Buscar ayuda antes de que sea tarde

Las agresiones de hijos a padres continúan siendo una tabú que muchos progenitores tienden a ocultar o minimizar, pero los psicólogos insisten en que se puede salir si se sabe pedir ayuda.

 

Por Eva Carrasco

 

La violencia filio parental fue definida en 2014 como una serie de conductas reiteradas de violencia física, psicológica o económica referidas a los progenitores o tutores que viven en el hogar. Lo que se traduce en adolescentes que pueden llegar a insultar, quitar dinero, amenazar con tirarse por el balcón, desaparecer varios días o agredir a sus padres. Los expertos aseguran que se da por igual en todos los niveles económicos e intelectuales e insisten en la importancia de trabajar los traumas de la familia y aunar estilos educativos.

A la hora de analizar las principales causas y detonantes de este tipo de conflictos entre padres e hijos, Juana Azcárate, psicóloga jurídica y directora en PSIMAE de los programas de Atención a Víctimas de Delito y experta de Recurra-Ginso en Navarra, ahonda en las emociones del menor: “La mayoría de las veces no se sienten queridos, aunque no sea la realidad y llevan a pensar que si la persona que más les debería querer no les quiere, quién les van a querer. ‘Si no me quieren será por mi culpa’.

La constante comparación con los otros les lleva a sentimientos de ansiedad y mucho dolor que puede llegar al suicidio”. Pero, si hay dolor, ¿por qué hay agresividad? La psicóloga lo aclara diciendo “no pueden más y al principio con la violencia comienzan a obtener beneficios y un exceso de atención que es lo que buscan”. En ocasiones un chaval que ejerce violencia en casa viene de sufrir acoso escolar.

 

Buscar ayuda

La primera consigna que deben tener presentes los progenitores es no minimizar la violencia, los primeros comportamientos violentos se tiende a no querer verlos, y cuanto antes se empiece a actuar, mucho mejor. “Hay que saber pedir ayuda, y el padre que empieza a pedir ayuda enseña al hijo a pedir ayuda” defiende Azcarate.

Este problema que se encuadra en la violencia intrafamiliar genera una gran alarma y todavía es un tabú. Es por esto que, según explica Asunción Tejedor, psicóloga, mediadora familiar y coordinadora de parentalidad, experta de Recurra-Ginso en Asturias, “estos hechos rara vez son denunciados, cuando ya buscan ayuda es cuando la situación es ya muy problemática. Algunos progenitores reaccionan con una actitud suave que intenta reducir el estrés familiar que el hijo interpreta como una rendición por parte de los padres. En la familia donde los progenitores conviven se encuentran frustrados y les cuesta tomar decisiones. En los separados, esto les puede unir para buscar soluciones en este problema o en una acusación de uno hacia otro y les cuesta más buscar ayuda especializada”.

En cualquier caso, los progenitores deben saber que los especialistas buscan la manera de salir de esa situación no de buscar un culpable con lo que se necesita la colaboración de todos los implicados y la implicación de la familia es fundamental. Por propia voluntad entran muy pocos chicos, van al psicólogo porque lo deciden sus padres porque ellos no tienen conciencia de tener un problema.

 

APOYO

Modelo de motivación al cambio

Eduardo Atarés, Psicólogo Clínico y Director de Recurra-Ginso

 

Primera fase ¿Por qué estoy aquí?

En una primera fase se preguntan ¿por qué estoy aquí? para que los chicos tomen conciencia del problema y dejen de pensar que sus padres están fastidiándoles. Y, por otro, los padres piensan en el problema muy enfocado al comportamiento del chico. Pasan a un centro residencial al que se tienen que adaptar y para los padres se trabaja en reducir el sentimiento de culpa y de ansiedad.

 

Segunda fase ¡Quiero cambiar!

Hay que generar un deseo de cambio, que no es fácil. Hay que explicarles a los chicos que a lo mejor tienen que cambiar de amigos, dejar de consumir sustancias y no tener tanto poder en la casa. En los padres también hay que trabajar para que vayan al unísono y uno no perdone lo que el otro ha recriminado. Hay que dotarles de herramientas de gestión de conflictos.

 

Tercera fase ¡Actúa!

La última fase define “Quién quieren ser”. Para ello se elabora un nuevo proyecto de vida de toda la familia.

 

 

10 claves para fomentar una buena educación en alimentación saludable

Por Diana Oliver

 

La cantidad de información que encontramos en la red sobre alimentación demuestra que es un tema que genera interés, ya sea porque nos preocupa lo que comemos o porque es una cuestión a la que, al fin y al cabo, nos enfrentamos a diario. En muchos casos, es la llegada de los hijos la que nos sitúa en un replanteamiento de nuestros hábitos de vida, siendo la alimentación uno de los primeros aspectos a revisar. Surgen entonces un sinfín de preguntas: ¿Comemos peor de lo que pensamos? ¿Cómo conseguir que la alimentación de nuestros hijos e hijas sea saludable? ¿Cuál es nuestro papel como padres para establecer las bases de una buena educación alimentaria? ¿Estamos a tiempo de instaurar una alimentación saludable en casa?

 

 

Qué es comer de forma saludable

Pese a tener un mayor acceso a información y a recursos, en los últimos 30 años nuestro estilo de vida ha empeorado. Y no sólo en lo que se refiere a la alimentación. El sedentarismo y la popularización de hábitos como el alcohol o el tabaco contribuyen en gran medida a que, como bien recogía el informe ‘Health at a glance’, elaborado en 2015 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), vivamos más pero lo hagamos en un cuerpo lleno de achaques. De este escenario no escapa la infancia. Según los últimos datos del ‘Estudio Nutricional de la Población Española’ (ENPE), publicado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), cuatro de cada diez niños tiene sobrepeso u obesidad. Este dato nos da la foto: la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves de nuestro siglo. Un problema causado por el estilo de vida.

 

Hoy sabemos que la alimentación es uno de los pilares sobre los que se sostiene la salud junto con el descanso, el ejercicio y la evitación de hábitos dañinos. Sin embargo, es difícil saber qué es comer sano. La publicidad ha tenido un gran impacto en el concepto de lo que es un alimento saludable. Mensajes del tipo “Alto contenido en fibra”, “Cero azúcares añadidos” o “Bajo contenido en grasas” atraen a consumidores hacia productos muchas veces poco saludables pero que han logrado camuflarse entre la población como alimentos ideales en el marco de una alimentación sana. A través de ¡Ñam! Sobre lo que comemos, el primer libro informativo publicado en España dedicado a la importancia de fomentar unos hábitos de alimentación saludable desde la infancia, se pretende desenmascarar a todos esos productos ultraprocesados, situando siempre lo que comemos en el fomento de un pensamiento crítico que nos permita alejarnos de la publicidad engañosa. Para ello se abordan temas como la importancia vital y cultural de la comida, los grupos de alimentos básicos para una nutrición saludable o los riesgos de consumir en exceso sales, azúcares y carnes procesadas. También se ofrecen recetas fáciles y saludables para desayunos y meriendas, las dos comidas en las que normalmente se cuelan más alimentos no saludables. Todo de forma visual gracias a las acertadas ilustraciones de Carmen Saldaña.

