Apoyo escolar a través de la música

Estos talleres, dirigidos e impartidos por Paloma Carballo, experta en música y educación infantil, están dirigidos a niños entre 7 y 11 años.

“Propuse al Centro de Enseñanza y Desarrollo de Aptitudes Musicales, Cedam, un taller de apoyo a través de la música desde muchos puntos de vista, con ejercicios que potencien la memoria, la capacidad de concentración, la atención, la optimización del tiempo y la síntesis, dirigido a niños con dificultad en la escuela. Este año se ha puesto en marcha. La iniciativa es fruto de mucho tiempo de experiencia en el campo docente y en el mundo de la música”, explica Paloma.

El curso parte de experiencias y ejercicios sencillos en los que se trabaja temática y progresivamente. En una primera parte de la sesión se realizan dinámicas de expresión, desinhibición, coordinación y ejercicios musicales correspondientes a cada bloque temático. Y, después, se abordan las tareas escolares, facilitándo a los niños métodos de trabajo útiles y efectivos para que las lleven a cabo. Todos los ejercicios propuestos se adaptan en dificultad y complejidad a la edad escolar y al ciclo correspondiente de los alumnos.

Paloma nos detalla su método: “Trabajo estudiando cada caso de la forma más individualizada posible. A través de los tutores, los padres y el propio niño, trato de conocer cual es su problema, sus capacidades, sus mejores aptitudes y así potenciar lo que tiene para reforzarle. Porque muchas veces son casos de falta de autoestima, falta de organización en el trabajo o de herramientas para poder abordar los ejercicios de la escuela”.

Después de realizado cada bloque o taller se pondrán en común los trabajos en grupo, para así fomentar la participación y el trabajo en equipo, tan revalorizados en la actualidad.

EJEMPLOS DE ACTIVIDADES

Durante el taller se realizan actividades relacionadas con la música, que directamente favorecen y ayudan a los niños en sus tareas escolares, como ejercicios de dicción y comprensión lectora a través de la música, memorización musical y visual, ejercicios que fomenten la escucha activa, creación literaria a partir de la música o matemáticas musicales. Paloma Carballo comenta algunos de ellos. “A través de ejercicios de escucha, de memoria musical o de creatividad se consigue que el niño desarrolle las capacidades que tiene de forma innata.”

Con los ejercicios de vocalización se logra, a través de melodías sencillas, trabajar la correcta dicción de las palabras, la respiración, la postura, la entonación y la creatividad. Se trabaja por un lado musicando frases, y viceversa; poniendo letras adecuadas a melodías sencillas.

Con los ejercicios de memorización musical y visual, a través de sonidos de instrumentos de diferentes familias, los niños trabajan la memoria musical recordando la melodía que ha hecho cada uno. También se presentan ejemplos de pictogramas (partituras no convencionales) en los cuales los niños identifican los paralelismos musicales que en ellos vean. Incluso pueden llegar a ser creadores de sus propias melodías y pictogramas.

En los ejercicios de rítmica corporal y conjunto instrumental se aborda el ritmo como herramienta de expresión y como medio a través del cual los niños mejoran su desarrollo psicomotriz. Se trabaja a través de la percusión corporal, los instrumentos de placas, y su propia voz como un elemento de percusión vocal.

BENEFICIOS DE LA MÚSICA

Desde el punto de vista intelectual, la música desarrolla la capacidad de atención y favorece la imaginación. Es un factor muy importante en el desarrollo porque facilita el aprendizaje al mantener en actividad las neuronas cerebrales. Ejercita la inteligencia, ya que favorece el uso de varios razonamientos a la vez al percibir diferenciadamente sus elementos y sintetizarlos en la captación de un mensaje integrado, lógico y bello.

Desde el punto de vista psicológico la música puede llegar a despertar, evocar, estimular y robustecer diversas emociones y sentimientos. La música motiva el placer estético y mueve a la reflexión; incita y favorece la expresión de uno mismo e induce a la colaboración intergrupal y al entendimiento.

OBJETIVOS

En casos más graves se utiliza también desde un punto de vista terapéutico en el tratamiento de dolencias como la hipertensión arterial, estados de ansiedad, depresión, estrés y alteraciones del sueño. También se utiliza en la rehabilitación y mejora de las discapacidades físicas, psíquicas y sensoriales como trastornos de comportamiento, déficit de atención o trastornos por hiperactividad.

Mejorar de la capacidad de atención y memorística.

Aumentar la capacidad de concentración y optimización del tiempo.

Desarrollar nuevas herramientas de trabajo que le permitirán abordar las tareas de forma más resolutiva.

Ampliar recursos de socialización, desinhibición y comunicación. Esto aportará al niño mayor seguridad en sí mismo, mejorará su autoestima y por tanto su confianza a la hora de realizar las tareas escolares.

