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Entre los múltiples delitos que pueden sufrir los menores, pocos tan aberrantes como la pornografía y la prostitución de menores. Sin embargo, es un delito que se ha perseguido poco y de manera ineficiente durante muchos años. Internet ha unido a los pedófilos, lo que ha desatado las alarmas entre los padres. Cada vez se oye hablar más de estos delitos, y la sociedad presiona para que caigan las barreras nacionales que impiden la persecución de estos crímenes. Aún queda mucho por hacer.