El refugio cognitivo no es una metáfora vacía ni una moda pedagógica. Es una necesidad que surge de observar cómo las prisas, la hiperconectividad y la presión por medir resultados distorsionan la esencia del aprendizaje. Cuando lo urgente se impone a lo importante, los estudiantes pierden la oportunidad de desarrollar habilidades que requieren tiempo, atención sostenida y reflexión.





