Vuelta al cole y cambio de cole: "Es importante que los padres sean capaces de ayudar a sus hijos a ver el cambio como parte de la vida”

Es “normal” que, ante la expectativa de empezar el curso en un nuevo colegio, los menores se sientan nerviosos, algo que puede ser “incluso positivo, ya que les ayuda a estar más atentos”.

 

La ‘vuelta al cole’ que se inicia en España la próxima semana será también para muchos niños y niñas el arranque de la etapa escolar en un nuevo centro educativo de la misma o distinta ciudad. Los cambios de colegio son algo cada vez más habitual debido a la movilidad de la población. De hecho, en los Centros Crece Bien de Madrid, pioneros en la enseñanza y el desarrollo de Habilidades Emocionales, Sociales y de Aprendizaje, señalan que reciben cada año a bastantes niños que pasan por esta experiencia y a los que la misma les llega a afectar a nivel de relaciones personales y de rendimiento académico. “En muchos de los casos, el causante de esta afectación no es el nuevo colegio en sí, o que el cambio de situación haya sido a peor, sino cómo ha vivido el niño ese cambio”, asegura Sonia Martínez, psicóloga y directora de los Centros Crece Bien.

Para la experta, es “normal” que, ante la expectativa de empezar el curso en un nuevo colegio, los menores se sientan nerviosos, algo que en su opinión es “incluso positivo, ya que les ayuda a estar más atentos”. Las dificultades, para Martínez, comienzan cuando ese nivel de “nervios” se dispara y descontrola y los niños no duermen ni comen bien, están irascibles, se enfadan por todo y en su cabeza solo está la idea del cambio de colegio, lo que en opinión de la autora de Descubriendo las emociones (La Esfera de los libros) puede llevar a los pequeños “a anticipar problemas que probablemente no llegarán a ocurrir, pero que les provocan un miedo irracional por situaciones que aún no han sucedido”.

Además de estos “nervios”, para la directora de los Centros Crece Bien lo esperable es que los niños no quieran hablar demasiado sobre su experiencia en el nuevo centro durante los primeros días de colegio. “Es lo normal. Les han pasado muchas cosas y se sienten saturados, necesitan desconectar. En el caso de que los pequeños opten por el silencio, al principio lo mejor que podemos hacer como madres y padres es cambiar de tema o realizar alguna actividad que les haga sentirse reconfortados. Más adelante, cuando haya pasado un tiempo prudencial, ya será momento de preguntar y escuchar”, argumenta.

 

Ayudarles a ver el cambio como parte de la vida

Para la psicóloga es “muy importante” que los padres sean capaces de ayudar a sus hijos “a ver el cambio como parte de la vida”, una actitud que, reconoce, “no se consigue en una conversación ni en un día, sino que se siembra día a día”, por ejemplo, preguntando a otras personas acerca de los cambios que han tenido en su vida, viendo fotos y recordando momentos en los que se afrontaron cambios; o visionando películas y leyendo libros en los que los protagonista se ven obligados a cambiar de colegio o de ciudad.

En el caso de que los menores se muestren tristes o enfadados, Martínez recomienda “escucharles, apoyarles en sus emociones y ayudarles a que las puedan ir superando con cariño y comprensión”. En ese sentido, aunque reconoce que es difícil, recomienda a los padres que vean esta situación como parte de la vida, sin asustarse excesivamente ni darle mayor importancia. “Los niños ven a través de los ojos de los padres. Si les ven preocupados, seguramente se preocupen más”, explica.

Además de esto, la experta aconseja establecer una comunicación fluida en casa para que todos los miembros de la familia puedan compartir sus sentimientos de tristeza, rabia o miedo sin sentirse juzgados.

Por último, Sonia Martínez anima a padres y madres para que ése compartir las preocupaciones sea una plataforma para convertirlas en retos a superar: “Por ejemplo, podemos practicar el pasar del «no haré amigos y nadie querrá hablar conmigo» al «¿qué puedes hacer para iniciar una conversación? ¿lo practicamos? Imagínate que soy un niño, ¿Cómo lo harías?», anotando el reto en un cuaderno de desafíos”. En ese sentido, para la directora de los Centros Crece Bien, escenificar situaciones que pueden darse en el colegio “puede ser de gran ayuda, ya que si los niños las ensayan se enfrentarán a ellas con más herramientas”.