 

Claves para fomentar una alimentación saludable en casa

 

La familia es el primer contexto de socialización para los niños, y es alrededor de este contexto sobre el que girarán el resto de experiencias que tengan. Según el psicólogo canadiense Albert Bandura, la mayoría de los aprendizajes que realizamos a lo largo de la vida son por lo que vemos. El famoso valor del ejemplo. Por tanto, para asentar las bases de una alimentación en casa hay que hacer equipo. Aquí algunas ideas que pueden ser de utilidad:

  1. Elaborar en familia un menú semanal de comidas y cenas.
    La organización es el primer paso para comer de forma más saludable: dejamos de improvisar y nos permite analizar la calidad de nuestra alimentación. Hacerlo de la mano de nuestros hijos e hijas no sólo les sirve para aprender cómo debe ser un menú saludable, también les permite implicarse en el proceso (lo que repercute positivamente en otros muchos aspectos: fomentando el espíritu crítico, la seguridad en sí mismos, etc.).
  2. No llevar a casa lo que no queramos comer.
    En este punto insiste mucho el dietista-nutricionista Julio Basulto: “No te lo lleves a casa que te lo comes”. Ocurre que cuando tenemos alimentos superfluos en casa en habitual que aparezca a menudo la tentación de comerlos. En este grupo de alimentos a evitar estarían aquellos repletos de sal o azúcar como la bollería, las patatas fritas o los lácteos azucarados, por ejemplo.
  3. Aprender a leer las etiquetas.
    Los alimentos que no necesitan etiquetas suelen ser, por lo general, los más saludables. La etiqueta nos dice cuáles son los ingredientes, la cantidad de azúcar o sal, qué grasas contiene y cuánta energía nos aporta. Leyendo las etiquetas debemos saber también que los mensajes asegurando importantes beneficios no siempre dicen la verdad.
  4. Llenar la cesta de la compra primando los productos frescos.
    Primando llevar a casa productos frescos nos aseguramos de que nuestra cesta de la compra será más saludable. Más ideas para huir de ultraprocesados: los botes de legumbres ya cocidas, las legumbres secas, la pasta y el arroz integral o los lácteos sin azúcar.
  5. Cocinar en casa e implicar a toda la familia.
    Metiéndonos en la cocina enseñamos a nuestros hijos e hijas el valor que tiene un trabajo tan importante como el de cocinar. Además, cocinando en casa nos permite conocer mejor qué comemos, cómo lo preparamos y cómo lo encajamos en nuestros gustos.
  6. Revisar los desayunos y las meriendas.
    Suele ser el momento del día en el que más alimentos insanos se consumen. A veces basta con hacer pequeños cambios como cambiar la bollería o los llamados cereales de desayuno por un poco de fruta o pan tostado. ¿Por qué no simplemente fruta para merendar?
  7. Dejar los dulces para ocasiones especiales.
    Aunque parece evidente que los dulces deben dejarse para ocasiones especiales lo cierto es que acaban llegando más veces de las que pensamos a través de fiestas, cumpleaños o días especiales. La pregunta que deberíamos hacernos es cuántos de esos días podríamos mejorar en cuanto a lo que comemos o de cuántos de esos días podríamos prescindir.
  8. No obligar nunca a comer.
    Por respeto al niño y para evitar precisamente rechazo a la comida no deberíamos nunca, bajo ningún concepto, obligar a nuestros hijos e hijas a comer.
  9. Para beber, agua.
    En muchas casas las bebidas azucaradas y los zumos forman parte del día a día. No tener este tipo de productos en casa y optar todos en casa por beber agua en las comidas nos ayudará a reducir, o incluso a eliminar, el consumo de bebidas insanas.
  10. Buscar herramientas educativas.
    Por último, acudir a un nutricionista infantil o disponer de herramientas como ¡Ñam! Sobre lo que comemos nos pueden ayudar a mejorar nuestra alimentación en familia.

22 consejos para relacionarse con la escuela

Por Javier Peris

 

Pasan muchas horas y durante muchos años en la escuela… ¿les vas a   dejar solos? “Es que a mí me dejaban solo y no he salido tan mal”. Las cosas han cambiado, vaya si han cambiado, y en este caso para bien. Por el bien de los hijos, de los padres y de la propia escuela la relación entre los padres y el centro es hoy más fluida, más intensa y, por supuesto, más útil. Desaprovechar los canales de comunicación y participación constituye simplemente una irresponsabilidad. Una dejación de la obligación de educar.

  1. Escuelas trasparentes. Es verdad que ha decaído la autoridad del profesor y del centro, pero también ha habido cambios positivos en la docencia y en el funcionamiento de la escuela: más formación, más exigencia, más transparencia, menos conformismo. Muchos padres, incluso algunos muy jóvenes, siguen con un chip completamente desfasado y creen que la relación con el colegio debe ser restrictiva y reducirse a unos pocos hitos a lo largo del curso y casi todos festivos.
  2. Conócelos. Leer los estatutos, la historia del centro, sus publicaciones, memorias, la actividad en redes, iniciativas sociales y culturales… Antes de hablar hay que documentarse, conocer bien al interlocutor, al menos en sus intenciones confesadas. Todavía hay padres que se escandalizan porque un símbolo religioso preside las aulas o, al contrario, porque sus hijos han terminado el Bachillerato sin saber si María Magdalena es un personaje bíblico o sólo la protagonista de un puñado de canciones.
  3. Qué les preocupa. Difícilmente vamos a comprender a los centros y a los docentes si no conocemos sus inquietudes y preocupaciones. Debemos estar al día de las noticias que afectan a los centros y al profesorado: condiciones de trabajo, salarios, estatus laboral, reivindicaciones… Los medios de comunicación son la fuente habitual, pero sacar estos temas con los docentes es algo completamente natural.
  4. La tutoría. Es el principal instrumento de colaboración entre padres y escuela para analizar el rendimiento y la felicidad del alumno y tomar las medidas necesarias para que uno y otra crezcan de manera equilibrada. Para eso hay que exigir que se cumpla el calendario de tutorías y que se estas sean de calidad, por extensión y por intensidad. Hay que prepararlas en casa y exigir lo propio a los tutores. Y cuando llega la reunión, ser sinceros y pedir a los tutores la misma sinceridad.
  5. El trabajo docente es tan intenso -y generalmente ingrato- que unas pocas palabras de felicitación o una breve nota de agradecimiento alegran el día al profesor a la vez que te allana el camino para que sugerencias o quejas sean bien recibidas. Y si el tutor o el profesor es inteligente, buscará esa misma complicidad resaltando los aspectos positivos del alumno o alumna, porque todos los tienen.
  6. Promover cambios. Damos por supuesto que en el centro escolar hay muchas cosas inamovibles: horarios, logística de transporte, menús, recursos disponibles para salidas, viajes, contenidos extracurriculares, equipamiento cultural y deportivo… Las escuelas, sin embargo, son más proclives a los cambios de lo que parecen y, por supuesto, más flexibles que otras instituciones. Promover cambios no sólo es posible, también es necesario para el centro.
  7. Rozarse con el Ampa. Qué pereza relacionarse con los otros padres. Menos mal que tenemos los medios digitales, foros, grupos… Pues bien, no es suficiente. Existe un instrumento muy concreto de debate y participación que es el Ampa, y depende nosotros y nosotras que resulte útil para todos. Escuchar y leer lo que se allí se cuece es solo un comienzo. Hay que implicarse de una manera u otra. Y hay que rozarse con los demás padres, piensen como piensen y sean como sean.
  8. Consejo Escolar. Es un órgano más formal que el Ampa pero también mucho más poderoso. De él dependen, entre otras cosas, los presupuestos y la elección de la Dirección. Tradicionalmente padres y madres han participado poco, muy poco, y hoy en día… sigue ocurriendo lo mismo: solo entre un 10 y un 15% de los padres se molestan en votar a sus representantes en el Consejo. Como se suele decir ante cualquier tipo de elecciones: luego no te quejes.
  9. Seres humanos. Escuelas, Ampa, Consejo… Al final, detrás y delante de cada institución y órgano solo encontramos personas concretas, y cada una es como es. No podemos esperar toparnos con el tipo ideal de docente ni aspirar a que el director o directora sea especialista en Recursos Humanos, innovación pedagógica, organización de procesos y relaciones interpersonales, y todo al mismo tiempo. Todos fallamos en algo. Sé realista. Lo mejor es enemigo de lo bueno.
  10. Como ciudadanos que pagan sus impuestos no nos sentimos obligados a echar una mano en el centro de salud o en la delegación de Hacienda, aunque sea fregando los pasillos el fin de semana. La escuela sigue siendo diferente, y ojalá esto no cambie. Ayudar al centro escolar es una responsabilidad de los padres, bien con dinero o con tiempo, o con ambas cosas. Lo más fácil, claro está, es dar ideas; todos las tenemos. Poner patas a esas ideas es más trabajoso pero también muy satisfactorio.
  11. Acompañar al niño o la niña a participar en torneos escolares puede ser relevante o no para los hijos, pero siempre resulta muy conveniente para familiarizarse con algunos profesores y charlar con otros padres sobre la experiencia de cada uno en su relación con la escuela. Este contacto presencial e informal puede resultar más útil que muchas reuniones y circulares.
  12. Es más fácil decirlo que hacerlo pero hay que intentarlo: no obsesionarse con los resultados académicos y aprovechar el entorno escolar para que los pequeños prueben otras cosas. Club de debate, teatro, cinefórum, club de lectura, club de música… Si los padres trasladan su interés por estas actividades el centro pondrá algo de su parte. Y para que salga redondo, los padres deben participar de alguna manera.
  13. Docentes por un día. A veces los docentes piden a los padres que intervengan en las clases de sus hijos para ilustrar con su experiencia algún contenido curricular. Casi siempre es un fastidio pero sirve y mucho para mantener una relación fluida e inmediata con los profesores. Y de paso comprobamos lo agotador que puede ser mantener la atención de los chavales durante 50 minutos. Y cómo desanima comprobar el poco interés que suscita el turno de preguntas.
  14. Orientación. Es la asignatura pendiente en los colegios públicos y privados. Es muy raro que el centro cuente con los profesionales necesarios para hacer un buen diagnóstico de las capacidades y del carácter de cada alumno para hacer propuestas de futuro que les hagan más felices. Pero todavía lo tienen más difícil si madres y padres no les ayudan y dedican un poco de tiempo a aprender, primero, y a pensar, después, sobre los aspectos más básicos de la orientación académica.
  15. Profesores mudos. Ponemos nuestra mejor voluntad en mantener un relación fluida y productiva con el profesor… pero este no responde. En este caso podemos quejarnos en casa, en las conversaciones con los demás padres e incluso en las redes sociales. No servirá de nada. Si de verdad creemos que determinado profesor está fallando existen canales apropiados, y discretos, que garantizan al menos una explicación y, casi seguro, una solución.
  16. Padres palizas. Los profesores suelen pecar por defecto y lo padres, por exceso. No seamos padres y madres pesados, que aprovechan cualquier oportunidad para hablar de nuestros hijos o del centro sin respetar el momento o el lugar. Por supuesto, las llamadas de teléfono deben ser por iniciativa solo del docente, y los mensajes de móvil, que deben ser muy raros, solo para concertar o desconvocar citas.
  17. La protesta organizada. Todos hacemos las cosas, o muchas de ellas, no tanto por convicción sino simplemente para evitar consecuencias indeseadas. Parece un motivo muy mediocre, pero así ocurre. No hay que despreciar, por eso, el recurso de la protesta organizada cuando el centro se opone de manera reiterada y poco justificada a un cambio, una mejora o una inversión que creemos necesarios. Lo más importante, en esta coyuntura, es mantener la sonrisa y el espíritu constructivo, que no se convierta en algo personal.
  18. El director. Merece un comentario aparte. En algunas autonomías se han visto obligados a subir drásticamente los complementos salariales a directores y directoras de centros públicos porque nadie quería serlo. Y es que se trata de un trabajo duro, mal pagado y bastante solitario. La buena noticia es que, por lo general, son personas que ejercen su tarea directiva con prudencia, ecuanimidad y una enorme pacencia. Merecen, por eso, respeto y comprensión.
  19. Padres pasotas. Por supuesto que es posible presumir de tener unos hijos estupendos y al mismo tiempo de no haber acudido jamás a ningún acto escolar de carácter educativo o informativo. Vale, pero has jugado con fuego. Además de ser una descortesía con las personas que te están ayudando a educar a tus hijos, has renunciado a conocer algún enfoque, idea o persona que te habrían enriquecido.
  20. Hoy toca festival. En los primeros años no hay que esforzarse mucho para asistir, y con cierta ilusión, al acto festivo que han preparado los niños para sus padres. En Navidad, Pascua o con cualquier otra excusa, el centro hace un esfuerzo por distraer a los alumnos de las obligaciones académicas y recaba la presencia de los padres para acompañar o incluso participar en el acto de esparcimiento. No hace falta explicar por qué las ventajas de asistir son mayores que los inconvenientes.
  21. Situaciones de crisis. Ha ocurrido algo grave, una de esas cosas que hacen que un colegio salga en los periódicos y no para bien. Por supuesto el centro se apresurará a realizar algún comunicado que, por supuesto, los padres considerarán insuficiente. Paciencia, prudencia y no alimentar la rumorología.
  22. Orgullo de escuela. Podemos tener reproches contra determinado profesor o contra el centro en general. Es normal y casi inevitable, pero hacemos un flaco favor a los niños si los verbalizamos delante de ellos. Los alumnos necesitan valorar la escuela, su escuela, la misma donde harán amistades o relaciones que durarán toda la vida y que recordarán con cariño cuando crezcan.

