La arquitectura de la cohesión social no se sostiene sobre el hormigón o los índices macroeconómicos, sino sobre la estabilidad emocional de quienes heredarán el mundo. La adolescencia, ese periodo de metamorfosis física y cognitiva, representa el cimiento más crítico del capital humano. Sin embargo, los hallazgos recientes de la OCDE en su informe 'Mejorar el bienestar social y emocional de las adolescentes' revelan una erosión silenciosa pero profunda: una fractura en los cimientos de la sociedad que amenaza con convertirse en una deuda social y económica insostenible si no se aborda con urgencia estratégica.