Este contenido está restringido a suscriptores
China ha acelerado un viraje universitario que ya no se esconde: reducir titulaciones artísticas y reforzar aquellas ligadas a la inteligencia artificial, los datos y la ingeniería. La decisión abre un debate de fondo sobre qué tipo de talento quiere formar una potencia que piensa la educación como palanca geopolítica y económica.