 

Y tres películas de Maricastaña

La calumnia (1961)

¿Qué puede ser tan grave para que un director como William Wyler ruede ‘dos veces’ la misma película y con casi treinta años de diferencia? La difamación, la calumnia. La censura de los años 30 dejó un mal sabor de boca al director de Ben-Hur y quiso resarcirse contando de nuevo, sin cortapisas, el desolador paisaje que dejó tras de sí la campaña difamatoria contra dos mujeres (Audrey Hepburn y Shirley MacLaine) que dirigen un colegio que solo pretende enseñar a las niñas.

La herencia del viento (1960)

Otra película de Maricastaña, pero es que las de ahora se parecen mucho todas (¡cuánto daño hizo El Club de los Poetas Muertos!). El juicio contra un profesor que enseñaba la evolución de Darwin en una pequeña localidad de la América profunda. Un hecho real que ilustra las dificultades que puede tener una escuela en su relación con el entorno social. Spencer Tracy, inconmensurable en su papel de abogado defensor. Para debatir: ¿sigue habiendo ‘darwins’ en la escuela española?

Semilla de maldad (1955)

El título en castellano es un poco excesivo, aunque el original no es menos expresivo: The Blackboard Jungle. Puestos a elegir una de las decenas de películas que muestran a docentes luchando por motivar alumnos o incluso por su integridad física, elegimos una de las primeras. Glenn Ford, en el trillado papel que una década después repitió con más éxito Sidney Poitier en Rebelión en las Aulas.

 

 

José María Fillol: “El videojuego viene demostrando hace años su potencial como herramienta de aprendizaje en las aulas”

Durante cuatro jornadas ¡todos a jugar!

BIENVENIDOS A LIVE GAMERS SHOW

 

A partir del 8 de abril estamos invitados a Live Gamers Show, un evento online dedicado al ocio electrónico donde la educación, junto a los videojuegos y los eSports, tendrá una zona exclusiva. La presencia de colosos de la industria, como PlayStation, avala la relevancia de la cita.

Acostumbrado a dirigir medios corporativos para grandes empresas, lleva años informando sobre el entretenimiento electrónico al frente de la revista Megaconsolas. Ahora, José María Fillol asume el reto de llevar a buen puerto un proyecto vinculado a ese mismo ámbito de disfrutar a través de un teclado o un mando entre las manos, en un contexto donde la educación jugará un papel crucial. En esta época especial de pandemia, pronostica que Live Gamers Show será el mayor evento online en habla hispana del mundo de los videojuegos en 2021. Desde su centro de trabajo durante estos días, su casa, nos explica los motivos que le hacen pensar de forma tan entusiasta.

 

La pregunta del millón ¿qué es Live Gamers Show?

Es un gran evento online de videojuegos con proyección internacional que tendrá lugar en la segunda semana de abril. De una forma gráfica, te diría que trasladamos los conceptos más atractivos de las grandes ferias presenciales del ocio electrónico al ámbito digital, abordando la innovación tecnológica, los grandes lanzamientos y el mundo gamer   desde una perspectiva lúdica, profesional y educativa.

 

Trasladamos los conceptos más atractivos de las grandes ferias presenciales del ocio electrónico al ámbito digital

 

¿A quién va dirigido el evento y qué se va a encontrar?

A todos los amantes del videojuego, especialmente a quienes lo tienen como su pasatiempo favorito, quieren conocer más de la industria y aspiran a formar parte de ella alguna vez. LGS construye puentes a estas posibilidades a través de sesiones online ofrecidas por representantes de primera línea en desarrollo, comunicación, eSports, formación o historia del sector, en un entorno virtual e interactivo con la más alta calidad. El asistente solo deberá registrarse en https://livegamershow.com, ojo, gratis, y durante cuatro jornadas tendrá acceso a cualquiera de las sesiones virtuales del evento. Pero, además, automáticamente entrará en un sorteo con opción a ganar una PS5, podrá apuntarse a competiciones en Arena LGS, participar en un concurso cosplay o aspirar a conseguir jugosos premios, entre otros alicientes.

