"Enseñarles a vivir también es enseñarles la cara amarga de la vida"

Pilar y Carlos están casados y son padres de
Adrián (14) y Paula (12). Llevan casi 20 años dedicados
a la enseñanza, tratando con adolescentes.
Pilar es pedagoga y trabaja como profesora
y orientadora. Han escrito varios libros.

Autor: MARTA SERRANO

P. ¿Es más fácil ser padre o ser hijo?
R. El incisivo Quino le hace decir a Mafalda una gran verdad: «Padres e hijos reciben el título el mismo día, pero ninguno de ellos ha asistido a un curso para ejercer su profesión».
¿Deben los padres ser los mejores amigos de los hijos?
Aprendemos a ser padres enseñando a nuestros hijos a ser hijos.
Los padres tienen que ser mucho más que sus mejores amigos, tienen que ser padres con todo lo que ello significa. «Yo necesito padres –nos decía un adolescente–; amigos ya tengo muchos».

P. ¿Es positivo darle a los hijos algún capricho de vez en cuando como premio a su conducta o comportamiento?
R. Sí, es positivo dar a nuestros hijos un capricho de vez en cuando, pero no como un premio a su conducta o comportamiento. Tenemos que acostumbrarles a entender que las conductas positivas son un premio en sí mismas. Eso no quita que de vez en cuando introduzcamos lo extraordinario en lo ordinario.

P. ¿Es cierto que los niños eran más felices antes?
R. En cierto modo, sí. La sociedad en la que vivimos ha cambiado el concepto de felicidad. Ahora la ciframos en el tener y pensamos que si llenamos a nuestros hijos de cosas van a ser más felices. Esto lleva al efecto contrario, a la infelicidad, a una insatisfacción crónica en la que han caído muchos niños actualmente. Darles de todo no es darles la felicidad.

P. Qué decir a los padres en ese momento en que están hartos de cambiar pañales o de luchar para que el bebé coma…
R. Ningún padre se puede permitir el lujo de «estar harto» de sus hijos. Es demasiado importante su labor como para tirar la toalla. Puede haber situaciones que nos superen por las características peculiares del niño, por nuestra situación personal, por falta de formación… En ese caso debemos tranquilizarnos, analizar las causas, y, finalmente, siempre con una sonrisa, aplicar la solución.

P. ¿Y qué decir a los padres de adolescentes rebeldes?
R. Los hijos crecen y hay que dejarles crecer. La rebeldía es inherente a la adolescencia. La evolución normal de un chico o una chica pasa por esta etapa, ni mejor ni peor que otras, simplemente diferente. Los padres debemos actuar con la serenidad que les falta a ellos y encauzar correctamente esta rebeldía.

P. Ahora que comienza el curso, ¿debemos visitar al profesor de nuestro hijo aunque vaya bien?
R. Que nuestro hijo vaya bien académicamente no significa que no necesite mejorar porque la educación no se limita al boletín de notas, sino que debe incidir en todos los aspectos de la persona: la voluntad, los sentimientos, el comportamiento, la sociabilidad, el carácter, las relaciones familiares, las amistades, etc. Una entrevista al trimestre es lo mínimo, sin menoscabo de acudir al colegio cuando estimemos oportuno.

P. ¿Qué hacer cuando se observa un cambio repentino en el comportamiento de nuestro hijo?
R. Lo primero que debemos comprobar es si está dentro del proceso evolutivo propio de su edad. En ese caso, nos esforzaremos por acompañarles en su maduración y ayudarles a entender sus cambios. Si no es así, hay que buscar las causas para ponerles solución lo antes posible. En el caso de que veamos que la situación nos supera, hay que buscar ayuda externa (médico, profesor, psicólogo…).

P. ¿A qué edad se le puede contar a un niño un problema como la enfermedad de un familiar o que en casa no hay dinero para hacer ese viaje a Eurodisney que tanta ilusión le hace?
R. Siempre que ocurra aunque teniendo en cuenta la edad y las características del niño. Hay que hablarle con un lenguaje que él pueda entender y sin transmitir ansiedad o preocupación excesiva. Nunca debemos mantenerles en el engaño aunque sean situaciones duras y difíciles. Enseñarles a vivir es enseñarles también la cara amarga de la vida.

