Eduardo Casas Herrer: “Un niño nunca debe acceder solo a Internet”

Por Adrián Cordellat

Eduardo Casas Herrer es miembro del Cuerpo Nacional de Policía en la Unidad de Investigación Tecnológica y está especializado en la lucha contra la explotación sexual de menores. A partir de su experiencia ha publicado ya dos libros, La Red Oscura (La esfera de los libros) y Las Andanzas de un Policía Tecnológico (Palabras de Agua). En Padres y Colegios hemos charlado con él para hablar sobre la seguridad de los menores en la red.

El hecho de que cada vez los niños tengan acceso a edades más tempranas a la tecnología y a dispositivos móviles, ¿ha incrementado la prevalencia de los ciberdelitos por los que se ven afectados?

Cuanta más gente está en un sitio concreto, más delitos se van a cometer, por simple estadística. Por eso se aprecia un incremento en el número de delitos, pero no en su incidencia por habitante.

En relación a la pregunta anterior: ¿a qué edad consideras que un niño está capacitado para tener un móvil o acceso a internet de forma privada?

Un niño nunca debe acceder a Internet solo y, por supuesto, no necesita un teléfono inteligente. Mientras esté en el colegio, está controlado por sus profesores y, al salir, la responsabilidad vuelve a los padres. Dotarle de un aparato para su vigilancia continua por parte paterna es tan excesivo como contraproducente. Por supuesto, no se le puede aislar de la tecnología y debería aprender su uso racional, pero, como siempre, con la supervisión continua de los padres.

¿Y en el caso de los adolescentes?

La adolescencia ya es otro tema y no hay una respuesta universal. Según el grado de madurez y la confianza que se haya ganado, que debe ser valorada por los padres, podrá acceder antes o después. No obstante, es mala idea que un adolescente utilice Internet sin control, dado que, en la intimidad del dormitorio, con la puerta cerrada, es cuando corre mayor riesgo, tanto de ser víctima como autor de otros delitos. Lo ideal es que use el móvil solo cuando esté en presencia de adultos. De nuevo hay que insistir en que no se le puede aislar de la tecnología ni de sus relaciones sociales que hoy, en buena medida, ocurren a través de Internet por uno u otro dispositivo. Antes o después va a exponerse a esos contenidos y, si no está preparado, si no conoce los riesgos y hasta ha lidiado con ellos, es más fácil que caiga en ellos.

¿Tendemos a magnificar, sobre todo tras un caso concreto que salta a los medios, los peligros de la red? ¿O, por el contrario, consideras que por regla general somos algo relajados en ese aspecto, que no vemos los peligros?

Ocurren las dos cosas al mismo tiempo. Se toman anécdotas estadísticas como certezas tan solo porque han salido en televisión. Así, se crea una sensación de inseguridad permanente que no se corresponde con la realidad. Pero, al mismo tiempo, solemos olvidarlo enseguida cuando entretienen a nuestros hijos. Siempre pensamos que el riesgo desde dentro del domicilio es inexistente o que, si no sale a la calle, está seguro. Luego tenemos el extremo contrario: aquellos padres que, por miedo, niegan todo contacto al menor con la tecnología con resultados peligrosos.

«Es mala idea que un adolescente utilice Internet sin control, dado que, en la intimidad del dormitorio, con la puerta cerrada, es cuando corre mayor riesgo, tanto de ser víctima como autor de otros delitos»

Los padres tenemos claro, por ejemplo, que es nuestra responsabilidad enseñar a nuestros hijos a cruzar de la mano y a esperar a que el semáforo se ponga en verde para peatones. Sin embargo, ¿por qué crees que nos cuesta tanto ir de la mano con nuestros hijos cuando hablamos de internet y de las nuevas tecnologías?

¿Dejarías a tu hijo solo en la plaza de una gran ciudad? Pues de la misma forma hay que actuar en Internet. Los riesgos existen y son ciertos. Desde luego, es cuestión de porcentaje. Lo más probable es que el niño continúe en la plaza cuando volvamos dos horas después, pero ¿nos vamos a arriesgar? Uno de los principales problemas es el desconocimiento de la tecnología que tienen muchos padres. A menudo, sus hijos saben más sobre cómo manejar un teléfono que los propios padres y eso incomoda. Luego está el tiempo. En la vida moderna, los adultos disponen de poco tiempo que dedicar a sus hijos y estos dispositivos consumen muchas horas. Un niño puede estar cuatro horas o más entretenido y no es fácil para un padre estar pendiente todo ese tiempo.

¿Y por qué es importante esa presencia activa de los padres? ¿Por qué no podemos borrarnos/ausentarnos cuando nuestros hijos empiezan a tomar contacto con la tecnología e internet?

Si no estamos presentes mientras navegan no podemos guiarles en el uso seguro de la tecnología ni enseñarles a detectar los riesgos. En solitario, pueden caer en muchas trampas creadas expresamente para atraerlos y engañarlos.

«¿Dejarías a tu hijo solo en la plaza de una gran ciudad? Pues de la misma forma hay que actuar en Internet. Los riesgos existen y son ciertos. Desde luego, es cuestión de porcentaje. Lo más probable es que el niño continúe en la plaza cuando volvamos dos horas después, pero ¿nos vamos a arriesgar?»

Muchos padres compensan su no presencia con herramientas para filtrar contenidos que impiden a sus hijos acceder a determinados portales. ¿Son efectivas? ¿Pueden suplir la presencia del adulto?

Esas herramientas son útiles hasta cierta medida. No sustituyen la presencia del adulto durante la navegación y no bloquean todos los riesgos existentes. Además, los chavales a menudo aprenden a esquivarlas o desactivarlas. Nada sustituye la educación personal proporcionada por un padre a su hijo.

Y, por último, ¿qué consejos darías a unos padres que se encuentren perdidos en este sentido? ¿Cómo educar a sus hijos en un consumo seguro de internet?

Los padres es posible que nunca lleguen al nivel de conocimiento que sus hijos van a desarrollar, pero sí disponen de una experiencia vital suficiente para detectar riesgos obvios. Lo primero que han de aplicar es el sentido común: ningún príncipe nigeriano nos va a donar su fortuna; no hay una hermosa muchacha rusa que se haya enamorado de nosotros y ese Mercedes que nos venden por dos mil euros no existe. En este sentido, hay organizaciones trabajando muy duro para ayudar a padres y niños entre las que destacaría Internet Segura 4 Kids (is4k.es), que pertenece al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, con la participación de muy buenos expertos y atención continua y personalizada.

