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Así, en consonancia con el título del famoso cuento de Hemingway, actúa la escuela en su función compensatoria de horizontes contra el determinismo y las ideas preconcebidas. Recordemos que el protagonista del relato descarta los oscuros antros de la noche en favor de un espacio a salvo de la incomprensión de quienes no quieren comprender, un Juan de Mairena en paz con los hombres y en guerra con sus entrañas que busca en la normalidad de una cafetería limpia y bien iluminada un ámbito de resistencia, un referente de crecimiento cívico más allá de los laberintos biográficos y la cerrazón de las identidades.