 

La oferta parece amplia y variada, pero ¿cuál es el punto diferenciador con respecto a otros eventos similares?

Si bien nuestro evento recoge el componente principal de la industria del videojuego, que es divertirse jugando, nosotros acentuamos este aspecto en el contexto de la educación. El videojuego viene demostrando hace años su potencial como útil herramienta de aprendizaje en las aulas, también en muchos terrenos profesionales por medio de la gamificación. Los desarrolladores de software lo tienen cada vez más en cuenta, y el interés de educadores y padres en conocer a lo que juegan los jóvenes es exponencial. En Live Gamers Show apostaremos por este enfoque educativo como nunca se ha hecho.

 

El videojuego viene demostrando hace años su potencial como útil herramienta de aprendizaje en las aulas, también en muchos terrenos profesionales por medio de la gamificación.

 

No obstante, la educación es un terreno que conocen bastante.

Sí, en Siena Comunicación tenemos una larga trayectoria de éxito en la información educativa y, con la prestación de expertos del gaming y la industria, queremos que el asistente al evento conozca mejor los valores pedagógicos que un videojuego puede desprender, sea en una aventura, en un título deportivo o en un juego propiamente educativo, los llamados serious games. Por eso, dentro de las tres zonas en las que dividimos Live Gamers Show, la educación y la formación tienen un lugar destacado.

 

Cuando pone formación al lado de educación ¿lo distingue intencionadamente?

Formación es educación, claro está, pero lo subrayo porque los asistentes a buen seguro aprenderán a través de las sesiones virtuales y, quién sabe, lo mismo encuentran su vocación y se animan a estudiar un grado en desarrollo de videojuegos o se profesionalizan en los eSports después de asistir a Live Gamers Show. Si nos lo permiten, “vamos a hacérselo mirar”.

 

¿De qué forma?

En las sesiones online programadas en Live Gamers Show, el asistente obtendrá muchas claves y alternativas. Así, podrá conocer cómo opera la lanzadera de Sony, PlayStation Talents, para impulsar proyectos de desarrolladores independientes en España; o cómo se forman futuros jugadores de deportes electrónicos en academias especializadas, como e-Squad. No obstante, la industria del videojuego factura en España más que el cine y la música juntos, y existe una salida laboral que engloba muchas áreas: desde el programador hasta el responsable de marketing, desde el coach de un club hasta el jugador profesional, desde al artista 2D en la creación de un videojuego hasta otro artista 3D de ese mismo videojuego…

 

Antes hablaba de valores en los videojuegos, ¿cree que se ha superado cierta imagen negativa respecto a ellos?

Habrá sus detractores que se aferren a rancios mitos para encontrar algún motivo para denostarlos, pero es una prueba ya superada hoy día. Estamos hablando de la industria más autorregulada en lo concerniente a ocio. El código PEGI está impuesto en toda Europa y la información que se puede obtener acerca del contenido de un videojuego y su edad recomendada es clara y disponible para cualquiera. Es más, si algo ya conocíamos desde hace años es que los videojuegos nos ayudan de muchas formas, no hacen más que salir informes y estudios corroborándolo. Sabemos que pueden mejorar nuestros reflejos, nuestra capacidad cognitiva y ciertas habilidades motoras. Por supuesto, también despertar la imaginación y la creatividad e incluso socializar, en contra de lo que se podía pensar antes.

 

A propósito de esto último ¿acaso el mejor ejemplo lo tenemos en la actualidad?

Han sido millones de jugadores que en esta época triste de pandemia se han conectado para competir, se han entretenido y generado amistad desde un lado al otro del planeta, hasta han propiciado gamejams virtuales donde la gente se ponía de acuerdo para desarrollar videojuegos en pocas horas desde sus casas. El videojuego ha servido para salir de aislamientos forzosos entre cuatro paredes y debemos ponerlo en valor. No en vano está catalogado como bien cultural.

 

Han sido millones de jugadores que en esta época triste de pandemia se han conectado para competir, se han entretenido y generado amistad

 

En la plataforma de Live Gamers Show encontramos el decálogo del evento. ¿Qué punto destacaría más del mismo?

El primer punto resume perfectamente el espíritu LGS: tolerancia, respeto e igualdad. Quien seas y como seas, eres bienvenido y te lo ponemos fácil. Hacemos énfasis en la inclusividad, también desde la accesibilidad a nuestra plataforma, cubriendo los estándares de adaptabilidad para personas con discapacidad y ofreciendo en las sesiones virtuales los medios necesarios, por ejemplo, con transcripción simultánea. No podemos obviar nuestra masa crítica de jóvenes aficionados al videojuego y tenemos una fantástica oportunidad para izar juntos nuestra bandera #TodosJugamosLGS.

Sonja Uhlmann: “El Coordinador de Bienestar y Protección debe saber diferenciar lo que es abuso de lo que no”

 

Por Olga Fernández

 

Sonja Uhlmann, responsable de Protección de la Infancia y de Adultos Vulnerables del British Council España, lleva años ejerciendo de “Safeguarding Lead”, es decir, la figura equivalente al Coordinador de Bienestar y Protección que la nueva Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI ) va a implantar en los colegios españoles.

 

¿Desde cuándo está implantada esta ley en Reino Unido?

Más que de ley, habría que hablar de una guía. Lleva por título “Keeping children safe in Education” (Velar por la seguridad de los niños y niñas en educación) y es una guía de obligado seguimiento para todos los centros educativos en el Reino Unido. Se revisa anualmente. Publicada  por primera vez en marzo de 2015, contempla como figura obligatoria el “Safeguarding Lead”, es decir, el equivalente al Coordinador de Bienestar y Protección contemplado en la nueva LOPIVI.

 

¿Qué implicaciones tiene en la escuela?

El mayor índice de abuso sexual se produce dentro del entorno familiar y eso es algo que tenemos que reconocer. Tristemente pasan muy desapercibidos. Detectarlo en la infancia es una de las grandes cosas olvidadas dentro de España. La figura del Coordinador debe saber detectarlo, por ejemplo, diferenciar lo que es una conducta sexual exploratoria normal entre niños, de otra que indique que el niño sufre abuso sexual.

 

¿Y la violencia de género?

Es un fenómeno que nos preocupa desde hace unos años y que atribuimos mucho a canciones, a programas televisivos, etc., pero sí que vemos que hay una tendencia, sobre todo en las niñas, a volver a decir: “Mi novio me quiere un montón porque mira como me controla”. La detección de la violencia de género en chavales muy jóvenes va a ser muy importante, pero también el tema de las bandas, de los ritos, de las autolesiones, de la negligencia (niños cuyos padres no les prestan la atención adecuada).

 

¿Qué puntos habéis encontrado más complicados a la hora de aplicar la ley y cómo lo habéis solucionado?

Creo que hay una resistencia inicial del profesorado, que lo vive como una tarea extra. Pero pronto entienden que se convierte en un recurso más y que no es más trabajo. Además, cuando se encuentran envueltos en algún caso, agradecen mucho saber cómo actuar.
También a los padres les cuesta: muchas veces les llamo para comunicarles alguna preocupación que tenemos sobre su hijo y me contestan que nos ocupemos de darle clases, que de la educación ya se ocupan ellos. Hay que hacerles entender que esto no se trata de que no sepan educar, sino de ayudarles a detectar situaciones que quizá ellos creen que no son importantes.

 

¿La ley también contempla castigos?

Sí. Y hay un tema importante que es el que se refiere a la caducidad de los delitos sexuales. La nueva ley extiende la prescripción del delito de abuso sexual hasta que la víctima cumpla 30 años. Hay que tener en cuenta que los niños no son conscientes de que han sido víctimas de abusos sexual hasta que no crecen. Cuando llegan a la adolescencia y descubren lo que son las relaciones sexuales, entienden a qué tipo de relaciones han estado expuestos.

 

Adopción: relaciones padres e hijos

Con la adopción nace un vínculo de parentesco entre personas que antes no lo tenían, formándose así una nueva relación materno o paterno – filial: una familia. Pero también se trata de un proceso formal regulado en nuestro ordenamiento jurídico, cuyo objeto es satisfacer no solo el interés de las personas que desean formar esa nueva familia, sino, fundamentalmente, el interés del menor que va a ser adoptado.

