  • Ver Código Internacional para la comercialización de los sustitutos de la leche materna, adoptado por la Asamblea

Mundial de la Salud en su resolución AMS 34-22, mayo 1981.

Vacunarse frente a la gripe

Los pediatras aconsejan la vacunación a partir de los seis meses de edad en niños pertenecientes a grupos de riesgo. En la pasada campaña sólo se inmunizaron el 30% de los niños susceptibles de recibir la medida preventiva. Los menores con dolencias crónicas, inmunodeprimidos o afectados por patología tumoral figuran en los grupos de riesgo.

El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha hecho públicas sus recomendaciones sobre la vacunación frente al virus de la gripe en la infancia y adolescencia e insiste en dos puntos fundamentalmente: inmunizar a los niños a partir de seis meses, principalmente los que pertenecen a grupos de riesgo (es decir, menores afectados por dolencias respiratorias, cardiovasculares y metabólicas crónicas, inmunodeprimidos, pacientes oncológicos, etc.) y promocionar la vacunación entre los propios profesionales sanitarios, sobretodo entre los que trabajan con población infantil. La campaña de vacunación antigripal se inicia en estos días en todas las Comunidades Autónomas.

Según el doctor David Moreno, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la AEP, “aún hay muchos niños y adolescentes pertenecientes a estos grupos de riesgo que continúan sin recibir dicha vacunación, por lo que es necesario una mayor implicación de los profesionales y de las administraciones sanitarias para transmitir a la población, y de forma especial a los padres de estos menores, las recomendaciones de vacunación frente a la gripe estacional”. De acuerdo con los datos de la anterior campaña, sólo el 30% de los menores españoles susceptibles de ser inmunizados se vacunó contra la gripe estacional,“un porcentaje aún insuficiente para garantizar una completa cobertura”, a juicio del doctor Moreno.

La importancia del médico

En el otro punto donde se insiste es en la vacunación del profesional sanitario ya que está en continuo contacto con personas pertenecientes a los grupos de riesgo y, por tanto, susceptibles de padecer formas complicadas de gripo. La recomendación es más clara cuando se trata de profesionales que trabajan con niños menores de 6 meses. “La vacunación entre los trabajadores sanitarios no sólo representa una actuación profesional de calidad y solidaria, sino que también constituye un ejemplo para toda la sociedad”, argumenta el doctor Moreno. La media anual de vacunación entre el personal sanitario sigue siendo muy baja, en torno al 20% y el 30%, aunque en algunas áreas como Pediatría, Oncohematología y Urgencias, este porcentaje suele ser superior, si bien rara vez supera el 50%.

Las recomendaciones para la presente campaña no varían sustancialmente respecto a las del pasado año, ya que esta temporada se empleará una vacuna frente a la gripe con la misma composición en cuanto a cepas víricas. No obstante, aunque se haya vacunado al niño en la pasada campaña, los pediatras reiteran que la vacunación antigripal anual es especialmente beneficiosa cuando va dirigida a niños y adultos que se incluyen en el grupo de población considerado de riesgo. Pertenecen a este colectivo aquellas personas que, debido a la enfermedad de base que sufren o por el tratamiento que reciben, pueden padecer formas complicadas y más graves de la enfermedad.

Asimismo, el Comité Asesor de Vacunas recomienda la inmunoprofilaxis en los niños sanos mayores de 6 meses que convivan con pacientes de riesgo (afectados por enfermedades crónicas, etcétera), así como a adultos en contacto con niños y adolescentes pertenecientes a grupos de riesgo. “La vacunación antigripal en todos estos pacientes y en sus contactos domiciliarios representa un beneficio evidente y constituye una oferta de salud incuestionable”, según afirma el doctor Moreno.

Dado que los niños son la principal fuente de propagación del virus de la gripe en la comunidad, y que la tasa media de hospitalización en menores de 5 años es de alrededor de 1 por 1.000 niños sano, la AEP considera que los niños mayores de 6 meses sanos, aunque no estén incluidos en los grupos de riesgo anteriormente mencionados, pueden vacunarse también frente a la gripe estacional si sus padres lo solicitan o su pediatra lo considera oportuno.