Educación nutricional en las escuelas para reducir la obesidad infantil

Por Diana Oliver

En España uno de cada tres niños padece obesidad o sobrepeso. Esto, que es un problema de salud pública y motivo de preocupación para muchos expertos en nutrición humana, puede revertirse con una de las mejores y más eficaces herramientas: la educación. En este sentido, si bien la familia cumple un importante papel como primer núcleo de aprendizaje en cuanto a los hábitos de vida, también el ámbito escolar aparece como un entorno fundamental para implementar los conocimientos y las habilidades necesarias para una alimentación menos insana.

Luchando contra los malos hábitos alimentarios

En 2011 la Asociación para la promoción del consumo de frutas y hortalizas ‘5 al día’ publicaba un documento redactado por su comité científico en el que insistían en la importancia de implementar la educación alimentaria-nutricional como materia obligatoria en los currículos de los ciclos de infantil, primaria y secundaria. La efectividad de esta medida la confirman investigaciones como la dirigida por Matthew M. Graziose y publicada en 2016 por la revista Journal of nutrition education and behavior, que concluía que teniendo en cuenta la relación coste-efectividad, incluir en el currículum de las escuelas públicas la educación nutricional era una estrategia efectiva y rentable para reducir la obesidad infantil.

Importante, eso sí, que su implementación en la enseñanza pública se hiciera de manera correcta “de la mano de un profesional capacitado para ello”, como señala el experto en nutrición infantil Julio Basulto, dietista-nutricionista y autor de libros como Se me hace bola.

Mientras llega ese momento de toma de conciencia acerca de la importancia de incorporar la educación nutricional al currículo, y en el contexto de crear estrategias globales que promocionen hábitos saludables desde la escuela, surgen pequeñas iniciativas que buscan mejorar la alimentación, tanto desde las aulas como formando a padres, ya sea en forma de extraescolares, talleres y cursos.

Educación nutricional en el aula

Proyectos como el de Nur Al Ali, dietista-nutricionista, que bajo el paraguas de Cómo como school ofrece talleres prácticos que unen nutrición y cocina saludable para niños de 3 a 12 años y charlas informativas sobre cómo integrar mejores hábitos alimenticios para familias y docentes. “Hoy en día tenemos problemas de salud infantiles en España que vienen derivados por los malos hábitos alimentarios pero, a su vez, nos encontramos con que existe un vacío en el tema de la educación nutricional. Es cierto que se realizan ciertas acciones en las escuelas, pero son muy puntuales y muy teóricas; no están adaptadas a los avances pedagógicos actuales”, explica.

«Teniendo en cuenta la relación coste-efectividad, incluir en el currículum de las escuelas públicas la educación nutricional es una estrategia efectiva y rentable para reducir la obesidad infantil»

 

Ese vacío formativo tiene como resultado que la información que tienen en general los escolares sobre alimentación sea “deficitaria y errónea” porque, como asegura Nur Al Ali, “la información que llega a los niños sobre alimentación está muy contaminada por los anuncios publicitarios que inciden sobre ellos, y además por las propias familias, que transfieren los mitos típicos sobre alimentación a los niños”.

Para la dietista-nutricionista, una de las claves para enseñar este tipo de materias es la misma que para el resto: que los escolares sean los protagonistas del aprendizaje, que participen e interactúen. En el caso de la educación nutricional, además, se debe tener en cuenta a las familias como elementos de construcción de buenos hábitos alimentarios desde los hogares. “De nada vale fomentar que los niños coman fruta si en sus casas no está disponible”, lamenta.

Si bien en España aún queda un largo camino por recorrer, ya hay países de nuestro entorno que sí están integrando la educación nutricional en el aula. Señala Nur Al Ali a países como Austria, en los que se fomentan los buenos hábitos alimentarios tomando acciones diarias desde el aula como por ejemplo tener un frutero en la clase accesible a todos los niños. O el caso de otros países en los que está implementada la asignatura de educación nutricional dentro del currículo escolar, como es el caso de Reino Unido, país en el que se fomentan actividades prácticas como talleres de cocina saludables para los niños o la siembra de alimentos en los huertos.

“La información que llega a los niños sobre alimentación está muy contaminada por los anuncios publicitarios que inciden sobre ellos, y además por las propias familias, que transfieren los mitos típicos sobre alimentación a los niños”

En el comedor escolar también se aprende (y se disfruta)

Comer no es sólo nutrirse. Por ello, junto a la educación nutricional en el aula y al ejemplo de las propias familias, el comedor escolar se erige como la tercera pata que sostiene la mejora de hábitos alimenticios. Sin embargo, aquí también queda mucho por hacer. Para Nur Al Ali, uno de los déficits de los comedores escolares es la falta de verduras de forma diaria, mientras que por el contrario, afirma, “los niños pueden llegar a doblar el consumo de proteína que necesitan”.

También destaca como a mejorar la propia experiencia del comedor, ya que señala que “comer es un acto de placer y cualquier condicionante externo desagradable que interactúe con la comida puede interferir en nuestra conducta alimentaria”. Condicionantes como la ausencia de luz, el ruido o las aglomeraciones, que son habituales en muchos centros.

El Libro blanco de la nutrición en España también destaca como déficit la escasa formación continuada de los monitores-educadores de comedor, un personal que debe estar “cualificado” y tener “formación pedagógica” para que el comedor escolar “pueda desempeñar su función integral”.

«Comer es un acto de placer y cualquier condicionante externo desagradable que interactúe con la comida puede interferir en nuestra conducta alimentaria”

 

Ante esta situación, el dietista-nutricionista Julio Basulto y el abogado experto en Derecho Alimentario Francisco José Ojuelos lanzaban a finales de 2017 el curso Comer en el comedor escolar con el objetivo de convertir el comedor en un espacio de aprendizaje y disfrute, tanto para los escolares como para los adultos que les acompañan. A lo largo de la formación, dirigida a padres, monitores, docentes y a todos los profesionales sanitarios implicados en la alimentación infantil, analizan los aspectos nutricionales relacionados con el comedor escolar (desde las características de un menú escolar saludable a la importancia del respeto a la saciedad y el gusto de los menores), pero también detallan los derechos de los niños que hacen uso de este espacio y de sus familias.

El 66,4% de los padres dejaría de trabajar si pudiera para poder cuidar de sus hijos

La semana pasada se hicieron públicos los resultados de la última edición del estudio Guardería & Familia, realizado anualmente desde 2008 por Edenred, empresa creadora de Ticket Guardería, y que este año ha contado con la participación de 697 padres de toda España. Los resultados refrendan una idea clara: la conciliación sigue siendo una asignatura pendiente para los trabajadores españoles. No en vano, el 66,4% de los padres trabajadores de nuestro país dejaría de trabajar si pudiera para poder cuidar de sus hijos. Dato que explica que la decisión de llevar a sus hijos a una guardería esté motivada de forma muy mayoritaria (74,6%) por el hecho de trabajar fuera de casa, frente a apenas un 20% de los padres que llevan a sus hijos a escuelas infantiles para que tengan contacto con otros niños.

