Libros para fomentar la lectura durante el verano

El verano es una época especial para la lectura. La arena de las playas, el césped de los campings y el verde de las montañas son escenarios idílicos para los amantes de los libros. Las largas jornadas de inactividad, una invitación para leer. No existe una época mejor para fomentar la lectura en niños, niñas y adolescentes. Por eso, en Padres y Colegios hemos recopilado una serie de títulos, ordenados por edades, que son en sí mismos una herramienta para incentivar las ganas de más lecturas.

Por Adrián Cordellat

De 3 a 6 años

Poko y su tambor (Andana): “El mayor error que cometieron los padres de Poko fue regalarle un tambor”. Con esta frase arranca Poko y su tambor, elegido mejor libro del año 2019 por la revista Publishers Weekly. Pero, ¿de verdad es un error? No lo parece, porque Poko demuestra tener un talento innato para tocar y reunir a gente a su alrededor y así lo demuestra en este álbum ilustrado sobre el valor de la perseverancia y la increíble capacidad de unir que tiene la música. Una delicia.

¿Qué hace falta? (Kalandraka): En este 2020 marcado por la crisis del coronavirus se conmemora el centenario del nacimiento del pedagogo y prolífico escritor italiano Gianni Rodari, Premio Andersen por su contribución a la literatura infantil en 1970. Como no podía ser de otra forma, en 2020 están saliendo a la luz, en nuevas reediciones, algunos de los títulos más emblemáticos de Rodari.  Un ejemplo es ¿Qué hace falta?, un álbum sencillo y maravillosamente ilustrado por la artista italiana Silvia Bonanni que es un canto a cómo las cosas pequeñas son imprescindibles para alcanzar lo más grande.

Fábulas de Esopo (Blackie Books): La escritora británica de literatura infantil Elli Woolard reescribe en rima ocho de las reconocidas fábulas de Esopo en una cuidada edición que cuenta con las inconfundibles ilustraciones de la ilustradora catalana Marta Altés, que llenan de color la revisión de estos cuentos de la Antigua Grecia que contienen divertidas lecciones de vida para los más pequeños de la casa.

De 6 a 12 años

La pequeña bruja (Maeva Young): El autor checho Otfried Preußler recibió en 1972 una mención honorífica a toda su carrera en los premios Hans Christian Andersen de literatura infantil. Un ejemplo paradigmático de esa carrera es La pequeña bruja, un libro que narra los esfuerzos de una peculiar bruja por acceder a la gran fiesta anual de brujas. Y decimos lo de peculiar porque la pequeña bruja utiliza sus poderes para hacer el bien, algo que parece no sentar muy bien entre sus compañeras de profesión en este clásico imperecedero.

Basil, el ratón superdetective (Blackie Books): Y si hablamos de clásicos, no podemos dejar de hacer referencia a un personaje que Disney encumbró en 1986 con una adaptación cinematográfica. Hablamos de Basil, el ratón superdective, un personaje inmortal creado por la escritora neoyorkina Eve Titus como homenaje a Sherlock Holmes y como una forma de hacer de puente para los más pequeños entre la lectura de Basil y Sherlock.  Se trata del primer título de los cinco que Titus dedicó al personaje. Una lectura llena de intriga y suspense para las tardes de verano.

La crónica de Ivo Cukar (Edebé): Premio Edebé de Literatura Infantil 2020, La crónica de Ivo Cukar, del escritor catalán David Nel.lo, es una genial fábula, con una familia de cucarachas como protagonita, que nos acerca de forma metafórica dramas cotidianos como la crisis migratoria y de refugiados. Una genial manera de empatizar y ponerse en la piel de quienes se juegan la vida por un futuro mejor porque ya no tienen nada que perder.

Toni o cómo conseguir las Ronaldo Flash (Maeva Young): El género del cómic no podía faltar en esta selección veraniega. Toni o cómo conseguir las Ronaldo Flash, del alemán Philip Waechter, es una divertida novela gráfica que narra las peripecias y las andanzas de un niño aficionado al fútbol, Toni, que hace todo lo posible por conseguir las botas de fútbol que calza su ídolo futbolístico. Un cómic lleno de humor sobre el valor de la perseverancia, tan innato en los más pequeños. Por algo siempre acaban consiguiendo lo que se proponen.

¿Quién quieres ser? (El barco de vapor): El escritor italiano Carlo Frabetti recibió el pasado mes de abril el premio SM El Barco de Vapor 2020 por ¿Quién quieres ser?, en la que narra la historia de Eva, una niña de doce años todo curiosidad y preguntas que descubre que no todo es lo que parece y que las respuestas no siempre son lo más importante cuando conoce a Ray, un sabio inventor algo chiflado. Porque cuando crees que tienes todas las respuestas, van y te cambian las preguntas. Un libro inteligente que apuesta por el diálogo como herramienta para conocerse a uno mismo y al mundo que le rodea.

