Pasar del "almacén de libros" al "espacio de encuentro" es fundamental. Quienes han vivido esta transformación en sus centros la recomiendan. Requiere tener ilusión, formarse, contar con tiempo, con recursos, con un modelo definido, pero convertir la biblioteca escolar en el eje vertebrador de la vida del centro garantiza la mejora del aprendizaje y lograr una escuela más inclusiva y participativa.









