A Bernat Llopis y Loly Iborra les rondaba una gran idea por sus cabezas, versionar el juego original de la oca incorporando otros elementos que lo actualizaran y lo enriquecieran transformándolo en un juego más actual, tecnológico e inclusivo y que se pudiera adaptar a las edades de los participantes, ya fueran estudiantes de Primaria, Secundaria, FP o adultos.