De 12 a 16 años

Maneras de vivir (Edebé): Luis Leante se alzó en este 2020 con el Premio Edebé de Literatura Juvenil por su excelente novela Maneras de vivir, un impactante thriller dirigido a adolescentes (aunque lo puedan leer personas de todas las edades) escrito a través de las entrevistas que el narrador hacer a los cuatro protagonistas de la historia, miembros todos de una familia atípica en la que su cabeza visible es un ídolo de la música de los años ’90 caído en desgracia. No obstante, los dos adolescentes que forman parte de la familia cobran protagonismo con el transcurrir de las páginas en esta historia llena de emoción y tensión que invita a ser devorada sin descanso.

La versión de Eric (Literatura SM): Reciente Premio Gran Angular de Literatura Juvenil, el escritor Nando López ha creado con La versión de Eric una novela compleja en su concepción (mezcla thriller e historia intimista y está narrada en dos tiempos) que tiene lugar en una comisaría. Allí, de madrugada, Eric, una estrella televisiva del momento, espera a hablar con la policía del crimen que acaba de producirse mientras recuerda su pasado y todo lo que lo llevó hasta allí. Porque los hechos significativos de nuestras vidas no pueden explicarse sin cada una de las cosas y sucesos que han marcado nuestras biografías.

Ciberseguridad infantil: Mientras ellos navegan, otros espían

¿Están seguros nuestros hijos cuando navegan por Internet?, ¿cómo podemos asegurarnos de que no son monitorizados? Existen estrategias para enseñarles a protegerse.

 

Por Olga Fernández

Cada vez es más habitual que los niños utilicen tabletas y portátiles para estudiar, con aplicaciones o app que permiten realizar test y evaluaciones y manejar los datos por el profesor, es el caso de Socrative; o Alexia Classroom, con la que los alumnos comparten información y trabajan de forma cooperativa en el aula. La utilización de todos estos programas y aplicaciones genera información sobre el alumno: en qué falla más, en qué materia es mejor, a qué hora se pone a trabajar, cuánto tarda en hacer un ejercicio, etc. Datos a los que solo debe tener acceso el profesor para mejorar el rendimiento del estudiante.

“La Unión Europea está trabajando en que la inteligencia artificial esté basada en unos principios éticos y que sea trasparente, es decir, que el usuario sepa qué están haciendo con sus datos. Para utilizar los datos del niño se debe tener la autorización expresa de los padres”, afirma Rafael del Hoyo, responsable de Big Data y Sistemas Cognitivos del Instituto Tecnológico de Aragón.

Los profesores también deben tener en cuenta una serie de premisas a la hora de manejar la información privada del alumno. “Diferentes prestadores de servicios ofrecen herramientas gratuitas muy útiles para la docencia, pero deben ser utilizadas con cautela. No es lo mismo usar la “nube” para trabajos de dibujo que usarla, por ejemplo, para almacenar datos de carácter personal que se requieren para la gestión administrativa del alumnado de un centro docente”, apunta Ofelia Tejerina, profesora del Máster de Acceso a la Abogacía de Comillas Icade y experta en Derecho Informático. Quien insiste en la importancia de saber elegir los canales de comunicación en función de la información que se maneje: “No es igual usar un canal de comunicación gratuito para realizar tareas escolares que para comunicarse con un menor con problemas de aprendizaje, de salud, o familiares. Y no es lo mismo usar plataformas gratuitas para informar sobre la actividad docente en general de una institución, que utilizarla para publicar imágenes de las actividades de Navidad o de fin de curso donde aparecen menores”.

Según señala, existen plataformas de telefonía con video o videoconferencia, como Zoom o FaceTime, muy utilizadas actualmente para conectarse en las clases on line, sobre las que recientemente han tenido conocimiento de problemas de seguridad, “pero dependerá del carácter confidencial de la información y el uso que hagamos de la tecnología. A mayor privacidad, mayores garantías debemos exigir al responsable de la misma. Y ojo, tendremos que poder contactar con él, localizarle en caso de problemas, más aún si se dieran casos extremos en los que deba intervenir un juzgado”, advierte esta experta.

El futuro de Internet y su uso se vislumbra con grandes cambios que pueden afectar al control de nuestros datos. Tras la crisis del coronavirus ya se intuye un nuevo modelo que llega desde China, país que propone crear una red más rápida y potente pero menos libre. Consistiría en reemplazar el sistema que ahora usamos, en el que para transmitir datos cada dispositivo envía paquetes de información a una dirección, por una tecnología en la que los dispositivos de la misma red se comunicarían directamente entre ellos, sin depender de un satélite o intermediario. Sin embargo, no sería totalmente libre. Se prevé que este nuevo modelo requeriría de algún sistema de autentificación para poder funcionar, lo que conllevaría el rastreo de los datos.