Guarderías hasta 8 horas al día

Los datos antes comentados demuestran que las guarderías se convierten por tanto, en muchos casos, en la única opción para aquellos padres que trabajan y que no pueden atender a sus hijos durante la jornada laboral. Y ello tiene su traducción directa en el tiempo que los niños pasan en una guardería, que prácticamente se corresponde con la jornada laboral de 8 horas, la más habitual en nuestro país.

Concretamente, en ese sentido, el 64,4% de los niños pasa entre 5 y 8 horas en la guardería; y los hay incluso (el 20%) que superan esas 8 horas diarias. La mayoría de estos niños pasan entre 11 meses (52,67%) y 10 meses (29,8%) al año en escuelas infantiles. Datos todos ellos que explican que el 70% de los padres que trabajan consideren que no disponen del tiempo suficiente para estar con sus hijos.

«El 70% de los padres que trabajan consideren que no disponen del tiempo suficiente para estar con sus hijos»

En lo que respecta a la la edad en la que los niños comienzan a asistir a un centro infantil en nuestro país, según el estudio de Edenred lo más habitual es que sea entre los 6 y los 10 meses (el 36,76%), seguido de la franja de edad entre los 12 y los 24 meses (el 31,82%). Especialmente llamativo resulta el hecho de que el 25,9% de los niños comience a asistir a la guardería con menos de 6 meses.

 

Cuando un niño está hospitalizado: consejos para sobrellevar la situación

El paso de un niño enfermo por el hospital es una experiencia dura y pueden aparecer contratiempos para los que ni el niño ni la familia están preparados. El aislamiento, la ausencia de objetos y espacios familiares y el dolor físico pueden provocar en los pacientes emociones como ansiedad, angustia o miedo. Cuando éstos sentimientos aparecen deben ser atendidos con el mismo interés y rapidez que la propia causa de la hospitalización. Desde la Fundación Jaime Alonso Abruña, organización sin ánimo de lucro especializada en la atención y cuidado de los niños hospitalizados, nos ofrecen cinco consejos para las familias de los niños hospitalizados. Para que la experiencia en el Hospital sea lo más llevadera posible:

1. La comunicación: los niños son los protagonistas de su hospitalización, por lo que es importante que no se sientan ajenos a la situación. Se les debe hacer partícipes, explicándoles la situación en un lenguaje que puedan entender. Hablemos en su idioma, pero hablemos con ellos. En muchas ocasiones, las familias no son sinceras con los niños y cuando sus promesas no se cumplen, los niños se sienten engañados y frustrados.

2. Toma conjunta de decisiones: una vez existe una comunicación fluida con el niño, el siguiente paso es incluirle en la toma de decisiones. No precisamente sobre su tratamiento – que correrá a cuenta del médico- sino sobre sus rutinas o la decoración de su estancia. A veces, las decisiones que a los mayores nos parecen obvias no lo son para ellos y su opinión es la más importante.

«El aislamiento, la ausencia de objetos y espacios familiares y el dolor físico pueden provocar en los pacientes emociones como ansiedad, angustia o miedo»

3. Los familiares también necesitan apoyo psicológico: Cuando un niño ingresa en el hospital, se convierte en el centro del universo para sus familiares. Aunque el apoyo de la familia es fundamental para su evolución, nos podemos olvidar que si la familia no está en unas condiciones psicológicas óptimas, las consecuencias recaerán directamente sobre el menor. Por eso es importante pedir ayuda psicológica como familiares.

4. Descansar es necesario: Uno de los factores que más provocan estrés en las familias dentro de los hospitales es la falta de descanso. Creemos que somos invencibles y no es así. La calidad del tiempo que pasamos con nuestros pequeños en el hospital es esencial para ellos y empeora si no descansamos lo suficiente: estamos más estresados, más sensibles y mucho más irascibles, algo que no beneficia en absoluto a los que tenemos alrededor.

5. La actitud se contagia y las sonrisas tienen superpoderes: Tener una actitud positiva frente a los acontecimientos marcará el transcurso de los mismos. Esto es una realidad y es una parte fundamental de nuestro papel como acompañantes de los pequeños. Si conseguimos llenarnos de energía positiva podemos influir en ellos y en su actitud frente a la enfermedad, algo que sin ninguna duda determinará la evolución del menor.

¿Qué es lo que más preocupa a los padres de la vuelta al cole?

Redacción

Los niños españoles ya están en el cole para alivio de unos padres y pesar de otros. Completada la primera semana lectiva del curso, nos hacemos eco del Informe Vuelta al Cole 2018 realizado por el outlet online Privalia a través de un cuestionario contestado por más de 2.000 usuarios de la plataforma con hijos.

¿Qué preocupa de la vuelta al cole?

Tras el importante desembolso económico al que tienen que hacer frente muchas familias en ropa, libros y material escolar, la conciliación laboral y familiar (38%) y el reto que supone coger de nuevo los hábitos y rutinas (21%) son las principales preocupaciones a las que se enfrentan las familias españolas en la temida «cuesta de septiembre».

Estas preocupaciones, sin embargo, cambian dependiendo del número de hijos que haya en la unidad familiar. Así, por ejemplo, en el caso de las familias numerosas la conciliación (54%) adquiere más importancia que el gasto económico que supone la vuelta al cole.

En el aspecto de las preocupaciones, otro de los datos más destacados del informe es el que revela que, a medida que los hijos son más pequeños, la preocupación de los padres por el inicio escolar es mayor. Así, al 58% de los padres con hijos en la guardería y el 53% de los que los tienen en preescolar afirman tener presente la vuelta al cole mientras están de vacaciones. Sin embargo, más de la mitad de los padres que tienen hijos en primaria y en adelante, afirman no preocuparse de la vuelta al cole mientras están de vacaciones.

Tiempo de calidad

Preguntados en el Informe Vuelta al Cole 2018 por aquello que consideran que es más importante para sus hijos en el día a día, casi el 75% de los encuestados señalaron que consideran que lo que más valoran sus hijos es no ir con prisas por las mañanas para llegar al cole y el tiempo de calidad que los padres les puedan dedicar tanto antes como a la salida de clase.

En tercer lugar, casi uno de cada dos encuestados, por su parte, señalaron que sus hijos valoran que conozcan a sus amigos y a sus profesores, mientras que un 37% destacaron la importancia para sus hijos de que los padres los lleven y los recojan del colegio. En el caso de las familias numerosas, en tercer lugar en las preferencias de los hijos aparece, sin embargo, el que sus padres les ayuden a hacer los deberes (40%).

