"La infancia dura cada vez menos, pero a cambio no se logra madurez"

Cuando apenas tenía 17 años, le pagaron cerca de 3.000 pesetas por publicar Pequeño teatro. 75 años después, Ana María Matute alterna sillón en la RAE y silla en el salón de su casa en Barcelona, donde acaba de terminar de escribir su último libro.

Autor: SERGIO SÁNCHEZ

Ella dijo una vez que escribir no es solamente una profesión, o una vocación: es una forma de ser y de estar. En el mismo texto, un poco antes, en aquel decálogo que hizo de la profesión del escritor, ponderaba que escribir es también una forma de protesta. Casi todos los escritores comparten el malestar con el mundo. De estas dos máximas de una de las mejores autoras de la literatura española del último siglo se extraían algunas conjeturas antes de hablar con ella. Tras la charla, las premisas se confirmaban: Ana Mª Matute es escritora en cuanto al oficio y en cuanto a los aparejos que lleva en torno a su pelo blanco y a sus ojos, que aún encierran un brillo fugaz de inocencia.

P. Dice Esther Tusquets de ti que lo que más valoras en tu vida son la literatura y el amor. ¿En este orden?
R. Supongo que los órdenes se alteran a lo largo de la vida más de lo que te parece en un primer momento. Ahora mismo, están al mismo nivel. Literatura y amor…

P. ¿Y la inocencia y la imaginación?
R. Son asuntos distintos. Mi vida ha estado llena de literatura y de amor. Inocencia e imaginación a veces van de la mano, a veces no.

P. Supongo que la capacidad de sorprenderse es interesante para el autor…
R. Sin duda. Es muy importante.

P. A eso me refería con la inocencia. ¿Es la edad enemiga de la inocencia?
R. La pérdida de la inocencia es inevitable, lo que pasa es que unos la pierden más y otros la pierden menos. Pero es inevitable, porque le pasa a todo el mundo… A todo el mundo que ha sido niño, que no todos lo fueron.

P. En alguna ocasión ha comentado que escribir es ganarle la partida al tiempo. ¿Rejuvenece más una novela que el bótox?

R. Sin duda alguna. Mira, yo ahora estoy ultimando mi última novela y me siento mucho más joven que cuando la comencé. Supongo que va en la sangre.

P. ¿Pasa el tiempo más deprisa cuando está escribiendo?
R. Es que para mí escribir es mi manera de enfrentarme al mundo, a lo que me rodea; también al paso del tiempo. Cuando me pongo a escribir es porque tengo una necesidad interna muy grande de expresar algo. Realmente escribir es protestar por algo, y luego hay que darle una forma literaria. Yo cuento historias, porque las vidas están llenas de historias y me interesan las personas.

P. Su literatura mezcla con sabiduría la ficción con los problemas humanos. ¿Se lleva bien este tipo de combinación?
R. A mí me interesan los problemas sociales, los problemas de injusticia. Está dentro de todos mis libros. De todas maneras me gusta hablar más de magia que de ficción. Mi literatura es mágica, está dentro de esa corriente.

P. ¿Dónde encuentra la fantasía o la magia para volcarlas en sus textos?

R. La verdad es que la magia la puedes encontrar casi en cualquier sitio. La literatura es el sentido mágico de la vida. Hay una magia en la vida que la gobierna y existe. No existen las casualidades, ni los encuentros o desencuentros. Es la magia.

P. ¿Y el mundo infantil tiene una magia diferente?
R. Lo que pasa es que les están quitando esa capacidad imaginativa tan fundamental…

P. Siempre ha comentado que la infancia no es una etapa de la vida; que es un mundo completo, autónomo, poético… y cruel.
R. Claro, así es. Siempre digo y repito que el niño no es un proyecto de hombre, sino que el hombre es lo que queda de un niño, que es un mundo total, cerrado y redondo, y ahí no entra nadie más que su fantasía y otros niños. Los adultos no entran, y por eso es un ser solitario; no porque no pueda expresarse, que lo hace perfectamente con los suyos, y conmigo también.