Según explica Sergio de Juan-Creix, profesor colaborador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y experto en derecho digital, si bien con el sistema actual podemos ser identificados mediante la dirección IP, con un sistema de autentificación sería mucho más sencillo. “Actualmente, identificar a alguien por su IP requiere de una autorización judicial que ordene a los operadores revelar la identidad de una persona, pero con un sistema de autentificación para acceder a internet esta posibilidad sería más abierta”, afirma este experto, señalando que no solo los operadores, sino también otros agentes podrían controlar nuestro uso de internet, con el riesgo que ello conlleva para nuestra privacidad e intimidad.

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Cómo enseñar a los niños a filtrar

Pero los niños no solo utilizan las herramientas on line en el entorno escolar, en casa también acceden a otras aplicaciones de ocio o redes sociales sobre las que es más difícil tener un control. De hecho, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos ha anunciado que Google y su subsidiaria YouTube tendrán que pagar una multa de 170 millones de dólares para resolver las demandas que acusaban a estas empresas de recolectar datos personales de niños sin el consentimiento de los padres o tutores.

¿Cómo saber que determinadas aplicaciones o redes sociales son seguras? La experta en Derecho Informático, Ofelia Tejerina, nos ofrece una serie de pautas para enseñar a los niños a utilizarlas de manera segura: “Cuando instalen una aplicación en su teléfono móvil, esta empieza a pedir permisos, acceso a contactos, a la cámara, al micro, a la geolocalización, etc. Lo aconsejable es aceptar solo aquello que es necesario para el servicio que presta la app. Por ejemplo, la cámara y el micrófono sí son necesarias para Instagram, pero no deben darse a otras aplicaciones, o a la geolocalización, pues en principio no siempre se necesita, y en caso de necesitarla pueden activarla para ese momento concreto.

Tampoco deben dejar que accedan a sus contactos de la agenda, por ejemplo, si es una red social, ellos irán añadiendo perfiles libremente. Si es una app de pasatiempos, no necesita acceso a nada de todo lo comentado, si lo pide o lo exige para poder instalarla, han de desecharla. Siempre deben dar lo mínimo de su información personal”.

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Enfermedades raras: ¿qué sucede en el colegio?

Los niños con enfermedades raras se enfrentan a la escolarización con más inconvenientes que el resto. ¿Cuál es la situación que viven actualmente y qué demandas tienen?

 

Por Terry Gragera

Las enfermedades raras son las que afectan a menos de 5 de cada 10.000 habitantes. Hay más de 7.000 localizadas hasta el momento, algunas con unos pocos casos en todo el mundo. Otras se denominan ultra raras; son las que aparecen en menos de una persona por cada 50.000 habitantes. Las enfermedades raras implican muchas dificultades en distintos órdenes, que también se trasladan al ámbito escolar.

Las enfermedades raras impactan de distintos modos en el desarrollo del niño y de su familia. Así, conllevan periodos de hospitalización y numerosas visitas médicas que impiden al niño ir regularmente al colegio. En su desarrollo personal, al margen de la discapacidad que pueda suponer su enfermedad, aparece incertidumbre, ansiedad, sentimientos de soledad y aislamiento, pues el terreno social es uno de los más afectados. Al tener restringidas sus actividades diarias, los niños con enfermedades raras ven reducida su autonomía personal, lo que repercute en la autoestima, la confianza en sí mismos y la falta de rutinas diaria.

¿Qué demandan?

Para poder disfrutar de la educación como el resto de los niños, hay una serie de demandas pendientes por satisfacer. Así lo detalla Juan Carrión, presidente de la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder) y de su fundación:

  • Respuesta integral al alumnado. Los escolares con enfermedades raras necesitan que se cubran “no solo las necesidades educativas, sino las necesidades sociosanitarias. De esta forma, es fundamental una cobertura de calidad de todas las necesidades, con un equipo de profesionales especializado” en estas dolencias.
  • Educación inclusiva.“El desconocimiento e incomprensión social se extiende también a las administraciones y se manifiesta en una ausencia de recursos apropiados a disposición del alumnado. La evaluación psicopedagógica no refleja sus necesidades específicas. Con ello se están generando situaciones de discriminación que traen consigo una desventaja en el proceso de enseñanza- aprendizaje. Para paliar esta carencia es necesario que la Administración educativa atienda los requerimientos precisos que les trasladan los familiares para que la inclusión educativa sea plena y efectiva”.
  • Falta de apoyos en las etapas pre y post obligatorias. “Los alumnos de Educación Infantil, Bachillerato y Formación Profesional con enfermedades raras se ven desprovistos de apoyos técnicos, educativos y sanitarios”.

La experiencia de las familias

Algunos niños con enfermedades raras acuden a colegios ordinarios y otros a centros de Educación Especial.Las familias tienen que encontrar el lugar donde su hijo se desarrolle mejor, pero no siempre es fácil.

