Una de las cosas de las que se dan cuenta los niños desde edad muy temprana es de la diferencia entre luz y oscuridad. Cuando ya son capaces de representar objetos, a partir de los tres o cuatro años, sus dibujos son aún planos. Pero pronto comenzarán a reflejar las tres dimensiones, ya que intuyen la perspectiva. Además, diferencian claramente el color y pueden llegar a apreciar las sombras.