Alabado sea septiembre (o mejor, ¡octubre!)

Por Madre Imperfecta

 

Existen familias, siempre más estupendas que la mía, en las que al llegar junio todo son parabienes. Todo es júbilo. Todo es algarabía. Los horarios de algunos coles (por lo menos el que a mí me afecta) se contraen por aquello del calorazo, y a algunos parece no alterarles el biorritmo. Qué envidia me dan, porca miseria.

En mi casa, en cambio, que los niños salgan un poco antes, aunque sólo sea un ratito, nos desquicia por completo. La realidad es que dilapida todos nuestros esfuerzos para conciliar y nos deja las meninges hechas fosfatina. Evidentemente, esto nos pasa porque tenemos los minutos contados para llegar a la puerta del cole y salimos del trabajo haciendo ruedas, como si hubiésemos robado un peluco de oro en el Corte Inglés. Cada día corremos como esos atletas que meten la cabeza al llegar a la meta y que se desploman al cruzar la línea. Por eso, un semáforo de más, una avería en el tren o que te llame el jefe a última hora nos hacen sudar tinta de lo lindo. Aviso: no hay desodorante que lo contenga. Otra vez, poca miseria.

Así que empezamos a hacer cábalas justo el 31 de mayo (suspensos clarísimos en previsión) sobre quién puede recoger a los niños. Después de repasar todos los contactos del móvil, al filo de la medianoche, sin pudor ni recato, asaltamos el Whatsapp de alguien al azar para pedirle que nos los aguanten un pelín mientras llegamos. Y al día siguiente, repetimos operación. Así hasta que llega el festival dichoso donde todos hacen sus monerías y acaba el curso.

Después, claro, todo es peor, porque llega un verano eternísimo imposible de cubrir con las vacaciones laborales de los mortales corrientes. Ojo, no digo que sean pocas (que lo son), digo que necesito el triple. Y esos, los de las familias estupendas, ríen sin parar en Instagram: comen helados, se tiran a bomba en la pisci, hacen marionetas con goma Eva… Muy bien, cuánto me alegro, oiga.

Y luego están los otros, la gente normalita como yo, que vemos cómo nos salen canas y nos estallan las varices intentando cuadrar el verano completo. Una semanita de campamento urbano por aquí (previo pago de su importe), unos abuelos por allá, un favorcito por acullá… Y al final, cuando todavía te quedan unos días sueltos sin apaño, te importa un comino que el niño se quede bajo la custodia de José Luis Moreno o de Amy Winehouse, que en paz descanse. El caso es tenerlos colocados, y punto.

Pues bien, ahora es septiembre, alabado sea. Empieza el colegio, alabado sea también. Se acabó tener que hacer encaje de bolillos para poder trabajar, se acabaron los campamentos, se acabaron  los abuelos, se acabaron los favorcitos… ¡Ja!

¿Qué tenemos otra vez? ¡El horario recortado! Socorro. ¿En serio que hace tanto calor? ¡Ni que España fuese el Sáhara! Soy capaz hasta de negar el cambio climático. ¿No hay prisa con eso de los temarios? Mira que luego nunca hay tiempo y se quedan con los ríos de España por la mitad… Pues nada, que no hay tutía. Otra vez a elegir un contacto a voleo entre los padres del cole o buscar un canguro que te solucione la papeleta este mes traidor. Qué cansancio más grande.

Así que, en efecto, la normalidad logística que las familias necesitamos para poder currar y pagar las facturas no llega hasta octubre, ese mes discreto y crepuscular que bien merece un brindis con champán. Un hurra por esa hoja del calendario normal. Ni más ni menos: sólo normal.

No obstante, hablemos bajito, no vaya a ser que llegue algún consejero aburrido y nos agüe la ovación…

Cristian Olivé: “Las aulas siguen estando demasiado alejadas de la realidad”

Entrevista a Cristian Olivé. Autor del libro: “Una Educación Rebelde. El poder de transformar la sociedad”.  (Editorial Grijalbo)

 

Por Gema Eizaguirre

Cristian Olivé es licenciado en Filología Catalana. Imparte lengua y literatura en un instituto de Barcelona y participa en el máster universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria y Bachillerato en la Universidad Pompeu Fabra. Dirige la sección «Reunión  con  el  tutor»  en  el  programa  Tot  és  comèdia  de  Ser  Cataluña. Es autor de «Profes rebeldes» (E. Grijalbo) y “Una Educación Rebelde. El poder de transformar la sociedad” (Editorial Grijalbo).

