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Por unas razones u otras, la violencia escolar parece “estar de moda”: no hay semana en que no aparezca una noticia en la prensa sobre el tema. Sin embargo, es un problema que afecta a todos los países, a todas las clases sociales, tanto a la escuela rural como a las grandes urbes. Pero sí elige un sexo, el masculino, como principal “generador” de esta violencia, mientras que apenas hay diferencias por sexo entre las víctimas. Las soluciones son complejas, pero nadie ha conseguido erradicarla por completo con una sola fórmula: lo que sí es habitual es que un centro encuentre un sistema propio y le vaya bien, pero su eficacia al ser “exportado” suele dejar mucho que desear.