Juntos en casa

¿Qué hacer con nuestros hijos cuando tenemos que pasar mucho tiempo con ellos en casa? Entretenerlos no es fácil y no siempre es posible, sobre todo teniendo en cuenta que somos su juguete favorito ¿Cómo nos organizamos?

En ocasiones nos preguntamos qué hacer con nuestros hijos cuando tenemos que pasar mucho tiempo con ellos en casa. Y la verdad, no siempre va a resultar fácil entretenerlos continuamente, ya que es habitual que se cansen con facilidad de las actividades que realizan y no siempre vamos a tener la posibilidad de proporcionarles la distracción adecuada dentro del hogar.

Por dónde empezar

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la actividad preferida de nuestros hijos va a ser la que realicen con nosotros. El tiempo que pasamos juntos es insustituible para ellos y, por tanto, debemos proporcionarles nuestra compañía todo lo que podamos.

Pero también hemos de saber que los niños necesitan su tiempo para poder desarrollar la imaginación, a través de los diferentes juegos que sean capaces de crear, sin la intervención de un adulto. Así conseguimos fomentar, en ellos, la capacidad de proyectar su personalidad y podemos conocer sus gustos observando las actividades creativas que nacen de su imaginación.

Igualmente, es importante proporcionarles un espacio adecuado para la distracción y el entretenimiento, y tener en cuenta que los instrumentos utilizados para ello habrán de estar ordenados en un lugar fijo para que sepan dónde buscarlos y dónde los tienen que dejar cuando terminen de usarlos.

Tipos de entretenimiento

Debemos considerar la edad y los gustos personales de cada uno de los hijos a la hora de ofrecerles el juego o la actividad más adecuada, siendo conveniente que los niños dispongan de diferentes tipos de juegos adaptados a sus circunstancias.

Comenzando por los juguetes, tenemos que conocer que, cuando los niños son muy pequeños, van a ser los de carácter manipulativo los que más les van a gustar. La experimentación de las cosas, para ellos, es necesaria, por lo que los colores, los tamaños y las formas van a ser fundamentales a la hora de que el juego les resulte atractivo.

Asimismo y conforme vayan creciendo, podemos optar por juguetes más pequeños que requieran una mayor habilidad para su manipulación, teniendo en cuenta que la destreza en el desarrollo de la motricidad fina irá de la mano de actividades manuales que los niños estarán muy contentos de realizar.

En la elección de actividades que nos sirvan para entretenerlos y evitar que se aburran, buscaremos cualquier recurso que nos ayude a captar su atención para mantenerlos ocupados. Para ello, podemos invitarles a que hagan dibujos, manualidades, experimentos, concursos, juegos grupales o de mesa, incluso animarles a que hagan una obra de teatro o una actuación para representarla posteriormente ante la familia o los amigos.

Otra de las actividades que a los niños les encanta consiste en que los mayores les lean cuentos. Para ello, tendremos en cuenta que la historia y la forma en que se la contemos esté adaptada a su edad y a sus características. El momento en el que los padres les cuentan cuentos a la hora de acostarse o en cualquier otro momento del día les permitirá entrar en la narración como uno de sus personajes y así disfrutar de ese increíble relato que están viviendo.

También es adecuado que tengan sus propios libros ya que, aunque todavía no sepan leer, pasando sus hojas y a través de sus ilustraciones podrán inventarse una lectura ficticia que les servirá de estímulo para que puedan imaginar nuevas historias. Un libro, sepan leer o no, será uno de los mejores recursos que podemos proporcionar a nuestros hijos para que se vayan aficionando a la lectura.

Asimismo, podemos servirnos del cine, la televisión y los dispositivos tecnológicos para facilitarles contenidos y actividades adecuados para ellos. Y, por supuesto, hemos de conocer que también será un buen plan que veamos juntos alguna película que les guste para que haya un tiempo de descanso en el que toda la familia pueda estar unida, disfrutando, sin llevar a cabo ninguna otra actividad.

Ayudando en casa

Para que los niños sientan que son una parte importante de la vida familiar es conveniente que también, en la medida de sus posibilidades, ayuden en la realización de las tareas propias del hogar.

En otras ocasiones, hemos indicado multitud de labores que pueden efectuar desde bien pequeños en la organización de la casa. Así pues, dejar sus cosas en el sitio destinado para ellas, ayudar a estirar las sábanas de su cama, recoger los juguetes cuando terminen de jugar con ellos, poner alguna cosa en la mesa o ayudar a recogerla cuando acabemos de comer, son ejemplos de actividades que les mantendrán ocupados y que les ayudarán a comprender que las cosas no vienen hechas, si no que, más bien, tienen que ser preparadas por una persona y que cuesta tiempo y esfuerzo elaborarlas. En este sentido, aparte del encargo que tengan asignado, siempre podrán colaborar en otras tareas y divertirse con el resto de la familia haciendo que la casa esté cuidada y ordenada.

