Por qué es necesario crear una cultura digital familiar desde que los niños son pequeños

Auto-regulación emocional en el entorno digital

 

Por Diana Oliver

 

La tecnología forma parte de nuestras vidas. Esta es ya una realidad tan obvia que seguramente no haga falta recordarla. Seguramente tampoco hace falta recordar que, en general, nos preocupa la relación que tienen nuestros hijos e hijas con la tecnología. Casi el 70% de los niños y jóvenes de entre 10 y 15 años tiene un móvil propio y la mayoría al llegar a esta edad ya han tenido contacto con las pantallas. ¿Hasta cuándo debemos retrasar el uso de estos dispositivos? ¿Puede generar un mayor deseo o prácticas de riesgo en este sentido la prohibición de este tipo de aparatos? Para María Zabala, periodista especializada en alfabetización digital y fundadora del proyecto iWomanish, es interesante verlo como veríamos que hagan motocross en el campo. “Seguramente a algunas familias les parece peligroso que un niño de 11 años lo practique, y a otras familias en las que este deporte sea casi una tradición no les parecerá mal, especialmente si hay una cultura familiar sobre acceso gradual, medidas de seguridad, sobre adultos que acompañan en los inicios, sobre motos adaptadas a la edad, sobre entornos en los que practicar esa actividad… Cuando un preadolescente o un adolescente empiezan a utilizar el móvil lo más importante no es la edad, sino el tipo de niño que sea, la manera en que ese móvil esté configurado y el tipo de actividad que se vaya a hacer con el dispositivo”, señala.

 

Independientemente de la edad, Zabala considera importante que el niño o adolescente no tenga libertad total de descargas o datos ilimitados para una conexión permanente. “Hay muchas formas de “dar un móvil a un menor”. Un niño de 10 años no necesita un móvil de última generación con acceso a redes sociales o buscadores. Y un adolescente de 15 no puede estar encerrado en una burbuja por miedo a que el móvil provoque problemas, como si él no tomara sus propias decisiones”, explica.

 

Enseñar a auto-regularse en el uso de móviles y tablets

 

Cuando un niño o adolescente se estrena como individuo autónomo en el uso de móviles y/o tablets surge la preocupación del buen uso pero también del tiempo de uso: ¿debemos enseñarles previamente a que regulen por sí mismos el tiempo que pasan frente a este tipo de dispositivos? En opinión de María Zabala, la auto-regulación en el uso de la tecnología es un concepto complejo porque no existe una medida que dicte qué significa uso equilibrado, suficiente, excesivo o escaso. “Para cada persona puede tratarse de una medida de tiempo, atención o actividad distinta. Puedes estar dos horas utilizando un móvil o una tablet para tareas productivas o dedicar las mismas dos horas a perder el tiempo; puedes usar el móvil para insultar a alguien o para buscar consuelo en una situación difícil. Puedes usar el móvil y estar atravesando un momento fantástico o uno catastrófico. Así que esa auto-regulación la inculcaría primero en la vida general del niño o el adolescente”, sostiene.

 

Aunque Sonia Martínez Lomas, psicóloga y directora de los centros Crece Bien, sí ve positivo dar una orientación de tiempo a las familias para que tengan una referencia (“El contacto con las pantallas no debería superar el 30% del tiempo libre y de ocio. Si un niño tiene 3 horas de ocio por la tarde, no debería estar más de 1 hora frente a las pantallas; las otras dos debería dedicarlas a realizar actividades sin pantalla”), también cree que no debería agobiarles tanto el tiempo como la auto-regulación emocional en el entorno digital: “Si ven que sus hijos o hijas se relacionan, hacen sus tareas, utilizan internet para aprender, se conectan con amigos o amigas y no priorizan el uso del móvil a otras actividades no deben de preocuparse. Es importante mantener actividades de ocio y tiempo libre libres de dispositivos y darles apoyo emocional para manejar su enfado, su frustración o tristeza cuando no pueden utilizarlos. Ayudarles a conocer las emociones y manejarlas, reflexionar juntos, les ayudará a no aplacarlas con los dispositivos; de modo que no se dañen a sí mismos ni a los demás”.

 

Es importante mantener actividades de ocio y tiempo libre libres de dispositivos y darles apoyo emocional para manejar su enfado, su frustración o tristeza cuando no pueden utilizarlos.

 

Para María Zabala es muy importante crear una cultura digital familiar sana desde que los niños son pequeños: que se hable de la tecnología de manera natural, sin idealizarla ni demonizarla. “Es fundamental que se generen hábitos, que la autonomía digital sea progresiva, que se les escuche cuando quieren contar qué juegos o aplicaciones o redes o influencers les interesan. Luego ya estaría la auto-regulación emocional: cómo comportarse en el entorno digital. De este se habla mucho menos que del tiempo de pantalla y la realidad es que esa falta de autocontrol en conducta social digital genera también muchos problemas (y no tiene que ver con el móvil en sí mismo)”, apunta.

 

 ¿Hasta qué punto es importante el ejemplo de los adultos?

 

Para Sonia Martínez Lomas el ejemplo de los adultos es importante, pero no debe ser una excusa para el niño o adolescente. “Sería muy positivo que en casa haya espacios y tiempos sin dispositivos, espacios para la lectura, hablar en familia o realizar un plan en familia, sin que los aparatos puedan atraer nuestra atención. Si en casa los dispositivos son un medio y no un fin, será un ejemplo que le ayudará mucho a corto y a largo plazo”.

 

Si en casa los dispositivos son un medio y no un fin, será un ejemplo que le ayudará mucho a corto y a largo plazo

 

Concluye María Zabala que debemos ser conscientes de que la tecnología no es neutra y está diseñada en gran medida para captar nuestra atención y para darnos un tipo de placer que haga que la usemos cada vez más. Sin embargo, según la experta, siguen primando las decisiones que tomemos cada uno cuando la utilizamos. “Nos hablan de salud digital como si eso fuera equivalente a no usar tecnología. Nos hablan de dar buen ejemplo digital a nuestros hijos como si eso solo fuera posible si no nos ven usar el móvil. Pero el mundo digital puede darnos alternativas para educar en valores, compartir ocio en familia o disfrutar de grandes conversaciones. Tenemos que centrarnos en informarnos bien y en normalizar la tecnología e incorporarla al resto de la educación que damos a nuestros hijos, en función de nuestros valores y nuestras circunstancias”.

