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Gracias a una polémica reforma, el sistema educativo italiano ha desterrado cualquier aspecto que remita a los modelos comprensivos. Llegando incluso más lejos que otros países que, como Gran Bretaña, han reformado recientemente su enseñanza en una dirección parecida, el Gobierno de Berlusconi se ha atrevido a rebajar la edad de escolarización obligatoria de los 15 a los 14 años. Aquellos alumnos que así lo decidan podrán incorporarse al mundo laboral al finalizar la scuola media (Secundaria básica), pero tendrán que comprometerse a seguir algún tipo de formación adicional hasta los 18 años.