En España, cuando se habla de experiencias internacionales para adolescentes, a menudo se piensa ante todo en el idioma: mejorar el inglés, ganar fluidez, sentirse más seguro al hablar. Y es cierto: unos viajes de estudio, una estancia corta en el extranjero o un año escolar en el extranjero ayudan realmente a lograr avances lingüísticos concretos. Pero esto es solo una parte de la historia.