 

5 consejos para un buen consumo de televisión en la infancia

Redacción

Las nuevas plataformas de contenidos bajo demanda y televisión por streaming ofrecen un sinfín de posibilidades de entretenimiento para las familias. Cada vez es más fácil acceder a contenido de calidad que permite a padres e hijos disfrutar juntos de series y películas, ya sea en un dispositivo móvil, un ordenador o, por supuesto, a través de la televisión. Sin embargo, las posibilidades que abre la tecnología también suelen presentar retos y la nueva era de la televisión no es una excepción.

Desde el servicio de televisión bajo demanda Sky España, en colaboración con Carmen María Linares Albertos, Decana del Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife, han elaborado una breve guía de consejos con el fin de ayudar a los padres a enfrentarse a este nuevo desafío. Y es que, como explica la experta, “es necesario que los padres tomen conciencia del importantísimo papel que juegan, inculcando a sus hijos buenos hábitos a la hora de ver la televisión”.

1. Animación no es igual a infantil: Según datos de Sky, casi 4 de cada 10 españoles afirma que los contenidos infantiles que más valora en televisión son las series de animación con componente educativo. Por ello, y dado que existen series de animación para todas las edades, hay que tener en cuenta que muchas de ellas no son adecuadas para el público infantil. “Los padres deberían conocer la programación infantil, para seleccionar y recomendar películas o series que guarden relación con los valores que quieren inculcar a sus hijos. De esta manera estaríamos aprovechando las posibilidades de comunicación y socialización en la familia”, explica Carmen María Linares.

2. Convertir el momento de ver la tele en un momento beneficioso y familiar: Acompañar a los niños mientras ven programas o películas es importante. Al realizar esta actividad de manera conjunta, los niños asociarán el hecho de ver la tele con una experiencia enriquecedora y en familia: “Así estaremos no sólo viendo la tele sino haciendo una actividad compartida, porque puede dar lugar a cantar con ellos, jugar…” asegura la psicóloga. Pasar ese tiempo juntos contribuye a estrechar lazos y a generar confianza. Además, los padres deben aprovechar este momento para “explicarles, mediante el ocio, qué conductas son adecuadas y cuáles no”, señala la psicóloga.

«Es necesario que los padres tomen conciencia del importantísimo papel que juegan, inculcando a sus hijos buenos hábitos a la hora de ver la televisión»

3. Sacar provecho a herramientas de control parental: “La televisión es una herramienta que nos acerca gran cantidad de contenido interesante para los niños, pero que también puede utilizarse de formas no apropiadas. Por eso, como padres es fundamental tener un control sobre lo que pueden ver”, comenta Carmen María Linares.

4. Tiempo limitado por las demás actividades: “Las horas de exposición frente al televisor las debe determinar, por un lado, el tiempo que a cada niño le quede después de haber realizado otras actividades o tareas, como deporte, lectura o jugar con otros niños. Por otro lado, también el tiempo que dure cada programa seleccionado. Así estamos ayudando a desarrollar la capacidad de selección y discriminación de los niños; les estamos enseñando a ver programas de televisión y no simplemente a ver televisión”, específica la psicóloga.

5. Libertad de elección: Lo cierto es que a pesar de que a los padres les preocupa la amplia oferta, la ventaja es que los niños pueden decidir visualizar sus dibujos favoritos en distintas horas del día. Cuando no se contaba con plataformas con contenidos exclusivos para el consumo infantil, los niños tenían que ver por defecto lo que se emitía en televisión. Sin embargo, ahora pueden evitar las series que no les gusten y ver otros contenidos que se adecuen más a su edad o gustos. El desarrollo de las facultades de elección puede estar vinculado a este momento del día, cuando padres e hijos hacen esta actividad de manera conjunta, compartiendo aficiones, así no solo aprenden a ver la televisión, sino que aprenden qué les gusta ver en la televisión.

Xuxo Ruiz: “Tenemos que conseguir que los niños estudien jugando”

Por Adrián Cordellat

Xuxo Ruiz es mago y profesor en el CEIP San Sebastián de la localidad sevillana de Albaida del Aljarafe. Utilizar la magia en el aula, entre otras cosas, le valió en 2017 el premio al Mérito en la Educación de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía y en este 2018 le ha permitido colarse entre los 50 finalistas del Global Teacher Prize, el premio más prestigioso a nivel internacional en el mundo de la docencia. Muchos de sus trucos educativos, “sencillos y al alcance de cualquiera” los ha recopilado en el libro Educando con magia (Editorial Narcea) para que otros profesores y padres puedan aplicarlos con sus alumnos e hijos. Porque como explica a Padres y Colegios, “lo que se aprende a través de la magia se recuerda durante mucho más tiempo”. 

¿Qué siente uno al haberse colado entre los 50 nominados al considerado como Premio Nobel de la enseñanza?

Te hace muy feliz, porque que valoren tu trabajo es algo muy importante. Sobre todo cuando hablamos de la labor de docente, que creo que es de las más admirables, nobles y primordiales que existen. Estamos creando la sociedad del futuro. Yo he tenido la suerte por mis méritos y por mi labor de ser nominado, pero esta nominación es para todos los docentes que se desviven por dar una educación de calidad, por tratar a sus alumnos como lo merecen y sacarles el potencial que tienen.

Tu nominación, evidentemente, supone un impulso para ti a nivel personal. Pero quiero creer que también ha sido un impulso para la magia. ¿Se ha valorado poco tradicionalmente este arte, sobre todo en su versión para niños?

Hasta ahora se veía como algo para distraer a los niños, pero cada vez la gente es más consciente de que somos capaces de emocionar, de abstraer del mundo real a los niños. Afortunadamente esto también está ayudando a valorar el mundo de la magia.

Has hablado de la capacidad de emocionar de la magia. En un momento en el que cada vez se habla más de los avances en neurociencia y de la necesidad de emocionar a los alumnos para que éstos aprendan, ¿qué puede aportar la magia a la educación?

Cuando un niño ve magia ve algo diferente y por tanto el cerebro se activa como no lo hace al seguir una explicación tradicional, de forma que lo que se aprende a través de la magia es recordado durante más tiempo. La implicación emocional por parte del alumno y del profesor son diferentes al ser todo mucho más visual y práctico, lo que estimula la atención y las ganas de aprender de los niños.

¿Y cómo utiliza Xuxo Ruiz la magia en el aula? ¿Puedes ponernos algunos ejemplos?

La utilizo a diario. Algunos días más, otros menos, pero siempre hay algo de magia en mi aula. La utilizo para introducir temas, para repasar algunos conceptos que los niños necesitan adquirir, para controlar la conducta en clase, como “chantaje” mágico para conseguir silencio, para desarrollar la lectura, para que conozcan el cuerpo… De alguna forma convierto a los niños en magos. Por ejemplo, sin ir más lejos, estas navidades les he enviado una tarea que pasaba por hacer un truco de magia, en el que tenían que adivinar un número, a sus familiares. Y bueno, para adivinar ese número lo que tenían que hacer era un cálculo matemático, así que de esta forma me he asegurado de que durante todas las navidades han estado haciendo matemáticas de una forma divertida.

