Uno de los mayores desafíos para los docentes de matemáticas no es enseñar contenido nuevo, sino desarmar errores que se arrastran desde la infancia. Frases como “¡así me lo enseñaron!”, o “yo siempre lo hice así”, son señales de ideas mal aprendidas que se han solidificado con los años.
Estos errores no son solo conceptuales: muchos están vinculados a la forma en que se enseña y evalúa. Aquí te comparto algunos de los más comunes y cómo corregirlos con estrategias prácticas que puedes llevar al aula desde hoy.