P. Cuando de repente descubrimos que nuestro hijo nos miente constantemente,¿cómo debemos actuar?
R. Deberemos analizar cuál es el verdadero motivo por el que miente. Si lo hace para eludir un castigo, deberemos revisar cómo le castigamos; si descubrimos que no acepta la realidad, tendremos que enseñarle a aceptarla; si lo que pretende es quedar bien ante los demás o llamar la atención, nos comprometeremos a reforzar su autoestima; si busca agradar a sus padres, es decir, a nosotros, revisaremos nuestras relaciones familiares.

Los refrescos no causan cáncer

Autor: padresycolegios.com

Una investigación publicada
en agosto en la revista Journal
of the National Cancer Institute
ha zanjado, es de suponer
que definitivamente, la polémica
acerca de la posible relación
entre las bebidas refrescantes
con gas y los tumores
de esófago. Pues bien, según
parece, ambos factores no están
asociados. Desde hace
años se venía barajando la posibilidad
de que el consumo
frecuente de refrescos carbonatados
acabase por dañar la
mucosa esofágica y diera lugar
a adenocarcinomas en esta zona.
«Nuestros datos no corroboran
esta hipótesis», ha declarado
el coordinador de este
trabajo, perteneciente al
prestigioso Instituto Karolinska,
en Estocolmo (Suecia). No
obstante, los responsables de
dicha investigación han dejado
claro que estos productos
sí causan acidez y reflujo gastroesofágico
(retorno indebido
de los ácidos gástricos del
estómago al esófago) y están
estrechamente relacionados
con las caries dentales y con la
obesidad

Quiero ser jueza

Autor: padresycolegios.com

Si todo sale bien, este septiembre terminaré la Secundaria y podré cursar la carrera de mis sueños, Derecho. Mi intención siempre ha sido la de intentar convertirme en jueza, pero mis familiares llevan un tiempo intentando disuadirme ya que piensan que es un camino muy largo y demasiado difícil, y la verdad es que al final me han metido el miedo en el cuerpo. ¿Es realmente tan complicado llegar a optar a un puesto de juez? ¿Me he fijado una meta demasiado alta? Gracias.
PURIFICACIÓN. CÁDIZ

Purificación: Vamos a empezar dando un tironcillo de orejas, a distancia, a tu familia. Dado que lamentablemente cada vez son menos los adolescentes que plantean sus proyectos de futuro asumiendo sus dificultades y comprometiéndose con el esfuerzo y la ilusión necesarias para lograrlos, que un número significativo de jóvenes eligen sus carreras, a veces orientados por sus familias, sólo pensando en su duración y en ganar mucho dinero como única razón para triunfar en esta sociedad del bienestar, que lamentablemente se está vaciando de los valores auténticos y en la que este enfoque de los jóvenes les está llevando a lugares no deseados y a un futuro incierto, es necesario que tú y jóvenes como tú tengáis proyectos de futuro serios aunque encarnen grandes obstáculos.
La finalidad de las personas es encontrar el más alto nivel de felicidad y la realización profesional es una de las variables fundamentales para la realización personal. Además, la elección de carrera debe hacerse en función de las aptitudes e intereses de cada uno, pues si no es así con el tiempo resultan ser un obstáculo importante en la vida ordinaria.
A ti, que vives un sueño que puedes hacer realidad, no es conveniente que se intente disuadirte para que con tu valía, esfuerzo y proyecto original de futuro te planteen los inconvenientes, –que son ciertos–, como obstáculo, en vez de causa motivadora para ser una joven diferente dispuesta a lograr tus propósitos profesionales.
Te felicitamos por ser tan clara en tu pregunta y sobre todo por elegir una carrera larga y difícil, pues recuerda que lo que «cuesta» es lo que «vale».
Sácate el miedo del cuerpo, agradece a tu familia la buena, aunque equivocada, intención y pon el esfuerzo y los medios para en unos años ser una jueza de la que estén orgullosos los que sean juzgados por ti. Nunca las metas son demasiado altas si pueden alcanzarse.