Ana vive en Los Barrios (Cádiz) y su hija de 15 años tiene siringomielia idiopática y cifoescoliosis idiopática. Asiste a un instituto donde asegura que no ha tenido problema. “Tiene muchos amigos y la ayudan con los libros, pues ella no puede coger peso. Tampoco puede hacer gimnasia”.

Por su parte, Toñi vive en Palma de Mallorca. Es madre de Martina, de 4 años, que nació con una deleción en el cromosoma 2. Su enfermedad no tiene nombre porque no se conoce ningún otro caso en el mundo. Pero su hija tiene retraso mental, rasgos autistas y microcefalia. “Aunque camina, no habla, lleva pañal y es dependiente para todo, parece un bebé de un año”, explica.

Su elección fue comenzar la escolarización este curso en el mismo colegio ordinario al que va su hermana de 11 años.Para contar con la ayuda de una auxiliar técnico tuvieron que poner una denuncia ante el Defensor del Menor. La experiencia con el resto de compañeros es positiva, “la ven como una más, la quieren muchísimo y la ayudan. Nuestro propósito llevándola al colegio del barrio es inclusivo, para que esté en su entorno”. Sin embargo, se plantean un cambio: “Creemos no haber tomado una buena decisión llevándola allí. Sus necesidades no están cubiertas. El problema no es del profesorado, sino que no están entrenados para llevar a este tipo de niños. Necesita logopedia, estimulación temprana…”.

Un 40% de los campamentos de verano no abrirán este verano a consecuencia de la pandemia

Más de 4 millones de niños disfrutan cada año de alguna de las diferentes actividades que organizan las entidades dedicadas al ocio y más especialmente de los campamentos de verano. El dato, que saltaba a los medios a finales del mes de abril a través del Colectivo Nacional de Campamentos, sirvió a la asociación para lanzar su manifiesto y trasladar al Gobierno su disponibilidad para ayudar a la hora de afrontar la difícil tarea de regular cómo serían este verano los campamentos infantiles de verano.

Durante este periodo el Colectivo Nacional de Campamentos asegura haber estado trabajando para buscar un consenso y con un objetivo muy claro: «tratar de crear un marco regulador único para evitar 17 modelos de campamento ante la crisis del COVID19». La situación actual, a escasos días de que arranquen estos campamentos, está muy lejos de ese ideal esperado, algo que denuncian desde el colectivo.

“A día de hoy no solo no hemos conseguido hacer un protocolo claro y único para saber cómo debemos trabajar, sino que a día de hoy solo cuatro Comunidades Autónomas han sacado algún documento que nos ayude a saber las condiciones en las que debemos hacerlo”, afirma José Manuel Fernández, portavóz del Colectivo Nacional de Campamentos, que denuncia que a quince días de abrir la temporada han recibido el mensaje que cada entidad debe hacer su propio protocolo de medidas y presentarlo a la autoridad sanitaria que le corresponda, algo que desde la asociación señalan como «inaudito y desconcertante» ya que, como explican, ellos se dedican a organizar campamentos y no son técnicos en sanidad.

No obstante, el Colectivo informa que creó un primer protocolo de medidas el pasado 12 de Mayo con el objetivo de que sirviera de guía para las autoridades, aunque reconoce que éste “ha sido ignorado en numerosas ocasiones” por las propias autoridades.

Todo esto, denuncian, ha llevado al sector a una situación «alarmante». Según los datos que maneja el Colectivo, el 40 % de las empresas organizadoras de Campamentos no abrirán sus puertas este año y de estas cerca del 60% están abocadas a un cierre definitivo. Las pérdidas acumuladas hasta junio rondan el 70 por ciento de la facturación anual y, en el mejor de los casos, explican, la mayoría de las empresas solo podrán hacer campamentos con la mitad de sus aforos.

Los cálculos del Colectivo señalan que los campamentos generan alrededor de 110.000 puestos de trabajo directos, un impacto que se ceba especialmente sobre poblaciones pequeñas de la España Vaciada, donde «hay miles de familias, así como comercios locales y proveedores, que obtienen una importantísima cantidad de sus ingresos» de la presencia de estos campamentos en los pueblos.

 

Recomendaciones para la apertura de los colegios antes de septiembre y pautas para una vuelta segura

Tras las declaraciones de la ministra de Educación, Isabel Celaá, anunciando el regreso en septiembre a la educación presencial para la totalidad del alumnado, Save the Children y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) han animado al Gobierno central y a las Comunidades Autónomas a adelantar al verano la apertura de los centros educativos y escuelas infantiles con precaución y teniendo en cuenta medidas de seguridad e higiene. Junto a los colegios piden también la apertura de parques infantiles y el acceso a la naturaleza y las actividades físicas.

La organización especializada en infancia y los profesionales de la pediatría representados por la AEPap han elaborado un informe, La nueva normalidad educativa y de ocio, en el que ofrecen las pautas y requisitos necesarios para que los niños y niñas vuelvan con todas las garantías de seguridad a la educación presencial y participen en las actividades de verano para compensar el cierre de aulas.

