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Desde hace un par de años, las calles sevillanas padecen el fenómeno cani,
un problema al alza que amenaza con poner patas arriba la convivencia en la
capital hispalense. Cani es aquel joven (muchas veces menor de edad) de
paupérrimo nivel sociocultural y con códigos estéticos muy definidos que se
une a sus iguales en grupos numerosos para hostigar, robar o agredir a
chavales de su edad, por la general pertenecientes a clases acomodadas.