¿Por qué no tenemos recuerdos de nuestra primera infancia?

Alguna vez nos hemos hecho esta pregunta y al ver a nuestros hijos nos gustaría saber qué experiencias permanecerán en su memoria de adulto. Sin embargo, los psicólogos aseguran que algunos de los recuerdos infantiles más arraigados probablemente nunca sucedieron.

Es poco frecuente que se tengan recuerdos anteriores a los tres años. En psicología a este fenómeno se le llama Amnesia infantil, y la explicación viene dada por que el sistema neurológico no está desarrollado completamente. Se carece del lenguaje y del conocimiento para la interpretación y codificación de la información, además no se domina el sentido de uno mismo, del tiempo y la capacidad para discriminar entre realidad y fantasía.

Importancia del lenguaje

La psicóloga Virginia González, afirma al respecto, que en realidad no se han olvidado las experiencias, sino que “están archivadas y de hecho han ejercido una influencia determinante sobre la vida futura. Sobre ellas se han basado los aprendizajes posteriores, pero estos recuerdos son difíciles de rescatar, sobre todo si son anteriores a la adquisición del lenguaje”. Efectivamente resulta muy complicado recuperar una información que no ha sido codificada, y en el caso de los recuerdos el lenguaje es la clave. La adquisición del lenguaje además implica que las vías nerviosas ya están listas para afrontar dificultades mayores. Utilizamos el lenguaje para expresar nuestros recuerdos, lo cual ayuda a adquirir una memoria a largo plazo.

Etapa de Transición

El final de la etapa de ausencia de recuerdos tempranos da lugar, según afirma Antonio Manzano, profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, a una etapa de transición en la que sólo se recuerdan fragmentos aislados e inconexos de imágenes, comportamientos o emociones sin referencia contextual.

Gracias a la relación lenguaje-pensamiento se comienza a ejercitar la memoria a largo plazo. Porque aunque desde muy pequeños la función de identificación está desarrollada, es decir, la capacidad para reconocer algo, hasta la aparición del lenguaje, el niño no es capaz de reproducir o evocar algo.

Memoria cambiante

Pero los recuerdos varían a lo largo de la vida. Investigadores de la Universidad Memorial de Newfounland de Canadá han realizado un estudio con niños de edades comprendidas entre los cuatro y los trece años. Se realizaron entrevistas donde se les pedía evocar recuerdos de sus tres primeros años de vida. Dos años después fueron preguntados sobre lo mismo, apuntando la edad que tenían en cada uno de los recuerdos. Los padres confirmaban los acontecimientos narrados y las fechas.

Los resultados pusieron de manifiesto que los más pequeños, es decir, los niños entre 4 y 7 años, presentaban recuerdos distintos a los narrados dos años antes. Sin embargo, los que tenían entre 10 y 13 años, describieron lo mismo y con la misma información. Carole Peterson, profesora de Psicología de la Universidad que realizó el estudio, afirmó que estos resultados demuestran que “la memoria de los niños más pequeños tiende a cambiar, ya que los recuerdos de los primeros años de vida se van borrando por los nuevos según se van haciendo mayores. Sin embargo, conforme van creciendo los niños, sus recuerdo se vuelven más consistentes”.

Recuerdos con añadidos

Hay otro factor que debemos tener en cuenta. A lo largo de la vida una vivencia se “enriquece” con sensaciones, percepciones, motivaciones… y al final los recuerdos no son tan reales como creemos. Esto unido a que la capacidad para discriminar entre realidad y fantasía no estaba desarrollada en el momento fruto del recuerdo y a la narración de terceras personas… ‘cualquier parecido con la realidad puede ser pura coincidencia’. Pero no porque se mienta: en la mente adulta ese recuerdo se tiene como algo que realmente ocurrió.

¿Nos incorporamos a la escuela … o nos quedamos en casa? 2ª parte

Continuamos con este artículo, iniciado en el mes anterior, con el fin de que cada familia considere cual es la opción que le resulta más conveniente.