Estudiar fuera

Autor: padresycolegios.com

Soy la madre de Vicenta y quería que me aconsejaran cuál debe ser nuestro comportamiento ante la nueva situación. Nuestra hija, que nunca se separó de nosotros, no tiene hermanos, y ahora se marcha a Madrid a estudiar la carrera de Traducción e Interpretación porque nos han informado que en esta universidad los forman muy bien.
Su padre y yo estamos muy preocupados y ella, aunque parece que le hace mucha ilusión, de vez en cuando plantea la duda de quedarse en Córdoba aunque no pueda hacer esta carrera que es la que le gusta. ¿Qué hacemos para ayudarla? ¿Cómo lo hacemos?
VICENTA. CÓRDOBA

No es fácil contestar por escrito, pues sería conveniente conocer más datos. No obstante le sugerimos que en primer lugar ustedes tienen que «encajar» esta situación pues en algún caso la inseguridad y los temores de los padres al no tener la gratificación diaria de su compañía son la causa fundamental de las dudas de su hija. La función educadora de los padres con un hijo o con varios es prestarles los apoyos necesarios para que en su momento vuelen lo más alto que puedan, como las águilas, y eviten cualquier forma de superprotección que les mojen las alas y dificulten el vuelo.
Sin entrar en todo un tratado teórico sobre el tema y para serles útiles nuestro consejo es que manden sus cabezas y el corazón sólo cumpla con su deber funcional, que su hija salte y se incorpore a la universidad, y aunque lógicamente va a echar de menos la cercanía de sus padres se irá habituando a crecer con vuestra ayuda a distancia y poco a poco logrará la autonomía y la madurez que vaya necesitando para seguir sus estudios con normalidad y ser una adolescente con un desarrollo propio de estas edades.
Siempre vendrá bien que algún fin de semana puedan estar juntos los tres y sobre todo hace falta vuestro esfuerzo, aunque os cueste, para aceptar esta situación como la mejor para vuestra hija. Si surgiera cualquier problemilla acudan al Gabinete de la Universidad y ellos le darán sus consejos y orientaciones.
A sufrir un poco, de momento, pues seguro que en breve la nueva situación se aceptará con normalidad y la satisfacción de haber hecho lo que había que hacer.

Agobiada por la selectividad

Autor: padresycolegios.com

Qué me aconsejan? Soy Patricia de Santander. He sido buena estudiante y he aprobado todo, todos los cursos. Este año cursé 2º de Bachillerato en la opción A, aprobé en junio con buenas notas, pero me suspendieron en selectividad. Quiero hacer Ciencias Ambientales porque es una carrera que me atrae mucho. Desde que me dieron la papeleta de Selectividad me empecé a sentir muy mal. Este verano me he dedicado casi sólo a estudiar pero o me he vuelto tonta o no sé que me pasa porque no me cunde nada. Díganme algo.
PATRICIA. SANTANDER

Un poco tarde te van a llegar nuestros consejos, pues al no publicarse nuestra revista en agosto no hemos podido contestarte; además no nos mandaste un teléfono que nos hubiera facilitado contactar contigo, pero aunque tarde, esperamos llegar a tiempo antes de que te vuelvas a examinar en septiembre.
Ante todo y dadas las fechas próximas al examen, si no has ido aún, acude a un profesional, cuéntale lo que te pasa y él te facilitará el consejo o la medicación que te proporcione la serenidad y el desbloqueo que te permita ir al examen en las mejores condiciones posibles.
Aunque sigas repasando lo que ya sabías, dedica estos últimos días antes del examen a descansar y verás como empiezas a recordar los contenidos que ya conocías al final de curso y te encuentras preparada para aprobar.
Dado que lo único que nos interesa ahora es tu éxito en la Selectividad y normalizar tu matrícula en la Universidad para que en unos años seas una excelente licenciada en Ciencias Ambientales, cuando lo consideres oportuno vuelve a ponerte en contacto con nosotros y te sugeriremos más cosas. Pues la respuesta emocional que has tenido con tu suspenso en la Selectividad, a lo que no estabas acostumbrada, se puede dar en otro momento en la Universidad. El ser muy buen estudiante y muy responsable, que es lo que debe ser, a veces nos nubla, nos hace menos objetivos creándonos algunos problemillas. Ánimo.

Desenchufar

Autor: padresycolegios.com

Rosa fue desde siempre aficionada
a la música y le encantaban
desde pequeña
los grupos ruidosos de
rock. A Luis, ocho años más
pequeño, la música de Rosa
le ponía nervioso y con
dos añitos intentaba desenchufarle
la minicadena. Entonces,
su tía regaló a Rosa
una guitarra y la niña pasaba
horas rasgando las
cuerdas, desafinando un
montón. Un día Luis ya no
pudo más y se fue a la habitación
de su hermana y su
madre lo encontró dando
vueltas alrededor mientras
Rosa tocaba, mirando fijo a
la guitarra: «Pero, ¿dónde
está el enchufe?»