Otro momento familiar importante que les mantendrá ocupados consistirá en permitirles ayudarnos a preparar algún plato o postre que les guste mucho. Además de disfrutar aprendiendo cómo se hacen algunos platos y conocer tanto sus ingredientes como su proceso de elaboración, aprenderán a manejar conceptos matemáticos interesantes como son las medidas, las mezclas o los tiempos, pudiendo valorar, además, todo el trabajo que las madres y padres realizamos por ellos cada día.

Todas estas actividades ayudarán a nuestros hijos a divertirse, organizarse, desarrollar la imaginación y la creatividad, concentrarse, aprender nuevos conceptos matemáticos o adquirir un nuevo vocabulario.

Se trata de ocupaciones educativas que tienen por objeto entretener a los niños y mantenerlos intelectualmente activos dentro del entorno familiar, y, lo más importante, nos van a servir para que sean felices en casa y deseen estar con nosotros.

Por tanto, hemos de saber que el tiempo que pasamos en casa nos puede servir para conocernos mejor; para disfrutar los unos de otros, y la alegría que tenemos que transmitir, cuando estamos juntos, es necesaria para que los propios hijos valoren la familia. Por eso, debemos aprovechar este tiempo para conversar, permitirles expresar lo que les pasa o lo que desean, conocer en qué piensan y, así, conseguiremos que estar juntos sea la mejor manera de estar en casa y de sentirnos más unidos.

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Actividades:

Juegos
Manualidades
Lectura
Orden y colaboración
Preparar un postre

Aprendizaje :

Creatividad
Concentración
Orden
Conceptos matemáticos
Nuevo vocabulario

En qué mejora nuestra familia:

Conocernos
Disfrutar juntos
Fomentar la unidad

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Paloma Cavero Coll,
maestra de Educación Infantil y Primaria

Confinamiento y exclusión

La pandemia de COVID-19 es un meteorito que ha impactado en nuestra vida cotidiana y, por extensión, en nuestra sociedad.

El pasado 14 de marzo el Gobierno declaró el Estado de Alarma para hacer frente a esta epidemia y, como consecuencia directa, aplicó el confinamiento, que ha supuesto la obligatoriedad de permanecer en casa. A priori, parece un esfuerzo más o menos asumible pero, para muchas familias en situación de exclusión social, esta medida es extremadamente costosa de cumplir.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida (INE), 4,5 millones de hogares se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social, en España, en 2018, lo que supone casi un 25% del total. Esto supone unos 12 millones de personas.

LA DESIGUALDAD DE OPORTUNIDADES

Según el último informe de Save The Children, encontrarse confinado, cuando la situación es de desamparo o exclusión social, supone que muchas niñas y niños no están pudiendo seguir el curso escolar, porque carecen de medios. “Nuestro actual sistema educativo no resulta equitativo para todos los niños y niñas, pues las trayectorias educativas dependen, en gran medida, del origen socioeconómico del que provengan. Por ejemplo, los niños y niñas del nivel del quintil de renta más bajo tienen seis veces más probabilidad de repetir curso que aquellos de familias con más recursos”.

Por otro lado, los niños y niñas con algún tipo de discapacidad no están pudiendo ser estimulados adecuadamente durante las primeras etapas de desarrollo. Por ejemplo, más de dos semanas tardó el Gobierno en dejar salir a pasear a los pequeños y pequeñas con autismo.

Y en la situación más extrema está sufrir las consecuencias de la violencia en la invisibilidad de sus hogares.

NECESIDADES BÁSICAS DESCUBIERTAS

Muchos pequeños y pequeñas tienen unas condiciones habitacionales deficientes y precarias, ya que viven en pisos de escasos 50metros cuadrados o comparten habitación con otras personas, como es el caso de la población migrante en situación irregular, un colectivo especialmente vulnerable en esta crisis, ya que no tienen acceso igualitario a las prestaciones sociales. Desde 2018, España es el primer país de entrada a Europa, con más de 60.000 personas migrantes y refugiadas. La ruta del Mediterráneo occidental registró el mayor incremento de llegada de menores, más del 400% en un año.

Otros tantos no pueden tener una alimentación sana y adecuada a su momento evolutivo, porque sus familias no tienen recursos económicos suficientes para afrontar esta crisis.

La angustia de no saber si se va a recuperar el trabajo o si se va a tener dinero o no para pagar el alquiler genera un estrés que los adultos transmiten a los menores y eso puede provocar alteraciones en su salud psicológica.

Todavía hoy el 28,3% de los niños y las niñas viven en riesgo de pobreza; el 15,5 % en pobreza severa. Con un coste estimado de crianza de entre 500 y 600 euros al mes, para muchas familias tomar la decisión de tener un hijo o una hija aumenta el riesgo de caer en la pobreza.