-Entre sus objetivos muestra la necesidad de acercar la educación del aula a la vida cotidiana ¿Está realmente tan alejada de la realidad? ¿Cómo lo hace usted?

Las aulas siguen estando demasiado alejadas de la realidad. Por ello, es necesaria más flexibilidad y la voluntad de escuchar lo que ocurre más allá de las paredes del aula para integrarlo en el aprendizaje. Aprender es también analizar lo que vemos cada día y darle la vuelta si es necesario. En mi caso, uso los medios digitales por los que se comunican los adolescentes para que aprendan sobre lengua y literatura y para que entiendan el entorno y se conozcan más a sí mismos.

-Cree que todo iría mejor con una mayor exigencia formativa de los maestros, como sucede en los países del norte de Europa.

Te conviertes en docente cuando pisas por primera vez un aula. De todos modos, no deberíamos dejar nunca de ser alumnos. Ser profesor es reaprender constantemente para llegar a los estudiantes del modo que necesiten. Por ello no siempre funcionan las mismas estrategias cada año. Los alumnos cambian y, por tanto, los docentes tenemos que adaptarnos a ellos. No al revés. Es necesaria una formación permanente y, sobre todo, asumir que no lo sabremos todo en todo momento.

-En este libro apuesta por basar la relación con el alumnado en la confianza y que ello sean los protagonistas, tener en cuenta sus emociones… ¿Esta batalla en qué plazo podrá ser ganada?

Más que una batalla lo veo como un proceso lento. La educación permite conocer cómo será la sociedad del futuro. Y en este sentido, yo me la imagino más justa, más entusiasta, más creativa y, sobre todo, más tolerante. Para lograrlo, intento aplicar todas las estrategias que están a mi alcance en el aula para que mis estudiantes sean así o, al menos, aspiren a serlo.

-Uno de esos tabúes es el sexo. ¿Qué opina usted cuando los padres dicen que ellos son los que deben formar a sus hijos en este tema?

Puedo entender que muchas familias quieran tratar estos temas más sensibles por su cuenta con sus hijos. Lo entiendo, pero no es excluyente con lo que digo. Es necesaria la educación sexual en el aula y en casa. Muchos estudiantes hablarán de ello en casa sin manías y recibirán unas herramientas acordes a los tiempos. Sin embargo, me preocupan aquellos jóvenes que no podrán preguntar a sus familias sus preocupaciones en materia sexual. Por eso es preciso hablarlo sin cesuras ni censuras en el aula. Conocerse a uno mismo también incluye todo lo relacionado con el sexo.

-¿Qué otros tabús detecta en la enseñanza?

Muchas veces se teme hablar de determinadas cuestiones que son tildadas de sesgos ideológicos. Para mí, hablar de igualdad en todas sus facetas no es política. Es una cuestión de derechos humanos, y los docentes siempre vamos a estar de esa parte. Le pese a quien le pese. Yo me posiciono claramente con el hecho de tratar con naturalidad temas sensibles en el aula para que mis estudiantes puedan construir su propia opinión crítica. Dejar fuera esos temas también es posicionarse de hecho e implicar perder demasiadas oportunidades.

-Las emociones es otro punto que trata. La Educación Emocional es algo en lo que insisten en los programas desde los Ministerios, pero luego los docentes no tienen formación ¿Qué opina?

Como decía antes, los profesores no llegamos al aula sabiendo de todo. Una formación constante en materia emocional es indispensable para ofrecer a los estudiantes las herramientas y estrategias necesarias para superar los obstáculos del día a día. ¿De qué me sirve que sepan identificar un sujeto si no saben identificar cómo se sienten y por qué se sienten de una determinada forma?

-En su trayectoria como docente ¿qué experiencia con el alumnado le ha marcado o le ha reafirmado en su actitud de mejorar la educación?