Favorecer la capacidad de coordinación, el sentido de análisis y de orden.

Ayudar a mejorar el desarrollo auditivo.

Colaborar al perfeccionamiento del lenguaje y la capacidad de expresión.

Padres, el espejo en el que mirarse

El hecho de que los hijos se “rebelen” y no cumplan con lo que dicen sus padres, o que se muestren ariscos y reticentes ante ellos o el resto de la familia, no es algo anormal

De hecho, este tema ha hecho que se produzca un programa en televisión: Super Nanny, que se dedica a ir in situ a las casas de las familias con problemas, y luego les dice los aspectos en los que creen que deberían mejorar.

Mucha gente piensa que los tiempos han cambiado, y que el hecho de que los padres trabajen, es un motivo por el que los niños están desatendidos.

Pero nada más lejos de la realidad, ya que este problema está presente en todo tipo de familias, y hay que saber que no prima la cantidad del tiempo, si no la calidad. Y si sabemos que el crecimiento de los hijos se basa en tres pilares fundamentales, todo será más fácil, pero debemos tener en cuenta que no hay que separarlos, porque entonces se caerá el castillo de naipes por su propio peso.

“Los tres grandes pilares son el amor, la seguridad y los límites. Un amor demostrado; la seguridad que le aporta la relación y confianza que ve entre sus padres y que tienen los padres con él, y unos límites o normas que le ayudan a discernir entre el bien y el mal. Cuando alguno de estos aspectos no funciona, la convivencia familiar se resiente y en especial con los hijos”, afirma Daniel Juan Santigosa, asesor familiar.

LOS PADRES MODELO

Los padres son la representación del mundo adulto para los más pequeños. Por eso, en gran medida, depende de qué cosas les muestren, verán el mundo de una forma o de otra. Y lo mismo pasa con las relaciones sociales porque, ¿dónde empiezan? en casa y, ¿en base a qué se establecen? a lo que ven en sus padres.

Si los padres alzan la voz, los niños lo harán; si dicen en el trabajo que están enfermos y se quedan en casa, ellos no querrán ir al colegio, si entre ellos no se respetan, los niños tampoco lo harán, y si en la hora de la comida, no esperan a que estén todos, comerán sin pensar en si falta alguien o no.

Si empiezas a observar actitudes inapropiadas, como negarse a hacer lo que se le manda, o no cumplir con sus “pequeñas” obligaciones, debes mirarte en el espejo.

“Las frases que digo en casa son las que luego dicen los niños. De hecho, yo siempre hablo al más pequeño, y le digo, ¿cómo está el chiquitín? Y el resto sus hermanos me imitan. Sobre todo, las frases hechas que, en mi opinión, son muy importantes porque son las que ellos repetirán. Tienen que ser directas, pero no agresivas. Cuando les señalo algo en lo que me tengo que poner un poco más recta, les digo: ‘No hagas eso, y lo digo en serio’, y ellos lo copian”, afirma Carmen García, empresaria y madre de familia numerosa.

SABER ADECUARTE

Además de saber que tus hijos miran el mundo a través de tus ojos, debes saber adecuarte a sus exigencias.

“Las necesidades de los hijos van cambiando a medida que van creciendo. Lo que necesita un niño de 4 años no es lo mismo que necesita uno de 14. Pero también, es importante diferenciar entre lo que los hijos dicen y piensan. Para muchos, ese ‘bueno’ o ‘malo’ se relaciona con el ‘me dejan hacer’ o ‘no me dejan hacer’. Los padres que siguen un estilo educativo basado en los tres pilares mencionados, conseguirán que sus hijos les consideren unos buenos padres”, resalta Daniel Juan.

“Hay que saber qué necesitan los niños en cada momento. Mi hijo de ocho años está un poco ‘rebelde’, ya que nunca quiere hacer los deberes. Pero, poco a poco, lo estamos consiguiendo. Él me ve trabajar todos los días en una habitación aparte, y sabe que ese cuarto y esa mesa es de trabajo. Por eso, lo que hemos hecho es comprarle su propia mesa, para que se sienta mayor y así asuma su responsabilidad que, en este caso, es hacer los deberes. En estos temas el tutor que tiene en el colegio siempre nos ofrece su ayuda”, nos cuenta Carmen.

Y es que la ayuda que nos puede ofrecer un tutor o un asesor familiar es muy importante, y no sólo como una medida posterior a un problema, si no como una medida preventiva. Daniel Juan nos lo explica: “El asesor familiar es aquella persona (orientador familiar, tutor, profesor encargado de curso) que orienta en el desarrollo integral de la familia. En ocasiones nos aconsejará sobre mejores formas de trato con nuestra pareja y en otras en relación con los hijos. Nos equivocamos cuando pensamos en la necesidad de asistir al asesor familiar sólo cuando existe un problema. Este profesional puede aconsejar a los padres unas técnicas de motivación para con los hijos o puede afianzar más los lazos existentes entre el matrimonio”.

