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El próximo 2 de noviembre, Estados Unidos elegirá a su presidente para los próximos cuatro años. Han pasado meses de agotadora campaña con la guerra contra el terrorismo en primer plano y los asuntos domésticos (salvo la seguridad) relegados a una presencia minoritaria. La Educación no ha sido excepción y también se ha visto eclipsada por la alargada sombre del 11-S y sus sucesivos acontecimientos.