Lo que más me ha marcado es comprobar que cuanto más sincero me he mostrado con ellos más se han acercado a mí y al aprendizaje. Construir relaciones entre docentes y alumnos basadas en el respeto y la confianza permite llegar más lejos. La escuela debe ser un lugar de interacciones sociales. Cuando un alumno se me acerca y me dice “Cristian, sé que te pasa algo porque hoy no estás bien”, me emociona. La autoridad se gana con respeto mutuo; no con autoritarismos.

-¿Cómo hacerlo cuando los alumnos piensan que el docente es el que manda? ¿Cómo cambiar ese “chip” en docentes y alumnos?

Los adultos en general marcamos las líneas del aprendizaje. Los jóvenes asumen (y hasta nos dan libertad a ciegas) que nuestro papel les permite crecer y desarrollarse en plenitud. No soy partidario del colegueo porque se diluye esa función de poner límites, que es muy necesaria también por nuestra parte. Los alumnos se pasan el día aceptando reprimendas o consejos para mejorar. Incluso les exigimos que se disculpen cuando realizan algo mal. ¿Lo hacemos los adultos? ¿Estamos dispuestos a reconocer nuestros errores? Así debería ser si de verdad queremos que nuestro mensaje no sea contradictorio.

-Sobre las familias. ¿Cómo involucrarlas en el centro cuando no tienen tiempo ni para ver a sus hijos?

Las familias y la escuela deben ir de la mano para que la educación tenga sentido. Y por ello es imprescindible que las familias confíen en los profesionales que estamos cada día al pie del cañón. Y, por supuesto, deben comprender la importancia de ofrecer una educación globalizada para que los estudiantes crezcan con espíritu crítico y con actitud tolerante.

 

 

 

 

 

 

Zona de aprendizaje: recursos e información para los jóvenes que desean estudiar en el extranjero

La Unión Europea reúne en la web Zona de aprendizaje recursos e información sobre las posibilidades educativas que existen tanto para niños como para jóvenes, además de ofrecer información sobre la Unión Europea.

 

 

Por Diana Oliver

 

En 2019, la Comisión Europea lanzaba Zona de aprendizaje, una web con la que se busca ofrecer recursos e información acerca de las posibilidades educativas que existen tanto para niños como para jóvenes en la Unión Europea. Además, la web responde a la necesidad de crear una plataforma única en la que se brinde acceso a recursos educativos sobre cómo empezó todo y cómo funciona la Unión Europea ­para alumnos de 5 a 18 años, sus maestros y padres. Dichos recursos –que están disponibles en 24 idiomas– abarcan 12 temas diversos entre los que se incluyen el medio ambiente y el cambio climático, la alimentación, la agricultura y la pesca, la historia de la Unión Europea o las políticas de la Unión Europea.

 

“Los jóvenes de la Unión Europea a menudo no son conscientes de que el continente en el que viven hoy ––que muchas veces se da por sentado debido a las décadas de paz y libre circulación entre los Estados miembros de la Unión Europea– es en realidad el resultado de una larga colaboración entre países de la Unión Europea. Por tanto, la Unión Europea forma parte en gran medida de su vida diaria. Como la próxima generación de votantes, es importante que los niños y adolescentes comprendan, desde una edad temprana, qué es la Unión Europea, qué hace y qué oportunidades les ofrece”, afirman desde la plataforma.

 

Oportunidades para jóvenes que quieren estudiar en el extranjero

 

La pandemia por coronavirus ha supuesto cambios a todos los niveles en el sector educativo: grupos burbuja, reducción de ratios, confinamientos de aulas, clases al aire libre… También se han producido cambios en lo relativo a la formación en el extranjero, que ha pasado a depender de las medidas de seguridad que cada país ha establecido. Y es que, en la mayoría de países europeos, los alumnos y las alumnas deben permanecer en cuarentena durante 10 días antes de poder integrarse en el ritmo cotidiano de los centros escolares. Dicho aislamiento se lleva a cabo o bien en el colegio en el que cursan sus estudios, o bien en casa de las familias con las que conviven durante el curso escolar. Una vez transcurrido este periodo obligatorio, se incorporan al centro de acuerdo a las normas del mismo.

 

Según explican desde la plataforma Zona de aprendizaje, en el apartado llamado Trabajar y estudiar los jóvenes pueden encontrar en un mismo espacio todas las posibilidades que se ofrecen no solo para estudiar en el extranjero, sino también para ser voluntarios o trabajar en otros países de la Unión Europea. Una información actualizada de acuerdo a los cambios que nos trajo 2019 y la pandemia por Covid-19.