Selectividad obligatoria

Estudio en un instituto público y estoy pensando en no hacer la selectividad ¿Puedo optar a alguna carrera universitaria si apruebo todo 2º de Bachillerato? Lorena

Lamentablemente, no hay ninguna posibilidad de cursar estudios universitarios con 2º de Bachillerato sin tener aprobada la selectividad. En todos los estudios universitarios oficiales te lo van a exigir.

Por tanto, nuestro consejo es que reconsideres tu decisión de no examinarte. Ten en cuenta que, sea para cursar estudios en los próximos años o para hacerlo en el futuro, todavía tienes ‘frescas’ las enseñanzas exigidas y cuentas con el hábito de estudio adquirido a lo largo de la escolaridad. Nadie puede adivinar qué oportunidades o necesidades laborales se le plantearán en el futuro, por ello es preferible contar con las máximas armas posibles y la selectividad está a tu alcance. Desde aquí te animamos a que lo intentes, ya verás como no te resulta tan difícil.

Babyradio: una herramienta para estimular la imaginación y promover valores

Babyradio es la prueba de que no todo está inventado, de que, con buenas ideas y esfuerzo, un sueño se puede materializar en la creación, en este caso, de la primera radio infantil de España, con un mecanismo de programación que hace de ella un proyecto único en el mundo.

La idea de crear una radio para los más pequeños surge en el momento en que, desde nuestro papel de padres, buscamos algo nuevo para ofrecer a nuestros hijos ya desde edades muy tempranas que ayudase a su correcto estímulo y desarrollo. Así, vimos que los tres compartíamos algo común: el amor por nuestros hijos y la preocupación por ofrecerles contenidos de calidad.

En el mundo nacen 3 niños por segundo aproximadamente. En un año, vienen al mundo 94.608.000 niños. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), sólo en 2010 hubo 485.901 nacimientos en España. A pesar de ello, incomprensiblemente, el sector de contenidos para el mercado infantil en España es muy pobre, si se compara con otros sectores. En televisión, la oferta se reduce a tres canales, y en radio, sencillamente, era inexistente.

¿Por qué no unir nuestros esfuerzos y experiencias para crear una radio infantil? No lo pensamos más y nos pusimos a trabajar. El resultado, después de más de un año de trabajo, es Babyradio: una gran plataforma de realización y difusión de material multimedia dirigido a niños de 0 a 6 años. Y la forma más fácil y accesible de promover un proyecto de esta naturaleza era Internet.

Es una radio dinámica, interactiva, desde la que continuamente se lanzan estímulos para los bebés, niños y niñas, pero también para los padres y educadores que les acompañan en la aventura de crecer, ya que, a medida que creábamos los contenidos para la programación de Babyradio nos dimos cuenta de que era imprescindible que padres, madres y educadores formaran parte también de esta aventura.

En Babyradio apostamos por los constantes estímulos auditivos para desarrollar la imaginación, a través de cuentos, canciones, juegos… La programación está diseñada en base a la vida de un bebé, las 24 horas del día, marcando para ello una pauta de rutina, fundamental para hacer la vida más fácil y agradable, tanto a los niños como a sus padres.

Pero también hemos querido apostar por promover unos valores, ya que asumimos que somos responsables de ayudar a nuestros hijos a construir la sociedad en la que vivirán. De esta forma, hemos querido impregnar Babyradio de valores como la amistad, el respeto, la igualdad, y un valor clave: animar a los niños a soñar, y a llegar tan alto como puedan llegar sus sueños.

El nuestro, nuestro sueño, ha sido poner en marcha este proyecto, un proyecto con futuro, que apuesta por la creatividad. Estamos convencidos que, a través de la creatividad y de la innovación, es posible salir adelante y enfrentarse al futuro mediante propuestas novedosas y estimulantes. En definitiva, hay que confiar en que no todo está inventado, y que se pueden buscar nuevas herramientas para padres y educadores del siglo XXI.

Celos infantiles: su primera gran tragedia

La llegada del bebé es un momento de especial alegría para toda la familia, sin embargo si este bebé no es el primero de la casa, sino el nuevo “hermanito”, es probable que tarde o temprano surjan los celos.

Si bien los celos pueden considerarse normales en el desarrollo de su personalidad, de los padres dependerá que se incrementen, cronifiquen o se vuelvan patológicos o por el contrario, sirvan de ayuda para que los niños aprendan a resolver sus sentimientos negativos, a expresarlos de forma correcta, y para que aprendan también, a afrontar las frustaciones de la vida (quizá esta sea su primera frustación de una larga cadena de ellas) lo que ayudará en su evolución afectiva.