 

 

 

María Campo: "Están acostumbrados a tener todo lo que piden y la vida no es así"

María Campo, profesora del Máster en Orientación Familiar de la Universidad Internacional de La Rioja

 

Por Eva Carrasco

A veces los adultos suplimos nuestra falta de tiempo con los niños satisfaciendo sus caprichos o bajo la premisa de que si se lo puedo comprar ¿por qué no? María Campo, profesora del Máster en Orientación Familiar de la Universidad Internacional de La Rioja, pone de manifiesto, en esta entrevista, el flaco favor que se le hace a los niños de cara a su desarrollo emocional.  Señala los beneficios de educar a los más pequeños en un consumo responsable y en la gratitud y propone estrategias para ayudarles a manejar la frustración y aprender a diferenciar lo que necesitan de lo que desean.

 

¿Cómo le explicamos a los niños que están acostumbrados a tener todo lo que quieren que no siempre se puede, ni se debe?

Debemos procurar que tengan conocimiento de situaciones diferentes a las que ellos viven para que sean conscientes de que hay niños que tienen necesidades. Algo muy característico del momento de la sociedad actual no solo es que tienen todo lo que quieren, sino que además lo tienen de manera inmediata. Esto genera una aceleración constante en el hecho de querer hacer más y tener más y llega un momento que exigen tenerlo. No agradecen, no valoran, y piensan es que lo normal y lo natural tener todo eso. Es importante que ellos sean conscientes de que hay que dar gracias por lo que tengo porque podría no tenerlo.

 

¿Sería una buena opción algo de voluntariado acorde a su edad? A veces sencillamente es que los niños no son conscientes de que existen otras realidades

Visitar personas necesitadas o salir del barrio o del pueblo donde viven a otros entornos o conocer ONGs que trabajan con personas con necesidad, les puede permitir darse cuenta de que existen otras realidades fuera de su pequeña burbuja de su barrio o su familia. Algo en lo que se implican mucho es cuando apadrinan a un niño, porque pueden compartir lo que tienen y hacerles conscientes de que su realidad no es la misma que la del niño apadrinado que está en otro país. Es una manera de ver a través de las cartas y las fotos la necesidad que tienen otras personas y hacerles valorar lo que ellos tienen y ser agradecidos.

Es importante también educar en la necesidad. No porque podamos comprar algo, lo vamos a tener que comprar siempre. Se trata de educar en la tolerancia a la frustración, porque hay niños que quieren algo y como no lo consiguen se frustran, montan una buena pataleta y entonces los padres acaban dándoselo y tienen que aprender a no tener siempre lo que quieren y a aceptar que esto es así. Hay muchos valores detrás.

 

Puede que algunos padres piensen, si se lo puedo comprar, se lo compro y ¿qué mal le hago? Esa es una frase que muchos padres dicen, pero no es cuestión de poder o no poder, es cuestión de que hay que enseñarles a los niños a que no todo lo que quieran en esta vida lo van a tener. A lo mejor le pueden dar materialmente todo, pueden satisfacer todos los deseos de su hijo, pero es que va a llegar un momento en que nada les va a hacer ilusión. A lo largo de la vida habrá cosas no materiales que no podrán tener y que realmente les genere una frustración increíble y un problema emocional y de crecimiento personal porque no están acostumbrados a luchar por las cosas ni a recibir un no por respuesta. Están acostumbrados a tener todo lo que piden y la vida no es así.

 

¿Este año lo han descubierto?

Claro, estamos en una situación en la que nos gustaría a todos hacer miles de cosas que no podemos hacer y la vida nos ha dicho “mira lo siento, pero no puedes” y es verdad que aquellas personas que están acostumbradas a hacer todo lo que quieran les ha afectado mucho más esto. Entonces, es un aspecto educativo, no solo es una cuestión de comprar todo lo que quiera porque puedo, sino ser conscientes de que eso les implica una serie de complicaciones a nivel emocional y desarrollo personal.

 

¿El querer tenerlo todo aquí y ahora es una insatisfacción continua? porque en el momento que tienen una cosa ya quieren otra.

Efectivamente, nunca va a estar feliz con lo que tiene. Es cierto que los niños necesitan cambiar constantemente y esto está asociado a su desarrollo cognitivo y de atención. Por eso hay veces que están jugando con una cosa y enseguida pasan a jugar con otra. Hay que estar con ellos y acostumbrarles a que alarguen más los tiempos, que no vayan dejando las cosas, sino que después de jugar con una cosa la guarden antes de pasar a otra y que cuiden los juguetes. Pero siendo conscientes que cambiar les motiva, también es interesante poder guardar unos juguetes que tengamos y no tenerlos todos a mano de tal manera que de vez en cuando sacamos uno y les parece que es nuevo. Es una forma de valorar lo que tenemos, porque aquellas personas que piensan constantemente en lo que no tienen están insatisfechos y no son felices.

 

Esto significa criarles a contracorriente ¿Cómo les influye la presión del grupo?

¿Cómo les ayudamos a ser el diferente?

Es muy complicado, pero todos los educadores estamos viendo la importancia que tiene en el desarrollo humano el hacer bien estas cosas. En las sesiones de orientación familiar insisto mucho a los padres para que tengan muy claro lo que quieren para sus hijos, con independencia de lo que la sociedad marque. Es difícil, pero de ahí salen personalidades fuertes que saben qué es bueno para ellos y que saben decir que no a muchas cosas en la sociedad y esto es muy importante

Hay etapas más complicadas, como la adolescencia, pero si lo hemos hecho bien desde pequeños y están acostumbrados a que eso es así, será más fácil. Desde luego, aquellos que están acostumbrados a tener todo lo que quieren van a tener más conflictos durante la adolescencia porque tienen mayor insatisfacción.

 

¿Qué importancia tiene el ejemplo que damos los padres?

En la educación de los hijos los padres somos modelos para todo. Lo que no puede ser es que les digamos que ellos no pueden tener el juguete de moda y que a casa estén llegando todos los días paquetes de tiendas online. También tienen que ver que hay cosas que te gustaría tener pero que no lo compras porque ahora no es momento o realmente no lo necesitas. Hay que hablarlo con normalidad y no significa que no se tengan cosas, no se trata de que nos vayamos a los extremos.