P. Usted ha escrito numerosos cuentos infantiles. ¿Cómo prepara su mente para escribir para niños?

R. Lo preparo con mucho mimo, porque no es lo mismo escribir para niños que para adultos.

P. ¿En qué nota la diferencia?

R. Sobretodo en el hecho de que lo que más me importa cuando escribo para un niño es que me comprenda, más allá de los problemas formales. Lo que quiero es que el niño coja el cuento y disfrute, y lo entienda. 

P. ¿La niñez actual es más complicada que la que pudo tener usted?
R. Puede ser. La niñez siempre es un tránsito complicado. Se están cometiendo muchos errores con los niños, se les está quitando la capacidad de imaginar, se les está quitando la isla desde muy niños, lanzándoles al mar. Cada vez dura menos la infancia, pero tampoco se logra a cambio una madurez.

P. ¿Y los adultos?
R. Yo recuerdo que comencé a leer porque mi padre tenía una buena biblioteca y porque mi madre leía mucho también. 

P. ¿Escribir ha sido su manera de trascender o de volver a la niñez?
R. La trascendencia existe en el escritor, pero en mi caso es más una cuestión de salir de uno mismo, de vivir otras cosas, de comprender otros mundos. 

P. Está ultimando una nueva novela. ¿Existe el tiempo libre en el proceso de la creación literaria?
R. Claro. A mí me gusta mucho pintar, dibujar, por ejemplo. Hace algún tiempo era una gran amiga del bricolaje, de la carpintería… pero ahora no puedo.

P. ¿Y la lectura?
R. Cuando me enfrento a una obra, a una novela, no suelo leer nada para evitar interferencias en mis textos. Por eso ahora, como llevo un buen tiempo escribiendo, tengo una cantidad enorme de libros por leer esperándome en el salón de mi casa…

P. ¿Tiene miedo de que los lectores se puedan quedar en las tapas de sus libros?
R. La verdad es que confío bastante en el lector. Y tengo la suerte de tener buenos lectores.

Dejamos a la niña de los ojos brillantes que con 5 años escribía cuentos con amigos imaginarios, cuando le castigaban en el cuarto oscuro de su casa de Mansilla de la Sierra, en Logroño, y echamos la vista atrás de nuevo para ver a la mujer que aún sueña con su infancia. Y el resultado, como bien dice ella, es mágico.

Intervengamos, pero en su interior

«Sin tetas no hay paraíso». El título de esta nueva serie de televisión es sólo un ejemplo de la cantidad de mensajes alusivos a la «perfección» física a la que nuestros adolescentes se enfrentan cada día.

Autor: Marta Sahelices

Que España sea el país que encabeza las listas de operaciones de cirugía estética en Europa no ayuda demasiado a la hora combatir otra estadística mucho más preocupante: se estima que el 10% de las intervenciones realizadas al año se practican en menores de 18 años. En ocasiones, ante el riesgo de un mal que consideramos mayor (problemas de adaptación, sociabilidad, etc.), los adultos accedemos por miedo a cuestiones tan relevantes como ésta sin analizar la situación en profundidad.


Problemas psicológicos
Según explicó el presidente de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética, Antonio Porcuna, durante la I Reunión de Nuevas Tecnologías en Cirugía Plástica, las operaciones en menores pueden provocar graves secuelas debido a la falta de “madurez” física y psicológica del paciente.

No pocos psicólogos advierten que esta necesidad en los chicos de cambios externos enmascara problemas psicológicos y emocionales preocupantes, como la falta de autoestima o, en menor medida, un desajuste denominado trastorno dismórfico corporal, muy cercano a la anorexia o la bulimia y que se caracteriza por la preocupación exagerada por los defectos físicos, ya sean verdaderos o imaginarios.

Tampoco podemos olvidar que los medios de comunicación y la publicidad piensan únicamente en el público objetivo al que van dirigidos sus productos y no valoran la influencia que tendrán en el resto de agentes que los reciben, como los adolescentes, que en esta etapa madurativa se enfrentan a dos procesos fundamentales: el logro de la autonomía y la formación de la identidad. Desde la distancia y la madurez, este tipo de informaciones pueden parecer inofensivas e insustanciales, pero, si aplicamos un poco de empatía a estas situaciones, un adolescente de 15 años es vulnerable y no posee la experiencia personal suficiente para enfrentarse de manera eficaz y responsable a ellas. Y ahí es donde el papel de los progenitores adquiere mayor relevancia: hemos de marcar  las reglas, los valores y los límites necesarios.