Por esto debemos ayudarles a superar estos sentimientos de modo que aprendan que compartir el amor de sus padres no quiere decir que lo pierdan, y debemos estar informados para no cometer demasiados errores, teniendo en cuenta que éste es un proceso, que dependiendo de la personalidad de cada niño, llevará más o menos tiempo, más o menos problemas.

Cómo manejar la situación

Manejar las demostraciones de los celos puede ser difícil, pero si sabes de antemano que esperar, podrás ayudar a cada niño de la familia a enfrentar esta etapa. Es bueno que trates de entender los sentimientos del niño celoso, puesto que los celos son un sentimiento nuevo para él y le resulta difícil expresarlos.

Cuanto más pequeño sea, más difícil le será entender porque tiene que querer a ese “intruso” que le “quitó” el amor de su mamá. En realidad no se aconseja decir: “Tienes que quererlo porque es tu hermanito”, nadie quiere a otra persona solo porque se lo exigen, el cariño vendrá con el tiempo, en especial cuando deja de ver al nuevo hermanito como una amenaza o rival en el cariño de los padres.

En la clínica, en la que vemos muchos casos, se lo explicamos a los padres, a los adultos, haciendo que piensen como se sentirían si su pareja de repente les dice que va a traer a casa a otra mujer o a otro hombre, asegurándonos que nos querrá a las dos o a los dos, exactamente igual… ¿complicado verdad?… para un niño pequeño, la llegada de otro hermano, le supone siempre, al menos, como mínimo la duda de si mamá y papá van a seguir queriéndole igual, puesto que muchas, pero que muchas cosas, van a cambiar en su vida. Un niño algo mayor quizás piense que su mamá quiso tener otro niño porque él se portó mal o ya no lo quiere, y necesitará que le reafirmes tu cariño hasta que supere estos sentimientos. No obstante, debe hacerse despacio, sin pretender que de la noche a la mañana, acepte y sobretodo “quiera” a su hermano, que acapara la atención de todo el mundo.

La forma de manifestar los celos puede variar desde la regresión a conductas infantiles, hasta la agresividad y violencia física y verbal, esto exigirá de ambos padres mucha atención y comprensión.

Comprensión y cariño

Los celos no quieren decir que el niño no quiera a su nuevo hermano y es precisamente esta ambivalencia la que lo confunde más, por momentos desea que el bebé desaparezca de su vida y más tarde se siente culpable por hacerlo deseado.

Si el niño puede expresar sus sentimientos, en forma verbal, nunca agrediendo a su nuevo hermano, y se siente comprendido por los padres en lugar de verse obligado a esconderlos, le será más fácil salir de esta etapa. Su personalidad se verá enriquecida, pues aprenderá a aceptar la realidad, que si bien no siempre será tal como él lo desee, puede ser agradable en la medida que sepa manejarla.

Se debe vigilar a los niños, nunca dejarlos solos con el bebé, para evitar que puedan hacerle daño, pero es necesario entender que están sufriendo y en lugar de castigarlos o reñirlos por sus expresiones hay que darles comprensión y cariño, es fundamental que les hables, los niños entienden mucho más de lo que crees.

Algunos consejos

A continuación presentamos una serie de consejos que eviten la aparición y/o mantenimiento de conductas celosas dentro de la familia.

Evitar: (en la medida de lo posible)

  • Recriminarle que no lo quiera o insistirle en que “debe” quererlo mucho nada más nacer porque es su hermano.
  • Los gritos y las descalificaciones.
  • La atenciones y dedicación excesivas, al nuevo hermano.

Bondadosos desde la cuna

¿Crees que los niños nacen con “buen corazón” o que, por el contrario, son, como se dice popularmente, “crueles”? Un reciente estudio lo deja claro: desde los 15 meses, los bebés son capaces de mostrar actitudes justas y altruistas con sus semejantes. ¿Quieres saber cómo conseguirlo?

Hace un tiempo se pensaba que hasta los siete años de edad los niños no eran capaces de tener sentimientos altruistas; es decir, de preocuparse y ocuparse del bienestar de los demás. Pero algunos expertos han podido demostrar que, mucho antes de lo que se sugería, es posible reconocer esta cualidad en los bebés. El último de estos trabajos, realizado por investigadores de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, ha puesto de manifiesto que a los 15 meses de edad los bebés ya muestran sentido de la justicia y del altruismo.