Entre los niños y las niñas más vulnerables se encuentran aquellos que pertenecen a hogares monomarentales, que suponen ya el 10,3% de todos los hogares en España.

UN NUEVO PARADIGMA

Esta crisis es una invitación a la reflexión, viendo el crecimiento de las desigualdades sociales fruto del momento. Se hace necesario un cambio de paradigma, en una sociedad con marcado carácter adultocéntrico, donde los derechos de los niños y niñas pocas veces son tenidos en cuenta (como el derecho “al movimiento”). Debemos replantear los valores que nos guían. De esta crisis solo saldremos a través de la solidaridad y el apoyo mutuo.
Compartamos lo que tenemos, enseñemos la generosidad a nuestros hijos e hijas, redistribuyamos los recursos de forma más justa y equitativa, cuidemos nuestro planeta con medidas contundentes para evitar los desastres medioambientales que a diario se producen, miremos al otro desde el respeto y la igualdad y no temamos a la pobreza.

A partir de ahora, apoyemos a estos niños y niñas, que quizá vivan a dos calles o sean amiguitos o compañeros de nuestros hijos e hijas, y hagamos comunidad. Tenemos la oportunidad de, a partir de ahora, crecer como sociedad.

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“La población en riesgo de pobreza o exclusión social en España”, Boletín Económico, Banco de España, 2020

“La Infancia Marca. Análisis de los derechos de los niños y las niñas durante los últimos 100 años de historia de España”, de Save the Children España, 2019 (Pags 59-62).

www.savethechildren.es/publicaciones/informe-la-infancia-marca

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MARÍA FUERTES- ESCRIBANO
Educadora social experta en infancia en exclusión social y miembro de la red de apoyo vecinal de Vallecas

¿Qué va a pasar?

Viven una situación nueva, no tienen colegio, no han podido salir en mucho tiempo de casa y ahora lo hacen con normas nuevas, sin poder ver a sus familiares o amigos. Además, tienen que seguir “el cole en casa”. Todo es muy extraño. ¿Cómo podemos ayudarles?

Todavía hoy, muchos se encuentran en estado de shock ante una situación que parece sacada de la ficción: países paralizados frente a un enemigo invisible, difícil de detectar, que amenaza la vida de muchas personas en pleno siglo XXI.

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La información de los primeros momentos fue contradictoria, lo que hace que la percepción de amenaza e incertidumbre se acreciente y, con ello, la ansiedad y el malestar emocional. El aislamiento social, lejos de nuestros seres queridos, aumenta el malestar psicológico, y el no poder determinar la duración hace que los síntomas emocionales se intensifiquen.

No obstante, los adultos cuentan con estrategias fruto de su expleriencia, que pueden contribuir a paliar la sintomatología. Pero, ¿y los niños? ¿Qué podemos hacer para ayudarles?

Sin duda, hay pautas protectoras en esta situación, aunque es cierto que muchos niños poseen una resiliencia que les hace más resistentes a este tipo de contratiempos, pues, entre otras cosas, no tienen una capacidad anticipatoria que haga que su ansiedad se incremente al valorar el posible impacto de la pandemia.

Cualquier pauta dirigida a niños pequeños debe incluir, como es habitual, unos horarios y unas rutinas, que siempre les hacen más fácil el camino a recorrer.

Establecer horarios

Mantener un horario constante es protector para los niños y la familia.

Aunque en un momento inicial, si los padres tienen que teletrabajar, pueda resultar cómodo que se levanten mucho más tarde, esta pauta, a medio plazo, no resulta beneficiosa. Establecer un horario ayuda a la estabilidad emocional de niños, aunque pueda variar la hora de levantarse y acostarse frente a cuando asisten al colegio.

Primero la obligación

Como bien dice el refrán: lo primero es la obligación. Esto se traduce en hacer las tareas lo primero, sobre todo si los niños no se saben autogestionar con responsabilidad. De este modo, verán recompensado su esfuerzo diario y tendrán una motivación adicional para terminar pronto y poder disfrutar del ocio.

También tienen que darse periodos de descanso, igual que en el colegio, por lo que compartimentar las asignaturas y los descansos puede aumentar la eficiencia y hacer que la resistencia a la tarea sea menor. Para ello:

• Dedicar diez minutos, por la mañana, a programar la tarea del día, así como su distribución.
• Si los niños son pequeños, puede ayudar estructurar con pictogramas, para que tengan un referente visual de la distribución.
• Comenzar por las tareas menos motivadoras. Así, cuando estén más cansados, podrán dedicarse a las tareas más atractivas.
• Los periodos de descanso no deben ser muy largos porque favorecen la dispersión (15-30 minutos).