Dejarle en casa con algún familiar

En nuestro sistema social, los familiares más cercanos en los que poder confiar plenamente son “los abuelos”.

Hoy en día contamos con una población de abuelos que han podido jubilarse a edades tempranas y que, aunque ya vayan manifestando ciertas dolencias, cuentan con un estado de salud razonablemente bueno.

Con esta perspectiva, en general optimista, nos encontramos con abuelos que son unos buenísimos cuidadores de sus nietos; cariñosos, atentos y muy dispuestos para cubrir las necesidades que precisas los niños; insustituibles para dar amor a raudales y con los que, podemos estar seguros, nuestros hijos se encontrarán perfectamente.

Pero, en muchas ocasiones, llevar a cabo esta tarea de cuidar y educar a los niños durante una gran cantidad de horas diarias llega a sobrecargar las capacidades físicas y psíquicas de los abuelos que acaban realizando esta labor por su afán de ayuda, realizando grandes esfuerzos para cumplir con la obligación a la que voluntariamente (aunque en alguna ocasión esta voluntad no está ejercida libremente, sino forzada por las circunstancias socio-económicas de los padres) se han sometido y, por supuesto, sin informar a sus hijos, padres del niño, para no dar problemas.

Los abuelos tienen que ser personas merecedoras de amor y respeto que no deben quedar cautivos de la vida de sus hijos. Los abuelos no están para educar a los nietos ya que, posiblemente, los criterios de educación sean distintos como distintas son las generaciones y ellos ya han educado a sus hijos, con su buen criterio pero en otra época y en circunstancias sociales muy diferentes.

Los abuelos tienen un papel irreemplazable a la hora de dar cariño, pasar muy buenos ratos con sus nietos y hacérselo pasar a ellos y, puntualmente, echar una mano en situaciones especiales.

Es fundamental que los padres sean responsables y garanticen una relación equilibrada y saludable entre abuelos-nietos y que los abuelos se ofrezcan para ayudar cuando las circunstancias así lo demanden, atendiendo a sus nietos en momentos concretos como por ejemplo: cuando los niños enferman y no pueden asistir a sus colegios, cuando los padres quieren disfrutar solos de su relación fuera de casa…… De esta manera los abuelos acogerán a sus nietos con mucho placer y los nietos estarán deseando pasar unos días con los abuelos.

Dejarle en casa con una empleada

Lo que supone esta opción es que el niño no sale de casa y, por tanto, no cambia de entorno.

Tiene la atención exclusiva de la persona que lo cuida y, en ocasiones, se evita el contagio de algunas enfermedades infantiles.

Pero debemos tener en cuenta que la persona indicada para esta gran responsabilidad debe ser de total confianza, estar debidamente preparada para este delicado cometido y con experiencia en el cuidado del bebé y la primera infancia; capaz de reaccionar en las situaciones difíciles y de motivar al niño con actividades que potencien su desarrollo de forma que éste no se aburra y no eche en falta la relación con otros niños…. ¡una ardua y difícil tarea!.

Desde nuestra experiencia como profesionales de la educación debemos hace un inciso sobre este tema:

La infancia temprana es aquella que comprende a los niños de 0 a 3 años y es un periodo en el que se sientan las bases de todo el desarrollo posterior del individuo.

Las experiencias que tenga el niño en esta etapa afectarán a las conexiones entre las neuronas del cerebro, por tanto, la estimulación mediante “ciertos juegos” y actividades específicas para cada edad incrementarán sus capacidades lingüísticas, motoras, emocionales e intelectuales consiguiendo desarrollar al máximo su potencial para sus futuros aprendizajes en las diferentes etapas escolares.

En definitiva… ¿nos vamos a la escuela o nos quedamos en casa?

Todas las opciones anteriormente expuestas son respetables y, si están bien encaminadas, el niño se sentirá feliz y su desarrollo, siempre y cuando reciba una adecuada estimulación, será óptimo.

