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Mientras políticos, educadores, padres y expertos se estrujan los sesos para atajar la violencia escolar, las agresiones ocurridas en entornos educativos han alcanzado en las últimas semanas cotas hasta ahora inéditas. Madres contra maestras. Ex-alumnos contra profesores de Secundaria. Tres adolescentes que se ceban con una compañera de clase. El muestrario de episodios violentos registrado en los últimos días de octubre y primeros de noviembre resulta escalofriante.