Promover actividades físicas

Los niños tienen gran cantidad de energía, que muchas veces neutralizan a través de su movimiento y a través de los deportes. Sin embargo, la situación de confinamiento limita esta oportunidad y no por ello se reduce esta necesidad.

Es importante saber que, les guste o no el deporte, es algo necesario para su bienestar emocional. Existen muchos recursos audiovisuales que pueden ayudar a los padres en esta tarea.

Favorecer el contacto social

Las relaciones sociales son un amortiguador natural del estrés y un catalizador natural de las emociones negativas.

Aunque la situación no permite el contacto real, podemos optar por el contacto virtual: hablar por teléfono, hacer videollamadas… En función de la edad, será más o menos necesario, pero es beneficioso psicológicamente mantenerse conectado. No obstante, es necesario pautar horarios, sobre todo a partir de la adolescencia, puesto que a veces les cuesta autorregularse y podrían estar “conectados” todo el día.

Control y autocontrol

Los niños deben tener una explicación veraz del motivo de su confinamiento. No es necesario mantenerles al margen de todo lo que ocurre, pero es importante (también para los adultos) limitar el flujo de noticias; tratar de seguir con la vida, en condiciones especiales, pero mantener la rutina, ver dibujos, películas de risa…El exceso de información muchas veces genera una angustia innecesaria y no es funcional para sobrellevar el día a día.

También, hay que intentar ser un buen modelo de gestión, ya que lo que más desestabiliza a los niños es ver a sus padres descontrolados. Pueden darse momentos malos dentro de casa, pero tratar de mantener la normalidad será protector; somos como el patrón de un barco. Si sienten el miedo y la preocupación en el adulto, se transmitirá con facilidad.

Ojo con los objetivos escolares

Calibrar bien los objetivos para evitar frustraciones, pues, en ocasiones, con la mejor intención, los padres intentan que el menor se esfuerce todo lo posible por sacar los objetivos escolares. Si tenemos que teletrabajar, hacer de profesores, gestionar las tareas del hogar y mantener contacto con nuestros mayores vulnerables, podemos colapsar. Lo mejor es optar por la flexibilidad, tendremos que ir adaptando y reajustando expectativas según se vayan desarrollando los días.

Una de cal y otra de arena

Hay que combinar tareas obligatorias con momentos familiares, ya que la reclusión autoimpuesta obliga a compartir mucho tiempo dentro de casa.
El día a día muchas veces hace complicado que la vida familiar tenga tiempo de calidad. La situación actual puede servir para hacer actividades conjuntas. A los niños les tranquiliza y les da sensación de normalidad jugar a un juego de mesa, cocinar, ver una película entre todos…pues les ofrece sensación de unión, afecto y proximidad.

Por otro lado, también es beneficioso para los adultos, que a través de estas actividades pueden distanciarse de cosas que les preocupan.
Por último, no debemos obviar que los padres son modelos para los hijos. Transmitir serenidad, mantener hábitos y rutinas durante el confinamiento, combinar responsabilidades y momentos de disfrute, es el mejor modo de educar a los hijos para que integren de manera natural la compensación del disfrute tras un trabajo bien hecho.

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¿CÓMO RETOMAR LA NORMALIDAD DESPUÉS DEL CONFINAMIENTO?

No solo preocupa cómo actuar durante esta fase de confinamiento, sino cómo será retomar los horarios, las rutinas, la vida social, las tareas escolares después de muchas horas de clase….

Todavía está en el aire la fecha de reincorporación a la normalidad, pero parece que habrá que esperar a septiembre para retomar las clases, algo que no es tan descabellado, pues, después de un período de vacaciones de verano, como cada año, volveríamos a comenzar el curso.

Aunque se tenga temor por la posible mala adaptación, lo cierto es que los niños tienen una resiliencia que favorece el cambio contextual. Además, estos primeros años de escolaridad son más flexibles a nivel curricular y el profesorado adaptará los objetivos para que los niños no sientan desfase.

APROVECHAR CADA SITUACIÓN PARA FORTALECER SU SENTIDO DE LA RESPONSABILIDAD

No hay que dejar pasar esta oportunidad única para que se hagan más responsables de las tareas escolares, ya que el objetivo de estas es su propio beneficio.

Durante este tiempo de confinamiento, es muy recomendable fomentar su autonomía, pues esto ayudará a que sea más sencillo adaptarse después al aula, donde la atención, necesariamente, es menos personalizada que en casa.

También, en este tiempo, habremos tenido la ocasión de preparar un buen lugar de trabajo para nuestros niños, pues, a estas edades, casi es más importante establecer buenos hábitos que trabajar mucho tiempo. Por eso, si durante esta fase de reclusión, acostumbramos a los niños a tener su espacio para trabajar, luego resultará más sencillo que hagan sus tareas sin mostrar resistencia.

