Evaluar un programa educativo, medir los resultados, analizar cómo incorporan –alumnos, docentes y familias– unos conocimientos en Educación Emocional y habilidades socioemocionales. Esto es algo laborioso y complejo que muy pocas veces se hace en Educación de una manera rigurosa. Sin embargo, resulta esencial si se quiere mejorar la implementación, ver puntos débiles que mejorar y los fuertes para potenciar.









