Bancos de tiempo escolar: alumnos que enseñan, alumnos que aprenden

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Hockey, matemáticas, baile flamenco o la preparación del sushi. Los alumnos que participan en un banco de tiempo escolar deciden qué enseñan y qué aprenden de sus compañeros. Mientras, al ritmo de sus 'lecciones', van afianzando su autoestima, el rendimiento académico, sus competencias comunicativas y la cohesión del grupo, y ponen en juego valores como la responsabilidad, la empatía o el saber compartir.

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La alternancia entre clases presenciales y online

La crisis sanitaria que estamos padeciendo debido al COVID-19, está dejando rastro en todas las parcelas de nuestras vidas. Una de las que más se está viendo afectada es el área educativa y social de nuestros niños y, por tanto, las dinámicas familiares, los formatos educativos y el estrés que puede suponer para todos los docentes las nuevas formas de enseñar y el cuidado de sus alumnos.

Dentro de los nuevos protocolos, se pueden dar varias circunstancias que hagan que las clases telemáticas tengan que alternarse con las presenciales, ya sea para poder respetar el número de alumnos por aula o por motivos accidentales. Por ejemplo, hay clases que han tenido que ponerse en cuarentena varias veces, por haberse encontrado varios casos positivos, a lo largo del curso. Tampoco la meteorología ha ayudado, ya que ha habido comunidades autónomas que han debido suspender sus clases presenciales debido a estas circunstancias. Sea como sea, la alternancia entre clases telemáticas y presenciales, sí que puede traer más dificultades, tanto a alumnos como a padres, que decantarse por unas o por otras.

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Cambios constantes en la rutina familiar

Esta nueva situación, también podrá provocar alteraciones en el funcionamiento familiar. Aquellos padres que no puedan teletrabajar tendrán que hacer malabares para poder dejar a sus hijos siguiendo las clases telemáticas con o sin supervisión, con lo que ello puede implicar. En la medida que sea posible, se recomienda que se haga una planificación a nivel familiar de cómo va a ser el desarrollo de las clases de los hijos, para que se puedan prever soluciones y reducir, lo máximo posible, el estrés que solo puede llevar a provocar conflictos.

[quote]Alternar clases presenciales y telemáticas puede traer dificultades a los alumnos:

  • Desconcierto en cuanto a sus rutinas.
  • Desequilibrio en el nivel de autoexigencia en la elaboración de tareas, seguimiento del temario y demás obligaciones.
  • Esta situación puede provocarles que se descentren y que, aquellos días que tienen que seguir sus clases desde casa, se relajen.

Qué hacer y qué no

  • Es fundamental que los padres establezcan las mismas rutinas y horarios, ya sigan las clases de manera presencial o telemática.
  • Es importante que se levanten a la misma hora, que sigan sus hábitos de desayuno y aseo.
  • Quitarse el pijama parece obvio, pero, al ser más cómodo, no le damos importancia. Sin embargo, prepara el cerebro, marca un cambio de tarea y favorece la motivación y los hábitos de trabajo.[/quote]

Volver a prepararles para el regreso

Tras una temporada en casa, confinados o en cuarentena, en la que parecía que teníamos el control de nuestros hijos, de pronto, el hecho de llevarlos a la escuela puede provocarnos miedo ante el aumento en las posibilidades de contagio. Sin quererlo, ese miedo puede trasladarse a los hijos, por lo que es importante no caer en una sobreprotección, ni en un estado de pánico, ya que favorecerá que los niños acudan a sus centros  con una sensación de inseguridad enorme y con una percepción de descontrol aún mayor.

Lo más recomendable, es poder dotarles de buenas medidas de autoprotección y autocuidado, como ensayar, en casa, las medidas de seguridad que tienen que tener presentes (distancia de seguridad, lavado de manos y el uso de la mascarilla) y, si ya son más mayores, hacerles conscientes de su responsabilidad con ellos y con los otros.

También puede ocurrir que, sin quererlo o de manera poco consciente, se estigmatice al niño afectado o incluso a la clase. Pues bien, este “bicho” pulula por el aire a gran velocidad y decide meterse hoy en este y mañana aquel, de ahí que, tras la vuelta a clase sean necesarias las medidas explicadas, pero ya no lo es el aislamiento al compañero o la clase que lo tuvo. Desde aquí, podemos trabajar la empatía con nuestros hijos, así como rebajar los niveles de miedo, que muchas veces, es más instigado por nosotros que por el propio niño.

Afrontar la nueva realidad

Mucho ánimo con la vuelta a las aulas tanto para los niños, como padres como para los maestros. Intentemos vivir el presente, sin predecir el futuro. Intentando aceptar que no podemos controlarlo todo y que esta situación es un aprendizaje y experiencia más en nuestras vidas. Y ya que no podemos darle la espalda, vayamos intentando ir de la mano con esta extraña situación, puesto que será la mejor manera de afrontarlo y de no caer en un miedo paralizante.

 

 


Natalia Ortega de Pablo
Psicóloga Infantil 

Activa Psicología

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