 

La Unión Europea propone varias oportunidades a los jóvenes que desean estudiar en el extranjero. A través del programa Erasmus+, por ejemplo, pueden estudiar, formarse o participar en un intercambio de jóvenes en uno de los 33 países de Europa. Recientemente se lanzó una nueva versión de Erasmus+, que ofrece incluso más posibilidades que antes. Si los jóvenes están interesados ​​en ayudar a otras personas en Europa y desean ser voluntarios, el Cuerpo Europeo de Solidaridad podría ser una gran oportunidad para ellos, ya que les ayuda a participar en proyectos que benefician a las comunidades, ya sea en el extranjero o en su propio país. Por último, también se ofrece el recurso EURES Targeted Mobility Scheme (EURES-TMSY) para ayudar a los jóvenes de los países de la Unión Europea, Noruega e Islandia a encontrar un trabajo, un período de prácticas o una oportunidad de aprendizaje en otro país de la Unión Europea.

 

También para profesores

 

En la Zona de aprendizaje los profesores también cuentan con recursos para el desarrollo de su profesión fuera de su país, o para mejorar la calidad de la enseñanza en el propio. Así, en la sección Intercambiar entre profesores se recogen las diferentes formas que tienen de conectarse y trabajar en equipo con otras escuelas, compartir experiencias con otros profesores o encontrar seminarios, entre otros.

 

Desde Zona de aprendizaje explican a Padres y colegios que las posibilidades incluyen, por ejemplo, eTwinning, la red de profesores más grande de Europa, que proporciona una plataforma que permite al personal docente crear proyectos de colaboración con una o más escuelas de diferentes países, y School Education Gateway, una plataforma para profesores, directores profesores, responsables políticos, expertos y otros profesionales del ámbito de la educación escolar. Además de contar con las últimas noticias y recursos, su Teacher academy ofrece oportunidades de desarrollo profesional para maestros a través de cursos online y presenciales. Por último, Erasmus+ no sólo brinda oportunidades a los alumnos sino que también ofrece varias oportunidades para el personal que trabaja en el sector educativo en general.

 

Más de 3 millones de visitas

 

¿La Zona de aprendizaje es un recurso conocido? “La popularidad de la Zona de aprendizaje ha aumentado significativamente en los últimos dos años. Esto se debe en parte a la situación creada por la pandemia Covid-19 y al cambio de las clases físicas a las virtuales, donde los materiales online de la Zona de aprendizaje, disponibles en las 24 lenguas oficiales de la Unión Europea, han demostrado ser muy útiles”, aseguran desde la plataforma.

 

Además, desde hace un año las escuelas de toda la Unión Europea reciben un boletín gratuito con información sobre los nuevos materiales disponibles en la Zona de aprendizaje, por lo que cada vez son más las personas que conocen este recurso europeo.

 

En cuanto a cifras, las visitas a la Zona de aprendizaje han superado los 3 millones en los dos últimos años, con un incremento anual del 135% desde el lanzamiento de la plataforma en marzo de 2019. Los visitantes de España representan el 9% del total de visitas, solo después de Alemania e Italia.

Ideas para perder el miedo a una sesión de fotos familiar

Muchas familias no se plantean crear recuerdos a través de las sesiones de fotos por el miedo paralizador a posar ante la cámara de un fotógrafo. Cada vez son más comunes las sesiones en las que la comodidad y la diversión de todos los integrantes de la familia son lo prioritario.

 

 

Las redes sociales y el mundo digital han aupado la sensación de necesidad de mostrar lo bien que lo pasamos, lo felices que somos y los sitios tan bonitos que visitamos. Y esto, por supuesto, también se ha extrapolado a las familias: cuando van apareciendo nuevos integrantes, queremos compartir, enseñar y contar lo que supone. Sin embargo, a veces, el precio que pagan nuestros hijos e hijas por tener fotos bonitas es muy alto: sonrisas y poses forzadas, cualquier momento es válido, interrupciones en lo que están haciendo, etc.

