El mundo de la moda a escala infantil

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El cambio ha sido fulgurante. En apenas una década, la edad a la que los niños empiezan a consumir moda se ha adelantado en unos tres o cuatro años. Sociólogos y publicistas hablan de una nueva categoría comercial: los tweenies, chavales entre ocho y 13 años que siguen los dictados de la moda y exigen a sus padres la compra de marcas caras cuyos nombres recitan al dedillo. La publicidad se ha hecho eco de esta transformación, al mismo tiempo que la ha propiciado bombardeando a los pre-adolescentes con mensajes de éxito importados del marketing dirigido a adultos. Entre 1998 y 2002, la facturación del sector de moda infantil ha crecido un 20% anual.

Una aplicación informática con futuro

Asimilar los contenidos a través de técnicas interactivas y motivadoras, utilizando las Nuevas Tecnologías y fomentando la investigación. De eso se trata en este proyecto, “Trifolium. Investiga y aprende”, realizado por alumnos de FP, tanto de Grado Medio como de Superior, además de Garantía Social, de un IES de Majadahonda.

¿Qué taller toca hoy?

n una de las aulas de la Escuela Infantil “Altea”, los pequeños se maquillan y se preparan para subir al escenario. Mientras, en otra clase, sus compañeros preparan una exquisita receta de chocolate. Además, tiran los papeles inservibles a unos contenedores hechos por ellos mismos. Y es que todas estas actividades son futo de una serie de talleres para desarrollar la personalidad de los pequeños.

Violencia escolar: un problema, distintas soluciones

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Por unas razones u otras, la violencia escolar parece “estar de moda”: no hay semana en que no aparezca una noticia en la prensa sobre el tema. Sin embargo, es un problema que afecta a todos los países, a todas las clases sociales, tanto a la escuela rural como a las grandes urbes. Pero sí elige un sexo, el masculino, como principal “generador” de esta violencia, mientras que apenas hay diferencias por sexo entre las víctimas. Las soluciones son complejas, pero nadie ha conseguido erradicarla por completo con una sola fórmula: lo que sí es habitual es que un centro encuentre un sistema propio y le vaya bien, pero su eficacia al ser “exportado” suele dejar mucho que desear.