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La Ley Orgánica de Educación fue aprobada como proyecto por el Consejo de Ministros el pasado 22 de julio, con algunas modificaciones importantes. Se observa la voluntad de eliminar o atenuar los aspectos más polémicos, pero se toman medidas más técnicas que, si bien calarán menos en la opinión pública, radicalizan la LOE y la acercan más a la Logse. Incluso, aunque se ha introducido el estudio como deber del alumno en los principios, tal medida no parece inspirar los criterios de promoción ni de exigencia que parecen prometer. Como ejemplo, se ha eliminado la capacidad del profesor de ESO de suspender al alumno, volviendo a “primarizar” esta etapa.