Quién iba a decir que Cervantes sería el precursor de un impulso, de una ilusión hecha realidad. Quién iba a decir que Cervantes sería el detonante de la motivación y, en consecuencia, del éxito de alumnos que, por causas muy diversas y dispares, no lograban superar los objetivos, no encontraban su sitio en las aulas, no encajaban del todo en la escuela.