 

En estos momentos, muchas familias que están pasando por momentos difíciles ¿como afrontan con los niños el bombardeo consumista?

He tenido la experiencia de ver familias que lo están pasando muy mal, que no pueden pagar apenas los gastos mensuales y que siguen dándoles a sus hijos lo que piden, porque no quieren que sus hijos sufran. Están en un bucle del que no saben como salir. Son situaciones en las que realmente hay que hablar con los niños. No se trata de angustiar a los niños, sino de darles la información a su medida ya que no tienen la madurez de un adulto para encajar las cosas, pero no les podemos abstraer de la verdad. Esto es una oportunidad muy grande para que los niños maduren y aprendan lo que realmente es importante en la vida. En estos momentos, lo positivo es que si lo hacemos bien nuestros pequeños que están viviendo esta pandemia van a valorar muchas cosas cuando se pase. Todos podemos aprender mucho si lo hacemos bien.

 

La vida nos ha demostrado que no podemos garantizar una vida sin problemas a nuestros hijos. De repente todo cambia.

Lo que necesitan los niños es el amor de sus padres y el tiempo y es algo que ha estado durante mucho tiempo carente. Ahora hay muchas familias que se han quedado sin trabajo y que ahora tienen la oportunidad de estar más tiempo con sus hijos y darles cariño y atención, afecto, tranquilidad y al final eso es lo importante y lo que queda.

Tenemos que centrar la atención en lo importante.

 

 


Estrategias para el día a día

Manejar la frustración de un niño que quiere algo y lo quiere ya

Aprender a aceptar el no. Es lo que denominamos terapia de choque. Se trata de crear situaciones en las que el niño realmente se de cuenta que no le queda otro remedio que aceptar el no, que a pesar de que él esté deseando una cosa determinada, sus padres le van a decir que no.

Pensar muy bien lo que les concedemos. Que el niño desee cosas y que tenga ilusión por las cosas es bonito. Pero sabiendo que no lo va a obtener en el momento, sino que va a tener que esperar y para eso le tenemos que hacer esperar.

Evitar compensaciones económicas: Hay que intentar evitar dar compensaciones económicas por aquello que hacen bien, que es algo en lo que se está cayendo mucho hoy en día. Efectivamente hay que reforzar el comportamiento positivo, pero no es necesario algo material.

Hacerle ver que tiene muchas cosas y muchas que no utilizan. Porque como tienen tanto no juegan con nada. “Si realmente quieres esto, pues todo lo demás que tienes lo vamos a regalar porque hay niños que lo necesitan y tú no lo estás utilizando. Hacerle ver que quizás tiene que jugar más con lo que tiene.

Acostumbrarles día a día que no pueden pedir constantemente cosas porque no se les va a dar. Las pueden tener como ilusiones, pero sabiendo que las tendrán cuando toque, que será en momentos especiales.

Alargar las necesidades. Es decir, por un lado, valorar si es necesario o no, y si es necesario igual hay que comprarlo, pero a veces también podemos esperar. Hay necesidades que a veces hay que saber alargar un poquito para vivir con un poquito de austeridad y no tener todo perfecto en el momento en que queremos.

Son estrategias para que el niño vaya sintiendo que tiene que aprender a negar sus impulsos y sus necesidades. El niño se va a enfadar los primeros días cuando le decimos que no, pero en el momento que vea que es así y que es inamovible, los niños son muy inteligentes y no van a malgastar esfuerzos. Ellos lo intentan siempre.

 

Las emociones en el cuerpo

Por Ana María Ávila Muñoz, maestra de educación primaria y facilitadora de “En Sus Zapatos”.

Maestros, familias y niños cada mañana se ponen rumbo hacia un mismo lugar: el colegio. Para unos es su centro de trabajo, para otros el lugar en el que dejan su tesoro más preciado, y para los últimos el entorno en el que están la mayor parte de su día con sus compañeros de vida y sus maestros, que intentarán guiarlos y acompañarlos en la maduración y aprendizaje.

Cuando las familias se marchan, los hijos se convierten en alumnos/as que quedan en el colegio. En ese momento somos los docentes quienes acogeremos a los niños/as en su aula, entorno que debe ser de seguridad y confianza para cada uno de ellos/as y para cada uno de nosotros/as.

Así que, para bien acogerles, lo primero que haremos será observarles. Observar atentamente qué nos cuenta acerca de ellos a través de sus cuerpos.

El cuerpo es el receptor de las emociones y el emisor de las conductas

El cuerpo es el receptor de las emociones y el emisor de las conductas, por ello no debemos perder de vista las pistas que nos va a ir proporcionando sobre cómo se sienten nuestros alumnos/as en el día de hoy.

A continuación, a través de cuatro ejemplos, podremos analizar cómo observamos en los cuerpos de nuestros alumnos y alumnas cuando están sintiendo cada una de las cuatro emociones. Se procede a realizar la revisión de las cuatro emociones básicas: rabia, miedo, alegría y tristeza.