Implementar la asociación responsabilidad-libertad, acostumbrándoles, desde pequeños, a que primero hagan “la tarea” (aunque sea pequeña) para tener tiempo libre de juego. Esto será una buena pauta preventiva, pues, si adquieren esa costumbre, se evitará que hacer los deberes se convierta en una lucha constante en el ámbito familiar.

Con la reanudación de las clases, habrá que retomar las buenas costumbres y realizar las tareas poco tiempo después de llegar del colegio.

Es un buen recurso poner, en la puerta de su dormitorio, un calendario atractivo, donde puedan ver las actividades que tienen a diario. De este modo, será más sencillo mirarlo y ver qué tienen que hacer cada día. Además, con la vuelta al cole, les ayudará a prepararse la mochila, sabiendo lo que deben meter, cada mañana, sin olvidar el material específico para piscina, Educación Física, etc., pues será lo que vean justo antes de salir de casa.

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Paloma Méndez de Miguel, psicóloga infantil
palomamendezdemiguel@gmail.com

 

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El deporte como hábito y ocio saludable

La palabra ocio es de origen latín: “otium”, que significa reposo. Hoy en día, ocio es el tiempo de una persona para descansar y aprovecharlo en actividades libres, motivada por y para disfrutar, desconectar del trabajo y de las obligaciones, como los estudios.

El tipo de vida actual hace que no aprovechemos siempre el tiempo libre y de ocio de una manera beneficiosa para nuestra salud. Cuando ese ocio no se dedica a hábitos saludables, pierde sus efectos favorables para el bienestar personal. Es nuestro deber, por tanto, educar en hábitos sanos a los niños y niñas, para que tengan un ocio que enriquezca su desarrollo y garantice su fortaleza.

Beneficios de hacer deporte

Las familias deben implicar a los niños en la práctica de algún juego deportivo o actividad física, pues está probado que pueden desarrollar aptitudes y ejercitar prácticas sociales.

Algunos ejemplos de estos beneficios son:

• La liberación de endorfinas, mejorando el estado de ánimo.
• Reducción de la ansiedad, depresión e irritabilidad, disminuyendo la tensión acumulada.
• Aumento del flujo de oxigeno al cerebro, mejorando la capacidad de aprendizaje, coordinación, memoria y estado de alerta.
• Impulso de la creación y constancia de hábitos, estimulando el rendimiento académico.
• Prevención de la subida de glucosa y disminución de triglicéridos y tensión arterial.
• Mejora de la circulación, respiración y digestión, junto con la aceleración del metabolismo, la producción de glóbulos blancos, fortalecimiento del corazón, los pulmones y las articulaciones, y el crecimiento de los huesos y músculos.
• Fomento del trabajo en equipo, ya que trabajar junto a otros niños con los mismos intereses hace que aprendan a estimularse y cooperar entre ellos para lograr metas comunes.
• Creación de nuevas relaciones sociales, en las que se aceptan reglas, se reconoce y fomenta el liderazgo, y se valora el compañerismo.

Cómo conseguir implicar a los niños

Una hora de actividad física moderada, al día, sería recomendable para todos los niños y niñas. Pero es necesario tener en cuenta algunos aspectos:

• Nunca debe convertirse en una obligación. Es más importante divertirse que adquirir habilidades. Si les gusta la actividad, será más fácil de realizar y adquirir así las destrezas.
• Si nosotros practicamos deporte, es más fácil que ellos se apunten. Podemos buscar cualquier excusa para salir a la calle (pasear, sacar la basura, bajarse del autobús una parada antes, dar un paseo por el monte y ver la naturaleza…). Un simple paseo mejora el estado cardiovascular, tanto en los niños como en los adultos.
• Organizar actividades y planes en familia al aire libre. Es una buena forma de dejar a un lado el ocio sedentario.
• Disfrutar con ellos. Para que interioricen la actividad física como una satisfacción, pues conviene generar un recuerdo gratificante de ella.

En definitiva, el deporte y la actividad física, individual o en familia, es siempre fuente de satisfacción y un hábito saludable. Practicar deporte, bien sea al aire libre o en recintos cubiertos, de forma particular o colectiva, nos aporta un gran número de beneficios físicos y psicológicos, que pueden ayudarnos a alcanzar una calidad de vida óptima.


ELI GORROTXATEGI Y NURIA URIARTE
NClic School – www.nclic.com

Cómo trabajar la lateralidad

Todas las familias de niños y niñas pequeños hemos escuchado frecuentemente lo importante que es trabajar la psicomotricidad en la infancia pero, ¿qué queremos decir cuando nombramos esta palabra? El desarrollo de niños y niñas de 0 a 6 años se produce de una manera global. Las partes cognitiva (intelectual), afectiva (emocional) y motórica (movimiento) están íntimamente unidas y no tendrán lugar sin trabajar al mismo tiempo las otras.