«Cuando un niño ve magia ve algo diferente y por tanto el cerebro se activa como no lo hace al seguir una explicación tradicional, de forma que lo que se aprende a través de la magia es recordado durante más tiempo»

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El docente Xuxo Ruiz.

Has hablado antes de las matemáticas. ¿Hay asignaturas que son más proclives que otras al uso de la magia?

Es cierto que en ciencias, matemáticas y lengua se puede aplicar mucho, pero hay maestros de música que también lo han utilizado mucho en su clase, profesores de inglés, incluso maestros de religión han podido explicar ciertas cosas con ellos. En general la magia vale para todo.

Supongo que en tu colegio de Sevilla habrá tortas para ser alumno tuyo, ¿no?

(Risas) Es gracioso porque a lo mejor cuando me toca cambio de ciclo ya hay padres que me preguntan si el año siguiente cogeré a sus hijos. Cuando se enteran se ponen muy contentos. “¡Bien, nos ha tocado el profe mago!”. O cuando voy a sustituir a algún compañero y llego a la clase te puedes imaginar el revuelo que se genera. Siempre les suelo hacer algún truquito relacionado con lo que estén dando. Como mago estarás acostumbrado a actuar ante un público adulto.

¿Qué tienen los niños como público que hemos perdido los mayores?

Por un lado, la inocencia, pero por otro también la capacidad de decir las cosas tal y como las piensan. Es decir, si un niño ve que haces mal un truco, te lo va a decir, mientras que un adulto, por prudencia, se guarda ese comentario.

En 2015 César Bona fue también nominado a estos premios y aquello supuso un boom en España, ya que se empezó a hablar de educación, de cambios en el sistema… Desde entonces otros dos profesores españoles habéis sido nominados. ¿Algo se mueve en la educación española?

Yo creo que sí y el premio lo tenemos ya porque los medios de comunicación se están preocupando de hablar de educación. En España hay grandísimos profesores que investigan y se forman para conseguir que el aprendizaje no sea monótono y aburrido. Si tú le das a elegir a un niño entre jugar y estudiar, va a elegir jugar. Pues entonces vamos a conseguir que estudien jugando.

«En España hay grandísimos profesores que investigan y se forman para conseguir que el aprendizaje no sea monótono y aburrido»

¿Se consigue esto?

Claro. Hace un par de años hice con mis alumnos de sexto una especie de Master Chef y estuvimos tres meses trabajando todas las asignaturas a través del mundo de la cocina. Así ellos veían que lo que aprendíamos era significativo, que les servía para algo. El último día hicimos un concurso en el que tenían que superar una prueba de todas las asignaturas con conceptos que habíamos estudiado a través de la cocina y al final tenían que hacer dos platos que valoraba un jurado. Montamos un concurso en el que se implicó toda la comunidad y los niños aprendieron de una forma diferente, viendo cosas que son útiles en la vida real y no conceptos que se aprenden para vomitar en un examen y olvidarse luego. Por ahí debería ir la educación del futuro.

Luis Castellanos: “Cada palabra deja una huella en el cerebro”

Por Adrián Cordellat

Luis Castellanos es Doctor en Ética y Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Navarra. Considerado uno de los pioneros y mayores expertos en la investigación sobre lenguaje positivo y sobre la influencia que éste tiene en el desarrollo cerebral, acaba de publicar ‘Educar en el lenguaje positivo: el poder de las palabras habitadas’ (PAIDÓS), un manual para tomar conciencia de la importancia del lenguaje que utilizamos a diario en la crianza y la educación de los niños.

¿Damos a las palabras, al lenguaje que utilizamos con nuestros hijos (en el caso de los padres) y alumnos (en el caso de los profesores) la importancia que tiene?

El fracaso del lenguaje, si lo podemos llamar así, se da porque no prestamos la atención suficiente a la importancia que tienen nuestras palabras. Muchas veces se debe a las prisas, al estrés, al agotamiento físico, y a menudo a la falta de conocimiento sobre el impacto que pueden tener nuestras palabras en el desarrollo de la identidad de nuestros hijos y también en nuestra propia personalidad. Por eso hoy más que nunca queremos fijar la atención en el lenguaje mismo, en lo que cada palabra dice o deja de decir de nosotros, porque queremos más confianza en las palabras para construir un futuro mejor para todos. Eso es lo que encontramos en las listas de comprobación del lenguaje, una herramienta que explicamos en el libro y que ha demostrado ser muy valiosa y poderosa a la hora de educar.

¿En qué consisten esas listas?

Son listas que nos ayudan a detectar los errores más comunes en el lenguaje a la hora afrontar nuestra tarea como padres o profesores y nos ayuda a no saltarnos pasos decisivos en nuestras palabras. En las listas de comprobación podemos “ver” y “comprobar” la importancia del lenguaje en los resultados vitales de nuestros hijos. Las listas de comprobación nos muestran como las palabras salvan historias cotidianas día a día.

«Falta conocimiento sobre el impacto que pueden tener nuestras palabras en el desarrollo de la identidad de nuestros hijos y también en nuestra propia personalidad»

En ese sentido el libro se centra también en la importancia del lenguaje positivo en la educación, pero ¿es cosa mía o por regla general tendemos a utilizar un lenguaje y palabras de connotaciones más negativas?

Tenemos un sesgo negativo por las emociones básicas que nos han permitido sobrevivir como especie: miedo, ira, tristeza, alegría, asco, sorpresa. Como se puede ver, la mayoría son negativas, así que partimos de la idea de que somos más negativos por evolución, por cultura, por tradición y por educación hasta el punto en que hablar en negativo nos parece cotidiano y habitual y el lenguaje positivo nos suena artificial e impuesto. Sin embargo, hemos descubierto que las palabras que usamos dan forma a nuestra realidad y a nuestra manera de verla y actuar sobre ella. Por ello comprender e identificar más emociones positivas o expresiones emocionales más evolucionadas, como la serenidad, la inspiración o la gratitud es una misión trascendental en nuestra evolución como humanidad.

Tus libros tienen su base en los últimos avances a nivel de neurociencia. ¿Qué puede aportar el lenguaje positivo a la educación y al desarrollo cerebral de los niños?

Cada palabra deja una huella en el cerebro, aunque no seamos conscientes de ello. A menudo nos dicen que al hablar tenemos que cuidar nuestro lenguaje, pero nadie nos ha enseñado que nuestras palabras cuidan y crean salud y bienestar en nosotros. El lenguaje positivo es una herramienta fabulosa que cultiva el bienestar y aliviar el sufrimiento. Si nuestro cerebro se pone en modo positivo eleva el nivel de atención, de inteligencia, de creatividad, de energía, es más rápido, más preciso, más productivo. En definitiva, el lenguaje positivo nos puede ayudar a llevarnos mejor con nuestro cerebro, a educarlo, a entrenarlo para que se convierta en nuestro mejor aliado a lo largo de toda la vida.