  1. Una alumna sentada con los puños apretados, si no fuera por la mascarilla te darías cuenta de que tiene la mandíbula casi tan apretada como sus puños, se llama Rai. Mueve una de sus piernas insistentemente, y golpea con su lápiz de forma impaciente y ruidosa. Sus ojos están abiertos como platos y suspira todo el rato. En cuanto preguntas si quieren contarte algo levanta la mano, al no ser la primera grita, hace movimientos con la mano, golpea la mesa con los puños, y se cruza de brazos. Ya no quiere hablar. No hay manera de que exprese verbalmente lo que siente, pero si observamos bien su cuerpo y su comportamiento, ya se está expresando: siente rabia. Al descubrirlo anotamos mentalmente que Rai necesitará que le proporcionemos una oportunidad para calmarse.
  2. Mirando una mesa más hacia la derecha de Rai, vemos que hay un niño mordiéndose las uñas, con la vista baja y la capucha puesta, que la mira de reojo se llama Diemo. Antes de que alguien pueda conectar visualmente con él, baja la vista. Escuchamos que respira de forma entrecortada, y que cuando pedimos que te cuenten que tal se sienten, se tapa aún más con la capucha, y notamos que si puede se metería debajo de la mesa. Su postura muestra que no está totalmente sentado en la silla, tiene un pie hacia delante, parece que en cualquier momento va a echar la mano a la mochila y huir: siente miedo. Tenemos claro, que Diemo necesita confianza y seguridad.
  3. Un par de mesas por delante se sienta Ialgare, irradia color, bien sentada, y su mascarilla esconde una sonrisa que sus ojos delatan. Espalda recta, gesto corporal preparado para comenzar. El cuaderno, el estuche todo colocado, los bolígrafos preparados para comenzar la clase. Pedimos colaboración y enseguida levanta la mano esta vez no le toca ser la primera, entonces ella baja la mano, y de nuevo pide la palabra. Su voz es alta, clara, algo rápida y cuenta que la tarde anterior estuvo con sus primos. Sus compañeros levantan la mirada, la dirigen hacia ella, les roba una fugaz sonrisa. Observamos que Ialgare está tranquila, se siente ‘’bien’’, como diría ella, es decir, la emoción que siente es la alegría. Que has visto de forma fugaz como durante una milésima de segundo ha contagiado un poco a los demás, eso es esperanzador.
  4. Tezatris es amigo de Ialgare, le observamos porque nos preocupan sus hombros caídos, su mirada baja, y que apoya su cabeza cansada en la mano, hoy no pide la palabra… Al principio podíamos creer que estaba cansado, pero nos damos cuenta de que no es cansancio, sino que le envuelve el halo de la tristeza. Recordamos entonces que Ialgare nos explicó que el perro de Tezatris estaba enfermo. Hoy comenzaremos a tratar el tema de los mamíferos en naturales… prestaremos atención para guiar los contenidos para acompañar a Tezatris en su dolor.

A partir de esta breve observación del cuerpo y las acciones de los alumnos/as de nuestra clase, podemos descubrir que están sintiendo. Después podemos poner en marcha estrategias que les ayudarán a gestionar dichas emociones.

Nosotros los docentes tenemos que mantenernos con los sentidos despiertos y muy presentes en el aula, para poder observarlos y a partir de ahí actuar, puesto que nuestro objetivo es el desarrollo integral del alumnado y por lo tanto un desarrollo de su bienestar.

____________________________________
Desde la Asociación Teatro de Conciencia, y desde «En Sus Zapatos», queremos seguir facilitando la alfabetización emocional de adultos y niños, en este caso sin teatro–como lo hacemos habitualmente, pero sí con otros recursos. Puedes sugerirnos temas escribiendo a: info@teatrodeconciencia.org
Si quieres formarte en nuestro método de alfabetización emocional,  te pueden interesar nuestros cursos y el  Postgrado en Educación Emocional con Teatro de Conciencia. Método «En Sus Zapatos»Puedes informarte aquí

 

La Fundación Unoentrecienmil impulsa un tratamiento pionero para curar la leucemia infantil

La Fundación destina 590.000 euros a financiar los dos primeros años de este ensayo para la acreditación de los laboratorios del Hospital Niño Jesús de Madrid y el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

 

 

La investigación para la curación de la leucemia linfoblástica aguda ha alcanzado en España un techo difícil de superar sin el apoyo internacional. La Fundación Unoentrecienmil, en su compromiso por conseguir la curación plena de la enfermedad, anuncia ahora la financiación con 590.000 euros del proyecto ALL Together en España. Este proyecto, liderado por la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas (SEHOP), permite por primera vez la participación de la investigación española en un ensayo clínico europeo sobre la Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA), abriendo las puertas a nuevos tratamientos en primera línea.

ALL Together es un ensayo clínico que actualmente agrupa a 14 países europeos – Bélgica, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Holanda, Islandia, Irlanda, Lituania, Noruega, Portugal, Suecia y Reino Unido – con el objetivo de presentar un protocolo único internacional, por el cual los niños enfermos de leucemia linfoblástica aguda puedan recibir un tratamiento personalizado y adaptado a las características de su enfermedad.

Con esta financiación, Unoentrecienmil facilitará el trabajo para la acreditación de los laboratorios del Hospital Niño Jesús de Madrid y del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona con el objetivo de que puedan responder a los estándares de calidad fijados para formar parte del proyecto. Tras los dos años de duración de esta fase, se prevé que sea en 2023 cuando los más de 40 centros hospitalarios de España con unidad de Oncología/Hematología pediátrica puedan participar del mismo. Así, todos los niños que son diagnosticados con Leucemia Linfoblástica Aguda en España podrán acceder a tratamientos personalizados lo más cerca posible de su domicilio, recibiendo desde el primer momento aquel que combata su situación con la mayor precisión posible.

En España, los avances en la investigación de esta enfermedad han alcanzado un techo difícil de superar y las cifras de curación se han estancado debido a que la muestra disponible en nuestro país es relativamente pequeña. Sin embargo, este ensayo clínico internacional ofrece la posibilidad de acceder a una muestra mayor de niños que padecen la enfermedad y, por tanto, poder hacer subgrupos más amplios de la misma, lo cual dará lugar a la obtención de información precisa acerca de la respuesta de los niños ante un tratamiento u otro. Porque es necesario ser más eficientes a la hora de reaccionar ante esta enfermedad.

Elena Huarte-Mendicoa, directora general de Unoentrecienmil, afirma que “la investigación española, necesita hoy más que nunca, nuestra colaboración para que el mundo no se pare. Según una investigación de la Fundación realizada durante los meses de abril y mayo de 2020, los proyectos españoles en este campo se han visto retrasados entre seis meses y un año debido a la Covid-19. Con esto en mente, desde Unoentrecienmil trabajamos de forma continua en proyectos innovadores como ALL Together, cuyo impacto en la vida de las familias y en los peques será mayúsculo: tratar a estos niños de forma personalizada hará que se reduzca su exposición a tratamientos como la quimioterapia intensiva, lo que se traduce en la disminución de los efectos secundarios a los que están expuestos. Es una situación difícil para todos y poder anunciar este gran proyecto nos motiva y nos da esperanza para seguir avanzando en esta batalla en la que mejorar la calidad de vida los niños deben ser lo más importante”.