“El cierre de los centros educativos ha supuesto para los niños y niñas una merma en su aprendizaje, en su desarrollo y su bienestar social y emocional y tendrá un impacto mayor en los más vulnerables, ahondando la brecha social y las desigualdades ya existentes antes de esta crisis. Por ello, es necesario facilitar la vuelta a las aulas antes de septiembre”, sostiene Andrés Conde, director general de Save the Children. Ambas organizaciones piden que se permita que los centros educativos hagan un cierre del curso 2019-2020, ya sea en formato evento o encuentros de despedida en grupos reducidos; que los centros escolares puedan ofrecer actividades presenciales de apoyo y refuerzo educativo desde la fase 2, priorizando a los niños y niñas en situación de mayor vulnerabilidad; y que se posibilite a las escuelas infantiles iniciar la actividad a partir de la fase 2 en grupos de hasta cinco niños y niñas y espacios de interacción separados.

Respecto a las actividades de verano, consideran esencial que se pongan en marcha con el objetivo de compensar las carencias que el cierre de escuelas haya producido. Para ello proponen que las comunidades autónomas, diputaciones, ayuntamientos y entidades sociales amplíen la oferta educativa y de ocio de verano, que prioricen el acceso gratuito de familias con bajo nivel socioeconómico, y que incluyan una alimentación saludable y suficiente. Estas actividades, sostienen, deberán incluir refuerzo educativo, ocio, trabajo psicosocial, y actividades para compensar el sedentarismo de los meses pasados, entre otros.

Cinco medidas higiénico-sanitarias básicas

“Ahora bien, aunque los niños, las niñas y adolescentes se infectan menos y sus síntomas suelen ser más leves, tienen también riesgo de contagiar y ser contagiados por el SARS-CoV-2. Por ello, en todas las propuestas de vuelta a las aulas se deben equilibrar el derecho a la salud y a la educación”, añade Concepción Sánchez Pina, presidenta de AEPap.

En ese sentido, AEPap y Save the Children plantean cinco medidas higiénico-sanitarias básicas. La primera es relativa al distanciamiento físico y el uso de mascarillas. Además de limitar los alumnos por clase (no más de cinco o seis en la etapa de 0 a 3 años de Educación Infantil), y reducir el aforo a las actividades de verano al 50% (con un máximo de 200 personas entre alumnado y profesionales), recomiendan que se realicen planes escalonados de entrada y salida, se alternen los periodos de descanso y de comida o se amplíe la jornada.

La segunda medida es relativa al lavado de manos, que deberá hacerse al menos al entrar y salir de clase o de cada actividad, antes y después de cada comida o de usar el baño o después de sonarse la nariz, estornudar o toser. La tercera medida tiene que ver con las instalaciones de agua, saneamiento, ventilación y gestión de residuos de los centros, que han de limpiarse y desinfectarse al menos una vez al día, así como el material escolar, deportivo y de juegos. La cuarta medida implica contar con planes para el aislamiento ante casos de infección o sospechosos y habilitar un espacio específico que garantice la privacidad y esté provisto de equipos de protección adecuados para el aislamiento inmediato de la persona sintomática. En este ámbito, consideran necesario reforzar los planes de prevención de acoso escolar para evitar la estigmatización del caso confirmado a su vuelta a las actividades. El quinto conjunto de medidas guarda relación con la necesidad de informar y formar a la plantilla del centro, familias y alumnado acerca de la responsabilidad que tiene cada parte para limitar la propagación del virus.

Por último, recuerdan que una vuelta a las aulas segura no será posible si no se incrementan las plantillas de personal docente y otros profesionales para cubrir el aumento de número de grupos de niños y niñas, si no se ponen en marcha medidas que permitan a las familias conciliar y si no se dota a los profesionales sanitarios de Atención Primaria, especialmente pediatras y enfermeras, de medios (tiempo, equipos de protección y acceso a pruebas diagnósticas) para realizar un diagnóstico precoz de infección por Covid-19 de las personas con síntomas y el seguimiento de los contactos.

Webinar gratuito con Paloma Maldonado: Mindfulness para padres e hijos

En Padres y Colegios seguimos una semana más preparando nuevos webinars con los que acercaros a casa en estos días de nueva normalidad a expertos en educación e infancia para ofreceros recursos y un espacio en el que poder compartir vuestras dudas e inquietudes con ellos. En ese sentido, el siguiente webinar tendrá lugar el próximo miércoles 24 de junio a las 18:00 horas de la tarde a través de la app Zoom (si no la tenéis aún, aquí podéis descargarla para iOS y aquí para Android) y tendrá como protagonista a la psicóloga Paloma Maldonado.

Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, estos webinars para padres, madres y educadores se enmarcan dentro de la sección ‘Tips para el confinamiento‘, que creamos en nuestra web con recursos, consejos y propuestas de actividades para sacar partido educativo y hacer más llevaderos los días de encierro obligado en familia; y que ahora continuamos con consejos y artículos para afrontar la nueva normalidad que nos deja la pandemia. En ese sentido, consideramos que la charla con una profesional como Paloma Maldonado, especializado en infancia y juventud, puede ser de gran utilidad para padres y madres en estos días de recién estrenada «nueva normalidad».

¿Quién es Paloma Maldonado?

Como decimos, Paloma Maldonado es licenciado en Psicología, posee dos másters y está titulada en Mindfulness y Reestructuración Cognitiva por la Universidad de Valencia.

La psicóloga cuenta con una gran experiencia trabajando con jóvenes en riesgo de exclusión social tanto en España como en Inglaterra, ha colaborado en la Universidad de las Azores en investigaciones y publicaciones en el área de Psicología de la Educación y actualmente trabaja como Coach Educativa en Aula Siena dentro del programa Jove Oportunitat del IVAJ.

¿Qué temas se abordarán en el webinar?

La palabra Mindfulness se podría traducir como “consciencia plena”. Para transmitir este concepto a un niño, se le podría decir que el Mindfulness es “darse cuenta de lo que está pasando ahora mismo”. Por ejemplo: ¿cómo se siente su cuerpo en este momento? ¿Quizá le duele algo? ¿Qué olores percibe, qué está saboreando, qué sonidos puede escuchar?

Tras varios meses de confinamiento muy duros para padres e hijos (que son como esponjas y absorben las energías tanto positivas como negativas del ambiente) ahora llega el momento en el que muchos padres y madres se reincorporan al trabajo presencial, por lo que los más pequeños de la casa pueden experimentar estrés por separación. Siempre, pero especialmente éste, es un buen momento para comenzar a practicar Mindfulness. Tanto para los padres, que viendo reducidos sus niveles de estrés proyectarán en sus hijos calma y les beneficiarán de forma indirecta; como para los más pequeños, que tendrán su propio espacio para relajarse. Compartir un rato al día con ellos en esta actividad, en un estado de sosiego, fortalecerá el vínculo positivo entre padres e hijos. Además, se estará dotando a los más pequeños de herramientas para afrontar sus propios estados de agitación.

En el webinar, Paloma Maldonado hablará de éstos y otros beneficios del mindfulness, pero sobre todo ofrecerá a los padres y madres asistentes ejemplos prácticos de ejercicios y aportará recursos como aplicaciones móviles, webs de interés, libros o centros y especialistas para empezar a sumergirse en la materia.

Cómo apuntarse al webinar

Como os comentábamos con anterioridad, el webinar de Paloma Maldonado podrá seguirse en directo a través de la app Zoom el próximo miércoles 24 de junio a las 18:00 horas. La charla tendrá una duración aproximada de una hora, dividida en una ponencia de unos 30-40 minutos de la psicóloga a la que seguirá un turno de preguntas para que podáis consultar con la experta todas vuestras dudas.

Podéis reservar vuestra plaza en el webinar a través de este enlace: https://zoom.us/webinar/register/WN_ol8C4yITSr6Mp0M_2jNn7Q

 

¿Cómo deberían ser los espacios y los entornos virtuales con la vuelta a los colegios?

Con el desconfinamiento, los centros de trabajo, los comercios, los lugares de ocio e incluso las playas se están adaptando para cumplir con las medidas de prevención y evitar el contagio por el coronavirus SARS-CoV-2. Esto también incluye a los centros educativos, algo que han analizado investigadores del Smart Classroom Project de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), quienes han diseñado un decálogo pedagógico respetando las medidas de higiene y el distanciamiento físico.

«Está pensado para iniciar una reflexión sobre cómo entendemos el espacio de aprendizaje de los centros educativos en cualquier nivel, desde infantil hasta la universidad, y cómo lo vamos a adaptar en esta situación excepcional —y esperemos que transitoria—», explica Guillermo Bautista, miembro del proyecto y profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

Entre las medidas, los investigadores proponen educar a los estudiantes para usar el espacio, es decir, explicarles la importancia de mantener las distancias y las normas de higiene pero sin perder los hábitos de relación y contacto interpersonal (por ejemplo, saludándose con los codos).

Más espacios y contacto visual

En esta línea, los autores plantean aligerar el espacio eliminando mobiliario y utilizando lugares que antes no se destinaban a sitios de aprendizaje (pasillos, salas de tutoría, porches o patios). A la hora de organizar la disposición de las mesas, es preferible que sea de forma circular o semicircular en grupos pequeños o grandes, para favorecer el contacto visual entre todo el alumnado y también con el profesorado, teniendo en cuenta el uso de mascarillas a partir de una determinada edad.