 

Por Fátima Galisteo, abogada especialista en derecho de familia del bufete Galisteo Abogados

 

En la adopción, rige el principio favor filii, que es lo que en Derecho se conoce como interés superior del menor o mayor beneficio del menor. Se trata de un principio jurídico esencial que vela por la protección integral de los hijos, entendiéndose éste como superior a cualquier otro derecho legítimo.

 

Requisitos para adoptar

La adopción se encuentra regulada principalmente en nuestro Código civil (Real Decreto de 24 de julio de 1889, por el que se aprueba el Código civil, modificado por numerosas Leyes posteriores, la última de ellas, la Ley 26/2015 de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia), y para que tenga lugar es necesario que se cumplan una serie de requisitos, así como, en su caso, el consentimiento de terceras personas.

 

Conforme a lo dispuesto en el artículo 175 del Código Civil para adoptar es necesario:

 

  • Que el adoptante sea mayor de veinticinco años. Si son dos los adoptantes bastará con que uno de ellos haya alcanzado dicha edad.

 

  • La diferencia de edad entre adoptante y adoptando será de, al menos, dieciséis años y no podrá ser superior a cuarenta y cinco años, salvo en los siguientes casos:
    1. Si el adoptado es huérfano y pariente del adoptante en tercer grado por consanguinidad o afinidad.
    2. Si es hijo del cónyuge o de la persona unida al adoptante por análoga relación de afectividad a la conyugal.
    3. Si lleva más de un año en guarda con fines de adopción o ha estado bajo tutela del adoptante por el mismo tiempo.
    4. Si es mayor de edad o menor emancipado.

 

No obstante, fuera de estos casos, cuando fueran dos los adoptantes, será suficiente con que uno de ellos no tenga esa diferencia máxima de edad con el adoptando.

 

Prohibiciones respecto de la adopción

 

Pero además de estos requisitos, la ley establece ciertas prohibiciones respecto de la adopción, derivadas de ciertas circunstancias concurrentes bien en el adoptante o en el adoptando.

 

Así, no podrán ser adoptantes los que no puedan ser tutores, y respecto del adoptando, solo podrán ser adoptados los menores no emancipados (salvo la única excepción del mayor de edad que hubiera estado en acogimiento con el adoptante durante un año de convivencia estable).

 

Por otra parte, existen límites a la adopción derivados de la existencia de parentesco o tutela. Así, conforme al artículo 175.3 del Código Civil, no podrá adoptarse:

 

  1. A un descendiente.
  2. A un pariente en segundo grado de la línea colateral por consanguinidad o afinidad.
  3. A un pupilo por su tutor hasta que haya sido aprobada definitivamente la cuenta general justificada de la tutela.

 

Y también existe un límite cuantitativo respecto al número de adoptantes por cada adoptado, por cuanto nadie podrá ser adoptado por más de una persona, salvo que la adopción se realice conjunta o sucesivamente por ambos cónyuges o por una pareja unida por análoga relación de afectividad a la conyugal.

 

¿Cuál es el procedimiento para adoptar?

 

Administrativamente las competencias para la tramitación de los expedientes de adopción las tienen las Comunidades Autónomas, a través de sus respectivas Consejerías de Familia o Servicios de Protección a los Menores.  Pero con independencia de los trámites administrativos, que son establecidos por cada una de las Comunidades en sus respectivos protocolos de actuación, el elemento sustancial de la adopción se encuentra en el conocimiento y aceptación libre y voluntaria de la cada uno de los intervinientes en la misma.

 

La adopción crea vínculos indisolubles entre adoptante/s y adoptado/s por lo que está sometida a un proceso que garantice plenamente que la voluntad de los intervinientes no esté afectada de vicios del consentimiento. Por ello, nuestro Código Civil regula en su artículo 177, cómo debe realizarse la prestación de dicho consentimiento:

 

Debe consentirse la adopción, en presencia del Juez, por el adoptante o adoptantes y el adoptando mayor de doce años.

–  Deberán aceptar también la adopción:

1.º El cónyuge o persona unida al adoptante por análoga relación de afectividad a la conyugal salvo que medie separación o divorcio legal o ruptura de la pareja que conste fehacientemente, excepto en los supuestos en los que la adopción se vaya a formalizar de forma conjunta.

2.º Los progenitores del adoptando que no se hallare emancipado, a menos que estuvieran privados de la patria potestad por sentencia firme o incursos en causa legal para tal privación, salvo que estén imposibilitados para ello o si tuvieren suspendida la patria potestad.

 

El asentimiento de la madre no podrá prestarse hasta que hayan transcurrido seis semanas desde el parto.

 

–  Deberán ser oídos por el Juez (sin que se exija que presten su consentimiento):

  1. º Los progenitores que no hayan sido privados de la patria potestad, cuando su asentimiento no fuera necesario para la adopción.
  2. º El tutor y, en su caso, la familia acogedora, y el guardador o guardadores.
  3. º El adoptando menor de doce años de acuerdo con su edad y madurez.

Todos estos consentimientos y asentimientos deberán otorgarse libremente, en la forma legal requerida y por escrito, previa información de sus consecuencias.

 

¿Puede revocarse la adopción?

 

El artículo 180.1 del Código Civil es taxativo: “La adopción es irrevocable”. No obstante – siempre hay excepciones que confirman la regla – la adopción puede extinguirse por resolución judicial cuando cualquiera de los progenitores lo solicite dentro de los dos años siguientes a la adopción, por no haber intervenido en el expediente y siempre que no perjudique gravemente al menor. Pero, además, en el supuesto de que el adoptado fuera mayor de edad, requerirá su consentimiento.

 

¿Tiene derecho el adoptado a conocer sus orígenes biológicos?

 

Desde luego que el adoptado tiene derecho a conocer la identidad de sus progenitores, y así lo dispone el Código Civil que, en su artículo 180, dispone que las “Entidades Públicas asegurarán la conservación de la información de que dispongan relativa a los orígenes del menor, en particular la información respecto a la identidad de sus progenitores, así como la historia médica del menor y de su familia, y se conservarán durante al menos cincuenta años con posterioridad al momento en que la adopción se haya hecho definitiva. La conservación se llevará a cabo a los solos efectos de que la persona adoptada pueda ejercitar el derecho de información”.

 

Pero ese derecho a la información de sus orígenes solo se tiene de manera autónoma a partir de la mayoría de edad, ya que hasta que alcancen la misma precisarán de la asistencia de su representante legal, que en ese momento son los propios padres o madres o adoptivos. Las Entidades Públicas – dice el artículo 180.6 del Código Civil – previa notificación a las personas afectadas, prestarán a través de sus servicios especializados el asesoramiento y la ayuda que precisen para hacer efectivo este derecho.

 

A estos efectos, cualquier entidad privada o pública tendrá obligación de facilitar a las Entidades Públicas y al Ministerio Fiscal, cuando les sean requeridos, los informes y antecedentes necesarios sobre el menor y su familia de origen.

 

Contacto:

info@galisteoabogados.es Tel. 649 813 561

Claves para fomentar un pensamiento constructivo desde la infancia

La capacidad de elaborar pensamientos constructivos va a marcar cómo afrontamos las malas noticias, los cambios y las decisiones complejas. La infancia es el momento ideal para comenzar a desarrollarla y la familia tiene un importante papel.

 

Por Diana Oliver

 

Si 2020 fue un reto enorme a todos los niveles, 2021 no parece que vaya a ponérnoslo mucho más fácil. La pandemia nos ha obligado a cambiar muchas de nuestras dinámicas familiares, sociales y laborales. También la relaciones con los hijos se han visto afectadas por los vaivenes emocionales y la incertidumbre. En este escenario, nuestra capacidad de elaborar pensamientos constructivos va a marcar cómo afrontamos las malas noticias, los cambios y las decisiones complejas. La familia es el marco idóneo para fomentar este tipo de pensamiento y la infancia un momento fundamental, porque en ella comienza la construcción de nuestras habilidades emocionales y sociales.