Unoentrecienmil prosigue en su empeño por trabajar con los proyectos más innovadores, teniendo siempre en mente mejorar la calidad de vida de los peques, que, con este ensayo, podrán recibir un tratamiento individualizado. De esta forma, aquellos que necesiten una menor dosis de fármacos, podrán recibir una solución menos agresiva y adaptada a su enfermedad y, por tanto, reducir el riesgo de desarrollar efectos secundarios. Porque se puede curar más para curar con menos.

Un proyecto tan importante y con tanto impacto como es ALL Together favorecerá el progreso de la investigación de la LLA y abrirá la expectativa nacional al acceso a nuevos tratamientos o a que otros ya existentes se implementen en una fase más temprana. Haber sido invitados a participar en él y poder hacerlo con la ayuda de la Fundación Unoentrecienmil es un honor para nosotros. Estamos convencidos de que es un paso adelante y que pronto podremos seguir ayudando a los niños y las familias que se ven afectados por la leucemia linfoblástica aguda en España”, afirma Ana Fernández-Teijeiro Álvarez, presidente de la SEHOP.

Susana Rives, hematóloga del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y coordinadora del Grupo de leucemias de la SEHOP, ha declarado: “ALL Together es la oportunidad que tenemos los investigadores españoles de trabajar en primera línea en un ensayo clínico que nos permitirá mejorar el tratamiento de la LLA en niños. Podremos, por ejemplo, implementar tratamientos como la inmunoterapia en fases más tempranas o que los niños reciban un tratamiento de quimioterapia adaptado a su enfermedad. En definitiva, dispondremos de una cantidad de información mayor para personalizar el fármaco y el tratamiento de cada niño de forma que no se vean expuestos a un nivel de toxicidad que no necesitan. Se trata de curar más para curar con menos, es decir, curar mejor”.

ALL Together es el resultado de la constancia de los profesionales que trabajan en la investigación para conseguir la cura de la leucemia infantil y que no sería posible sin las donaciones de particulares, entidades y empresas. Además, Unoentrecienmil consigue fondos a través de proyectos propios, como Los Cordones Dorados, cada pack de 5€ de cordones dorados se convierte en 16 minutos de investigación, o La Vuelta al Cole, en la que estudiantes de colegios españoles corren a favor de la cura contra la leucemia. Porque Unoentrecienmil estaba comprometida desde el principio con las familias afectadas por esta enfermedad, está a su lado en cada paso del camino y estará siempre buscando nuevas oportunidades de investigación que ayuden a derrotar a un enemigo común, el cáncer infantil.

Los más pequeños toman la palabra para hablar de conciliación

“No está loca, sino sola”, “El tiempo que pasamos juntos es el mejor”, “Quédate en casa: ellos crecen y el tiempo pasa” o “Me gustaría convertirme en su móvil para pasar con ellos todo el tiempo que malgastan con él” son solo algunos de los mensajes que han transmitido los menores, en el evento que ha organizado ARHOE con motivo del Día de la Conciliación y la Corresponsabilidad.

 

ARHOE-Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, con motivo del Día Nacional de la Conciliación de la vida personal, familiar y laboral y la Corresponsabilidad en la asunción de responsabilidades familiares, celebraba el pasado 23 de marzo un evento muy especial en el que los más pequeños y jóvenes han tomado la palabra a través de sus dibujos, vídeos y entrevistas.

El acto, con el título “Día de la Conciliación y la Corresponsabilidad. Visión desde la infancia y la adolescencia”, ha sido presentado por Carmen Guaita, maestra y escritora, y José Luis Casero, presidente de ARHOE, quienes han insistido en la importancia de escuchar a los menores y han recordado que la conciliación y la corresponsabilidad son derechos fundamentales que reclaman a sus familias todos los días del año.

“Nuestros hijos e hijas nos están pidiendo tiempo, atención, convivencia y nos lo piden con sus palabras, pero también con sus actitudes y sus problemas, así que es el momento de responder”, ha señalado Carmen Guaita, quien también ha manifestado que “las familias solas no podemos, necesitamos que esto se convierta en un gran compromiso social, pero que se convierta de verdad, no solo en una palabra o en un manifiesto, sino en acciones concretas que permitan a las familias convivir, que permitan a todos tener tiempo”.

Por su parte, el presidente de ARHOE ha querido agradecer a los menores “que nos recuerden que la conciliación es un derecho de todos”, y ha asegurado que “tienen nuestro compromiso de que seguiremos recordando a los ‘mayores’ que la conciliación y la corresponsabilidad son tareas de todos los días y que necesitamos medidas reales para que seamos una sociedad más justa en estos temas”.

 EL TIEMPO QUE PASAMOS JUNTOS ES EL MEJOR

 A lo largo del evento se ha podido conocer el punto de vista de los más pequeños, a través de sus dibujos, con unos mensajes muy claros en los que, reiteradamente, han reclamado poder pasar más tiempo con sus progenitores: “No está loca, sino sola”, “¿Cuándo vais a venir?”, “El tiempo que pasamos juntos es el mejor”, “Ojalá fuera el ordenador para pasar más tiempo con ella”, “Sería muy feliz si en vez de jugar sola, jugase con mis padres”, “Solo quiero estar contigo”, “Quédate en casa: ellos crecen y el tiempo pasa”, “Me gustaría convertirme en su móvil para pasar con ellos todo el tiempo que malgastan con él”, “Si tuvieras tiempo conmigo, serías el mejor amigo que hubiese tenido”…

Por otra parte, reconocidos periodistas como Àngels Barceló, directora y presentadora de Hoy por Hoy (Cadena Ser); Carles Mesa, director y presentador de No es un día cualquiera (RNE); Gloria Lomana, presidenta de 50&50 GL; José Manuel González Huesa, director general de Servimedia; Laura Peraita, jefa de la sección ABC Familia; Maika Ávila, periodista de Cadena Ser y autora de Conciliaqué; Marta Pastor, directora y presentadora de Ellas pueden (RNE), y Susanna Griso, presentadora de Espejo Público (Antena 3) han puesto su voz a las entrevistas de los adolescentes. Entrevistas cargadas de emoción en las que los más jóvenes han manifestado, en no pocas ocasiones, la soledad que sienten al llegar a sus casas y no tener con quién compartir sus preocupaciones y problemas cotidianos:

“Otro día más llego a casa del colegio y justo antes de abrir la puerta deseo siempre con ilusión que se escuchen voces en el interior con el fin de que mi familia esté en el interior, pero no es así, mi rutina se repite y me veo obligado a hacer todo en un rotundo silencio: los deberes, la comida… Y es que mi verdadero mundo comienza cuando se abre la puerta y aparecen mis padres a avanzadas horas del día, sin embargo, este momento no se prolonga mucho, ya que hay que prepararse para el siguiente día”.