Todo lo que un niño o niña no experimente de forma vivencial con su propio cuerpo no podrá aprenderse. Los elementos más abstractos de la vida como son la conciencia espacial, la temporal y la lateralidad son cruciales para un correcto desarrollo del proceso de lectoescritura (clave en el rendimiento académico del resto de su vida) y del esquema corporal necesario para todo tipo de deportes, movimientos y desempeño físico.

La lateralidad no termina de definirse hasta los 6 años, pero se trabaja desde el nacimiento, ofreciendo estimulación simétrica que permita percepciones en ambos lados del cuerpo, para que la conexión entre hemisferios cerebrales se vaya estableciendo y la mielinización neuronal y el establecimiento de nuevas sinapsis pueda tener lugar en ambas partes del cerebro. Por ello, no sabemos si un bebé es diestro o zurdo. Podemos detectar cierta preferencia por un lado del cuerpo en un niño de 3 años, pero seguiremos sin poder afirmar que esa dominancia será la que prevalezca en la edad adulta.

Cómo trabajar la lateralidad

El masaje simétrico, profundo y relajado, en ambas manos y pies, la producción de sonidos novedosos a ambos lados de la cabeza del bebé, el ofrecimiento de sonajeros por los dos lados del cuerpo, los llamados juegos de falda(como jugar a Palmas-palmitas o Pica, pica, pollito), la manipulación de objetos que trabajen la línea media (como hacer sonar unos platillos, por ejemplo) y las acciones de lanzar-recoger-tirar van a trabajar la lateralidad de la manera adecuada el primer año de vida.

Una vez que el bebé comienza a rodar está preparado para explorar el mundo y requiere tiempo en el suelo en un entorno acogedor, seguro y libre de obstáculos. Observar que un bebé solo voltea hacia un lado será el primer signo de alerta a tener en cuenta de cara a trabajar una correcta lateralidad.

Reptar y gatear son dos etapas importantísimas del desarrollo que ayudan al bebé a cruzar la línea media de su cuerpo y a activar de forma equilibrada ambos hemisferios cerebrales. Saltarse estas etapas u observar que solo se activan miembros de una parte del cuerpo, de nuevo, nos dará pistas de qué debemos trabajar para conseguir un desarrollo armónico.

Hay bebés que se saltan estas etapas. Precisamente en el aula de psicomotricidad, será donde podamos hacer circuitos que propongan recorridos que no se puedan hacer ni andando ni “culeando”, para favorecer estos movimientos.

Una vez que un niño ya puede andar con cierta seguridad, es importante observar el patrón de movimiento. Un patrón cruzado correcto nos permitirá ver que, según se adelanta un pie, el brazo contrario también lo hace. Patrones distintos a este nos vuelven a dar pistas de que debemos trabajar estos movimientos para alcanzarlo.

Van a favorecer el correcto afianzamiento de esa lateralidad tan necesaria para el correcto desarrollo de nuestros pequeños todos los juegos en los que tengamos que movernos hacia un lado y hacia el otro (¿cuántas veces jugamos en el aula al corro de la patata sin tomar conciencia de que siempre giramos hacia el mismo lado?); saltar con un pie y luego el otro (cuando se haya alcanzado el control del salto con un solo pie); tocar instrumentos con ambas manos; favorecer y estimular la entrega de objetos en la línea media (si somos diestros, tendemos a ofrecer los cubiertos o el vaso en nuestro lado dominante, sin darnos cuenta de que no tiene por qué ser el del niño).


MARTA MARCOS IGLESIAS
Directora de la EI “Nemomarlin Suanzes”

Abre la puerta al movimiento

Para la realización de este proyecto, hemos seguido las líneas del autor Bernard Aucouturier, quien defiende la idea de que el niño tiene que vivir el placer de jugar. Se trata de un proyecto psicomotriz, que centra su trabajo en la comprensión del niño, a través de la interpretación del lenguaje que expresa y manifiesta el cuerpo y el movimiento. Esta propuesta se lleva a cabo en un espacio en el que pueden desarrollar y expresar su imaginación de manera libre, en una sala destinada únicamente para estas sesiones.

El psicomotricista tiene un papel fundamental en el desarrollo de la sesión, es un especialista que se ha formado para ello. Mediante la observación directa y sistemática de los comportamientos del niño, llegamos a entender lo que comunican corporalmente para darle un sentido y facilitar la comprensión de sus conductas y de sí mismo.

A diferencia de la enseñanza tradicional, este proyecto expone que el educador es quien se esfuerza por comprender el deseo del niño, adaptando sus propuestas en función a las propuestas que dan ellos.

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Objetivos

Alcanzar la maduración psicológica a través de la vía corporal, la acción, el juego y el movimiento.
Trabajar el proceso que va del placer de hacer al placer de pensar.