 

No es de extrañar que, cuando los adultos miran hacia atrás los recuerdos de su infancia siempre incluyen algún juego y en concreto, cuando sus padres jugaban y pasaban tiempo con ellos. De esa conexión y dando vida a sus recuerdos fue como Marta Ahijado, fotógrafa especializada en fotografía familiar de forma respetuosa en la Región de Murcia desde 2017, decidió enfocar sus sesiones de fotos.

 

Con la técnica que ha desarrollado consigue que las familias se sientan cómodas y que se creen conexiones genuinas entre los integrantes. Ella considera que presentar la sesión fotográfica como “una experiencia de tiempo y juego en familia” es la clave para crear unas imágenes reales que tocan el corazón, no solo de la familia retratada sino también de aquellos que disfrutarán de las imágenes después.

 

“Presentar la sesión fotográfica como una experiencia de tiempo y juego en familia es la clave para crear imágenes reales que tocan el corazón”, explica Marta Ahijado

 

De esta forma, fotografiar a las familias mientras se proponen actividades como cantar una canción, preguntarles sobre sus intereses o saltar, asegurará unos buenos resultados. Y añade que hay que ser flexibles: si una actividad no está funcionando, es mejor cambiar antes que seguir insistiendo en que salga bien. Otro recurso que Marta recomienda es dejar fluir la actividad una vez la familia está inmersa en ella, es decir, simplemente observándoles y dejándoles que la hagan suya y a su manera: “pues es así como se consigue que se olviden de que les están fotografiando”.

 

De este modo se consiguen dejar atrás las reticencias sobre ‘no saber posar’ o actuar ante la cámara y, creando una atmósfera de juego y diversión, se disparan fotografías que transmiten naturalidad y conexión entre los integrantes de la familia y donde además se sienten cómodos y respetados para convertir la sesión en una experiencia satisfactoria en todos los sentidos.

 

Marta habla también sobre la necesidad de que cada familia cree sus propios recuerdos en casa: desde el helado que se toman hermanos y primos en el jardín hasta el momento de lavarse los dientes; lo cotidiano es lo que en el futuro se echa de menos y de lo que toda familia quiere tener imágenes porque la ayudarán a transportarse a cómo vivían esos momentos de infancia. En este caso, hace hincapié en que “es importante fotografiarles de forma documental, es decir, sin alterar la escena ni hablarles, intentando que ni siquiera sepan que estamos allí”.

 

Marta anima a las familias a que hagan de las fotografías un juego, olvidándose de pedir a los niños que sonrían o se queden quietos para la foto

 

Por otro lado, fotografiar a los niños en casa se puede convertir en una actividad familiar porque se puede aprovechar a jugar juntos, evitando así pedir a los niños que sonrían o se queden quietos para la foto, y además se puede rotar la cámara entre los miembros de la familia para que todos puedan salir en la foto y ser parte de los recuerdos familiares.

Los peligros que encierran los atracones de series

Loa efectos del consumo adictivo de contenidos en bloque son más dañinos en los niños que en los adultos. Descubre cómo afecta a su cerebro y qué aconsejan los expertos para evitar los efectos nocivos del binge-watching.

 

Por Eva R. Soler

 

El binge-watching es el término que se utiliza en inglés para denominar lo que aquí se conoce como darse un atracón de series. Nos enganchamos a los episodios en bloque que ofrecen las plataformas de contenidos audiovisuales y no podemos parar de verlos, uno tras otro… Nos afecta a nosotros, como adultos, pero, ¿nos hemos parado a pensar de qué forma afecta esto a los menores, cuando su cerebro todavía no ha terminado de desarrollarse? Los expertos advierten de los peligros del binge-watching infantil y proporcionan recomendaciones para hacerle frente.

“El público infantil consume muchas horas de contenidos (si no hay suficiente control parental) y las plataformas están aprendiendo de los gustos de los más pequeños porque, al final, son las audiencias de su futuro; en el fondo, es una inversión”, afirma Elena Neira, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Información de la UOC. “Del mismo modo que con los adultos, en las plataformas de streaming los contenidos para menores se estrenan en bloque (la temporada entera) para generar ese consumo adictivo que le resulta tan rentable. Lo que se persigue es tener a la persona enganchada, y aún más en el caso de un niño, cuyo consumo es naturalmente compulsivo”, añade la misma experta.