Como es lógico, nuestra opción se decanta por la elección de una escuela infantil de calidad, con un adecuado equipo de profesionales capaces de poner en práctica un buen programa de estimulación temprana y con unos servicios entre los que se incluya el pediatra en el centro que vigile el estado de salud de todos los alumnos y al que poder consultar diariamente cualquier incidencia individual para que la diagnostique y determine las pautas a seguir.

Si esto se consigue y además podemos contar con los abuelos para…..

Dime en qué trabajas y te diré las notas de tus hijos

El rendimiento escolar de los niños depende, en gran parte, de la profesión de los padres. El informe PISA nos revela que los hijos de aquellos que ocupan tareas directivas, ejecutivas o administrativas sacan mejores notas que los hijos de empleados que trabajan habitualmente en fábricas, talleres o industrias.

Aunque el rendimiento escolar de los niños depende de muchos factores, el ambiente familiar juega un papel más que importante. El hogar es la primera escuela del ser humano donde adquiere sus nociones de la vida, se inculcan los valores y se prepara al niño para enfrentarse a los retos escolares. Por eso la actitud de los padres resulta fundamental para que los niños aprovechen al máximo su tiempo de estudio.

Y precisamente, esa actitud va a depender en gran medida de su nivel profesional. Esta influencia del trabajo de los padres en el rendimiento de sus hijos ha sido analizada por el Gabinete de Análisis Demoscópico (GAD3) en un estudio elaborado en exclusiva para PADRES, y que se basa en los 475.000 exámenes que conforman el último Informe PISA realizado en 2009 por la OCDE.

Para clasificar las profesiones, PISA utiliza la clásica denominación norteamericana de “trabajadores de cuello blanco” (white collar workers, por la camisa blanca con corbata) y “trabajadores de cuello azul” (blue collar workers, por el mono de azul). Los de cuello blanco son aquellos que se ocupan de las tareas directivas, ejecutivas o administrativas, según su cualificación, siempre en oficinas o despachos.

Los de cuello azul son aquellos empleados que trabajan habitualmente en fábricas, talleres o industrias (mecánicos, obreros de la construcción, vendedores…). Ambos grupos pueden pertenecer a organismos públicos o a empresas privadas.

De los datos de PISA se desprende que cuanto mayor es la cualificación profesional de los padres mejor es la puntuación media que obtienen los hijos en el informe internacional. Las notas medias más altas corresponden a los alumnos cuyos padres están trabajando en profesiones de cuello blanco altamente cualificadas. Por el contrario, los hijos de trabajadores de cuello azul poco cualificados obtienen los peores resultados. La diferencia entre ambos tipos de cualificaciones llega a sobrepasar incluso los 60 puntos (mirar cuadro de la página siguiente).

Este hecho se produce también en el caso de las madres, ya que a mayor cualificación, mejores son los resultados académicos de los hijos. En este sentido, las notas de los alumnos cuyas madres son legisladoras o altas funcionarias son excepcionalmente altas (en este caso, la diferencia entre las madres de cuello blanco altamente cualificadas y las de cuello azul con cualificación media alcanza los 70 puntos).

En España también se produce la misma correspondencia, aunque las diferencias de puntuación entre los alumnos cuyos padres son empleados de cuello blanco y aquellos que son hijos de trabajadores de cuello azul son algo menores que a nivel mundial. Esto se produce especialmente en el caso de los padres (la diferencia en el caso de España es de 49 puntos, frente a los 61 a nivel mundial).

El informe de 2009 titulado Sistema educativo y capital humano, realizado por el Consejo Económico y Social (CES), también resalta el papel fundamental que desempeñan los padres en el itinerario educativo de los hijos desde las edades más tempranas, estimulando su aptitud para el aprendizaje y fomentando el hábito de la lectura, educando en valores y especialmente inculcándoles el valor de la Educación, proporcionándoles un entorno de condiciones adecuadas para el estudio o apoyándoles en la realización de las tareas extraescolares.