 

Ahora bien, ¿qué es el pensamiento constructivo? Verónica Pérez Ruano, psicóloga y fundadora del centro de Raíces psicología, define el pensamiento constructivo como el tipo de construcción mental enfocada a tomar decisiones de la manera más adaptativa posible. “Con este tipo de pensamiento intentamos predecir lo que ocurrirá y nos enfocamos en conseguir nuestros objetivos con éxito. Es la parte del pensamiento que se encarga de analizar las diferentes opciones que tenemos y ayudarnos a decantarnos por una u otra solución a los problemas o conflictos a los que nos enfrentamos, de la manera más acertada posible. El pensamiento constructivo tiene una gran importancia en situaciones sociales porque nos ayuda a resolver conflictos y a manejarnos con el resto de personas de una manera adecuada”, explica.

 

Con este tipo de pensamiento intentamos predecir lo que ocurrirá y nos enfocamos en conseguir nuestros objetivos con éxito.

 

El papel de la familia

 

La familia es el contexto principal para la transmisión de valores pero también la encargada de dotar de herramientas que ayuden a los hijos a gestionar las emociones de forma adecuada a lo largo de la vida. Según la psicóloga Verónica Pérez, en el desarrollo del pensamiento, y específicamente del pensamiento constructivo, debemos tener en cuenta que influyen múltiples factores como son los genéticos, las experiencias previas o el método educativo recibido.

 

Señala también la psicóloga que desde la familia facilitaremos un pensamiento constructivo si permitimos espacios de aprendizaje basados en la reflexión sobre el propio aprendizaje. Por ejemplo, analizar cómo hemos llegado a solucionar un problema, qué tareas hemos tenido que llevar a cabo para ello, en qué otras soluciones habíamos pensado primero y por qué las hemos desechado. “Potenciar esto desde casa es fundamental para facilitar el aprendizaje autónomo, el que provoca verdadera reflexión y aprendizaje. Es lo que podríamos considerar “aprender a aprender”, que es la base del pensamiento constructivo”, señala.

 

Claves para fomentar un pensamiento constructivo

 

La psicóloga Verónica Pérez nos ofrece una serie de claves para el desarrollo de una actitud constructiva que ayude a nuestros hijos e hijas a lo largo de toda su vida.

  • La empatía: ser capaces de ponernos en el lugar de otra persona y entender las causas que le han podido llevar a actuar de una determinada manera. “La empatía se enseña siendo empáticos con los niños y niñas. Si la infancia conoce modelos de relación empáticos en su entorno cercano, muy probablemente comenzará a actuar de una manera más empática hacia el resto de personas que le rodean, lo que se traduce en una mayor capacidad para tomar buenas decisiones”, sostiene la psicóloga.
  • Pensamiento reflexivo: según la fundadora de Raíces Psicología, fomentar desde casa el pensamiento reflexivo ayudará a niños y niñas a analizar de una manera crítica los argumentos e ideas, tanto los suyos propios, como los que vienen del exterior o de otras personas. “Muchas personas cuando tienen una idea preconcebida muestran grandes dificultades para cambiar de opinión, ya que no practican la crítica reflexiva sobre sus propios pensamientos e ideas. El pensamiento constructivo facilita que seamos capaces de contrastar las opiniones de los demás con las nuestras, analizarlas de manera crítica y cambiar de opinión si es necesario”, explica.
  • Valorar diferentes puntos de vista y aceptar que nuestros hijos en ocasiones no estén de acuerdo con nosotros es fundamental para consolidar su pensamiento constructivo. Según Verónica Pérez es muy importante no asumir que nosotros tenemos razón por el hecho de ser adultos. “Muchos niños y adolescentes tienden a inhibir sus opiniones o actuaciones por vergüenza, miedo al ridículo o necesidad de aceptación. Si desde que son pequeños no aceptamos su personalidad, su manera de actuar y las ideas que transmiten, terminarán anulando su capacidad más crítica y reflexiva para adaptarse a las exigencias de las personas que les rodean y, poco a poco, irán apagando ese pensamiento constructivo”, explica.
  • No saturar la mente de información y estimulación. Según la psicóloga, para poder concentrarnos en una tarea de manera profunda y desarrollando un pensamiento constructivo, necesitamos tener una atención plena en dicha tarea. “Será difícil resolver una situación compleja si otras personas nos están hablando, si la tele está puesta, si estamos nerviosos o sentimos temor, si tememos las consecuencias que pueden ocurrir… Está demostrado que en momentos de alta intensidad emocional el pensamiento constructivo se desarrolla peor, por ello es necesario practicarlo en condiciones adecuadas para facilitar que después, en condiciones de estrés, se pueda llevar a cabo”.
  • La sobreprotección es enemiga del pensamiento constructivo: “Sobreproteger no es dar cuidados a la infancia, amar “en exceso” o crear un ambiente cálido y agradable en el hogar. Con sobreproteger nos referimos a tomar decisiones por el niño cuando puede hacerlo él mismo, no dejarle elegir cuestiones que le afectan directamente, no tener en cuenta su opinión por no considerarla válida y tomar nuestra opinión como verdadera por encima de la suya o supervisar y corregir todas sus tareas”, concluye.

Alejandro Rodrigo: “La clave de todo es que a una madre o a un padre “le apetezca” pasar tiempo con su hijo”

Entrevista a Alejandro Rodrigo. Autor de: “Cómo prevenir conflictos con adolescentes” (Plataforma Editorial)

 

Por Gema Eizaguirre

 

Alejandro Rodrigo lleva más de 15 años trabajando mano a mano con padres, madres y adolescentes para ayudarles a mejorar la convivencia en el Gabinete Concordia. Esta experiencia de orientación familiar la plasma en el libro “Cómo prevenir conflictos con adolescentes” (Plataforma Editorial).

 

-¿En estos años ha cambiado mucho el perfil del adolescente?

No, no ha cambiado demasiado. Por supuesto, que las nuevas tecnologías nos han invadido a todos y que hoy en día el teléfono móvil es el elemento estrella que acapara gran parte de los conflictos con los padres, pero la realidad es que el mensaje que el adolescente quiere lanzar, es decir, sus necesidades más profundas siguen siendo las mismas. Un adolescente en términos generales lo que busca es mucha atención, aunque paradójicamente parezca que la rechaza.

-Señala 7 estilos educativos en el libro ¿Hay alguno que predomine más hoy en día?

Los 7 estilos educativos que vienen recogidos y desarrollados en el libro, son los que considero más predominantes durante mis años de dedicación profesional a orientar a familias. Lo importante de estos estilos es que no son puros. Me refiero a que todos estamos pensando rápidamente en el estilo “sobre protector” que tan condenado está hoy en día como el más predominante o en el “puntivo” que es ese en el que el padre no para de castigar por ejemplo, pero la realidad es que ningún padre tenemos un estilo puro. Nadie es 100% un estilo. La realidad es que es una mezcla de varios estilos, por eso cada padre y madre tienen un estilo único.

-¿Alguno que destaque?

A mí me gusta mucho señalar al estilo “sacrificante” como uno de los grandes olvidados porque es muy difícil de identificar y, sin embargo, me he tropezado con él en más casos de los que en un principio se podría esperar. Es muy difícil y en ocasiones contraproducente variar un estilo educativo, lo importante como viene explicado en el libro son dos cuestiones: La primera saber identificar las debilidades y fortalezas de cada uno. La segunda, (y aquí adelanto una de las claves del libro) evitar el más dañino de todos los estilos que es el “ausente”.

-Señala la frustración como primer motivo de la agresividad ¿Cómo enseñarles esa tolerancia a la frustración? ¿Cómo gestionarla emocionalmente?

La principal clave para poder enseñar a tolerar esa frustración es “señalar y dar a conocer” esos episodios en los que el adolescente ha perdido el control debido a su bajo nivel de tolerancia a la frustración. Con esto me refiero a que en muchas de las ocasiones es el propio adolescente quien no es consciente de qué le pasa. No puede ver ni entender que no dispone de herramientas para afrontar esos momentos frustrantes. No sabe que se está frustrando. Para empezar esa tremenda tarea de “enseñarles” lo primero es poder “señalar” esos episodios, no desde el reproche sino desde la ayuda para la identificación. Muchas veces debido a múltiples razones, el cansancio quizás la principal de ellas, cuando sucede en casa un episodio así los padres adoptan dos posiciones que no ayudan a largo plazo. La primera suele ser la del reproche. La segunda la del “vacío” es decir, hacer como si no pasara nada. El primer paso, innegociable, es no dejar pasar por alto estas situaciones.

¿Cree que la educación emocional debería estudiarse en todos los colegios y algo también en las carreras de docente?