De esta forma, el mercado de plataformas de reproducción en continuo ha experimentado un gran crecimiento durante los últimos años. Según Barlovento Comunicación, durante 2020 la televisión de pago logró en España casi 8 millones de suscriptores y batió récords de audiencia. Otro estudio indica que en el año 2025 esa cifra aumentará a 17 millones de usuarios. “Las elevadas estadísticas de consumo hace que este servicio sea cada vez más imprescindible en el núcleo familiar y, por tanto, habrá menos tendencia a darse de baja en estas plataformas. Por otra parte, cuanto más consumo, mejor conocen a sus usuarios y más contenido dirigido a ellos podrán producir. Esta directriz tan clara se aplica exactamente igual en el caso del contenido infantil”, explica Neira.

 

Cómo afecta el binge-watching al cerebro de los niños

 

Por su parte, Diego Redolar, neurocientífico de la UOC y profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación, sostiene que conviene tener en cuenta que los menores tienen menos capacidad de control, dado que en las etapas iniciales del desarrollo hay diferentes ámbitos de control cognitivo, que dependen de regiones laterales de la corteza preforntal, que no funcionan completamente, ya que dichas regiones se encuentran todavía en proceso madurativo.

Para seducir a los espectadores más pequeños, las plataformas trabajan de forma similar a como lo hacen con adultos y utilizan recursos como el estreno en bloque, el encadenado automático de capítulos y la posibilidad de saltarse los créditos de entrada y salida. “Nuestro sistema nervioso tolera mal la espera y la demora. Tener la posibilidad inmediata de ver varios capítulos o temporadas podría activar regiones  de crítica importancia en el sustrato nervioso del refuerzo, como la corteza prefrontal medial, lo que facilitaría que la persona se enganchara con más facilidad a la serie” explica Redolar y advierte que en los niños esta respuesta se puede ver, incluso, más marcada.

Con el consumo obsesivo no sólo se activa nuestro sistema nervioso de refuerzo, sino que, además, se crea una relación más fuerte y empática entre el espectador y los personajes, explica el neurocientífico y añade que, en el caso de los niños, ese vínculo es aún más fuerte puesto que empatizan más con los personajes: “La animación se hace pensando en ese tipo de relación emocional tan profunda, con el objetivo de convertir a ese niño en un espectador muy intenso”.

Como explica Redolar, ante un maratón de series, el sistema nervioso puede generar dopamina, una señal química relacionada con el placer: “Aporta una recompensa natural e interna de placer que refuerza la relación con es actividad y el cerebro envía sensaciones positivas al cuerpo para que continúe esa tarea”.

 

La depresión post-atracón y otros peligros del consumo en bloque

 

Cuando se termina de ver la serie aparece lo que se conoce como pos-binge-watchin (algo así como “postatracón”), una especie de depresión por inmersión. Los niños, como los adultos, también sufren este fenómeno, sólo que, en su caso, los efectos podrían ser más dañinos, porque los niños no disponen de tantos mecanismos cognitivos para hacer frente a la situación, según explica Redolar.

Además, cuando una serie gusta al espectador se activa el sustrato nervioso del refuerzo, es decir, el cerebro insiste en seguir haciendo aquella acción porque le resulta gratificante. “El peligro radica en si esto supone que la persona deje de hacer actividades importantes como practicar ejercicio físico, salir con los amigos, perder horas de sueño… para dedicar más tiempo a ver series. Si esto es así, podría tener efectos sobre el desarrollo cerebral, dado que estos factores tienen una importancia crítica para dicho desarrollo”, advierte Redolar.

 

CONSEJOS PARA EVITAR CONSUMO ADICTIVO A LAS PLATAFORMAS EN STREAMING

 

María Guerrero, psicóloga experta en tecnología y familia de la plataforma de control parental Qustodio recomienda:

 