Para llegar a esta conclusión, se midió la atención que un grupo de bebés prestaba a dos vídeos. En el primero de ellos se repartían equitativamente galletas entre dos personas para luego distribuirlas de forma desigual; estos dos comportamientos se repetían en el segundo documento gráfico pero esta vez con jarras de leche. Pues bien, así se logró descubrir que los pequeños ponían más atención ante la desigualdad, pues permanecían más atentos a la pantalla cuando el reparto no era justo.

Posteriormente, y una vez identificado su juguete preferido, se comprobó que el 92% de los bebés que eran capaces de compartir su objeto predilecto eran también los que habían mostrado más interés por la desigualdad en el reparto de los alimentos, lo que ha servido a los investigadores para afirmar que hay niños más altruistas que otros desde que nacen y que este valor moral está presente bastante antes de lo que pensábamos.

El ejemplo de papá y mamá

Pero, ¿son éstas cualidades innatas, adquiridas, educables…? Los investigadores del estudio consideran que es probable que los niños capten de una forma no verbal, mediante la observación, ese tipo de comportamientos en su entorno más cercano. De la misma opinión es Teruca Jover, especialista en Educación Temprana de dPKs (Centro especializado en el desarrollo físico e intelectual del niño), de Madrid: “Entre los 15 y los 17 meses, los bebés se alegran cuando pueden ayudar y colaborar con los demás, siempre y cuando se sientan muy motivados por el reconocimiento de sus padres. Se trata de una etapa de juego imitativo; es decir, intentan imitar lo que hacen sus padres para recibir la recompensa”. Y añade: “Es un poco más tarde cuando el niño es capaz de ponerse en el lugar del otro; puede dejarle su chupete si ve a alguien llorar e incluso puede acabar llorando como forma de empatía. Esto suele ocurrir alrededor de los dos años. Pero para que esto se instaure tiene que seguir habiendo reconocimiento por parte del adulto”, recalca.

Así, pues, parece claro que, independientemente del temperamento de cada niño, que le puede hacer más proclive a determinadas actitudes, la influencia de la familia es decisiva. “La mejor manera de enseñar a nuestro hijo a actuar de forma justa y altruista es dando ejemplo en casa; así ellos lo irán adquiriendo poco a poco como algo natural y bueno”, subraya Teruca Jover.

¿La bondad se educa?

Seguro que te enterneces cuando tu hijo comparte algo o cuando corre a consolar a un amiguito que está triste… Debemos desterrar la idea de que los niños son “crueles” por naturaleza. “No creo que lo sean –explica Teruca Jover–, ellos dicen lo que piensan, pero no por ello son crueles. Quizá lo que deberíamos hacer los adultos es enseñar a nuestros hijos a ver las cosas positivas de los demás y recalcarlas; no a quedarnos con la parte negativa del otro”. Desde este punto de vista, el bebé tiene un magnífico potencial para fomentar sentimientos bondadosos, como la justicia, la generosidad y el altruismo.

Pero, ¿cómo hacerlo? Aquí tienes unas pautas básicas:
• Quiérelo sin límites. Los psicólogos están de acuerdo en que el amor a un hijo nunca es demasiado. Cuando un niño se siente seguro en el seno de la familia y se sabe amado sin condiciones (que no es lo mismo que ceder a todos sus caprichos), es más probable que desarrollo ese mismo sentimiento ante sus semejantes. Por el contrario, si hay déficit de cariño o de atención por parte de los padres hacia su hijo, éste crecerá más preocupado por sí mismo que por los demás.

• Sé justo, amable y respetuoso. El ejemplo paterno es la vía más directa para que un niño desarrollo sentimientos compasivos hacia los demás. El pequeño debe sentirse respetado y ver cómo sus progenitores respetan (no solo de palabra sino también con hechos) a quienes le rodean. Además, cuando un hijo se siente valorado y tratado con cariño adquiere ese modelo de comportamiento hacia quienes le rodean.

• Anímalo con pequeños compromisos. El niño debe saber que sus padres se encuentran especialmente orgulloso de sus logros en este sentido. Cuando realice una buena acción, hay que comentarla con él y explicarle lo bien que está y lo mucho que se le valora.

• Amplía su mundo. Hay libros, películas, historias de personas altruistas… que pueden servir de ejemplo para la familia. Dáselos a conocer.

• Fomenta la empatía y aceptación. Ayúdalo a ponerse en el lugar del otro. Ante algo que no esté bien, antes que recriminarle directamente, pregúntale: “¿cómo crees que se siente tu amigo?, ¿cómo te sentirías tú si te hubieran perdido tu balón?, ¿cuál es la solución más justa a este problema?”. Además, es importante que en el colegio sepa prestar ayuda a compañeros que lo necesiten y que nunca menosprecie o se burle de otros que sean diferentes.