Todas y cada una de las asignaturas de todos y cada uno de los cursos en la educación actual, desde infantil hasta la universidad, son una maravillosa vía para poder trabajar el importante mundo de la “Educación Emocional”. Pero no solo las asignaturas de música, artística o filosofía. Todas las demás asignaturas, matemáticas, física, lengua extranjera, … todas, lo único que hace falta es un maestro y un centro educativo con la suficiente sensibilidad para entender que además de los contenidos curriculares más teóricos existe un apartado importantísimo del ámbito académico que debe estar centrado en “formar personas”. Según mi humilde punto de vista, este debería ser un axioma innegociable.

¿Cuáles son las claves para poner normas para que sean aceptadas por el adolescente? ¿Se deben consensuar con ellos?

Depende de la norma, depende de la situación, depende de las características del hijo en concreto, depende de cuántas normas hayamos ya consensuado previamente. El abanico de “dependes” es enorme para esta última pregunta. En el libro he intentado explicar que no existe un manual para educar. Es decir, cada familia, cada adolescente y cada contexto requiere unas respuestas concretas. Lo verdaderamente importante es que los padres sean conscientes y estén bien informados de cuáles son los aspectos que deben o pueden negociarse y cuáles no, pero siempre dependiendo de las características concretas. En el libro se desarrollan extensamente todas las claves, pero si debemos quedarnos con una idea, me gustaría que fuese que nadie puede imponer una norma que se sostenga a largo plazo si no es por medio del amor.

 

Lo verdaderamente importante es que los padres sean conscientes y estén bien informados de cuáles son los aspectos que deben o pueden negociarse y cuáles no, pero siempre dependiendo de las características concretas.

 

Siempre se describe al adolescente por lo negativo, pero ¿cuáles son sus mayores cualidades?

Cuando hablo de esta circunstancia siempre me gusta recordar que todos nosotros, todos, hemos sido adolescentes una vez. Muchas veces nos olvidamos de ello. Y por norma general nos acordamos con una media sonrisa en la boca de lo mucho que nos divertimos y recordamos algún que otro momento en el que se lo hicimos pasar mal a nuestras familias. Sin embargo, en nuestro papel de padres nos solemos olvidar y ver a los adolescentes como tipos extraños y con conductas incomprensibles. Lo importante es reconocer que la adolescencia es una etapa de la vida apasionante y normalmente de extremos, para lo bueno y para lo malo. Pero al final, lo que todo adolescente busca como dije al principio de la entrevista es “amor”, pero claro, la manera en que lo escenifica puede parecernos más cercana al hedonismo, es decir al placer por el placer, con una evidente falta de responsabilidad. Bajo mi experiencia estas son conductas disfrazadas para no desenmascarar que lo único que persiguen incansablemente es eso, “amor”. De sus amigos, de sus parejas y sí, de su familia.

-¿Cómo potenciar ese amor incondicional que señala como imprescindible?.

Yo para esta cuestión siempre suelo recomendar la lectura de Erich Fromm “El arte de amar”, porque en apenas un puñado de páginas describe y desarrolla toda una postura filosófica al respecto de “qué es amar”. No sé si somos menos cariñosos o pacientes, supongo que dependerá de cada familia, lo único que sé es que la verdadera clave de todo esto es que a una madre o a un padre “le apetezca” pasar tiempo con su hijo. Esto es un ejercicio que de tan duro que es, siempre recomiendo que se haga en la máxima intimidad. Preguntarse a uno mismo si su hijo le cae bien, si a usted le apetece por encima de otras cosas pasar todo un día con su hijo o hija. Las respuestas sinceras que uno pueda encontrar de sí mismo siempre son sumamente reveladoras.

-La violencia es algo continuo en nuestra sociedad ¿Cómo afrontarlo dentro de la familia?

Bueno, esto es una lástima de situación. Aquí sí me pongo un poco catastrofista. El volumen de ejemplos de violencia al que estamos expuestos es alarmante, según mi opinión, claro. Que yo sepa solo hay dos remedios claramente naturales a los que nos podemos agarrar como factores de protección. El primero es el propio ejemplo que le transmitamos a nuestro hijo en casa, porque cada una de nuestras acciones y conductas es un espejo en el que nuestros hijos se miran. El segundo, son los libros. Sí, así de simple: la cultura. Bueno, perdón, los libros y la música.

-¿Cómo es su valoración del castigo y qué tipo de castigo poner?

Este es uno de los temas “estrella” en los últimos años. Voy a ser breve y contundente. Los castigos son necesarios en casos de extrema gravedad, si no, no son efectivos. En el libro ahondo y exploro las diferencias entre normas y límites; premios y recompensas; castigos y consecuencias. En este sentido, soy partidario de una clara estrategia educativa basada en las “consecuencias” que fundamentalmente tienen su principal característica en la temporalidad, es decir, en adelantarse a la conducta. Pero claro, esto requiere de formación y puesta en práctica, en el libro he puesto todo mi corazón en explicar cuál es mi experiencia sobre este tema tan complejo e importante.

Cómo educar a los conductores del mañana

Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de mortalidad infantil. Y los menores que sobreviven a ellos padecen, como mínimo, importantes secuelas psicológicas. Los expertos recomiendan cuatro sencillas medidas de prevención y colaborar en iniciativas para apoyar a las víctimas.

 

Por Eva R. Soler

 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 180.000 menores de 18 años mueren al año en todo el mundo por culpa de los siniestros viales, lo que supone una muerte cada tres minutos. En España, esta cifra también es preocupante. El último informe de la Dirección General de Tráfico (DGT) revela que en 2019 murieron en accidentes de tráfico 19 niños de entre 0 y 14 años, seis más que el año anterior.

 

“Cuando se produce un accidente de tráfico, los niños son siempre los que salen peor parados. Si sobreviven al siniestro, pueden sufrir lesiones y/o traumas para cuya recuperación necesitan un fuerte apoyo”, declara Francisco Valencia, director general de Línea Directa.

La aseguradora, en su lucha contra los accidentes de tráfico, ha creado una fundación con su mismo nombre. El objetivo de la Fundación Línea Directa es reducir a cero el número de víctimas en accidentes de tráfico y promover hábitos responsables al volante. Entre las últimas iniciativas de la Fundación destaca la edición y publicación de un libro solidario infantil para la educación vial de los más pequeños, cuyos beneficios van destinados al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

 

En la presentación de esta obra intervino el ministro del interior, Fernando Grande Marlaska que destacó que “la iniciativa de Línea Directa encaja en la política de su departamento que considera la educación vial una herramienta para prevenir riesgos, accidentes y lesiones relacionados con el tráfico porque favorece el desarrollo de la persona, del colectivo y del medio ambiente mediante la adquisición de conocimientos, procedimientos, actitudes y valores que construyen, además, una movilidad más segura”.

 

En la misma línea se decanta Pere Navarro, director general de Tráfico, que también participó en el acto y que, además, es el autor del prólogo del cuento. “Lo que los niños aprendan de pequeños marcará sus hábitos como adultos. Entre los retos que figuran para que los menores se adapten al mundo que les rodea destaca la adquisición de una autonomía segura en sus desplazamientos. Parece sencillo, pero detrás hay una labor educativa esencial, la de crear una cultura vial, una conciencia cívica que se logra a través de muy diversas iniciativas”, sostiene Navarro.

 

Francisco Valencia apunta que la educación vial de los niños continúa siendo una asignatura pendiente: “Los accidentes de tráfico, en general, y en los que hay involucrados menores, en particular, representan un problema que debemos afrontar como sociedad”, denuncia el director general de Linea Directa.

 

En este sentido, como padres y madres, podemos poner en práctica, desde ya, estas sencillas recomendaciones:

 

Lo primero, dar ejemplo

Nuestras acciones al volante cuentan y forman parte de la educación vial que estamos transmitiendo a los conductores del mañana. Cada vez que subimos al coche y no nos ponemos el cinturón de seguridad (“Total, si vamos aquí al lado”), no utilizamos el intermitente para cambiar de carril, excedemos “un poquito” el límite de velocidad o aparcamos en segunda fila cuando vamos a recoger a los niños al colegio…podemos preguntarnos:¿qué mensajes les estamos transmitiendo a nuestros hijos? Son detalles que parecen no tener importancia, pero sabemos, perfectamente, que no son correctos. En este sentido, desde la Asociación Nacional de Seguridad Infantil, afirman que la sociedad en general fomenta y valora las clases de educación vial que los menores reciben en su etapa formativa y que incluye valores como el respeto, la convivencia y la conciencia social: “Sin embargo, aunque todos conocemos las normas establecidas, pocos las cumplimos. De forma inconsciente, nuestras prioridades se encaminan más hacia objetivos personales que hacia los educativos. Debemos ser conscientes de que aquello que los adultos decimos y enseñamos debe alinearse con lo que hacemos para conseguir la cultura preventiva que se persigue”.