Tampoco han faltado propuestas y reivindicaciones para que España avance en estas cuestiones, al igual que otros países europeos:

¿Qué soluciones propondrías para aprovechar más el tiempo juntos?

La primera que considero necesaria sería estipular un horario flexible como en Finlandia, Suecia, Alemania y Dinamarca… Ampliar el gasto en más prestaciones. Que las empresas se adaptaran y ofrecieran una jornada a tiempo parcial. Usaran más el teletrabajo… Adoptar el ejemplo de otros países de la Unión Europea como por ejemplo que su trabajo finaliza a las cinco de la tarde”.

“Espero que los políticos tomen medidas con este tema para que todos los niños y niñas puedan pasar tiempo con sus padres, y así no tener que pasar mucho tiempo solos en casa, o que sus padres les apunten a muchísimas actividades para estar entretenidos porque no tienen con quién se queden mientras ellos trabajan”.

LOS PROGENITORES ESTÁN MUY INSATISFECHOS CON EL ESCASO TIEMPO QUE DEDICAN A SUS HIJOS

Ha cerrado el acto Mariano Ruipérez, director técnico del programa “¿Cuánto tiempo tienes para mí?”, quien ha ofrecido datos recientes de la encuesta ¿Cuánto tiempo tienes para tus hijos/as?, realizada en el marco de dicho programa.

Entre otros resultados, ha destacado que los progenitores están muy insatisfechos con el escaso tiempo que dedican a sus hijos: “Esta percepción genera en un 80% de las personas que han respondido pensamientos y sentimientos negativos. Oímos hablar de agotamiento, frustración, estrés, impotencia… ¿Qué piden estas personas al Gobierno y a las empresas? Fundamentalmente, flexibilidad de entrada y salida, adecuación de los horarios laborales a los escolares, facilitar el teletrabajo y una desconexión real, entre otras medidas”, ha concluido Ruipérez.

Un 65% de los padres tiene nuevas costumbres saludables con sus hijos

La web sobre embarazo, maternidad y cuidados de la mujer Soloparamadres.com, ha preguntado cuales son los mejores planes padre e hijos. De esta forma han podido averiguar cuales son los mejores planes que encantan tanto a los padres como a los hijos. Estos planes también varían mucho en cuanto a la edad, pero algunos de ellos son comunes para todos.

  • Jugar a juegos juntos. Con la llegada de la pandemia los juegos tanto de mesa como en las consolas se vendieron casi tanto como las necesidades básicas, ya que todos querían estar entretenidos en casa después de las horas de colegio o trabajo. Un 85% de los padres descubrieron nuevos videojuegos con los que poder pasar tiempo junto a sus hijos, y un 68% enseñaron a sus hijos a jugar algunos juegos tan clásicos como el parchís, ajedrez, juegos de mímica… Las tecnologías no han estado reñidas con los juegos de siempre y esta costumbre ha llegado para quedarse.
  • Disfrutar de una película o serie. Dependiendo de la edad de los niños, la temática ha ido variando, pero un 74% de las familias han tomado el hábito de ver juntos varias veces a la semana una película o una serie, llegando incluso también a recuperar clásicos como Jurassic Park, ET o lanzarse a ver toda la saga de Star Wars.
  • Salir a pasear o hacer deporte. Cuando las medidas restrictivas comenzaron a dejar hacer deporte de nuevo, han sido muchas las familias que han comenzado a realizar algún deporte juntos. Un 43% de los padres salen a patinar, jugar a la pelota o sencillamente pasear con sus hijos, una actividad que hasta antes del confinamiento decían no realizar con tanta frecuencia.
  • Asistir a actividades culturales como el teatro o ir a un museo. Aunque el ocio ha estado parado durante mucho tiempo, el arranque está siendo lento pero seguro. Esta situación la han aprovechado el 26% de los padres, que han acudido con sus hijos regularmente a diferentes estilos de ocio cultural.
El confinamiento sufrido en España, ha abierto los ojos a muchas familias, en las que la convivencia estaba siendo cada vez menos a causa de las tecnologías. Y ahora, esas mismas tecnologías han servido para crear nuevos lazos familiares entre los padres y los hijos. Los padres han contado a soloparamadres.com tanto ellos como sus hijos han tomado nuevos hábitos en este pasado 2020 y no quieren que se acaben en sus vidas.

FAMS presenta una queja ante el Defensor del Pueblo por vulneración de sus derechos

La Federación de Asociaciones de Familias Monoparentales (FAMS) presentó el pasado mes de marzo una queja ante el Defensor del Pueblo por la vulneración de los derechos de las familias y de sus hijos e hijas con la reforma del sistema de permisos parentales introducida por el RDL 6/2019 de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación.

El pasado 18 de febrero la Asociación Madres Solteras Por Elección, ya presentó esta queja, ante el Defensor del Pueblo, testigo que recogen desde FAMS para apoyar esta iniciativa.

La aplicación de dicho Real Decreto Ley introdujo una serie de reformas en el ámbito laboral, entre otras en el sistema de permisos parentales y prestaciones asociadas, que amplían los derechos de cuidado de las y los menores en familias biparentales, propiciando a su vez avances en la consecución del derecho a la conciliación y a la igualdad de género. Esta reforma excluye de dichos avances a las familias monoparentales, a sus hijos e hijas, y a las y los menores en acogimiento dentro de estas familias.

Discriminación por indiferenciación

La principal desigualdad se produce en la ampliación del permiso y consiguiente prestación, por nacimiento, acogimiento y adopción para la segunda persona progenitora, de manera progresiva, desde las 8 semanas tras su entrada en vigor, hasta las 16 semanas desde el 1 de enero de 2021. (Art. 49 del Estatuto Básico del Empleado Público y art. 48 del Estatuto de los Trabajadores). Permite a las familias biparentales disponer de 32 semanas de permiso y la consiguiente prestación, para ejercer las labores de cuidado, frente a sólo 16 semanas en las familias con una sola persona progenitora con responsabilidades familiares. Además, a esta discriminación se le suma que el permiso de lactancia se extiende a la segunda persona progenitora, las familias biparentales cuentan con dos horas diarias para la atención del menor hasta los nueve meses o doce meses, frente a una hora en las familias monoparentales, aun cuando la dificultad objetiva para conciliar es mayor.