• Déjalo equivocarse. “Al niño también le debemos dar tiempo a aprender y en este proceso debe equivocarse y no nos conviene enfardarnos sino mostrarle la manera adecuado de haber obrado (por ejemplo, compartir su coche con otro amiguito) y después darle un tiempo para que él decida si quiere compartirlo en ese momento o lo deja para más tarde”, recomienda Teruca Jover.

• No lo etiquetes. Si tu hijo no se comporta según los cánones de la bondad, dale tiempo. “Todas estas virtudes es mucho mejor inculcarlas desde la cuna, pero, si por distintas razones no ha sido así, hay que seguir trabajando en este aspecto en las siguientes etapas para ayudar al niño a tener más sentimientos positivos que negativos. De esta manera tendrá una vida mucho más feliz”, recalca la experta. Además, es particularmente importante que cuando haga algo inadecuado, la reprimenda se centre en la acción y no en la persona. No le digas: “Eres malo”, sino: “Te has portado mal; eso que has hecho no está bien”. Luego, explícale por qué de forma breve, ya que el objetivo es que aprenda y no que se sienta culpable.

Otros estudios lo confirman

La capacidad de ser buenos y hacer el bien antes que el mal ya había sido reconocida en bebés muy pequeños en otro estudio anterior publicado en la revista Science. Así, un investigador del Instituto Max-Planck, d
e Alemania, había “descubierto” que a los 18 meses de edad los bebés ya reaccionaban de forma altruista. Para demostrarlo, Feliz Warneken, psicólogo y autor del trabajo, dejaba caer un objeto delante de un grupo de niños.

La reacción de los bebés fue la siguiente: cuando detectaban que el objeto se había caído de forma no intencionada, acudían gateando o caminando a recogerlo para dárselo al psicólogo, que no mostraba signos de agradecimiento para no influir en el resto. Eso sí, cuando los pequeños notaban que el objeto se había tirado a propósito, no sentían ganas de ayudar y lo dejaban en el suelo. Sorprendente, ¿verdad?

“Experimento Comparte” para niños (y mayores)

¿Qué harías si, sentado junto a otro adulto, descubres que su plato está vacío y el tuyo contiene comida? Los niños lo tienen claro. En “Experimento Comparte”, de Ayuda en Acción, 20 pequeños distribuidos en parejas entran en una habitación mientras esperan ser llamados para una hipotética sesión de fotos. Sentados a la mesa, cada uno levanta un cubreplatos. Uno de los niños de la pareja encuentra un apetitoso sándwich de cacao, y el otro, su plato vacío.

¿Qué crees que pasó? En todos los casos, y sin mediar la intervención adulta, los niños compartieron su merienda con el compañero. Detrás del experimento está la ONG Acción Contra el Hambre, que quiere concienciarnos así de que somos generosos por naturaleza, a pesar de las terribles desigualdades sociales en las que vivimos.

La primera radio infantil de España

Ha nacido Babyradio, la primer radio infantil de España cuyo contenidos está dedicado íntegramente a los más pequeños de la casa. Su objetivo es acompañarles en su día a día, las 24 horas, mediante una programación única en el mundo compuesta por una serie de contenidos educativos y lúdicos que conforman una pauta de rutina estándar completamente adaptada a la familia de hoy en día, convirtiendo a esta plataforma en un proyecto único en Europa.

Más información: www.babyradio.es

Diversión al volante

Cozy Coupe, el icónico correpasillos de Little Tikes lleva más de tres décadas ayudando a andar y corretear a niños y niñas de todo el mundo. A los más pequeños les encanta sentarse tras el volante y sentirse los amos de la carretera, mientas que los padres valoran la durabilidad y la confianza que les proporciona un producto seguro y resistente.

El modelo 30 aniversario del sonriente Cozy Coupe incorpora un techo extraíble. Al quitar la capota, incluso los, niñosmás grandes pueden aprovechar al máximo el uso del correpasillos.

Más información: www.littletikes.com

¿De quién es esa cola?

Un libro pequeño con solapas gigantes para que disfrutéis con vuestros hijos a las adivinanzas. ¿Quién se esconde en cada página? Leed el texto rimado y fijaos en el dibujo para ver si vuestro hijo sabe qué animal hay detrás de cada solapa. Después abridlas y descubrid a unos amistosos animales que os dirán si habéis acertado.

Un avance del primero: “La cola muevo por donde voy. Mira las pistas y di quién soy”. Y ahí va el segundo: Mi cola es blanca, requetesuave. ¿Cuál es mi nombre? ¿Alguien lo sabe?
Otros títulos de la misma colección son ¿De quién es esta nariz? y ¿De quién son estas rayas?

Más información: www.combeleditorial.com

Explosión emocional en las aulas

Desde hace más de una década, los programas sobre Educación emocional se extienden como la pólvora por los colegios de medio mundo. Todo empezó con la popularización del concepto “inteligencia emocional” a mediados de los años 90. España no ha quedado al margen de una tendencia al alza que aspira a que los alumnos aprendan a manejar sus emociones, consolidar una sólida autoestima y relacionarse con su entorno correctamente.