En el mismo sentido, Pere Navarro, director general de la DGT, apunta: “Además de los mensajes lanzados desde las instituciones y los colegios, es muy importante la labor de seguridad vial que realizan los padres. Si un padre o madre utiliza el cinturón de seguridad, su pequeño lo usará y le será imprescindible cada vez que suba a un vehículo, un hábito que habrá conseguido interiorizar y que, en ocasiones, le salvará de una lesión o de una muerte en caso de accidente”.

 

Mejorar la percepción del riesgo

 

Francisco Valencia alerta de un peligro constante que no mejora con el tiempo y que no es tan difícil de corregir: “Es cierto que en seguridad vial han mejorado las cifras durante los últimos años, se invierte en mantenimiento de carreteras (aunque esta inversión se redujo en la anterior crisis) y las medidas de seguridad de los vehículos cada vez son mejores. Sin embargo, hay un indicador que siempre está pendiente de mejorar que es la percepción del riesgo de los conductores. Ese “a mí no me va a pasar”, ese exceso de confianza es lo que hay que mejorar, señala Valencia.

 

Ser conscientes de las consecuencias que sufren los menores tras un accidente de tráfico

 

“Dar luz a las consecuencias que sufren los menores tras un accidente de tráfico es una buena manera de concienciar a la sociedad y de reducir ese umbral de la percepción del riesgo que mencionaba antes”, sostiene el director de Línea Directa. “En algunos casos que vemos de cerca, las circunstancias resultan escalofriantes, como el fallecimiento de los padres o un niño gravemente herido que se convierte en tetrapléjico”.

De hecho, los accidentes de tráfico son las principales causas de las lesiones medulares. Un análisis estadístico realizado en el Hospital Nacional de tetrapléjicos de Toledo refleja que casi un 70% de los pacientes que entran en su hospital han sufrido un accidente de tráfico durante el fin de semana. Desde el Hospital explican que una lesión medular provoca la pérdida del movimiento voluntario y de la sensibilidad. Además, se producen otras complicaciones como trastornos neurovegetativos, alteraciones de la función vesícular e intestinal, del sistema cardiovascular, de la función sexual… “Sus consecuencias repercuten tanto en el paciente como en la familia, por lo que un equipo multidisciplinar aborda los aspectos clínicos sin olvidar los psicológicos, sociales, educativos, familiares, etc. Todo lo que ayude a normalizar la vida del paciente”, declaran desde el centro.

 

Por otra parte y respecto a las consecuencias psicológicas que sufren los menores involucrados en un accidente de tráfico, Francisco Valencia añade que, incluso en accidentes donde no ha habido fallecidos, o “sólo” ha habido lesionados leves, también pueden quedar secuelas importantes en los más pequeños: hermetismo, irritabilidad, bajo rendimiento académico, sentimiento de culpa… son algunos de los síntomas que presentan muchos de ellos.

 

 

Uso adecuado de los sistemas de retención infantil

 

“Aquí se produce otro suspenso en la asignatura de seguridad vial para los niños, pues la mayoría de los padres no utiliza, o no utiliza adecuadamente, los sistemas de retención infantil (SRI)”, declara Valencia. Los datos de la DGT avalan esta afirmación: Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de muerte entre los menores de 14 años y aunque el uso de sistemas de retención infantil reduce en un 75% las muertes y en un 90% las lesiones, el 40% de los niños fallecidos en accidentes de tráfico viajaba sin ningún sistema de seguridad.

Por esta razón, desde la DGT alientan a extremar las precauciones cuando conduzcamos con niños, pues siempre serán los que saldrán peor parados en caso de accidente y recuerdan algunas reglas de oro que debemos cumplir a rajatabla:

 

*No llevar nunca al niño en brazos, ni suelto, ni compartir cinturón con él. La velocidad máxima a la que un adulto es incapaz de impedir que un niño salga lanzado hacia delante en caso de impacto es sólo de 5 km por hora. A 50 km por hora el impacto puede ser brutal.

 

*El niño debe ocupar los asientos traseros del coche. Recuerda, el asiento trasero central es el más seguro. Y el más peligroso, el del copiloto.

 

*Los niños deben viajar en sentido contrario a la marcha hasta los cuatro años, si su estatura se lo permite.

 

*EL SRI debe ir perfectamente anclado sin moverse. Es recomendable el sistema isofix.

 

*La cabeza del niño nunca debe asomar por encima del respaldo de retención (si esto ocurre debe pasarse a un sistema de un grupo superior)

 

*Los mayores de cuatro años deben usar cojines con respaldo que reducen la gravedad de lesiones en la cabeza por colisiones laterales.

 

*Si la silla ha recibido algún impacto por una colisión o accidente, nunca se debe reutilizar. Hay que usar una nueva.

 

*Los arneses o el cinturón no deben ir retorcidos

 

Más información:

www.dgt.es En la web encontraréis, La silla que cuida, un recurso didáctico interactivo dirigido principalmente a madres y padres con información relevante sobre el uso de los sistemas de retención infantil.

 


 

 

UN LIBRO SOLIDARIO PARA CONCIENCIAR A LOS MÁS PEQUEÑOS

Con el objetivo de fomentar la educación vial infantil, la Fundación Línea Directa ha puesto en marcha una iniciativa solidaria: la edición y publicación de un libro con dos relatos: “Una palabra mágica” y “La primera estrella de la noche”. La recaudación íntegra que se consiga con su venta irá destinada al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, centro de referencia en el tratamiento y recuperación de las víctimas de accidentes de tráfico en España. Como explica Francisco Valencia, director general de Línea Directa, con este proyecto buscamos, además de prevenir y concienciar a los más pequeños sobre la importancia de ser responsables en el ámbito de la seguridad en carretera, la solidaridad y normalización de la situación de los niños víctimas de lesiones medulares y ayudarles en su recuperación, tanto física como psicológica, de las profundas secuelas que deja un accidente de tráfico. Las historias han sido escritas por dos autores de gran prestigio dentro de la literatura infantil: Roberto Santiago, creador de la popular colección Los futbolísimos y Andrés Guerrero, ganador del Premio Gran Angular. En la presentación del libro participaron el Ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska y el director general de la DGT, quien es además autor del prólogo. La obra se puede adquirir online en la web de la Casa del Libro y, físicamente, en la librería de la calle Gran Vía de Madrid perteneciente a la cadena.

 

LOS BUENOS DATOS DEL TRANSPORTE ESCOLAR

Un informe realizado por la Fundación Línea Directa sobre el transporte escolar destaca que este es el primer colectivo de la seguridad vial que logra alcanzar el objetivo de cero muertes en accidente de tráfico. El transporte escolar que realiza cada año 247 millones de desplazamientos con niños, lleva desde 2012 sin registrar un solo fallecido en accidente de tráfico. “Sin embargo, pese a tener 11 veces menos siniestralidad que el vehículo privado en los mismos trayectos y transportar diariamente a 630.000 niños en España, la percepción de su seguridad por parte de los padres es errónea y muy limitada, ya que sólo le otorgan una nota de 3 sobre 5, muy por debajo del coche privado o del trayecto a pie”, señala el estudio. Otra amenaza es el COVID-19, el 60% de los padres no quieren que sus hijos lo utilicen por miedo al contagio.

 

A LA CAZA DE BUENOS Y MALOS HÁBITOS

Para concienciar a la sociedad, en general, y a las familias, en particular, de la necesidad de adquirir hábitos viales seguros para educar en la prevención a los más pequeños, la Asociación Nacional de Seguridad Infantil (www.seguridadinfantil.org ) ha puesto en marcha la campaña #CruzaEnVerde. Se trata de compartir en las redes sociales imágenes dónde se actúe adecuadamente (acompañadas de un semáforo en verde) e imágenes para denunciar malos hábitos (con un semáforo en rojo)