  • Dar ejemplo: Evidentemente, si los menores ven que sus padres usan gran parte de su tiempo libre delante de las pantallas viendo series o cualquier otro tipo de contenido, los niños entenderán que es algo aceptado y lo normalizarán.
  • Ofrecer alternativas: Es importante ofrecer a los hijos alternativas de diversión alejadas de las pantallas, transmitirles la importancia de realizar actividades familiares sin necesidad de utilizar la tecnología y cara a cara. Potenciar actividades como la práctica del deporte o la afición a la lectura.
  • Normas de uso: Es aconsejable establecer normas de uso como poner límite de tiempo, respetar las horas de sueño, pasar tiempo en familia y reservar momentos para realizar otras actividades.
  • No dejarles solos ante todo el contenido al que pueden acceder, supervisar que es adecuado y apropiado para su edad.
  • Enseñarles y hacerles conscientes de que tantas horas ante una pantalla conllevan una serie de peligros para su salud mental y física que puede tener consecuencias para su desarrollo, para su aprendizaje y para su forma de relacionarse con los demás.
  • Sopesar si detrás de ese consumo excesivo de series se encuentran carencias personales como problemas de autoestima, malas relaciones con sus amigos, etc.

 

 

 

 

 

La importancia de tener unos hábitos de vida saludables

Vivir en Salud es un novedoso proyecto educativo de Fundación MAPFRE, con la colaboración de la Academia Española de Nutrición y Dietética, el Consejo General de la Educación Física y Deportiva (Consejo COLEF) y la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Vivir en Salud tiene como objetivo educar en la salud integral que, tal como define la OMS, comprende el bienestar físico, psicológico y social. Este programa está alineado con los Objetivos 3, 4 y 12 del Desarrollo Sostenible para la agenda 2030, con la finalidad de concienciar a las futuras generaciones sobre la importancia de llevar un estilo de vida saludable y sostenible.

Este proyecto educativo, totalmente gratuito, está dirigido al alumnado de 2º ciclo de Educación Infantil y a todas las etapas de Educación Primaria, y se articula a través de diferentes materiales educativos y de talleres lúdicos donde se trabajarán los hábitos saludables. Todas las temáticas, contenidos y recursos están adaptados pedagógicamente a las necesidades de cada etapa educativa.

El programa Vivir en Salud se puede consultar en la web de Fundación MAPFRE.

 

¿QUÉ TEMÁTICAS ABORDA EL PROYECTO VIVIR EN SALUD?

Las temáticas abordadas varían en función de los cursos destinatarios del proyecto, de la siguiente manera:

  • En segundo ciclo de Educación Infantil se aborda el bienestar emocional y hábitos de autonomía e higiene, a través de los Emonstruitos, unas divertidas mascotas que representan las distintas emociones (alegría, enfado, miedo…).
  • En 1º y 2º de Educación Primaria, se trabaja la educación emocional a un nivel más profundo, incluyendo conceptos como la empatía, la tolerancia y el respeto, y se continúan trabajando los hábitos de higiene y autonomía personal.
  • En 3º y 4º de Educación Primaria se aborda la importancia de llevar una alimentación saludable y sostenible, trabajando conceptos como el plato saludable, la higiene alimentaria o el consumo de productos de temporada y proximidad.
  • En 5º y 6º de Educación Primaria, se trabaja la promoción de la actividad física, evitando el sedentarismo, y complementando la misma con la higiene postural y el uso de calzado adecuado.

A lo largo de todo el proyecto educativo se trabajan aspectos relacionados con la salud integral de las personas, apostando por la educación temprana.

 

¿CÓMO SE DESARROLLA EL PROYECTO VIVIR EN SALUD?

El proyecto educativo Vivir en Salud, se desarrolla a través de dos tipos de recursos:

– Un gran conjunto de recursos y materiales educativos, digitales e imprimibles, en formato muy variado: cuentos, vídeos, infografías, fichas manipulativas, actividades digitales, quizs gamificados, canciones, escape room, etc. clasificados por edades y cursos. Además, se complementa con una guía docente para cada etapa, que recoge la explicación y aplicación práctica de estos materiales.

Talleres educativos gratuitos, que se realizan en los centros escolares interesados y en unas determinadas zonas geográficas. Estos talleres pueden impartirse en modalidad presencial en el propio colegio u online a través de la plataforma de videoconferencia que utilice el centro. Los talleres tendrán un carácter divertido, participativo y lúdico y serán desarrollados por educadores especializados.

 


 

Tanto los materiales y recursos como la información de los talleres educativos, estará disponible de manera totalmente gratuita a partir de septiembre de 2021 en la web de Fundación MAPFRE. Mientras tanto, puedes consultar una muestra de los materiales en este enlace.

¡Estate pendiente de la información para no perderte nada y ser de los primeros en solicitar estos recursos!