Potenciar la comunicación a través del cuerpo, la postura y el movimiento.

Ser capaz de crear situaciones de juego, por medio de objetos, construcciones…

Profundizar en el proceso de descentralización, que permitirá el acceso al pensamiento operatorio.

Desarrollar el pensamiento operatorio.

Trabajar la seguridad y confianza en sí mismo frente a las angustias, a través del placer de las actividades motrices.

El desarrollo de la función simbólica por medio del placer de hacer, jugar y crear.

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El docente trabaja siempre con una mirada positiva hacia el grupo.

Sesión de psicomotricidad

La tutora prepara previamente la sala y crea un ambiente de seguridad afectiva para el niño, estableciendo dos espacios: uno para la expresividad motriz y otro para la plástica y el lenguaje.

En el ritual de entrada, los niños se sientan para escuchar las consignas que deben seguir durante la sesión, tener cuidado de su cuerpo y el de los demás.

Después, comienza la fase de expresividad motriz, que es la fase de descarga, en la que se derriba una torre o muro hecho con módulos de goma espuma, y sirve para liberar la pulsión y dar pie a los siguientes juegos:

Saltos. Sentir placer al caer es la prueba de que el niño ha sido bien sostenido y que su cuerpo se ha estructurado en una totalidad proporcionada por un clima de placer.
Presimbólicos. El niño interacciona, partiendo de su iniciativa y de su movimiento espontáneo, en ningún momento debe ser dirigido y, cuando el adulto lo cree conveniente, hace propuestas y verbaliza lo que está haciendo el niño para que este sea consciente de ello: “Ah, te subes a la espaldera y saltas desde arriba” (así se reafirma en su acción y estimula a los demás a seguirla).
Placer sensomotor. Se trata de jugar a caerse, envolverse y balancearse, a ser perseguido…
Simbólicos. Son juegos de disfrazarse o ser distintos personajes. Los objetos a utilizar son colchonetas, cojines de gomaespuma, telas, etc. para construir espacios y utilizarlos a modo de casa, granja, hospital… dependiendo de sus vivencias.

Del movimiento a la representación

Después, comienza la fase de la historia, que favorece el paso de la expresividad motriz a la representación, donde no hay prácticamente movimiento. Debe estar directamente relacionada con las emociones y fantasmas del niño, y tiene que ser contada en tiempo presente, para que el niño pueda identificarse con el protagonista de la historia que actúa aquí y ahora.

Por último, se pasa a la fase de expresividad plástica y gráfica, en un lugar que ayude al niño a poner su pensamiento en movimiento, sin el movimiento. Se favorece la representación por medio del dibujo, la construcción y el lenguaje.

Tras finalizar la sesión, los niños regresan a su aula de forma tranquila y relajada, para seguir con la rutina diaria.

Consideraciones

Con este proyecto damos la posibilidad al niño de que experimente diferentes vivencias que generen en él numerosas representaciones mentales. A partir de estas, el niño establecerá relaciones creativas con el mundo que le rodea.

Pretendemos que el niño viva el movimiento intensamente para que, después, utilice las estrategias que permiten el paso del cuerpo al pensamiento.
Queremos que nuestra escuela sea un lugar de emoción, comunicación y desarrollo, creando un ambiente de seguridad afectiva, donde los niños sientan la emoción de conocer y el placer de existir, preparándoles para investigar y aprender con placer.


VERÓNICA RUIZ FERNÁNDEZ, Mª SOLEDAD GARCÍA SERRANO Y Mª TEMPLO APARICIO
Escuela Infantil “Los Pinos” de Madrid

Editorial: Mira cómo me muevo

Aprender no es solo nutrirnos de contenidos. Es vivir, empaparse de ello y reflexionar sobre los aciertos y lo que, si pudiéramos, haríamos de otra manera. No para arrepentirnos, que de poco sirve, sino para aprender. Estamos acostumbrados a exámenes en los que un rotulador marca los fallos.

Sin embargo, no se puede tachar lo que hacemos mal en la vida, para eso están las consecuencias. Una de ellas es la situación que vivimos, fruto de que la humanidad, una vez más, ha creído estar por encima de todo, imponerse a un planeta, que, a su manera, lleva tiempo advirtiéndonos de nuestra desmesura.

Esta crisis global, sin embargo, ha sido generosa enseñándonos más que años de lucha por la sostenibilidad. Nos ha mostrado que se puede vivir de otra manera, con medida, reduciendo la contaminación en lugares donde la perpetua boina gris nos hacía pensar nunca iba a descubrirse el cielo. Nos ha enseñado que se puede teletrabajar en empleos donde nunca se lo habían planteado, pero también que no es tan fácil hacerlo desde una casa con niños, sin medios, ni horarios, ni el respeto de los asocian trabajar desde casa con tener siempre un hueco para otros asuntos, inconvenientes que ya sufrían quienes conciliaban, pero que, de repente, parecen ser nuevos.

