Con una tasa de paro de casi el 28% en menores de 25 años los y las jóvenes españoles se enfrentan a un futuro marcado por las dificultades. Para aquellos que crecen en el sistema de protección la situación es todavía más complicada, ya que la mayoría de edad supone el cese del acogimiento, por lo que deben enfrentarse a una emancipación prematura en la que a menudo no cuentan con los apoyos necesarios.