El papel de la madre

Este informe del CES establece como elementos más influyentes el número de libros en el hogar y el nivel de formación de los padres, y más concretamente el alcanzado por las madres. Para el CES “esto viene a explicar los resultados de España, dado el conocido retraso educativo de su población, que se constata en PISA al comparar el nivel educativo de las madres de los alumnos españoles participantes con el promedio de la OCDE”. El estudio constata que en nuestro país “hay un elevado porcentaje de madres con estudios primarios o secundarios obligatorios (42% frente a un 19% en la OCDE), y, en cambio, porcentajes reducidos de las que tienen estudios secundarios postobligatorios (26% frente a 42% en la OCDE) o superiores (24% frente a 35% en la OCDE)”.

Ahora bien, el informe advierte de que “no todas las familias tienen, por razones culturales y socioeconómicas, las mismas condiciones para garantizar ese apoyo”. De ahí que considere necesarias “iniciativas de los poderes públicos de respaldo a la formación y a la participación de los padres para permitirles asumir un papel de complemento que es imprescindible en los resultados educativos de los hijos y en la prevención del fracaso escolar”.

El último informe del Consejo Escolar del Estado también trata este tema y lamenta que “algunas familias con dificultades económicas o las que no reconocen el valor de la Educación puedan animar a sus hijos al abandono escolar temprano”. Sin embargo, también destaca que “en algunas culturas, las familias con bajo nivel socio-económico son más ambiciosas en el nivel educativo de sus hijos que las de nivel socio-económico más alto”.

En cualquier caso, el CES aconseja que “las Administraciones proporcionen recursos humanos y materiales para dar este apoyo a los alumnos en el horario extraescolar, especialmente en las situaciones de carencias familiares por razones de desestructuración, exclusión social, etc”.

Desde la confederación de APA de la escuela pública (la Ceapa), su presidente, Jesús Mª Sánchez, reconoce que “la cualificación profesional de los padres es uno de los factores más importantes que inciden en los resultados escolares, lo que está relacionado directamente con el nivel socioeconómico de la familia”, aunque, por eso mismo, considera que “la escuela debe dar más a quién más lo necesita, compensar las desigualdades de origen y no reproducirlas”.

Según Sánchez “la escuela pública, que acepta a todo tipo de alumnado sin distinción, es el único modelo que garantiza que los niños de un nivel socioeconómico y cultural desfavorecido puedan reducir la gran brecha que marca el origen familiar”. No obstante, para el presidente de la Ceapa, “también tiene gran importancia en los resultados escolares las expectativas de los padres respecto a la educación de sus hijos”.

Por su parte, desde la Concapa –confederación de padres católicos–, su presidente, Luis Carbonel, considera que “más que el nivel profesional, resulta más determinante que los padres estén preocupados y ocupados por sus hijos en el día a día en casa y en el contacto con el centro educativo”. Para Carbonel, esto se demuestra en que “la mayoría de nuestros padres no tenían estudios, pero, sin embargo, hoy la mayor parte de los jóvenes españoles tiene una carrera universitaria”.

Un buen lugar de estudio

El estudio de GAD3 también analiza la influencia que un buen lugar de estudio tiene en los resultados escolares. En este sentido, los alumnos que disponen en su hogar de mesa, habitación propia y de un lugar específico para estudiar o
btienen mejores calificaciones en todas las materias que aquellos estudiantes que carecen de un espacio adecuado. La diferencia se hace especialmente intensa en el caso de disponer de pupitre o escritorio en casa, ya que alcanza los 70 puntos. Con respecto al lugar de estudio, la diferencia llega a los 45 puntos, mientras que tener una habitación propia resulta lo menos influyente, con diferencias de hasta 39 puntos.

Además, según el informe realizado por la consultora, las chicas aprovechan mejor que los chicos todos los elementos de estudio que hay en el hogar (mesa, habitación y lugar). De esta forma, de entre todos los alumnos examinados que disponen de lugares específicos de estudio en sus casas, las chicas sacan notas más altas que los chicos, y en todas las materias. Las diferencias son de seis puntos en el caso de tener escritorio o pupitre, nueve si se dispone de habitación propia y siete si se tiene lugar específico para estudiar.