Por todo desde FAMS solicitan:

  • Establecer una duración adicional del permiso por nacimiento, acogimiento y adopción para la única persona progenitora con responsabilidades familiares en una familia monoparental, de tiempo igual al que disfrutaría el segundo progenitor/a en una familia biparental.
  • Establecer una duración adicional del permiso de lactancia para la única persona progenitora con responsabilidades familiares en una familia monoparental, de tiempo igual al que al que disfrutaría el segundo progenitor/a en una familia biparental.
  • Garantizar la prestación de corresponsabilidad del cuidado del lactante para la única persona progenitora con responsabilidades familiares en la familia monoparental.

La pandemia aumenta en un 40% las peticiones de ayuda de familias monomarentales para manejar el estrés

Según datos del informe Monoparentalidad y empleo, elaborado por la Fundación Adecco, el 80% de las mujeres que lideran familias monomarentales han visto empeorar su situación laboral y económica con la pandemia, un hecho que tiene un impacto directo sobre su salud mental y emocional y sobre la forma en que pueden ejercer la crianza de sus hijos e hijas. Así lo corroboran desde los Centros Crece Bien de Madrid, pioneros en la enseñanza y el desarrollo de Habilidades Emocionales, Sociales y de Aprendizaje, donde han visto aumentar en un 40% las peticiones de ayuda de familias monomarentales desde el inicio de la crisis sanitaria.

“Las familias monomarentales llegan reportando muchas más dificultades, tanto emocionales como logísticas, que las familias tradicionales. Ser el único progenitor en tiempos de pandemia multiplica la carga emocional”, afirma Sonia Martínez, psicóloga y directora de Crece Bien, que explica que entre las emociones más habituales están viendo “mucho estrés, mucho sentimiento de culpa al no poder atender bien a los menores, y miedo e incertidumbre a que les pueda pasar algo (a un menor o a ellas mismas), a perder el trabajo o a no poder sacarlo adelante”. Unas emociones a las que se suma la carga de quehaceres y las responsabilidades domésticas y laborales “casi las 24 horas del día, sin un momento para el descanso, la calma o el autocuidado”.

Respecto al sentimiento de culpa, a la sensación de no estar haciéndolo bien que expresan muchas madres que crían en solitario, Sonia Martínez destaca la importancia de tranquilizar a las progenitoras, “ya que ningún niño o niña necesita madres perfectas, sino madres cercanas que expresan cómo se sienten, que piden perdón si se equivocan, que buscan soluciones a los problemas y que, aunque estén pasando un mal momento, demuestran a sus hijos que les quieren, que están juntos y que eso no va a cambiar”.  En opinión de la experta, a los niños, ver que sus madres se equivocan y que en algún momento se sienten desbordadas, “también les ayuda a normalizar las emociones y los errores y a aprender que cuando las cosas fallan, lo mejor es buscar soluciones, perseverar y ser constantes para mejorar la situación”.

La importancia de la educación emocional en las familias monomarentales

Para Sonia Martínez, la educación emocional es importante “siempre, pero más si cabe cuando se presentan momentos difíciles” como los que nos toca vivir. Esto, explica, se debe en parte a que las situaciones son vividas según las interpretamos, y esas interpretaciones están teñidas inevitablemente por lo que sentimos. “Si aprendemos a interpretar mejor lo que nos pasa y a manejar mejor lo que sentimos, nos será más fácil hacer frente a la adversidad”, añade la directora de los Centros Crece Bien, que recuerda manejar las emociones y pensar e interpretar las situaciones “es algo que se aprende y que da mejor calidad de vida”.

Manejar las emociones y pensar e interpretar las situaciones “es algo que se aprende y que da mejor calidad de vida”.

Según la experta, este manejo emocional “es más importante si cabe” en las familias monomarentales, ya que la situación de las progenitoras es más complicada por la carga emocional y mental que arrastran. En ese sentido, Martínez señala que la educación emocional puede aportar muchos beneficios a las familias monomarentales, entre ellos mejoras “en la organización del tiempo y de las tareas, en la flexibilidad ante los cambios, en la comunicación y en la gestión de las emociones en la familia”.

Sonia Martínez, por último, ofrece a las madres de familias monomarentales que se encuentren superadas por las circunstancias una serie de consejos para afrontar la situación provocada por la pandemia:

  1. Según la experta, que las madres piensen qué les gustaría que hiciesen sus hijos o hijas cuando sean mayores si se encuentran en las mismas circunstancias, es algo que les dará pistas de qué hacer: “Algunas veces, como madres, no nos permitimos un tiempo de descanso, saltarnos alguna norma o asistir nosotras mismas a sesiones de psicología, pero, sin embargo, sí es algo que desearíamos para ellos en las mismas circunstancias. Es importante pensar que somos sus modelos y que, si nos ven permitirnos esos descansos, esa búsqueda de ayuda, será más probable que ellos lo hagan si alguna vez están en la misma situación”.
  2. Mantener una buena comunicación: “Si los hijos ven a las personas de referencia abrumadas y, además, no saben qué está pasando, se pondrán más nerviosos. En cambio, si les explicamos el porqué de las cosas, se podrán sentir más tranquilos”.
  3. Acordar unos compromisos en familia: para el reparto de tareas de casa, para el establecimiento de unas normas, para crear espacios de tranquilidad en los que cada miembro de la familia encuentre un lugar en la casa para hacer aquello que le ayuda a sentirse bien…
  4. Ver los errores y las dificultades como oportunidades para los niños y para las propias madres: “Eso pasa necesariamente por transformar el pensamiento de que todo va mal por el pensamiento de qué estamos en camino, aprendiendo, poniendo en marcha pequeñas acciones para mejorar”, concluye Martínez.

