El maltrato infantil y la disfunción del entorno familiar aceleran el inicio del consumo de sustancias psicoactivas en la infancia y la adolescencia, con un impacto significativamente mayor en las niñas que en los niños, según una investigación, que incluye un estudio pormenorizado de unos 200 menores de entre 7 y 17 años y sus familias.