«Somos más negativos por evolución, por cultura, por tradición y por educación hasta el punto en que hablar en negativo nos parece cotidiano y habitual y el lenguaje positivo nos suena artificial e impuesto»

Y este lenguaje positivo, ¿va más allá de utilizar palabras que asociamos rápidamente con positividad (genial, fantástico y un largo etcétera) o son éstas la base?

Por supuesto, existen palabras positivas universales como genial, maravilloso, alegría o felicidad, pero me interesan más las palabras que yo llamo “habitadas”, las palabras que nos definen y que definen las promesas que llevamos dentro, las palabras que nos impulsan a actuar, a mejorar, a ayudar. Palabras y acciones habitadas que hacen del mundo un lugar más seguro y amable.

El centro neurálgico del libro, precisamente, es el proyecto Palabras Habitadas. ¿Cómo puede contribuir a cambiar/mejorar la educación en nuestro país?

El proyecto Palabras Habitadas es nuestra contribución a la mejora educativa y de la vida a través de la sistematización del lenguaje positivo en los procesos de enseñanza que beneficia a todos sus participantes: alumnos, familias y docentes. Según algunas de nuestras conclusiones tenemos en nuestras aulas la posibilidad real de alcanzar mayor bienestar y reducir los conflictos en casa más de un 30%, incrementando la atención a nuestro lenguaje dañino, reconociendo los patrones que repetimos y que nos hacen sufrir.

¿Y cómo pueden contribuir los padres a la educación de sus hijos desde esta perspectiva?

Influir positivamente en nuestros hijos empieza por saber que nosotros somos el futuro cada día. Por eso, empezaría por un consejo básico: protege con tu lenguaje con una premisa básica “ante todo, no hagas daño” y “ante todo, no te hagas daño”. Observa tu lenguaje propio y el de tus hijos para detectar estas palabras dañinas, vigílalas con una firme decisión de evitarlas o sustituirlas. Un ritual positivo es utilizar las cenas para crear un mural de agradecimientos. Cada día, a la hora de cenar, podemos encontrar tres motivos de gratitud que compartir. Durante 21 días, día a día, podemos escribir tres agradecimientos diferentes en un post-it para edificar con ellos un mural que afiance la memoria de lo que somos y queremos ser. Así creamos unos estupendos patrones para buscar y encontrar, cerca de nosotros, no una mirada negativa sobre el mundo, sino en primer lugar una mirada positiva

5 pautas para que los niños utilicen los videojuegos de forma segura

Redacción

La cultura ha cambiado de una forma vertiginosa en los últimos años, gracias en gran medida a la tecnología. Concretamente, los videojuegos ya no son iguales a como los entendíamos hace 20 años y cada vez ofrecen más opciones, como múltiples vías para socializar o también la opción de aprender los fundamentos de la programación. Sin embargo, del mismo modo, también son más complejos y llenos de posibilidades, lo que supone un reto en los hogares.

Los padres necesitan materiales, consejos, recursos y guías que les ayuden a tener las herramientas para actuar en este terreno. Por ese motivo, Roblox, la plataforma online de entretenimiento más popular para niños y adolescentes, con más de 70 millones de usuarios activos; el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), a través del servicio para menores Internet Segura for Kids (IS4K) y PantallasAmigas, asociación que vela por un uso responsable y seguro de la tecnología, han colaborado para crear una serie de consejos para ayudar y orientar a padres en esta materia.

1. ¿Sabes a qué juega tu hijo?: El primer paso es saber a qué está jugando tu hijo. Es importante que el juego sea divertido, pero no lo es menos que le aporte algo, que le enseñe historia, que tenga algún componente social/cooperativo, que incluya puzles que estimulen su inteligencia, que tenga un guión rico, etc. Conoce los sistemas de clasificación por edad y tipo de contenido como PEGI y averigua si el juego incluye componentes online, microtransacciones y otros factores a tener en cuenta a la hora de valorar si es adecuado o no. Si el juego permite crear contenidos por parte de los jugadores, es importante conocer las normas que indica la plataforma. Consultar foros, redes sociales y leer críticas especializadas de periodistas puede ser la mejor manera de conocer bien las características del juego. Después lo ideal es que juguéis juntos para que sienta que te interesas, a la vez que conoces a qué dedica su tiempo jugando.

2. Cuenta y chat lo más seguros posible: Es recomendable crear juntos la cuenta para el menor y elegir plataformas que cuenten con sistemas de registro por edad y códigos de seguridad para padres, además de una contraseña de acceso. Estos códigos no son necesarios para entrar y jugar o navegar, pero sí para realizar cambios en la cuenta (como validez en un pago, opciones de privacidad, seguridad, etc). De no incluir esta opción, es prioritario compartir la contraseña con tu hijo y que sepa y acepte que puedas entrar en cualquier momento. En cuanto a los sistemas de mensajería, es conveniente optar por herramientas que permitan a los padres elegir quién puede enviar mensajes a los menores, quién puede chatear con ellos en la aplicación, o incluso inhabilitar el chat si los padres así lo creen conveniente.

3. Vigila el tiempo que pasa usando tecnología: El uso de la tecnología ha llegado a ocupar un lugar importante en el día a día de los niños y adolescentes, y es importante acordar previamente con ellos el uso del juego en línea y vigilar signos de dependencia. Tal y como comprueba a diario INCIBE desde la Línea de Ayuda de IS4K (900 116 117), hay que vigilar síntomas de irritabilidad e incluso ansiedad ante la idea de desprenderse del dispositivo o juego, así como detectar cualquier cambio en el comportamiento, abandono de obligaciones o pérdida de interés por actividades que antes le gustaban, así como cambios en la relación con sus amistades. Para estar prevenido ante estos problemas es imprescindible que los padres conozcan cuántos dispositivos usan sus hijos, cuánto tiempo les dedican, a qué juegos juegan, etc.

«Hay que vigilar síntomas de irritabilidad e incluso ansiedad ante la idea de desprenderse del dispositivo o juego, así como detectar cualquier cambio en el comportamiento, abandono de obligaciones o pérdida de interés por actividades que antes le gustaban, así como cambios en la relación con sus amistades»

4. Cómo evitar a los depredadores: Las personas con malas intenciones pueden llegar a importunar a niños que se encuentren en plataformas de juego (normalmente menos seguras) o incluso en el mundo real. Los niños deben verse muy arropados en este punto y sentir la confianza de acudir a sus padres si reciben algún tipo de solicitud inapropiada. Más importante aún es que sientan el respaldo de sus padres si esas personas en algún momento dicen haber conseguido algún tipo de material vergonzoso (como una foto subida de tono, un mensaje, etc), ya que suele ser un recurso muy habitual que utilizan para reiterar su extorsión al menor. El conocimiento por parte de los padres de canales de reporte en estas plataformas y en IS4K permitirá resolver situaciones de conflicto.