Los adolescentes son un colectivo al que “atender urgentemente” por el impacto en su salud mental de la pandemia

Ángel Saavedra, psicólogo sanitario, presidente de Asociación Española de Terapia Gestalt (AETG) y director de Lamar – Escuela de Psicoterapia Gestalt de Málaga, insiste en que “las restricciones a las que estamos sometidos por las medidas tomadas para hacer frente a la Covid-19 están frustrando muchas necesidades propias de la adolescencia que ni siquiera el gran desarrollo tecnológico puede cubrir”.
 

 

La adolescencia está siendo uno de los colectivos más olvidados durante la pandemia de la COVID-19. Por un lado, a diferencia de lo que ocurre con la tercera edad, el virus apenas se ha cebado con sus integrantes.  Por otro, las alertas sobre el impacto que los confinamientos y las medidas de distanciamiento social pueden tener sobre el desarrollo y sobre la salud mental se han centrado sobre todo en niños y niñas menores, dejando a los adolescentes en una especie de limbo. “Se ha dado por hecho que los adolescentes cuentan con herramientas, actitudes y capacidades propias de los adultos para enfrentar situaciones como la que vivimos, pero lo cierto es que este grupo de población aún no las ha desarrollado, lo que los ha dejado en una situación de vulnerabilidad”, afirma Ángel Saavedra, psicólogo sanitario, presidente de Asociación Española de Terapia Gestalt (AETG) y director de Lamar – Escuela de Psicoterapia Gestalt de Málaga.

Saavedra recuerda que la adolescencia comprende un periodo vital que conlleva una serie de características propias en el comportamiento: desde la transgresión, hasta la necesidad permanente de estar con iguales, pasando por la búsqueda de nuevos límites psíquicos y físicos. “Todo esto ha quedado truncado a causa de la pandemia. Las restricciones a las que estamos sometidos por las medidas tomadas para hacer frente a la Covid-19 están frustrando todas esas necesidades propias de la adolescencia que ni siquiera el gran desarrollo tecnológico puede cubrir”, reflexiona el experto, que apunta también al impacto del cierre de los centros educativos durante el último trimestre del curso pasado y al hecho de que, con la vuelta a las aulas, los adolescentes sean quienes menos las estén pisando y quienes más estén teniendo que hacer uso de las clases online: “Numerosos estudios y modelos demuestran que el entorno educativo permiten a los adolescentes desarrollar y construir un modelo de resiliencia, ya que el grupo les brinda apoyo y afecto. Como sociedad debemos atender estas necesidades, no podemos dejar que se queden en pausa porque sus vidas no están pausadas”.

La consecuencia de este impacto, según el presidente de la AETG, se está traduciendo en muchos casos en altos niveles de frustración e impotencia que derivan en un aumento de la agresividad y, a su vez, en un incremento de la apatía, la desgana e, incluso, de estados ansiosos depresivos. “Los adolescentes son un colectivo al que atender urgentemente. Hay que incluirlos necesariamente en los planes estratégicos de salud mental que se desarrollen para hacer frente a la cuarta ola de la pandemia, que todos coinciden en señalar que será psicológica. Tendríamos que escuchar sus necesidades, sin juicios ni incriminaciones, para poder trabajarlas y ver cómo poder gestionarlas de una manera responsable. Los adolescentes se han visto en un mundo en el que todo son restricciones y, por el contrario, pocas medidas se orientan a saber de ellos, a conocer qué les pasa, cómo viven esta cantidad de normas que delimitan de una manera casi total sus ganas naturales de salir al mundo”, argumenta.

“Ayudar” a los adolescentes a pedir ayuda

Como reconoce Ángel Saavedra, los adolescentes son un colectivo al que “le cuesta trabajo” ir al psicólogo. Sin embargo, matiza, la pandemia ha provocado “un repunte en la demanda” de atención psicológica para este grupo de población. “A veces vienen empujados por sus padres, que ven que hay algo que no va bien, que están muy transgresores o que se están deprimiendo y aislando socialmente. En otras ocasiones, son los orientadores y tutores del instituto los que detectan estos comportamientos anómalos y dan la señal de alarma. En todo caso, me preocupan más aquellos que están pasando desapercibidos y no están siendo atendidos adecuadamente”, explica.

Según los resultados de una investigación llevada a cabo por expertos en Psiquiatría y Psicología Clínica de la Infancia y de la Adolescencia de la Universidad Miguel Hernández de Elche, el 85,7 % de los padres constataron durante los meses de confinamiento estricto cambios en el estado emocional y en el comportamiento de sus hijos, siendo los síntomas más habituales la dificultad de concentración, el desinterés, la irritabilidad, la agitación, el nerviosismo, los sentimientos de soledad, la inquietud y la preocupación.  

“Desafortunadamente muchos adolescentes llegan a nuestras consultas en muy mal estado psíquico. Por eso es importante que los padres les prestemos atención y los observemos, porque al final estos cambios no se dan de forma radical, sino que se producen poco a poco”, asegura el psicólogo, que señala la necesidad de estar atentos a cambios de conductas sutiles (falta de contacto con el mundo exterior, desgana, falta de ilusión, descuido personal, poca empatía, cambios fuertes de estados de ánimo, ideas disruptivas) que pueden dar la señal de alarma de que algo les está pasando sin saber cómo gestionarlo.

Detectados esos posibles síntomas, Ángel Saavedra recomienda “la escucha activa, una mirada compasiva y empática sin juicios y sin reproches” para acercarse a los adolescentes. “Podemos recordar nuestra adolescencia. Imaginar cómo nos hubiéramos sentido nosotros si esto que estamos viviendo lo hubiéramos pasado a su edad. Nuestras primeras salidas, los primeros encuentros amorosos, los primeros desafíos, los primeros desengaños, nuestras primeras veces… Todo ello ha sido truncado por la pandemia y unas medidas de restricción que duran ya más de un año”.

Esa mirada empática es “fundamental” para el psicólogo, ya que en, en su opinión, para “ayudarles a pedir ayuda” los adolescentes no se tiene que ver culpabilizados y, a la vez, tienen que entender que esa búsqueda de ayuda se asume con total normalidad. “Hay que hacerles ver que ir al psicólogo no es un castigo por su comportamiento disruptivo, sino una salida al mismo. El objetivo es poderles facilitar una vía de escape a lo que están viviendo y sintiendo, una solución a las vivencias que están ocasionándoles problemas en su día a día”, concluye.