"Si tenemos acceso a la información, ¿para qué asimilarla en nuestra mente? Pregunta a simple vista inocente, pero tremendamente perniciosa. ¿Conocemos acaso la esencia de las cosas simplemente por el hecho de poder nombrarlas? O incluso más, ¿podemos verdaderamente conocer algo sin antes interiorizarlo en nosotros?", afirma el autor.