5. Prevenir el “ciberbullying”: Es una práctica que puede encontrarse en las plataformas online, a pesar de que actualmente se incluye moderación humana en tiempo real y herramientas de detección automática y bloqueo de lenguaje inapropiado. De nuevo, es clave hablar con los hijos sobre este tipo de comportamientos, tanto para que sepan identificar y denunciar este tipo de abusos. Será vital estar al tanto de todos los mecanismos que ofrece el juego online al que juega tu hijo para prevenir este tipo de abusos, como el bloqueo de determinados usuarios y los sistemas de denuncia de la plataforma, así como solicitar asesoramiento personalizado en servicios de ayuda.

Habilidades sociales para afrontar las demandas laborales del futuro

Los conocimientos teóricos y técnicos siguen siendo importantes para los expertos en recursos humanos, pero junto a ellos ganan peso habilidades sociales como el optimismo, la capacidad de trabajo en equipo, la empatía, la asertividad o la resolución de conflictos. Habilidades que hay que entrenar desde la infancia para poder afrontar las demandas laborales del presente y del futuro.

Por Diana Oliver

Hasta hace relativamente poco, en un proceso de selección laboral, lo que se valoraba del currículo de los aspirantes eran los conocimientos y las aptitudes técnicas. Títulos académicos, másters y cursos de lo más variopintos se amontonaban en la presentación profesional de los candidatos que pasaban por los departamentos de recursos humanos. Hoy los conocimientos y la técnica siguen siendo importantes, pero los profesionales encargados de la gestión de personal en las empresas valoran cada vez en mayor medida habilidades sociales como el optimismo, el trabajo en equipo, la empatía, la asertividad o la capacidad de resolución de conflictos. Habilidades que se pueden (y deben) entrenar desde la infancia para poder hacer frente a las exigencias laborales de quienes serán los profesionales del presente, pero también del futuro.

Aprender habilidades sociales desde la infancia

La conciencia real de que las habilidades sociales pueden trabajarse desde niños es reciente. Según Sonia Martínez Lomas, psicóloga y directora de los centros Crece Bien, si bien antes el pensamiento generalizado creía que «veníamos de fábrica» más o menos extrovertidos o con más facilidad para hacer amigos, lo cierto es que “ahora se está tomando conciencia de que estas actitudes son «entrenables» y de que este entrenamiento tiene un gran número de beneficios a nivel social, laboral y personal”.

Añade la psicóloga que los niños y adolescentes antes socializaban más “en el parque o en la calle, mientras que ahora están más aislados al no jugar tanto en la calle, a lo que se suma el a veces abusivo uso de móvil”. Por esto, recuerda que muy importante que la rueda gire en el sentido adecuado: “Si no tienen habilidades sociales, se frustran en situaciones sociales. Los padres y amigos pueden no tomárselo de la mejor manera y esto genera inseguridad y baja la probabilidad de éxito en futuras situaciones. Sin embargo, si disponen de habilidades sociales y además se les ayuda a entrenarlas, las situaciones sociales serán una fuente de seguridad”.

Juan J.F. Valera, psicólogo social experto en habilidades directivas, coaching y gamificación, y autor del blog MentePosible.com, considera que cuando se adquieren las competencias sociales en la infancia es más fácil que se integren en lo que se entiende como “forma de ser”, actitud o personalidad. “Si aprendemos a ser un buen técnico pero somos asociales, tendremos dificultades para trabajar en equipo o atender a clientes. Cuando alguien se muestra así se suele decir que “es así” y no es cierto, “se ha hecho así” y probablemente desde su más tierna infancia. O no ha descubierto otra forma de actuar porque no ha tenido oportunidad o ejemplo para mejorar sus habilidades sociales o su conducta asocial ha sido recompensada en algún modo”.

«Si los niños no tienen habilidades sociales, se frustran en situaciones sociales. Los padres y amigos pueden no tomárselo de la mejor manera y esto genera inseguridad y baja la probabilidad de éxito en futuras situaciones»

Dado que existen diferentes grados de complejidad de las habilidades sociales, Sonia Martínez Lomas considera que es bueno hacernos una pregunta: ¿Sería más fácil lidiar con un compañero en el trabajo cuando soy adulto si de pequeño me enseñaron en el colegio a decir con calma «eso no me gusta»? Para la psicóloga, la asertividad en este caso debe haber sido aprendida desde la infancia, y desde ahí hemos podido ir escalando hasta adquirir unos niveles de complejidad en los que puedo negociar porque sé escuchar, pedir ayuda, preguntar, expresar, colaborar, etc.

Además de la asertividad, la directora de Crece Bien menciona como habilidades indispensables la empatía (“Sin empatía no podríamos relacionarnos de forma positiva, seriamos «psicópatas» que en lugar de tener amigos tendrían cómplices”), la ayuda y colaboración (“Para realizar proyectos grandes siempre vamos a necesitar ayuda y colaboración. Como dice el dicho, «si quieres ir rápido ve solo, si quieres llegar lejos, hazlo acompañado». En un mundo global como el que nos toca vivir, desarrollar actitudes de colaboración y ayuda será imprescindible”); la capacidad de escucha (“La comunicación es un proceso bidireccional, sin escucha no hay comunicación, y sin ésta, estamos aislados ya que, por ejemplo, no podríamos trabajar en equipo”); o el autoconocimiento y la resolución de conflictos: “Los conflictos son buenos. Ninguna relación es profunda, verdadera, si no ha pasado por conflictos. ¿Queremos relaciones duraderas, verdaderas y positivas para nuestros hijos? Pues no les sobreprotejamos de los conflictos, no los resolvamos por ellos y dotémosles de las herramientas adecuadas para que sean autónomos. Los conflictos son oportunidades de cambio y evolución, y serán aprovechados como tales si hemos aprendido antes otras habilidades sociales”.

