Cada año aparecen nuevas listas con los “mejores colegios” de España en medios como Forbes, El Mundo o El Español. Y es lógico que generen interés: orientan a muchas familias y reconocen el trabajo de muchos centros. Pero también conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando aparecer en un ranking se convierte en un objetivo en sí mismo?