«La mascarilla provoca perder una parte importante de la comunicación interpersonal, de la expresión y la comunicación no verbal, por eso es importante usar las manos para gesticular y fomentar la expresión de sentimientos y emociones con el lenguaje verbal», describe Bautista. En ese sentido, los investigadores proponen potenciar al máximo la conexión visual, dejando las puertas abiertas y eliminando las barreras físicas.

Dentro del aula, el decálogo plantea que se potencie el trabajo autónomo de los estudiantes, fomentando las preguntas y la reflexión, siempre manteniendo las distancias. Los docentes pueden dividir la clase en diferentes grupos y resolver dudas con cada uno de ellos de forma independiente.

Para evitar aglomeraciones, los horarios tendrían que flexibilizarse, tanto la entrada como la salida, y también los momentos de descanso. «Desde los más pequeños hasta los mayores, la clave es, poco a poco, ir creando una cultura de uso del espacio que sea adecuada a las necesidades actuales», subraya el investigador. En este nuevo escenario resulta imprescindible potenciar la comodidad y el movimiento controlado del alumnado.

Educación presencial y en línea

Respecto a las herramientas educativas, en el decálogo se propone potenciar dispositivos tecnológicos como tabletas o escritorios portátiles, que permiten al estudiante hacer sus tareas desde cualquier lugar. Los autores del decálogo apuestan por un aprendizaje combinado, con educación presencial y en línea, incorporando el uso de las tecnologías digitales como una práctica educativa cotidiana.

«Lo ideal es equilibrar muy bien el trabajo que se hace en línea para no sobrecargar ni a profesorado ni a alumnado, y también que los momentos presenciales potencien la comunicación y el diálogo, así como aquello que es más difícil hacer de forma autónoma en casa», señala Bautista.

Esto implica que los niños y niñas tengan acceso digital tanto en las aulas como en sus hogares, lo que no siempre es posible. «Es algo de lo que se tiene que ocupar la Administración, porque aunque el profesorado y los centros estén preparados para ello, estas propuestas no servirán de nada si los estudiantes no tienen acceso a estos dispositivos», recalca el docente.

Los investigadores de Smart Classroom Project también apuestan por aprovechar esta nueva situación para fomentar la autorregulación de los estudiantes, es decir, que los docentes ayuden, moderen y supervisen, pero que sean los alumnos y alumnas quienes aprendan de forma autónoma y desarrollen la competencia de autorregularse. Eso significa que se responsabilicen de una buena parte del proceso educativo.

La percepción de los padres de la educación digital mejora tras la experiencia del confinamiento

Más del 80% de los padres españoles reconoce que su percepción del e-learning ha cambiado tras la experiencia vivida durante el confinamiento provocado por el COVID-19, y que ahora otorga una mejor valoración a la educación digital, especialmente cuando se combina con métodos tradicionales. Así se desprende de un estudio realizado por Lingokids, empresa española especializada en el aprendizaje en inglés para niños de edades tempranas, a partir de una encuesta realizada a 600 familias españolas con hijos menores de 11 años.

“La pandemia ha hecho que los modelos educativos basados en herramientas tecnológicas y en procedimientos telemáticos, que hasta ahora se consideraban un complemento más de la educación presencial tradicional, hayan adquirido el máximo protagonismo por imperativo del estado de alarma, convirtiéndose en la principal vía de aprendizaje y copando el 56% del total de actividades llevadas a cabo por los niños españoles durante este periodo, según los datos recogidos en nuestro informe”, asegura Ellen Wartella, directora del Centro de Desarrollo Humano y de Medios de la Universidad de Northwestern y miembro de la Junta Educativa de Lingokids.

Sin embargo, no todos los centros educativos estaban preparados para asumir este reto acelerado de digitalización, por lo que para mantener la continuidad del proceso educativo se han combinado diferentes técnicas, desde el uso de plataformas digitales escolares, clases en vivo mediante herramientas de videoconferencia y exámenes por vía telemática hasta el envío de tareas mediante e-mail o actividades tradicionales fuera de los dispositivos electrónicos. En total, la media de tiempo empleada por los niños españoles en la realización de sus tareas se ha situado entre 4 y 5 horas diarias, según las familias consultadas por Lingokids.

Por otro lado, algunas herramientas como las aplicaciones móviles permiten desarrollar otras competencias complementarias a la formación reglada. En este sentido, el informe pone de manifiesto que las familias españolas otorgan cada vez más importancia a los nuevos métodos de aprendizaje que permiten desarrollar habilidades intra e interpersonales, o ‘soft skills’, entre las que se encuentran la inteligencia emocional, la capacidad resolutiva, la motivación, la empatía o las habilidades sociales y de comunicación: el 54% de los encuestados considera que estas competencias son tan importantes como las asignaturas de los programas educativos tradicionales, y un 33% considera que lo son incluso más.

