Mientras que algunos países occidentales han perdido hasta 5 puntos en las pruebas PISA entre 2018 y 2022, varios países asiáticos han registrado mejoras de hasta 12 puntos. Esta diferencia refleja que no se trata solo de usar tecnología, sino de cómo se usa. Un uso moderado puede tener beneficios, pero un uso intensivo (más de 1 o 2 veces por semana para actividades digitales en el aula) se vincula sistemáticamente con peores resultados académicos.