Conocerse a sí mismo. Quererse en plenitud, equilibrar virtudes y defectos, integrar armónicamente las habilidades y carencias con las que todos transitamos por la vida. Saber domesticar nuestras emociones, entender de dónde vienen, cuándo y por qué aparecen y se van, comprenderlas para que no nos abrumen. Poner, a fin de cuentas, algo de orden en ese revoltijo psicoemocional que, en mayor o menor medida, resulta inherente al ser humano

En los últimos tiempos, el aprendizaje de aquellos recursos normalmente agrupados bajo el paraguas “inteligencia emocional” se ha ido colando lentamente por las rendijas del currículum y los horarios escolares. Hablamos de un fenómeno que arrancó en EEUU y que ha crecido de forma casi paralela a la popularización del término acuñado en 1995 por Daniel Goleman en su obra homónima. Sólo un año más tarde, en 1996, la Universidad de Columbia ya había fundado un Centro para la Educación Emocional y Social como parte de su Facultad de Magisterio. Y desde entonces, padres y profesores se han ido acostumbrando a oír hablar –cada vez con mayor frecuencia– sobre la necesidad de atender la dimensión emocional del alumnado.

Sociedad cambiante

Ahora proliferan por las aulas de medio mundo programas que aspiran a que los chavales de hoy en día salgan de la enseñanza obligatoria con una mínima capacidad para autogestionarse como personas. En opinión de muchos expertos, no se trata de una frívola moda que solo va a conseguir que los profesores recarguen aún más su apretada agenda de tareas que la sociedad delega en ellos. A nadie escapa que es en la familia donde debería germinar y forjarse (entre otras cosas) una sana autoestima, pero esto no implica ni mucho menos que la escuela tenga que dar la espalda a elementos esenciales de nuestra naturaleza como individuos.

Según Javier Urra, doctor en Psicología y autor de varios libros sobre infancia y juventud, la tendencia al alza de la Educación emocional en los colegios encuentra sólidas raíces en los comportamientos de las nuevas generaciones. “Muchos orientadores y psicopedagogos nos dicen que cada vez ven en las aulas a chicos y chicas más psicopáticos, más duros e insensibles. Insensibles con los compañeros en clase, con los padres en el hogar… Esto preocupa mucho a nuestra sociedad, ya de por sí muy estresante para el conjunto de la población y también para los más pequeños”.

Por su parte, Fátima Sánchez, directora del Área de Educación de la Fundación Botín, sostiene que el impulso de este tipo de aprendizaje menos académico se explica en parte porque “estamos en un momento difícil, y cuando las cosas no funcionan, buscamos nuevas fórmulas más creativas”. Desde 2004, dicha fundación tiene en marcha su programa Educación Responsable, una iniciativa para trabajar la vertiente emocional del pupilo en un buen número de centros cántabros. El programa ha suscitado gran interés entre la comunidad educativa española, y es probable que en un futuro próximo se extienda por otras regiones del país.

Urra estima que la necesidad de fomentar el dominio de las propias emociones desde edades tempranas también responde a la inestabilidad intrínseca a los tiempos que corren. “Vivimos en una sociedad que se modifica continuamente; ya no existe esa seguridad laboral o en la pareja…, todo esto se está difuminando, y en esa nueva complejidad, hay que educar para manejarse y saber adaptarse a cambios que se producen a gran velocidad”, asegura.

Razón y emoción

En realidad, aunque existan factores que han acelerado la demanda de estrategias didácticas que muestren a nuestros hijos el camino para pisar fuerte como personas sin dejar de empatizar con el otro, no hablamos de un ingrediente escolar de nuevo cuño. En el imaginario colectivo docente, siempre ha sobrevolado el ideal de profesor que se preocupa por cómo se sienten sus estudiantes, que promueve los talentos de cada uno y se muestra transigente allí donde más flaquean. Que les mima y les escucha y les ayuda a conocerse mejor, a sentirse bien consigo mismos. Como afirma Fátima Sánchez, “científicamente no podemos desligar razón y emoción, y hasta ahora el profesor, como buenamente ha podido, ha intentado capear con la faceta menos cerebral de su alumnado”.

Lo que sí resulta novedoso es la incorporación de ese ingrediente al aula de manera sistemática, organizada, consciente. O como afirma Fátima Sánchez, “explícitamente”, con actividades concretas que aborden cuestiones específicas adaptadas a la edad del alumno, tal y como hacen los centros que participan en el programa emprendido por su fundación. Aún así, tanto Sánchez como Javier Urra coinciden al señalar que la Educación emocional ha de hacerse hueco en las escuelas de forma transversal, no como una asignatura que se imparte una o dos veces por semana y se obvia el resto del tiempo lectivo.