Aplicaciones educativas

El uso de aplicaciones educativas se ha intensificado durante el confinamiento. Según el informe de Lingokids los niños de entre 2 y 11 años han dedicado entre una y dos horas diarias al uso de estas apps. Asimismo, 9 de cada 10 progenitores consultados prefiere apps con un componente educativo frente a aquéllas que son sólo de entretenimiento/juego. La mayoría de ellos, además,  se inclina por aplicaciones que integran variedad de contenido y las especializadas en diferentes asignaturas (matemáticas, inglés, ciencias, etc.).

Las razones que manifiestan a la hora de elegir este tipo de aplicaciones son que resultan un complemento a su actividad formativa al tiempo que les ayudan a desarrollar otras habilidades y les mantienen ocupados de forma interactiva. Cuando las aplicaciones educativas están diseñadas conforme a modelos desarrollados por expertos ofrecen beneficios para los estudiantes en términos de autonomía del aprendizaje y adquisición de habilidades digitales. La inmensa mayoría de los padres (78%) reconoce que sus hijos o hijas son capaces de aprender de forma independiente cuando utilizan este tipo de apps de aprendizaje.

Tras el confinamiento: el 85% de los padres ve decisivo integrar herramientas online en el currículo escolar

Hace unos días casi 10 millones de menores españoles dieron por finalizado el cole y conocido las notas de un curso escolar de lo más atípico, en el que no han podido pisar su centro educativo en más de tres meses.

Por culpa del COVID-19, de un día para otro los colegios se vieron obligados a cerrar sus puertas. Para poder continuar con el temario, tanto los centros educativos como los profesores tuvieron que adaptarse rápidamente a la situación de confinamiento, al igual que los alumnos y sus familias. Pero ¿cómo ha sido esta adaptación? ¿Estaba preparado el sistema educativo español para una crisis tan inesperada como ésta? Los padres españoles han evaluado la situación en la encuesta “COVID-19 y educación: la opinión de los padres”, realizada por Smartick, el método online de aprendizaje de matemáticas para niños de 4 a 14 años, a 1.370 padres de toda la geografía nacional, con hijos con edades comprendidas entre los 4 y los 16 años.

Las familias dan un notable a los profesores por su labor durante el confinamiento

Los padres españoles, valoran mucho el esfuerzo realizado por parte de los profesores durante la crisis del COVID-19. El 83% de las familias aprueba el trabajo de los profesores. En el cómputo global, su dedicación e implicación recibe una nota media de 7. El 47% de los padres españoles sigue manteniendo la opinión que tenían de los docentes de sus hijos antes de la pandemia, 3 de cada 10 mejora su opinión y solo 2 de cada 10 ven empeorar su valoración.

Si en vez de docentes hablamos de centros educativos, el 80% de los padres aprueba su trabajo durante la pandemia y, de ese porcentaje, un 25% califica su labor de sobresaliente. En el cómputo global la nota media es de 6,6. Es importante destacar que ni colegios ni profesores suspenden a ojos de los padres españoles en ningún tramo de edad analizado (de 4 a 16 años) ni por tipo de enseñanza (ya sea pública, concertada o privada).

El futuro pasa por el modelo de aprendizaje mixto (presencial + herramientas online), sobre todo en matemáticas

Mientras aún está por definir cómo será el primer curso dentro de esta nueva realidad a la que nos ha abocado el COVID-19, 3 de cada 4 padres españoles creen que esta crisis sanitaria debe servir para replantearnos el sistema educativo. Porcentaje que se eleva hasta el 85% entre los progenitores que consideran decisivo que el colegio imparta un modelo de aprendizaje mixto, es decir, que integre herramientas online en el currículo escolar.

Consultados sobre cuál creen es que la asignatura donde el aprendizaje online es más eficaz, el 78% de los padres señala las matemáticas, seguidas a mucha distancia por el inglés (14%).

Con metodologías online, los niños se concentran más y están más motivados por aprender

Según los resultados de la encuesta realizada por el método online de aprendizaje de matemáticas para niños de 4 a 14 años, el 87% de las familias afirma que con métodos online como Smartick se consigue que los niños tengan más motivación e interés por aprender que con los libros de texto, además de lograr más atención y concentrarse mejor.

Un porcentaje similar (86%) opina que prestan más atención y se concentran mejor que con los libros de texto. Por si eso fuera poco, el 79% de los padres cree que con métodos online se consigue mayor personalización y adaptabilidad para practicar conceptos que se imparten en la clase por los profesores y 7 de cada 10 familias sienten que están más informados sobre los contenidos que trabajan sus hijos con herramientas online que en el colegio.

Javier Arroyo y Daniel González de Vega, fundadores de Smartick, recalcan que “las herramientas digitales no pretenden ni deben sustituir a la educación presencial, sino ser un complemento para motivar a los niños y adolescentes, además de mejorar sus conocimientos. Esta crisis deberíamos verla como una oportunidad para, de una vez por todas, replantearnos el sistema educativo y adaptarlo a la realidad digital de nuestros menores”.