“Si aprendemos a ser un buen técnico pero somos asociales, tendremos dificultades para trabajar en equipo o atender a clientes. Cuando alguien se muestra así se suele decir que “es así” y no es cierto, “se ha hecho así” y probablemente desde su más tierna infancia»

El aula como uno de los pilares en la adquisición de competencias

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Un clima laboral más adecuado, con personal con dominio de habilidades sociales, mejora la producción y el rendimiento empresarial. En definitiva, contribuye al éxito. Sin embargo, las empresas van por delante de un sector educativo que no siempre satisface esos requerimientos. “Los colegios van haciendo lo que pueden, con mayor o menor acierto, y poco a poco lo van integrando en sus programas. Lamentablemente el trabajo que se suele hacer es una vez se han producido conflictos, por lo que sería mejor si se hiciera como prevención”, lamenta Sonia Martínez Lomas, que pone como ejemplo la realización de talleres de adquisición y desarrollo de habilidades sociales como método para evitar el acoso escolar o como estímulo para la mejora del clima en la escuela. “No ayuda el pensamiento de que «eso tiene que venir de casa». La educación de las habilidades sociales es responsabilidad de todos, de los padres y madres, pero también de los colegios”, añade.

Norberto Cuartero, maestro y psicopedagogo innovador experto en trabajo cooperativo, es consciente de la importancia del aprendizaje de estas habilidades en la escuela y así lo evidencia su trabajo en el aula. Comparte la opinión de Sonia Martínez acerca de la enseñanza de las habilidades sociales en los programas educativos y admite que, aunque últimamente se está viendo movimiento, “suelen tratarse de intervenciones puntuales que no tienen continuidad, no hay objetivos claros, participan unos pocos profesores y están mal estructuradas”. Para Cuartero esto es un error porque considera que, dada la importancia de estas competencias, no se puede pretender enseñar a los niños habilidades sociales con sesiones aisladas o programas de un trimestre de duración. “Las escuelas deberían contar con un programa de desarrollo emocional integrado en su currículum. Además, estos planes necesitan continuidad por lo que deberían durar varios años y contar con el apoyo del equipo directivo y del claustro de profesores”, explica.

«La educación de las habilidades sociales es responsabilidad de todos, de los padres y madres, pero también de los colegios”

Según Norberto Cuartero hay tres aspectos fundamentales que todo centro debería tener en cuenta a la hora de desarrollar su programa de desarrollo emocional. Por un lado, se debe tener en cuenta que el desarrollo emocional es un proceso con un determinado orden, el cual se debe conocer y aplicar en consecuencia. “El proceso que toma de referencia a la inteligencia emocional sitúa a las habilidades sociales en el último paso (autoconciencia, autorregulación, automotivación, empatía y habilidades sociales), por lo cual, si en la escuela no se trabajan previamente las dimensiones anteriores no se lograrán los objetivos propuestos por más energía, recursos y tiempo que invirtamos”, explica antes de insistir de nuevo en que se trata de un proceso que dura años, no un trimestre o sesiones aisladas.

Por otro lado, Cuartero señala la necesidad de que este proceso implique a toda la comunidad educativa: “No debe ser un trabajo de unos pocos profesores implicados que trabajan como “francotiradores” haciendo con toda su buena fe intervenciones puntuales. De nada sirve que unos alumnos comiencen un programa de desarrollo emocional si al año siguiente va a ser interrumpido o simplemente el profesor o profesora que van a tener en la hora siguiente no va a tener en cuenta el trabajo realizado. Es necesaria una continuidad. El proyecto de centro se tiene que llevar a cabo desde todas las asignaturas y en todas las situaciones haciendo que el profesorado trabaje como un engranaje de forma coordinada. Es importante que el equipo directivo esté plenamente involucrado y facilite al máximo la labor del docente. Asimismo, las familias son una pieza fundamental y hay que hacerlas participes durante todo el proceso”.

“Las escuelas deberían contar con un programa de desarrollo emocional integrado en su currículum. Además, estos planes necesitan continuidad por lo que deberían durar varios años y contar con el apoyo del equipo directivo y del claustro de profesores”

¿Y cómo entrenar las habilidades sociales? Para Sonia Martínez Lomas, igual que enseñamos a usar cubiertos podemos enseñar a decir “hola” al llegar, a mirar a la cara cuando hablamos con alguien, a escuchar lo que nos dice o a decir «no me gusta». “Los cubiertos, al igual que las habilidades sociales, son elementos sociales que hay que aprender a usar”, dice. En este entrenamiento de competencias para la vida y el empleo, el juego sigue siendo una de las herramientas más poderosas de la educación. “El juego crea un ambiente seguro para el estudiante y le hace protagonista, le permite practicar habilidades y destrezas y deja un gran margen para el error”, cuenta Norberto Cuartero. Además, incide el maestro y psicopedagogo que “el juego en sí mismo también facilita la interacción social, identificar y gestionar emociones, compartir objetivos, la motivación, ponerse en el lugar del otro, la buena comunicación, el trabajo conjunto y la gestión de los conflictos”.

Las habilidades sociales más demandadas en el mercado laboral

Los cambios tecnológicos han marcado un antes y un después en el mercado laboral. También han propiciado un mayor conocimiento y análisis de la gestión empresarial y de personal. En este contexto, hoy podemos saber cuáles son los perfiles profesionales más demandados, pero también cuáles son las habilidades sociales que se esperan de un profesional. Para el psicólogo social experto en habilidades directivas Juan J.F. Valera, se ha pasado de un tiempo en el que los trabajos requerían un entrenamiento básico que se conseguía en unos días, semanas o pocos meses, a la búsqueda de profesionales con una preparación que lleva más tiempo. “Además de las habilidades técnicas, que sirven a corto plazo para adaptarse a los cambios tecnológicos que se producen, deben estar preparados para entrenar habilidades básicas con mayor intensidad, como aprender a aprender, aprender a pensar, gestionar el cambio o ser creativos”, explica.

 

«El juego en sí mismo también facilita la interacción social, identificar y gestionar emociones, compartir objetivos, la motivación, ponerse en el lugar del otro, la buena comunicación, el trabajo conjunto y la gestión de los conflictos”

Según el último Índice de Competitividad por el Talento Global de Adecco, las empresas solicitan incorporar aptitudes como la capacidad para adaptarse a los cambios o la aptitud para trabajar en equipo. Otro informe anterior de la misma empresa, presentado en 2016, recogía que entre las empresas encuestadas acerca de las habilidades interpersonales que debe reunir el candidato ideal, el 72,30% valoraba el trabajo en equipo, el 61,49% la resolución de problemas y el 52,70% la capacidad de organización y planificación.

Entre las competencias profesionales más demandadas, Valera considera que las principales son el liderazgo, el trabajo en equipo, la orientación al cliente, la capacidad de adaptación, y la comunicación interpersonal. Tras estas competencias menciona otras como la mediación, la responsabilidad, el autoconocimiento, la empatía, la ayuda y colaboración, la capacidad de escucha, la capacidad de hablar en público, la asertividad, la creatividad, el autocontrol emocional, la automotivación y la planificación. Habilidades imprescindibles si, como sentencia, tenemos en cuenta que “la antipatía y la apatía cuestan mucho dinero a las empresas”.