Amor propio
Los padres debemos aplicar roles adecuados en el hogar que ayuden a nuestros hijos a manejar conceptos como amor propio –bien entendido, por supuesto–, autoestima o valía personal por encima de otros menos relevantes como la belleza física y la apariencia. Además, siempre debemos desconfiar de cualquier profesional, ya sea psicólogo o cirujano estético, que no vea ningún tipo de inconveniente a una intervención realizada a un menor, ya que la mayoría de especialistas coinciden en la necesidad de una regulación legal para estos casos y no son partidarios de realizar operaciones a menores de 18 años.

LEGISLACIÓN
En España, la Ley de Autonomía del Paciente obliga a los especialistas a contar con el consentimiento de los padres para practicar operaciones de cirugía estética a menores.

Ahora bien, a partir de los 16 años un adolescente podría someterse a una intervención sin este consentimiento si el doctor considerase que tiene suficiente madurez (eso sí, los padres podrán ser informados, e incluso se tomará en cuenta su opinión si existiese algún riesgo para la salud del chico).

Ante la gravedad de esta especie de ‘vacío legal’ y la proliferación de operaciones a menores de 18 años con consentimiento de los progenitores, las administraciones comienzan a preocuparse y buscan soluciones de urgencia, como la propuesta por la Junta de Andalucía, quien tramita el borrador de un decreto que regulará las operaciones de cirugía estética entre los adolescentes: antes de someterse a cualquier intervención, deberá realizarse un informe psicológico que certifique la madurez del solicitante y éstos tendrán que estar informados en todo momento de la tasa de riesgo y los efectos secundarios de la intervención.

Contra la violencia, ni permisivos ni agresivos

Los casos de agresiones infantiles y juveniles están a la orden del día, lo que denota una carencia de valores como el compañerismo, la tolerancia y el respeto en la educación de nuestros hijos. Pero, ¿quién debe inculcar estos principios? ¿La familia, la escuela o ambos?

Autor: Zaida PÉREZ DE ARANDA

Los medios de comunicación nos alertan constantemente del aumento del acoso escolar, e incluso de agresiones de niños a padres y profesores. Por eso, el portal Entre Padres del programa EducaRed (www.educared.net/entrepadres) repasa este mes los motivos que pueden desencadenar episodios violentos tanto en casa como en el colegio, además de las claves para una educación en valores  a través de la cual los más jóvenes puedan aprender a resolver sus conflictos.
Si bien la violencia infantil y juvenil no ha adquirido las dimensiones de otros países, como por ejemplo EEUU, esta problemática también existe aquí.

Por un lado, los casos de violencia intrafamiliar en la que los hijos maltratan a sus padres se denuncian siete veces más en la actualidad que hace cuatro años. Por otro, los casos de bullying o acoso escolar han ido en aumento en los últimos años: según un estudio del Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo (IDEA), el 49% de los estudiantes dice ser insultado o criticado en el colegio.

Pero, ¿cuáles son las raíces de este problema? Aspectos familiares, legales, académicos, psicológicos, individuales y sociales influyen en las actuaciones violentas de los más jóvenes. No obstante, los expertos coinciden en afirmar que muchos de estos niños, bien han sido educados con excesiva permisividad, bien han crecido en un entorno familiar violento y carecen de autoestima.

Aprender a aceptar un no
Desde que un niño tiene 2 ó 3 años debe sentir y saber que hay pautas a su alrededor, que no es posible cumplir todos sus caprichos y que a veces sus necesidades tendrán que esperar un tiempo para ser satisfechas. Para ello, la educación familiar y escolar debe ser rígida: los niños han de aprender a aceptar un no pacíficamente. Pero, ¿cómo? Deben cultivarse valores basados en compartir las cosas, en el respeto a la diversidad de las personas y en el aplazamiento en la satisfacción de necesidades. Por eso, es imprescindible que la escuela cuente con el apoyo de los padres.