Al doctor en Psicología se le ocurren, a bote pronto, varias ideas para trabajar las emociones en clase: “Buscando la interrelación entre niños y niñas o entre grupos de amigos diferentes; aprovechando las noticias para que se pongan en el lugar del otro; escuchando una partitura de Vivaldi, dejando que el alumno exprese sus sentimientos al oírla, tratando de comprender cómo se sentía el autor al componerla…, hay muchas vías posibles para explorar la emoción en los colegios”.

Autoestima y empatía

En ocasiones, la Educación en valores (con más trayectoria en los colegios españoles) y la emocional convergen, se confunden y solapan. Podríamos delimitar ambas esferas asignando –como principal objetivo– a la Educación en valores el respeto y amor por el prójimo, y a la emocional, idénticos conceptos pero aplicados hacia uno mismo. Pero esta división se antoja artificial y forzada si consideramos que la misma noción de inteligencia emocional abraza ambas direcciones, es decir, hacia el exterior y el interior de cada uno. No en vano, Urra sostiene precisamente que los enfoques actuales “inciden mucho en la autoestima, el autoconocimiento, y dejan más de lado la empatía, la comprensión del otro, los sentimientos de pertenencia a un grupo social y, en última instancia, a un planeta”.

En cualquier caso, resulta innegable que la enseñanza está viviendo una suerte de despertar emocional, una pequeña revolución que pone en cuestión la didáctica tradicional y las expectativas que depositamos en la escuela. Revolución de menor calado que aquella provocada por la irrupción masiva de las nuevas tecnologías, aunque quizá más relacionada con la misma de lo que pensamos. Primero, porque las TIC están transformando el papel del profesor y le están otorgando más tiempo para tratar de forma individualizada a sus alumnos. Segundo, porque el cambio tecno-educativo ha provocado una evolución d
esde un aprendizaje basado en contenidos hacia otro en el que adquirir competencias figura como prioridad. ¿Y qué mejor competencia para enseñar a nuestros estudiantes que el ser capaces de enfrentarse a la incertidumbre del futuro con los pies en el suelo y la cabeza bien alta?

Mucho por avanzar

Aunque la Educación emocional se abre con paso firme en las escuelas españolas, nuestro país se sitúa todavía muy por detrás de otros a este respecto. EEUU y los países anglosajones fueron pioneros en su preocupación explícita por trabajar emociones con los alumnos dentro del ámbito escolar. Alemania también ha avanzado mucho en este sentido durante los últimos tiempos, así como algunos países asiáticos como Singapur. Dentro de nuestras fronteras, Cantabria, la Comunidad Valenciana y otras regiones han establecido programas específicos (masivos en el primer caso, más minoritarios en el segundo), pero en líneas generales hablamos de un aspecto de la enseñanza que apenas empieza a dar sus primeros pasos. Como afirma el doctor en Psicología Javier Urra, aún existe un “gran analfabetismo emocional en nuestro sistema educativo. No se educa para manejarse en la ruptura, para aceptar la frustración, algo esencial en la vida. Tampoco a saber digerir las gratificaciones y a buscar la armonía y el equilibrio interior”.

Diferencia por edades

Resulta casi una perogrullada afirmar que no es lo mismo tratar de educar emocionalmente a un tierno infante de 2º de Infantil que a un adolescente en plena turbulencia hormonal. Es algo que en la Fundación Botín tuvieron claro desde el principio al diseñar su programa Educación Responsable. Según Fátima Sánchez, directora del Área de Educación de la fundación, “un niño pequeño es emocional y creativo por naturaleza, no tiene cortapisas, te da un beso, un abrazo, cualquier manifestación emocional sin problemas, lo mismo que el llanto… No están aún condicionados. Y, a medida que van creciendo, los profesores nos cuentan que la sociedad hace que esa parte emocional y creativa se vaya matando”. Cuando el alumno llega a la adolescencia, continúa Sánchez, su interés se centra “en la búsqueda de identidad, y por lo tanto tenemos que volver a trabajar muchísimo la autoestima dentro del respeto a su creciente independencia. Nos centramos ante todo en que aprendan a entender cuáles son sus cualidades y hacia dónde quieren potenciarlas”.

En cuanto al tipo de actividades, los centros implicados en Educación Responsable trabajan emociones básicas (alegría, tristeza, sorpresa…) a través de los cuentos durante las edades más tempranas. Y para los más mayores, se despliega un amplio surtido de posibilidades entre el que se incluyen desde la expresión a través de las artes plásticas hasta todo tipo de materiales audiovisuales.