Otra de las últimas lecciones es que familia y escuela deben apoyarse más. Ahora que los padres hacen de profes y buscan el apoyo de su escuela, esta también se da cuenta de que los padres deben ser parte de ella, porque son, siempre lo han sido, el mejor vehículo con el que contar, y viceversa. Ahora a ver quién es el guapo que le dice al padre que crea material para su hijo y lo comparte con la clase, que, a partir de septiembre, deje que los profes hagan su trabajo. No, ahora son parte de tu clase.

Las particularidades familiares afectan al rendimiento de los niños y hay que tenerlo muy en cuenta; la tecnología aún es un mundo para muchos profes y hay que remediarlo; el confort impide innovar y hay que corregirlo; los valores de los que hablamos no coinciden con los que transmitimos, y estas son lecciones que nos está dando la vida y tenemos que estudiarlas y aprenderlas todos.

En cuarentena, ¡accede gratis!

Con el objetivo de acompañar a toda la comunidad educativa ante la situación sanitaria que está viviendo nuestro país por la propagación de COVID-19, desde la publicación ESCUELA INFANTIL, hemos decidido abrir todos los contenidos de la web desde abril y hasta nueva orden.
Ante un hecho tan insólito como el que estamos viviendo, queremos poner nuestro granito de arena para minimizar, en lo posible, las consecuencias de esta compleja situación y favorecer las recomendaciones de quedarse en casa, facilitando el acceso gratuito a todo el contenido online.

Medidas extraordinarias

Atendiendo a nuestra responsabilidad cívica y a nuestra preocupación por la Salud Pública, hemos paralizado la impresión física de los números de ESCUELA INFANTIL, desde marzo, a la espera de las nuevas recomendaciones y comunicaciones que recibamos de las autoridades y la Administración Pública. Según informan los expertos sanitarios, el virus puede permanecer en determinados materiales hasta 12 horas, lo cual consideramos que es un riesgo elevado para la salud y conlleva, como resultado, la inconveniencia de enviar la revista en formato impreso por correo postal.
Del mismo modo, queda pospuesta la resolución del V Premio Escuela Infantil, con el objetivo de poder celebrar la gala anual en la que comunicamos los ganadores y las menciones especiales a las experiencias educativas recibidas, por lo que recomendamos a los candidatos estar atentos a la web, la publicación digital de la revista y Twitter (@escuela06).

Reforzamos la oferta online

Todo el grupo editorial de Siena Educación sigue activo y quiere aportar su granito de arena a esta situación, aumentando esfuerzos en el ámbito digital. Por ello, se puede acceder a todo el contenido de la revista ESCUELA INFANTIL en www.
escuelainfantil.net.
Además, la revista puede descargarse en su versión digital a través de los links que se cuelgan en Twitter (@escuela06) y de los boletines que seguimos enviando periódicamente, con la versión PDF del número correspondiente, así como los recursos y los materiales para el aula que la acompañan. Para poder recibir estos boletines, a través del correo electrónico y de forma gratuita, puedes registrarte en este la web, pinchando en “Accede gratis”.

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OFERTA ONLINE

A través de la página web de la revista, puedes acceder a todos los contenidos de la misma, en abierto. Además, podrás descargarte las fichas y pósters del número correspondiente.
Los contenidos y materiales de otros números anteriores también podrán leerse y descargarse gratis durante la cuarentena.
Otra forma de acceder a la revista online, de forma gratuita y a través del correo electrónico, es registrarse, a través de un enlace que aparece en el
apartado “Accede gratis”, en la web.
En Twitter, iremos informando de todas las novedades sobre los contenidos de la revista, próximas fechas relacionadas con el V Premio Escuela Infantil, webinars de innovación educativa y cualquier información de interés, como links de descarga para los próximos números de la revista, materiales, manualidades…

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Más tiempo para formarte

Este tiempo en casa puede ser una magnífica oportunidad para crecer profesionalmente, formarse online y actualizarse. Por eso, hemos lanzado, desde Aula Siena y de forma totalmente gratuita, un calendario de webinarios sobre Innovación Educativa en Youtube. De hecho, ya estamos organizando un ciclo específico para Educación Infantil, por lo que habrá que estar atentos. De momento, puedes ver la serie de Educación emocional en www.youtube.com/user/padresycolegios.
Desde ESCUELA INFANTIL, el periódico Magisterio y Siena Educación, manifestamos nuestro compromiso de colaborar en este enorme desafío que afecta a todo el planeta. No lo dudes y aprovecha, en momentos tan complicados, las facilidades que, entre todos, estamos ofreciendo.


Equipo de ESCUELA INFANTIL