En este sentido, entre la familia y la escuela debe implantarse un panorama educativo basado en:
1. Desarrollar las relaciones desde la propia familia en un contexto de respeto mutuo y confianza hacia los demás.
2. Enseñar a rechazar las discriminaciones por razones de sexo, raza, estatus social o discapacidad.
3. Enseñar a escuchar y a tener respeto a otras personas, y a aceptar las diferentes formas de pensar.
4. Trabajar actitudes de solidaridad y de comprensión con los más débiles.
5. Estimular la capacidad crítica para tener una perspectiva propia.


Consejos para padres
Entre padres te da consejos para que ayudes a tu hijo a aprender a resolver conflictos:
1. Enséñale que ante la diferencia de opiniones hay que escuchar lo que la otra persona dice y lo que quiere decir.
2. Ayúdale a tener respuestas adecuadas en el caso de que le molesten o intimiden: no le aconsejes que tome la revancha. Explícale la diferencia entre una respuesta asertiva (seguridad en sí mismo, firme) y una agresiva (violenta, beligerante, hostil).
3. Intenta que se desarrolle todo lo posible por sí mismo: no le sobreprotejas, permítele que afronte los dilemas y conflictos con sus compañeros de acuerdo con sus capacidades, pero mantente cercano e intervén si es necesario.
4. Ayúdale a saber encajar las bromas: en niños y adolescentes, las burlas pueden ser origen de una discusión. Dile que puede dar contestaciones elusivas, manifestar su desacuerdo sin enfadarse o irse a otra parte cuando el ambiente se haga demasiado tenso.

Para saber más, el programa EducaRed también cuenta con otro portal dedicado a la convivencia escolar (http://portales.educared.net/convivenciaescolar) donde se ofrecen recursos, programas, actualidad, encuestas y experiencias relacionadas con el tema del bullying.

¿Sabías que…?
El portal Entre Padres ofrece interesantes datos sobre la violencia escolar:

– El número de llamadas sobre bullying recibidas durante 2007 en el teléfono del Menor ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo) se ha multiplicado debido a la mayor sensibilización de la sociedad.

– Dos de cada tres profesores de Secundaria reconocen que en sus centros educativos existen o han existido casos de acoso escolar, según una consulta de Aldeas Infantiles SOS en 1.000 colegios de España.

– El Ministerio de Educación desarrolla el Plan de actuación para la promoción y la mejora de la convivencia escolar.

– El 86% del profesorado ha sufrido falta de respeto alguna vez en su vida. El 80% de estas situaciones se han producido en el aula, mientras que el 12% se han producido fuera del centro. Además, el 49% de los profesores de Primaria y Secundaria manifiestan sentirse desmotivados y un 12 % tiene miedo a entrar en clase.

Elegir la opción de Bachillerato

Mi hijo Arturo está cursando 4º de la ESO, es buen estudiante, pero ahora tiene que elegir la opción de Bachillerato que quiere cursar y, la verdad, nos está volviendo locos. Un día quiere ser médico, al siguiente abogado y una semana después, periodista o psicólogo. ¿Es posible cambiar de 1º a 2º? ¿Qué podemos aconsejarle?
AMPARO. MADRID

Efectivamente, Amparo,  hay bastantes alumnos en 4º de la ESO que no tienen nada claro qué quieren estudiar y, sin una vocación definida, la elección de Bachillerato es un suplicio, sobre todo para los padres, que son más conscientes de las consecuencias de una elección errónea.

En cuanto a tu pregunta,  el cambio de modalidad de primero a segundo es posible,  aunque siguiendo ciertas condiciones. Te detallo a continuación lo que dice la normativa al respecto, según información en las páginas de la Comunidad de Madrid. Los alumnos, en el paso del primer curso al segundo o al repetir, podrán cambiar de modalidad u opción atendiendo a los siguientes principios:

1. La nueva modalidad u opción debe impartirse en el centro en el que el alumno va a continuar sus estudios.

2. Si el alumno debe repetir primero no está condicionado académicamente.

3. En el paso del primer curso de Bachillerato al segundo curso, o si debe repetir ese segundo curso, el alumno podrá cambiar:

• De modalidad, de manera que al final del segundo curso haya llegado a completar todas las materias comunes, seis materias de la nueva modalidad, tres de primero y tres de segundo, que se ajusten en cada uno de los dos cursos a las opciones establecidas, y un mínimo de dos materias optativas. Para este cómputo se podrá admitir la posibilidad de que determinadas materias de primer curso superadas por el alumno cambien de carácter, de propias de modalidad a optativas y viceversa. También una materia de primero superada y propia de la modalidad abandonada se podrá computar como la optativa de segundo. Si el alumno promociona con materias propias de la modalidad abandonada suspensas no deberá recuperarlas, ya que son sustituidas por las nuevas materias que componen la opción de la nueva modalidad.

• De opción, de forma libre, debiéndose, en todo caso, respetar las normas de prelación. Si con motivo de las normas de prelación el alumno debe cursar una o más materias de primero añadidas a su itinerario educativo, una de éstas podrá ser computada como la materia optativa de segundo curso. En caso de que el alumno promocione con materias de la opción abandonada suspensas, podrá optar por recuperarlas o por sustituirlas por materias correspondientes a la nueva opción.

Por otro lado, nuestra recomendación inicial sería que eligiera la modalidad de Ciencias de la Salud, dado que da acceso a las inclinaciones expresadas hasta ahora por tu hijo. De todos modos, puede ser muy útil que hables con los profesores y el equipo de orientación del colegio, conocen a Arturo y pueden proporcionarle información objetiva sobre las carreras y las profesiones hacia las que muestre interés.

No obstante, si continúa con el mismo “despiste” tras el próximo curso, podría ser conveniente que os pongáis en manos de un equipo de orientación profesional que os ayude a clarificar ideas mediante un estudio personalizado.

Estudiar Traducción e Interpretación

Hola, soy la madre de Ángela. Mi hija el próximo curso inicia sus estudios universitarios. Lleva una nota media muy buena, por lo que no creo que tenga ningún problema para acceder a la carrera que desea, Traducción e Interpretación. Querría información sobre la carrera y cuáles son las salidas profesionales. Gracias.
Ana. Madrid

La carrera que quiere estudiar tu hija Ángela tiene una duración de 4 años. Su plan de estudios tiene varios objetivos: los alumnos además de dominar al menos dos lenguas extranjeras necesitan un acercamiento a las culturas y a la realidad actual de los países en los que se hablan o que utilizan estos idiomas. Además, el estudiante necesita obtener una visión completa de las últimas tendencias, estrategias de trabajo y nuevas tecnologías asociadas al mundo de la traducción y la interpretación.

Es importante que los alumnos que acceden a estos estudios cuenten con un nivel alto de comprensión y expresión verbal, con una buena capacidad de memorización, tengan gusto por los viajes y afición a la literatura. Hay que tener en cuenta que la licenciatura presenta dos variantes en el enfoque profesional por las diferencias entre el método de trabajo que emplean traductores e intérpretes. Mientras que  el instrumento de trabajo del traductor es la lengua escrita, los intérpretes emplean más el lenguaje hablado y requiere habilidades diferentes: la fluidez verbal, la agilidad mental y la buena memoria son cualidades imprescindibles.

En cuanto al tema de las salidas profesionales, la desaparición de las fronteras, la internacionalización de los mercados y la globalización de la sociedad han impulsado de manera definitiva la necesidad de comunicación entre países, culturas, empresas e individuos. Esto hace que la carrera de Traducción e Interpretación tenga una gran proyección profesional. Las empresas que mantienen relaciones con el exterior y organismos internacionales, públicos o privados, oficinas de turismo, etc. requieren los servicios de estos profesionales. También existen otros campos afines como la docencia, el periodismo o la diplomacia. Puedes estar segura de que tu hija ha elegido una carrera con buenas perspectivas profesionales

Esperamos que la lleve a cabo con mucho éxito.